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Full text of "Masones y ultramontanos"

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DUKE UNIVERSITY LIBRARY 



MASONES 



ULTRAMONTANOS 



POR 



Juan Utor y Fernandez 




MANILA 

Imprenta y Litografía de Choíré y Comp. 
1899 



,¿^**^¿¿á^2~ J r'¿^-*-' 











5 a-. I 

I j D cu uL 



Dedico este libro al pueblo fuliptno, 

gue r ¿chaza al mas implacable de to- 
dos los tiranos ; el idtramontanisvio; lu- 
cha por conquistar el más sa.gr a.-do de, 
todos los derechos humanos ; la libertad; 
abitase por avanzar en, el concierto mas 
digno y m4s armónico de todos los pue- 
blos ¡ la 'civilización y el progreso; as- 
pira d consolidar entre todos los hombres 
cultoSj leyes de amor ; preceptos de so- 
lidaridad. 

Vuestro suelo j es cuna de seis peda- 
zos de mi alma: esto ; con ser mucho ; no 
es bastante . Vivirán aguí por los siglos 
de los siglos ; la religión; el idioma; las 
costu?nbres ¡la sangre! de una na- 
ción tan noble y generosa , como grande 
y desgraciada 

intre nosotros ; ha desaparee/ido lo ac- 
cidental; lo mutable; el dominio: bó- 



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rrense también los odios si existieren 
para ser remplazados por las más vi- 
vas y tiernas amistades ; por lazos eter- 
nos de puros afectos. 

££a fe comunicada con la incompa- 
ralle doctrina de Jesús / inicióme de 
niño en el sentimiento del amor: esta 
virtud se traduce en caridad para con 

los débiles ; para con los desheredados 

¡sólo, ante Bios y ellos me inclino/ 
¿Por 'eso, — y solo por eso ; — tuvisteis siem- 
pre el cariño y la consideración de 

j/suan ¿6¿o¿ y <<reína<na<e&. 




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y 
•<.\ 



FIAT . LUX 



¿No ha de haber un espirita valiente? 
¿Nunca se ha de sentir lo que se dice? 
¿Siempre se ha de callar lo que se siente? 
QUEVEDO. 

E algún tiempo á esta parte, 
año tras año y dia tras día, 
viene tomando cuerpo, cre- 
ciendo y filtrándose insensible- 
mente en el corazón de mucha 
gente sencilla, una idea pertinaz, 
inapeable, porfiada y terca, que ha 
escogido asiento colocándose audaz- 
mente á la diestra de la opinión 
con carácter de autoridad; la idea, 
de que la masonería es causa y 
origen de todos los males, de las más 
grandes desdichas, de las mayores vilezas 
que afligen á la humanidad. 




385836 



8 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Se la llama impía, atea, enemiga de la 
patria y trastornadora del orden social; se 
dice que su doctrina es corruptora, perversa, 
contraria á la- razón y á la conciencia; que 
tiene por medios, el fingimiento, la adulación 
y la perversidad; por consejera, á los judíos 
y al demonio; por armas, el veneno y el puñal. 

¿Puede decirse más? ¿Puede pintarse nada 
con más negros colores? ¿Cabe creer que 
una institución que lleva en su seno, en 
todos los pueblos del Universo y en todos 
los tiempos, hombres inteligentes, sabios 
¡lustres que sobresalen en la cátedra, en la 
milicia, en el foro, en las letras, en la tri- 
buna y en todas las manifestaciones del tra- 
bajo y de la actividad, sea una sociedad de 
malvados? ¿Con qué títulos, por qué hecho 
personal ó colectivo, siglo tras siglo y año 
tras año, se pretende arrancar á estos hom- 
bres el dictado de honrados, para clavarlos 
en la cruz de todas las ignominias y de todos 
los errores, quemándolos vivos primero, per- 
siguiéndolos y encarcelándolos después para 
escarnecerlos siempre, haciendo befa de ellos, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 9 

lo mismo que con Jesús hicieron los fariseos, 
engendradores de esta raza de vívoras, que 
nos anatematiza y maldice? 

¡Impía y atea! Impía y atea, por que pro- 
clama la confraternidad universal, porque 
no establece privilegios sociales entre libres 
y eaclavos, pobres y ricos, moros y judíos, 
blancos y negros; porque rechaza ó combate 
con todo su poder y con todas sus fuerzas 
la superstición y el fanatismo; porque no co- 
mulga en el dogma de los exclusivismos, de 
la intolerancia y de las parcialidades; por- 
que cree con Jesús, que habrá para todos 
una misma ley; porque admite como el más 
sabio de todos los preceptos, aquel que dice: 
ama á tti prójimo como á tí mismo ¡ no ha- 
gas a otro lo que no quieras para tí\ por- 
que no cree en el Dios de los castigos y 
de las venganzas, pero se postra, adora y 
espera en el Dios misericordioso, grande, 
eterno é infinito, padre común de todas las 
criaturas y artífice supremo de todos los 
mundos; porque no acepta las distinciones 
y privilegios que surgen de la casta, de la 



10 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

raza, de la sangre, ni admite más diferencias 
entre los hombres que las que marcan el 
talento y la virtud; porque trabaja sin tre- 
gua ni' descanso y practica con solidez fir- 
mísima, la solidaridad humana entre todos 
por el amor. Los que así piensan, los que 
así creen y así proceden, no son, no, ateos 
ni impíos, son como dice muy sabiamente 
nuestro hermano Casard, «los cristianos por 
excelencia»: «Abridles paso». cDejadles cum- 
plir su noble misión sobre la tierra». 

¡Enemiga' de la patria! Cinismo y desver- 
güenza se necesita, para decir con inaudita 
osadía que el masón es enemigo de la patria. 
¿Enemigo de la patria un ciudadano pací- 
fico que vive honradamente del ejercicio de 
sil profesión ó de su trabajo, y las horas 
de solaz y de descanso que otros malgastan 
en la orgía y el vicio, ellos la emplean en 
beneficio de sus semejantes, congregándose 
para el bien y por el bien? La patria del 
masón es la humanidad. Los preceptos, la 
doctrina, la liturgia en sus diversos grados 
ó enseñanzas, el rito, la filosofía, la moral 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 11 

masónica, la institución, todo en fin lo que 
és y desenvuelve la masonería, se funda en 
la idea del cosmopolitismo. No dividimos á 
los hombres en circuncisos ni incircuncisos, 
gentiles ni judíos (i), idólatras ni paganos, 
cismáticos ni sectarios; nos honramos todos 
con el humilde y cariñosísimo dictado de 
hermanos, y en pequeñas ó grandes agru- 
paciones, hombres de todas las razas y de 
todas las creencias religiosas, aceptamos el 
principio eterno é inalterable de Dios, te- 
niendo por patria común el Universo. 

Y así como los deberes que tiene el hom- 
bre para con la familia no excluye los que 
contrajo como esposo ó como padre, de 
igual manera la obligación que por precepto 
divino acepta el masón con la humanidad, 
no lesiona los vínculos estrechos, los puros 
afectos, los tiernos cariños, los grandiosos 
sacrificios que deben hacerse por lo que nos 
es más caro y más sagrado en la vida, la 
nacionalidad. 

Idea es ésta que se apodera de todos los 

(i) Jesucristo. 



*:« 



12 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

espíritus y toma cuerpo y se eleva en todas 
las conciencias. De mi sé deciros que, sa- 
turado de pasiones como todo mortal, se 
encienden vivísimas conmigo al recuerdo de 
la ciudad en que se meció mi cuna; sus 
campos, sus valles y sus huertas de verdor 
perpetuo; sus pájaros parleros, sus flores y 
frutos perfumados, transpórtanme á un oasis 
de placer y de ventura: en aquellas alegres 
y risueñas playas, al ruido de lentas ó im- 
petuosas olas, se escuchan siempre, hora 
tras hora, con acompasado péndulo, las dul- 
ces armonías, las amargas quejas, los agu- 
dos dolores, las pruebas de fusión amorosa 
de todos los pueblos que, en el tráfico de 
su civilización y sus riquezas, surcan los ma- 
res de Oriente á Occidente; negros y hei- 
mosos ojos en mujeres de blondos cabellos 
y escultural belleza, los creo rastros elo- 
cuentes de las más lindas beldades africa- 
nas: y allá en lo alto, como queriendo 

besar lo desconocido y saludar á todas las 
generaciones que cruzan el estrecho que' une 
al Océano con el Mediterráneo, hay una 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 13 

casa solitaria, blanca como el armiño, donde 
reposan mis mayores; mis deudos y parien- 
tes; amigos de la infancia. ¡Allí quiero que 
vuelva el polvo al polvo por los siglos de 
los siglos; tal es mi Algeciras! 

Y si tan santos recuerdos prodúcenme dul- 
ces emociones, gratas esperanzas y eternas 
dichas, al considerar que aquella pequeña 
porción de la tierra española es parte ínte- 
gra de la fértil y hermosa Andalucía ! pen- 
sil del mundo!. ... reina y señora de la Mez- 
quita de Córdoba, de la catedral de Sevilla, 
de la Alhambra de Granada; patria de Sé- 
neca y Galión, de Lucano y Pomponio Mela, 
Trajano y Teodosio, Adriano y Marco Aure- 
lio, Abderrahaman y Almanzor, San Leandro 
y San Isidoro, Guzman y Gonzalo de Cór- 
doba, Murillo y Velazquez, Daoiz y Alvarez 
de Castro, Mendizábal y el padre Lista, 
Becquer y Bernardo López, Valero y Rafael 

Calvo, Rivero y Castelar en presencia de 

aquellos libros arquitectónicos con sus sílabas 
de piedra, con sus letras de granito; al re- 
cuerdo de tantos genios, ante la magestad 



14 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

de grandezas tantas; entre ufano y sombrío, 
conmovido y orgulloso, doblo la rodilla, el 
labio trémulo, arrasados los ojos, el corazón 
palpitante.... ¡para dar gracias al Todopo- 
deroso por la prodigalidad con que ha 
donado á mi patria, santos y guerreros, sa- 
cerdotes y tribunos, artistas y poetas, le- 
gisladores y sabios! 

Espléndidos horizontes; sentimientos más 
progresivos, más caros, más humanos, de- 
terminan mas amplios derroteros; y la idea 
sintética, la patria chica, tórnase en gigante 
para hacerse inconmensurable, por la celsi- 
tud de éxitos gloriosos, ameritadas grande- 
zas, triunfos infinitos. 

Rápida,' veloz excursión por las páginas 
de la historia, enseña que los Túrdulos en 
la Bética, arbitros de una civilización tra- 
ducida en leyes, en su literatura (i) y en 
sus riquezas, hace aparecer á los Fenicios, — 
leales y pacíficos creyentes, — hombres co- 
nocedores del cálculo de la navegación é 



(i) Fenicios. Los Turdetanos poseían leyes escritas en 
versos, cuya antigüedad se remonta á 6.000 años. Estrabon. 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 15 

inventores y maestros del alfabeto. Pregona 
que los cartagineses surcan como mercade- 
res el Mediterráneo, y se guarecen astutos 
en los muros de Gádes, cuando ven ame- 
nazado su poder, más comercial que gue- 
rrero. Proclama muy alto el siglo de Pericles 
en Grecia, y el de Augusto en Roma; hace 
palpitar de gozo nuestro corazón al evocar 
dos grandes pueblos, astros, los más brillan- 
tes de nuestra independencia é inmortalidad, 
Sagunto y Astapa. (i) Recuerda á Itálica con 

(0 La memorable Astapa, (cerca de Estepa) dentro de 
cuyos muros no se abrigaba á la sazón un soldado car- 
taginés. fiel á su alianza con ellos, se preparó á la resis- 
tencia, dispuestos sus habitantes á perecer á ejemplo de 
los saguntinos antes que rendirse. Estrechamente cerca- 
dos por Lucio M arrio, general romano de grandes dotes 
militares, agotados todos sus medios de defensa, y des- 
esperanzados de ser socorridos, sus heroicos moradores re- 
solvieron morir antes que ser esclavos. Al efecto levan- 
taron una inmensa pira en medio de la plaza pública de 
su ciudad; pusieron sobre ella sus ancianos, sus hijos, sus 
mujeres y todas sus alhajas: rodeáronla con cincuenta 
hombres determinados, armada la diestra de la espada, y 
la siniestra con una tea encendida, y después de ha- 
cerles jurar que en el caso de asomar las cohortes roma- 
nas sobre el muro de la ciudad, darían muerte á las 
prendas queridas de su corazón y fuego á la leña, á fin 
de salvar sus cadáveres de la profanación extrangera, sa- 
lieron ai campo y acometieron gallardamente las trin- 
cheras del enemigo. La refriega fui porfiada: el valor su- 
cumbió ante el número, y los héroes de Astapa .murie- 
ron todos cubriendo con sus cuerpos los cadáveres ro- 
manos que sus espadas habían amontonado.... 



16 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

sus héroes, á Patricia con sus nobles, á 
Carteya con sus libertos; los campos de Bé- 
cula; la defensa de Oringes; las ruinas de 
Cazlona; la destrucción de llliturgo y la 

heroica y tenaz resistencia de Numancia 

¡la más grande y colosal epopeya de los hu- 
manos siglos! El hambre en Calahorra y la 
devastación en Munda, nos entristece. As- 
tures y Cántabros, nos seducen. Emperado- 
res Romanos, invencibles Generales, legis- 
ladores y sabios, artífices y naturalistas de 
numen, hijos de España, genios brillantes 
de la altiva Roma, constituyen nuestros 
triunfos más legítimos.,... ¡y al fragor de mil 
combates, en hórrida y eterna noche de ba- 



Cuando los soldados de Marcio penetraron en la ciu- 
dad, sólo encontraron ruinas, huesos calcinados y cenizas 
para erigir un trofeo á su bárbara victoria. 

El heroísmo de Astapa ha sido menos ensalzado que 
el de Sagunto; y, sin embargo, es una gloria más pura 
de la historia de España, Sagunto luchó con virtud in- 
mortal y sucumbió como solo en España se sabe sucum- 
bir; pero tenía por aliado al Senado y al pueblo romano, 
y en este aliado veía un socorro ó un vengador. Astapa 
luchó y sucumbió de la misma manera por conservarse 
fiel á un aliada reducido á la impotencia, próximo á des- 
aparecer de la haz de la tierra, y que no podía darle 
ni siquiera un historiador ó un poeta, que gravara su 
nombre en las páginas de oro de la historia de los hé- 
roes. — Guichot. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 17 

tallas cruentas y duelos prolijos, entre pun- 
zantes abrojos, groseras materialidades y 
ambiciones ruines, aparece en la cumbre del 
Gólgota piedra miliar colocada por la mano 
del Todopoderoso, que bien pronto se trans- 
forma en luz radiosa é intensa, la más 
diáfana luz que los hombres conocieran, luz 
que ilumina las penumbras del pasado y en 
vivísimos y álgidos resplandores refleja lo 
infinito para elevar las conciencias dirigiendo 
todas sus preces al Altísimo, emancipando 
los cerebros por inspiración divina! 

¡Tan sublime idea, enaltecida en el Cal- 
vario, santificada con la sangre purísima del 
Redentor, propalada por doce pobres y.hu- 
rpildes desvalidos; establece como deber, el 
amor y la éaridad; como preceptos, la igual- 
dad y fraternidad; como ejemplo, la abne- 
gación y el sacrificio, ostentando por em- 
blema el perdón! esparce por el mundo 

la verdadera doctrina, la de un solo Dios 
padre misericordioso de todas las criaturas; 
derrama por todos los pueblos semilla civi- 
lizadora; cambia la faz de las nacionalidades; 

2 



18 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

anula la influencia del Politeísmo reverenciado 
por el sanguinario Calígula, por el tirano 
Nerón, por el feroz Domiciano; y procla- 
mando la libertad y aboliendo la esclavitud, 
implanta una nueva civilización de moral 
divina que nace con el evangelio de Jesús 
y se propaga vertiginosamente por la España 
de Osio, Eugenio, Orosio, Severo, Quirino, 
Braulio, Eutropio, Isidoro, Máximo, Pablo y 
Leandro asimilados al nuevo verbo y pu- 
reza del cristianismo, del mismo modo que 
en remotos tiempos abriera este pueblo sus 
puertas de par en par á Fenicios, Cartagine- 
ses y Romanos, compenetrado con sus pro- 
gresos y cultura material é intelectual. 

¡La cueva de Covadonga; la cruz de 
Cristo y el sable de Mahoma, el evange- 
lio y el coran, Ormuzd y Arbiman, espíritu 
y materia, lo grande y lo pequeño, lo in- 
mortal y lo finito; las legiones árabes aba- 
tidas; Pelayo y Alonso; vascos y galaicos, 
Jaimes y Fernandos, el invencible Díaz de 
Vivar y los reyes de Castilla, en dispersión 
las huestes agarenas, Guadi-Becca y* Gra- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 19 

nada, alfa y omega; la fé pura con sus 
generosos hechos y espléndidos sacrificios, 
con sus basílicas y monasterios, castillos y 
murallas, templos y palacios, sacerdotes y 
guerreros, excelencias las más excelsas del 
prístino cristiano! .... ¡ejemplos los más vi- 
vos de arrebatadoras grandezas legendarias, 
enaltecidas en la historia y proclamadas 
' por todo el Universo! 

¡La piedra miliar^ se ha trasformado en 
grandioso monumento; y simbolizada en la 
cruz, ha tomado asiento sobre la alhambra 

de Granada! inspira á Isabel para que 

•aliente y proteja á un sabio genovés me- 
nospreciado en su patria y en la corte de 
Venecia por loco y" visionario; sugestiona 
á Carlos, — émulo de Hernán Cortés, — para 
que acoja é incite á un lusitano á quien 
rechaza Portugal por audaz é insensato; el 
genio de Cristóbal Colón, hombre extraor- 
dinario en las ciencias astronómicas, apli- 
cando la brújula y el astrolabio á la na- 
vegación, á la luz de aquellos instrumentos 
de náutica, y acompañado del amigo en su 



20 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

infortunio, Martín Alonso Pinzón, acomete 
la gigante empresa que más tarde y por 
otros derroteros emprenden Hernán Cortés 
y Diego Velazquez, Hernando de Magalla- 
nes y Legazpi; vése trasmutar por completo 
al mundo antiguo en sus relaciones políticas, 
científicas y comerciales para imprimir á la 
humanidad el mayor progreso que los tiem- 
pos conocieran; en tan arduas empresas, 
acgmpañan á la cruz del Redentor, el va- 
lor, la ciencia y las riquezas de un pueblo 
generoso; se adivina entre cielo y mar la 
existencia de un nuevo mundo al admirar 
en la callada noche las maravillas de la 
creación obra infinita de Dios; surge em- 
porio de riqueza que con vigoroso impulso 
se manifiesta en las artes y en las letras; 
trasfórmase por completo la sociedad para 
engrandecer á todos los pueblos de Europa, 
á todas las regiones occidentales de la Amé- 
rica que baña el mar de Atlante; á cien 
y cien islas más de la Oceanía y el 
Océano Pacífico. Tan inmortal generación, 
después de vencer á los mahometanos, 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 21 

pasea triunfante sus banderas por todos 
los ámbitos del globo, y lleva su civiliza- 
ción y su lengua, sus letras y sus artes, 
su religión y sus costumbres por desiertos 
y bosques, por vericuetos y pantanos, por 
valles y cumbres visitados solamente por los 
ardorosos rayos del sol ó fuertes aluviones, 

realizando ! la obra más grande de los 

siglos, para conquistar así la gloria más 
legítima de España! 

AI ser elevado el trono de ésta nación 
magnánima á la mayor dignidad de sobera- 
nía en Europa con Carlos V, los comune- 
ros de Castilla recuerdan los sanguinarios 
sucesos que por iguales causas tuvieron lu- 
gar en la época de Alonso el Sabio; ven 
con pena aquel encumbramiento que les 
avecina á graves complicaciones con Italia, 
Francia y Alemania; el clamor público, el 
descontento general aconseja á los procura- 
dores en Cortes negar al emperador dos- 
cientos millones para atender á las* cosas de 
Alemania; hácense intérpretes del pueblo 
lastimado en sus sentimientos por insacia- 



22 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

bles codicias y desvergonzadas rapiñas; el 
monarca influido por los flamencos implanta 
el absolutismo, dando origen á serias sedi- 
ciones, luchas intestinas y batallas cruentas; 
álzase Toledo contra la tiranía de los intru- 
sos, en defensa de las patrias libertades, 
para que, tras largo trasunto se levante el 
cadalso en Villalar y sean sepultados en la 
fosa que les abriera el solitario de Yuste> 
los inmortales héroes de aquella jornada, 
Padilla y sus bravos compañeros. 

Las contiendas civiles, por entonces inicia- 
das, arremeten contra las asociaciones popu- 
lares establecidas en Valencia; y las Ger- 
manías^ formadas por plebeyos opuestos á 
las franquicias y privilegios de los nobles 
y á las furibundas matanzas de los inquisi- 
dores de aquella época, espían con su 
sangre y con la muerte, los principios que 
sustentan. 

El insigne monumento de patria y liber- 
tad, aquellas augustas leyes que tan alto 
hablan de Aragón y en tan elevadas regiones 
colocan á Justicias y Cerddnes, terminan en 



Jímñ utor y Fernandez 23 

bárbaro suplicio con D. Juan de Lanuza, 
último sostenedor de los fueros. 

Y como no me he propuesto escribir 
la historia de España, ni aspirar puede á 
tanto el autor de estos ligeros y desali- 
ñados apuntes, parto del más breve com- 
pendio, voy á entrar en materia sobre lo 
que es causa principalísima de este capí- 
tulo. 

Quédense pues Carlos y Felipas con los 
suyos y con sus crueldades; con sus vengan- 
zas estremas, con sus castigos- horribles; se- 
pulcros palpitantes, estremecimiento dé víc- 
timas al recuerdo de tantos sacrificios humanos 
por la idolatría y el ultramontanismo; yo 
entre tanto, seguiré una idea desnuda; des- 
calza, rodeada de espectros, cubierta de 
heridas, manando sangre; una idea, que se 
siente, se ama, se adivina; que cuando estoy 
solo, me llama, en la oscuridad me ilumina, 
que conmigo ríe y llora y es el resumen de < 
infinitas edades, de luchas y martirios; la 
idea de la patria. .. <r.-.. 

La idea, de los que acompañaron á Pinzón, y 



24 MASONES T ULTaAMONTANOS 

siguieron á Hernán Cortés, tomaron el de- 
rrotero que les marcara Legazpi, vencieron 
con Gonzalo de Córdoba, inmortalizó á los 
compañeros de Churruca y Méndez Núñez, 
Daoiz y Velarde, María Pita y Agustina de 
Aragón, Alvarez de Castro y Ruiz, Torrijos 
y Riego, Espartero y Prim. La patria que 
enaltecieron con las letras Cervantes y Calde- 
rón de la Barca, Lope y Garcilaso de la Vega, 
Quevedo y Quintana, Espronceda y Bretón 
de los Herreros, Zorrilla y Ayala. La que 
cinceló Herrera y Martínez Montañés, llevó 
al lienzo Murillo y Velazquez, Goya y Ma- 
drazo, Fortuni y Pradilla; preconizó Arguelles 
y Toréno, Olózaga y Ríos Rosas; é inspiró 
bellas concepciones á Romea y Matilde Diez, 
trinos angélicos á Gayarre y la Patti, dulces 
y melancólicas armonías á Sarasate y Esme- 
ralda Cervantes. ¡La que envuelta en sombría 
noche de funestos errores y detestables 
fanatismos, Hora hoy amargamente lágrimas 
proIijasL... jesta es mi patria; la patria del 
primitivo cristianismo, la patria del progreso 
y la libertad, que no cercena el libre albe- 



JUAN UTOR Y FX-KNANDKZ 25 

drfo, ni somete á perpetuo calvario la 
conciencia, ni deprime el humano pensa- 
miento! ... 



II 



Un hombre recto y consecuente, republi- 
cano y masón de ayer, ultramontano y 
redactor de «El Siglo Futuro hoy, escribe 
un libro que titula «Ensayo histórico de la 
Masonería en España», y en sus alardes 
de rectitud y consecuencia en los principios \ 
deduce que la sociedad masónica es ene- 
miga de la patria: para probarlo, exhuma 
al célebre diplomático ministro de Carlos IV 
D. Miguel José de Azanza, — miembro del 
Gobierno de José Bonaparte, — que llegó á 
ocupar los más elevados puestos en Es- 
paña. Dice que este personaje ocupaba un 
altísimo cargo en la institución; y á vuel- 
tas de mil patrañas é inventivas, infiere que 
la masonería dirijida por aquel traidor, se 
hizo afrancesada: pero, como <de ¿a abun- 
dancia del corazón habla la lengua,* en la' 



26 MASQfy.ES Y ULTRAMONTANOS 

misma obra, en el .2° tomo, página 32, 
línea . tercera, esclama: Como que masones 
eran los Diputados de las Cói'tes de .Cádiz, 
salvo algunas escepciones. Le ha faltado de- 
cir para dar mayor robustez á las ruedas 
de molino con que se comulga á diario en 
conventos y sacristías, que aquellos ilustres 
varones, los más eximios y dignos patriotas 
de. la -guerra -de la independencia, eran 
también afrancesados. Arguelles, Calatrava, 
Toréno, Seoane, y todos sus nobles com- ' 
pañeros eran masones; y á fuer de maso- 
nes, patriotas: y á fuer de patriotas y ma- 
sones, liberales. ¿Lo entiende el autor del 
t Ensayo?» ¿Lo cree así la comunidad ultra- 
montan; ? Masón, patriota y liberal era el 
Conde de Tilly (Guzman) español, no her- 
mano ni pariente del Conde de Grasse-Tilly, 
como con intención malévcla se dice en la 
obra ó en el libelo que nos ocupa: funda- 
dor fué en efecto de la masonería de Sevi- 
lla, y de toda. Andalucía; tomó parte muy 
activa en eL movimiento de 1808 contra 
Jbsé'Bon aparte; era comisario- regio y el 



' JUAN UTO Rt VKRSAtíDE^ 27 

hombre más popular y querido de aquellos 
* habitantes por sus méritos y virtudes; 'reunió 
más de "• 40.000 hóníbre'á bastante mal arma- 
dos; másóir entusiasta y ardiente' patriota, 
venció con Roding y Castaños á Dupont en 
Bailen, derrotando al ejército def grail Na- 
poleón para cubrir á España de gloria enal- 
teciendo su nombre.' 

D. Miguel José de Azanza era masón, y 
afrancesado; pero un fraile no ..forma comu- 
nidad, como un grano de trigo no hace 
granero; y D. Miguel José de Azanza Mi- 
nistro de Carlos IV y de José Bonaparte > 
quizás, — y sin quizás,— en las indagaciones 
que tuvo ocasión de hacer en la Corte, en 
el palacio y en la vida íntima de aquel rey 
absoluto, aprendiera como buen 'observador, 
que la educación, las inclinaciones, las vir- 
tudes, .. la idiosincracia propia del príncipe 
Fernando,' eran deficientes para llevar sobre 
las sienes la corona de Carlos III: y liberal 
y masón, se retiró al extranjero entregando 
el poder de la masonería al insigne patri- 
cio, al divino Arguelles, cuando se conven- 



28 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

ció de que no debía perturbar á su patria 
una vez fracasada la empresa en su aspecto 
menos importante, la monarquía de José /, 
aunque no en lo que atañe á la tarea de li- 
bertar á la patria de la esclavitud en que yacía, 
bajo el dominio de la ignorancia y la supersti- 
ción, mañosamente explotadñs,por un- fanatismo 
intolerante (i) ¡qué aún continúa, nos asfi- 



(i) "Ilustre y Poderoso Hermano Agustín Arguelles. El 
curso de los acontecimientos indica claramente que ha 
sonado la hora de un cambio profundo y radical en los 
destinos de España. La empresa, mal interpretada por 
muchos y sólo comprendida por algunos que tomara a su 
cargo S. M. Y. el gran Napoleón 1 puede considerarse como 
fracasada en el menos importante de sus aspectos, que es 
el de la permanencia en el Trono de su muy amado her- 
mano José I, aunque no en lo que ufane á la tarea de 
libertar d la patria de la esclavitud en que yacía bajo 
el dominio de la ignorancia y ¿a superstición, mañosa- 
mente explotadas por un fanatismo intolerante. 

De temer e?, sin embargo, .que los vientos de retrocedo h 
traidos por lá vuelta al antiguo régimen, que considero 
inevitable, menoscaben, ya que no destruyan, la obra de 
progreso realizada durante los últimos años por todos aque- 
llos que, aparte de algunos extravíos y excesos, vemos en 
la gran Revolución francesa eU principio de 1& emancipa- 
ción de la Humanidad. Sospecha fundada existe de que 
esa borrasca que se cierne sobre España descargue, no 
sólo sobre las leyes progresivas, á cuya promulgación en 
lo que á su espíritu toca hemos contribuido por igual, 
aunque desde distintos campos, los que tenemos la honra 
de haber sido iniciados en nuestra sublime fraternidad, 
sino también sobre las personas, que de un modo mis 
que de otro, hemos creído defender los principios que son 
hoy el Código universal de las naciones civilizadas. 



JUAN UTOR Y rERNANDBZ 29 

xia y ahoga, con sus adúlteras tradiciones! 
Azanza pudo ser afrancesado, pero era 
liberal, íntegro é instruido; y esto le basta 
para que obtenga la consideración y el res. 
peto de toda alma honrada y de todo genio 
extraordinario; porque almas honradas y ex- 
traordinarios genios eran, el célebre poeta, 



En tal situación, creería faltar al más sagrado de los 
deberes que mi cargo me impone, si no procurara que 
en el naufragio de la libertad que vislumbro y en las pro- 
bables represalias del fanatismo teocrático que presiento, 
quedasen á salvo los cimientos de la Orden de libres franc- 
masones, amenazada de la fiera persecución de los pode- 
res intolerantes. 

Las luchas meramente políticas que accidentalmente han 
dividido á los que, pensando lo mismo en lo sustancial ne- 
nies disentido en lo accesorio, no han podido borrar ni 
han borrado de nuestros ánimos la idea de que sobre to- 
das esas diferencias de torma campean y se elevan las 
obligaciones juradas por los que experimentamos el legí- 
timo orgullo de pertenecer á la augusta Orden masónica 
cualquiera que sea el rito que profesen y las opiniones 
diversas que sustenten sus 'afiliados en puntos secundarios 
que se rocen con la gobernación del estado. 

Hoy más que nunca, y por las causas referidas, es ne- 
cesario la unión perfecta de los libres francmasones; y 
para que esta unión no sufra detrimento, hoy más que 
nunca es también preciso que su dirección no se halle 
comprometida por negligencias ó descuidos del que tiene 
á su cargo el honor y la responsabilidad de guiar á sus 
hermanos por la senda que conduce al logro de los fines 
á que se encamina nuestra humanitaria institución. 

Pesadas y medidas por mí, en cumplimiento de les de- 
beres que me impone el cargo de Gran Comendador de 
este Supremo Consejo, todas las contigencias del poi venir, 
he creído que el primero de aquellos era atender á que 
dicho cargo, tan necesario para qne no se icmpa la ca- 



..30 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

inteligente político, escritor correctísimo y pre- 
claro, masón, Manuel José Qjintana,; á quien 
Fernando VII hizo sufrir seis años de prisión 
en Pamplona,, de donde el pueblo,— [la 
.patria! — le. sacó en triunfo en 182a. 
. Isidoro. Maiquez, el gran artista, el co- 
loso, del arte escénico en este siglo, el 



dena de unión que enlaza con los vínculos de la frater- 
nidad á 'todos los francmasones, no qu^de huérfano de re- 
presentación en caso de una posible y repentina vacante. 
Por esta razón he creído lo más conveniente, en previsión 
denlos sucesos políticos próximos á desarrollarse en Es- 
paña, agregar á mis funciones, con el carácter dé Gran 
Teniente Comendador de este Supremo Consejo, á "per- 
sona idónea por sus merecimientos y amor á la Orden, á 
firí de ; que, én un momento dado, pueda sustituirme por 
Completo en las obligaciones de mi cargo. 
• Y como quiera > que esas N relevantes dotes, necesarias 
hoy más q*ie nunca para re¿?ir en España los destinos de 
. nuestra sublime Institución,- concurren' en vos, Ilustre Her- 
mano, dé una manera superabundante, previas las con- 
sultas del caso y el parecer favorable y unánime de éste 
Supremo Consejó, he venido en nombraros, por el pre- 
sente Gran Teniente Comendador dé este Supremo Consejo 
r del Gran Orienté de España regularmente constituido con la 
.facultad de sustituirme, sin necesidad de nueva designa- 
■ción,'SÍ por ausencia indefinida ó por otra cualquiera cir- 
cunstancia me viera obligado á abandonar el cargo de 
quelegalmente me hallo investido. 

Recibid, Ilustre y Poderoso Hermano, el abrazo frater- 
nal que os envío, con los -signos, toques, palabras y 
•baterías que nos son "'conocidas, -por mí y J en nombre 
de todos los miembros de . este -Supremo Cdnsejo. ' ' ; ' 

' '" ' .. '..-"../". '• .' • M-, ÁZANZA. 33.* 

;'•; Mádíijá 5 Junio 1813.** \ ; ! :.,/.. /..,,. ,,.; "•'. 



• j. U iVtf . ü TO R Y -v 2 ÜWAN'O E<Z 3 i 

admirado y querido por Taima y Picorel en 
París, , el que arrebataba á su auditorio en 
Madrid con la tragedia, «JVumancia* , cuando 
esclaniaba en su incomparable amor patrio; 

¡Y tSCRUO ESTA EN EL LIBRO DEL DESTINO 
QUE ES LIBRE JUA NACIÓN QUE QUIERE SERLO! 

El público electrizado, en su mayor delirio, 
le aclamaba; y- el alcalde presidente, el re- 
presentante del* monarca absoluto en quien 
el autor del «Ensayo» y los suyos' ven la pa- 
tria, mandábale decir que suprimiera aquellos 
versos ó mitigase su ardimiento. El absolutis- 

mo, no tuvo mercedes, que digo mercedes 

¡justicia, para el gran artista, para el gran 
patriota que. tomó parte activa en la jornada 
del 2 de Mayo de 1808, desterrándolo 
primero á Zaragoza para encarcelarlo varias 
veces después por haber defendido la cons- 
titución de 1814! 

Leandro Fernandez de Moratin, poeta á 
los siete años; escritor de numen, autor de 
comedias tan conocidas como «El sí de las 
niñas» y otras, ejemplos elocuentes de ins- 
trucción' y moralidad;' de tal fuerza de ima- 



32 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

ginación y genial gentileza, que sus versos Je 
grangearon el sobrenombre del Moliere es- 
pañol. «Jamás tomó parte en la política, 
sin dejar por eso de tener ideas propias 
marcadamente liberales acerca del gobierno 
que convenía á su patria;» por eso le llama- 
ron afrancesado, y por eso la noche que se 
representaba en el teatro una de sus mejores 
creaciones, los amigos de hoy del autor del 
« Ensayo, > aquellos cultos patriotas de bota 
y navaja, acudían con palos y bastones á 
patear las bellas concepciones de Moratin, 
llenando de improperios aquel nombre res- 
petable que se esforzaba en demostrar Jo 
que engrandece á una nación el respeto 
á todas las creencias, ideas y opiniones 
políticas y religiosas, porque sabía que los 
pueblos son tanto más libres cuanto más 
instruidos son: que un pueblo instruido 
siempre es libre, que un pueblo ignorante 
es esclavo siempre; y esclavo, de la peor 
de las esclavitudes, la esclavitud de la igno- 
rancia. Moratin no era masón, pera yo me 
honraría hoy con que lo hubiera sido. 



JUAN UTOR Y FERNANDKZ 33 

Agustín Arguelles, orador y político no- 
table; liberal de ideas avanzadas que tuvo 
la gloria de iniciar en las Cortes de 1810 
ías leyes de libertad de imprenta, de abo- 
lición del tormento, de persecución de la 
trata de negros, de redactar el discurso 
preliminar y el proyecto de Constitución 
de 1812; cuya palabra ^posponía todas las 
elocuencias y arrebataba todos los espíritus 
y á quien las muchedumbres designaban 
con el sobrenombre de Divino. Fué con- 
finado en el fijo de Ceuta por Fernando 
VII, que de su puño y letra expidió el 
decreto en 18 14. El pavor que impusiera 
á los tiranos el alzamiento de Riego en 
182 1, hizo que el Rey versátil le llamara 
á la Corte y le entregara el Ministerio de 
la Gobernación; pero, como era imposible 
unir á la inmersidad con el átomo, al 
error con la verdad, al bien con el mal, 
tuvo que emigrar á Inglaterra donde ob- 
tuvo la estimación universal por sus talentos, 
compañeros inseparables de su honradez 
de sw dignidad y de su pobreza. Única* 



"v>4 MASONES Y ULTRAMONTANOS % 

mente la pluma 1 de D Mariano Tirado, en 
su ofuscación ó en su cinismo, puede poner 
en duda su patriotismo. Si, tan ilustre masón, 
como- Toreno, Calatrava, Seoane, Istúriz, 
.Quintana, Guzman Conde de Tilly-, Conde 
de Mpntijo,. General D. Santos San Miguel, 
Isidoro Maiquez y otros, estuvieron movidos 
por santos ideales, al lado del pueblo de 
Fernando el deseado; y de Azanza, en lo 
sustancial; siquier les separara infranqueable 
barrera en lo. accidental, en la persona del 
monarca: ninguno de ellos, hombres cris- 
tianos y liberales, llevaban enroscada al pecho 
Ja serpiente del Absolutismo, y... ..¡ojalá que 
sin las suspicacias de los ultramontanos y 
sin las sutilezas de' Napoleón I, hubiera 
triunfido, Azanza sugestionando á sus her- 
mano^, (i)<que España se hubiera ahorrado 
un rio *de lágrimas y muchas oleadas de 

(i) El Sr. Tirado sabe, y si él lo ignóralo sabe todo 
el* mundo, que Sagasta y Zorrilla masones, dentro u»*o 
y otro del gran partido liberal, en política, en la vica 

. públiéa, ¿adá uno tenía puntos de vista distintos; Mas<"'nts 
eran Ganbaldi y Víctor Manuel, Cremieux y Napoleón 

-111; en política cacfa uno está donde le llevan sus Cóm- 
prQmisos, ideas .ó partidos; en masonería, están todos con 

' su dónciehdá. iSíi' con su conciencia libre! 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ " 35 

sangre; medio siglo de vergüenzas y otro 
medio de dolores; porque todos estos hom 
bres, masones y no masones, sabían' que 
monarquía absoluta quería decir negación 
de derecho, de libertad y de independencia! 
A vueltas con los masones y con los trai- 
dores/ el Sr. Tirado dice en su libro que 
la institución ha sido parte principalísima de 
la guerra de Cuba: el autor del «Ensayo his- 
tórico sobre la Masonería en España», propala 
á sabiendas una gran maldad: porque él ha 
sido precisamente masón en Cuba, y ha te- 
nido ocasión de aprender y observar, •' con 
ánimo sereno, que aquellas luchas intestinas, 
aquellas divisiones entre los contendientes, 
hallaban reposo en el seno de las logias al 
calor de sus santas doctrinas; y sabe tam- 
bién que tenían por causa principalísima 
desde les primeros tiempos, las diferencias 
de sentimientos entre cubanos y peninsulares 
encariñados unos con su independencia, y 
celosos los otros de la integridad . de su pa- 
tria: pero, en los momentos de lucha, cuando 
jugaba el honor, la vida, la hoora y la dig- 



36 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

nidad de los hombres, cada cual estaba donde 
el deber le llamaba; y Céspedes, Calisto Gar- 
cía, Porfirio Valiente, Antonio Maceo, Máximo 
Gómez, todos masones, luchaban como intré- 
pidos guerrilleros por lo que les era más 
caro en la vida, su independencia: y Manuel 
Caásola, masón, Jacobo Oreiro, masón, José 
María Beranger, masón, Pin, masón, y An- 
drés González Muñoz, el héroe de las lomas 
de Rubí y de Manolita que le valiera el 
empleo de Teniente general, aquel hijo de 
Santiago de Cuba de padres venezolanos, 
aquel soldado español que como sus compañe- 
ros, los invictos generales y masones dignísi 

mos todos ! pelearon por su madre 

querida, por la patria Española! En verdad 
sentimos que D. Mariano Tirado y Rojas, 
autor de ensayos y comedias del peor género, 
no se haya enterado de estas cosas siendo 
por entonces masón. No nos extraña; perte- 
necía en aquella época,— -hoy nó, y él 
sabrá por qué, — al Cuerpo de Administración 
Militar, y estaría muy ocupado en contar 
garbanzos y judías para el pobre soldado. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 37 

III 

Voy á entrar en la parte más espinosa 
de este trabajo; la más viva en todos 
los espíritus; la que ofusca á muchas inte- 
ligencias al calor de sagrados recuerdos; 
trueca en taciturnos á muchos tímidos y 
conserva en el error á mucha gente satu- 
rada de buena fé; la pérdida para España 
de las islas Filipinas. Hace mucho tiempo, 
muchos años, que se venía hablando del 
filibusterísmo en este país. Las órdenes re- 
ligiosas, eco el más autorizado de la opi- 
nión, del Gobierno y de la nación española, 
atribuía tales ' maquinaciones, primero, al 
sacerdote indígena: luego, á los naturales 
de claio entendimiento que mostraban pre- 
dilección ó meras simpatías por el progreso; 
más' tarde, á los masones: á esos picaros, 
ateos ó judíos, asesinos ó traidores, que 
tienen la culpa de los males en que gime 
la humanidad. Pero los hechos, más elocuen- 
tes que los apetitos de un puñado de hom- 
bres aunque tengan por heraldo las colum- 



38:. MASQNFs Y ULTRAMONTANOS 

ñas de "El Siglo Futuro," por bandera mil 
libelos á semejanza de "La Semana Cató- 
lica" y por tesoro todo lo que puedan pro- 
ducir las ánimas benditas, proclaman muy 
alto que las verdaderas causas de tantas 
desdichas han sido los frailes, amparados 
por Gobiernos tan torpes como cobardes é 
ineptos. 

El deber, el deber en que se halla todo 
hombre de honor de decir la verdad á su 
patria cuando entiende que es la mejor 
manera de servirla, nos aconseja hablar así. 

Vamos á probar aquel aserto. 

Por espacio de más -de dos siglos residió 
en el corazón de todo filipino celda prin- 
cipalísima, en la que santificaba y enaltecía 
á diario á los hijos del evangelio, apóstoles 
modelos de caridad y amor, que con ver- 
dadero espíritu sacerdotal y sentido patrie- 
tismo, implantaban la moral cristiana, vulga- 
rizaban verdaderas máximas, difundían prin- 
cipios de justicia, ejemplos de igualdad; y 
estimulando á todas las criaturas á amarse 
y p'rotejerse como hermanos, prendían jalo- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 39 

nes de ilustración con la enseñanza del idioma 
y con hábitos puramente nacionales, esta- 
bleciendo leyes filantrópicas y los más ca- 
racterizados sentimientos, en canciones y 
arpejios de instrumentos de arte genuina- 
mente español. 

Hombres redimidos por la virtud y por 
la ciencia, hablaban al pueblo con aquella 
verdad y con aquel amoroso espíritu con 
que hablara Jesús á la pobre muger de Sa- 
maría; y eligiendo por armas á la humana 
naturaleza, enséñales como el hombre vive, 
por qué el mar crece y mengua, y la tierra 
gira; como circula el aire, por qué el sol 
alumbra y la luz produce vivísimos reflejos: 
por qué el cielo está lleno de astros y la 
atmósfera de ambientes y las flores de aro- 
mas y el mundo de colores, de ruidos y 
armonías, dirigiendo todos ' sus cuidados, 
todos sus desvelos y todas las fuerzas de 
sus voluntades, á aproximar á la criatura al 
Creador. Así arraigaron aquellas costumbres 
paternales; aquellos respetos para el anciano; 
aquella fraternidad y aquella prodigalidad y 



40 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

esplendidez para con el castila y el europeo, 
que corrompieron los gérmenes de malas 
administraciones que combatiera entonces 
el fraile instruido é ilustrado, sabio y vir- 
tuoso, escudo del indio, su padre, su maes- 
tro, su consejero y su guía. 

Los gobiernos de la Metrópoli conoce- 
dores de tan excelsas beatitudes y los reyes 
de España en presencia de hechos los más 
elocuentes en pro de la patria y de las 
doctrinas del Redentor, otórganles potestad 
y poder dándoles ingerencia y autoridad en 
todos los negocios públicos, cuya alta misión 
compartían con preclaros y honrados varones 
que por entonces venían á regir los destinos 
del Archipiélago, para influir así en su cul- 
tura y progreso. 

Inmutable el fraile en el país y por pe- 
ríodo accidental, el funcionario público, des- 
piértase en aquel la codicia para instituir 
sin escrúpulos intereses materiales, grandes 
haciendas, pródigas riquezas, olvidando las 
predicaciones á que venía obligado por su 
ministerio, sus votos de pobreza, las sabias 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 41 

enseñanzas del evangelio: por mucho tiempo 
la autoridad civil y la militar por tan altos 
respetos como fundados temores, toleran el 
abuso; pero cuando estos rebosan los lími- 
tes de lo humano y lo racional y la condes- 
cendencia vése correspondida con el descré- 
dito y la ingratitud, viene la lucha entre 
órdenes religiosas y representantes de la na- 
ción, quienes de ordinario quedaban mal pa- 
rados, no ya en su autoridad, sino hasta 
en su crédito y su honra. Más de una vez 
fué empañada al festinolento de dádivas, 
mensajeras de vulpinas astucias realizadas al 
amparo de ajenos créditos, matando así 
reputaciones de hombres prestigiados como 
gobernantes, honrados ciudadanos de acri- 
solada conducta. 

No hemos de seguir al ilustre Gobernador 
General Don Simón de Anda en el informe 
que emitiera yá en 1768 con respecto al 
fraile de aquella época enemigo del indio 
y del peninsular y protector del chino á 
quien esplotara del mismo modo que en los 
tiempos que hemos alcanzado; no detallare- 



42 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

mos la sublevación fraguada por los frailes- 
acaudillada por el padre Patermina á fin de 
allanar la morada del Gobernador General 
Don Diego Salcedo, sobornando á una vieja 
criada de éste para sorprenderle dormido,, 
aprisionarle primero en San Francisco, luego 
en San Agustin, para embarcarlo por último 
en una nao con destino á Acapulco mu- 
riendo en el camino; ni relataremos hechos 
ni detalles del sacrilego asesinato de otro 
Gobernador General, Don Fernando Busta- 
mante y Bustillo de Rueda, corriendo igual 
suerte su hijo, en su propio palacio, (i) 

Cuando el fraile comprendió que tenía de 
su parte la impunidad, que contaba con la 
bolsa de tantos fanáticos como idólatras 
innumerables, con la inmoralidad y desver- 
güenza de la mayor parte de los llamados 
hombres de Gobierno en España, que luchaba 
con éxitos envueltos en la inviolabilidad de 
los hábitos, persevera en luchas mundanas 



(i) Historia de Filipinas, Capítulo XXVII, página 335 
y capítulo XXXV, página 426.-M0nr.ero v Vidal. 

Historia de Filipinas, Capítulo XXVIJ, páginas 456 
y 457. -P. Martínez Zúfíiga. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 43 

y materiales; promueve pleitos y litigios que 
gana empleando el soborno, la osadía, ó el 
poder como amigo y confesor de reyes y 
magnates; se cree superior al General, al 
gobernante civil, al poder judicial, á los 
mismos obispos; y venciendo á todos y obte- 
niendo grandes vtctorias, se considera invul- 
nerable, poderoso, omniesciente; y menospre- 
cia á sus mismos compatriotas los peninsulares 
-que les adoraban y reverenciaban como á 
santos; y deprime y trata á bejucazos al 
indio, á quien explotó en sus haciendas y 
deshonró en sus madres, en sus hijas y en 
sus mujeres. 

La raíz, *la savia, el origen de la insu- 
rrección Filipina, es el fraile: el fraile que, 
eliminadas honrosísimas excepciones, odia y 
se burla del progreso por sistema; pretende 
imponerse bruscamente, en vez de hacerlo 
con dulzura, si llevara en el alma la doc- 
trina de Jesús; abusa ó anula todos los 
poderes; avasalla cual señor de horca y 
cuchillo á pobres desvalidos y se muestra 
humilde ante los que considera poderosos; 



44 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

desprovisto de unción evangélica, de caridad 
cristiana, desbórdase en detestables pasio- 
nes para tratar al sacerdote indígena como 
á especie de lacayo; cuadruplica las tarifas 
de enterramiento y azota el rostro ó apalea 
al infeliz que implorando caridad, no pudo 
reunir la cantidad que le marcara para poder 
enterrar al hijo ó al padre; se trueca en 
ejemplo del vicio, de la avaricia, y enemigo 
de la castidad, piedra de escándalo, pasea 
á sus mancebas y á su prole sacrilega por 
pueblos y capitales de provincia; mantiene 
al indio en la mayor ignorancia, para per- 
catar así sus codicias; protege la industria 
y el comercio chino y procura eternizar al 
filipino, hijo de España, en la gallera; to 
lera el agio y todas las manifestaciones de 
la concupiscencia al Gobernador que lo 
hace arbitro de la prestación personal, sin 
cuidarse uno y otro de que los caminos 
estén convertidos en lodazales ó precipicios; 
hermosea con el sudor del pobre polista 
la casa convento, cuadras y jardines para 
solaz de hermanos de hábito y paniagua- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 45 

dos, que pasan la vida jugando ó engullendo; 
se opone con todo su poder á la coloni- 
zación de obreros españoles y á toda ma- 
nifestación de adelanto, cultura y progreso 
que redunde en beneficio de la humanidad 
ó del país; odia á Becerra y á Maura porque 
implantaron el registro de la propiedad, las 
escuelas de Artes y la Reforma provincial 
y municipal; toma á chacota ó inventa 
burdas chanzas, cuando se trata de la re- 
presentación en Cortes del pueblo filipino; 
torturad bejucazos las carnes del desgraciado 
natural que merece sus iras; eleva arbitraria- 
mente cada año y sin consideración de nin- 
gún género, el canon de los terrenos llevados 
en arrendamiento y en aforo; exige un sobre- 
canon por árboles y plantaciones; el país 
tagalo, los habitantes de las ricas y feraces 
comarcas de Cavite, Laguna, Bataan, Nueva 
Ecija y la Pampanga, vénse desposeídos de 
sus mejores haciendas y heredades; parte 
de llocos y Cebú, corren la misma suerte; 
durante dos generaciones, los agricultores 
de todas estas provincias viven en la ma- 



46 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

yor miseria, y aunque el indio es sobrio de 
por sí, como recompensa de trabajo y eter- 
nas privaciones, encuentra el hijo, á la 
muerte del padre, una deuda en el con- 
vento; este es su vínculo esta es su heren- 
cia; y.. ! al soplo imperceptible de 

arteras perfidias, y al oculto tacto de implaca- 
bles iniquidades veladas por altos respetos é 
inmutables prestigios, sometidos á las influen- 
cias del pecado por apetitos sensuales, 
aparece el primer chispazo de insurrección 
en 1863! 

Más tarde, en 1872. cuando aún no ha- 
bía un solo masón en todo el territorio fili- 
pino^ el clero secular acaudillado por el 
Dr. D. José Burgos, agítase en defensa de 
un derecho lastimado; se ampara en la res- 
petabilidad del Concilio de Trento que 
declara á los frailes incapaces de todo be- 
neficio; sostiene la caducidad del privilegio 
concedido por Pió V y otros papas en favor 
de los regulares para desempeñar curatos, 
fundándose en que con la apertura del canal 
de Suez, — que facilitaba el acceso de cié- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 47 

rigos españoles y el clero indígena, — había 
suficiente personal para proveer todos los 
curatos. Exaltados los ánimos con estas lu- 
chas, se sublevan unos cuantos soldados 
en Cavite que se manifiestan de manera pa- 
cífica solo con la presencia del General se- 
gundo Cabo; las campanas de todos los con- 
ventos de frailes se echan á vuelo; suben 
las gradas del cadalso el día 28 de Febrero 
de 1872, tres sacerdotes del clero secular, 
D. José Burgos, D. Mariano Gómez y don 
Jacinto Zamora y sufren el destierro varios 
clérigos, comerciantes y abogados, entre ellos 
D. Enrique Paraíso, D. Crisanto Reyes y 
D. Máximo Inocencio, destinados á los pre- 
sidios de Ceuta y Cartagena. 

Nada de cuanto dejo dicho es nuevo, se vé ó 
se lee entre líneas, en la obra de mi malogrado 
aaiigo D. Francisco Cañamaque, publicada 
en 1878; se traduce de la c Memoria» escrita 
en 1 86 1 por el Excmo. señor D. Patricio 
de la Escosura; lo enseñan infinidad de libros 
y folletos escritos en francés, alemán y caste- 
llano, de época remota. Los Gobiernos de 



48 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

España, especialmente sus ministros de Ul- 
tramar, no tienen disculpa. Es indudable 
que ellos han contribuido de modo tan eficaz, 
como consciente, á las desgracias en que se 
halla hoy envuelta la Nación Española. Sabían 
ó debían conocer todas estas desdichas, y 
cobardes ó astutos, no tuvieron valor, ni en- 
tendimiento, ni virtudes para atajar el mal. 
En un modestísimo trabajo que hube de 
enviar á Madrid hace cuatro años, me per- 
mití llamar la atención sobre un concepto del 
ilustre Escosura, de aquel patricio compa- 
ñero de las letras, amante entusiasta de la 
difusión de la enseñanza en este suelo. De- 
cía, «el indio no será genuinamente es- 
pañol, hasta que en español piense y en 
español se explique.» ¿Cómo no había de 
ponerse en olvido mi trabajo, si el de Es- 
cosura, comisionado al efecto para hacerlo 
como Comisario regio nombrado por el 
Gobierno de 1860, durmió en el polvo 
del olvido, en un armario del Ministerio, 2 1 
años, hasta 188 í en que lo diera á luz 
el Sr. Cañamaque? Tuve la honra de leer 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 49 

mis cuartillas al Gobernador General don 
Ramón Blanco; prometíame aumentar en 
cuatro millones de pesos el presupuesto ge- 
neral de ingresos suprimiendo la prestación 
personal por odiosa, para sustituirla por 
trabajo retribuido anulando así el agio, las 
filtraciones, el abuso á que por tantos años 
prestóse aquel sistema. Conocedor de la 
hacienda, de la aritmética, y de modo prác- 
tico de la trama y urdimbre, causa de 
tantos amaños é injusticias, demostraba con 
números la bondad y eficacia de la re- 
forma; el General Blanco acojió con cariño 
mi escrito y lo recomendó diciendo que 
aceptado y puesto en práctica podría em 
pedrarse Manila con pesos mexicanos; co- 
nocía como el que más, por experiencia, los 
vicios de nuestra detestable administración; yo 
habia remitido particularmente otro ejem- 
plar á Madrid á persona de mi amistad, 
de posición, y allegada al ministio; aún 
aquíj supe que no lo había presentado por 
el pavor que le inspiraba, — queriéndome y 
conociéndome mucho, — ocuparse en aquella 

4 



50 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

casa de mí, masón elevado al cubo. Envío 
un tercer escrito á mi desgraciado, malo- 
grado y queridísimo amigo Manuel Tello 
Amondareyn, Redactor Jefe de la «Época» y 
amigo de la niñez del Sr. Castellano y 
Villarroya. En 1896 llegué á Madrid y supe 
que mi memoria no se había presentado 
á causa de que corrían malos vientos 
para mí en el edificio donde imperaba el 
ministro más pequeño que tuvo España. Hasta 
entonces no pude apreciar de ciencia cierta 
las excelencias del «Noli me tangere» del 
que acababa de ser mi compañero de viage 
ée Manila á Barcelona, el sabio Doctor y 
modestísimo políglota D. José Rizal. Apesar 
de saber que tenía gran prevención contra 
mí el ministro, porque los frailes le ha- 
bían dicho que yo era un terrible masón, 
resolví ver á D. Tomás Castellano. Le entre- 
gué la memoria; sé que no la leyó; volví á 

verle rehusé verle más .... convencido de 

•que con aquel grande hombre y no se iba 
más que á una parte. 

Desaliñadas, escuetas, deficientes, vacías 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 51 

de sentido resultarán estas páginas para tas- 
que no conocen á Filipinas de ciencia cierta. 
Los que vivieron aquí, especialmente en pro- 
vincias, suplirán todos los huecos é intersti- 
cios, ampliarán y comentarán hasta lo infi- 
nito los grandes espacios que aparecen va 
cíos entre estos renglones, que han de ser 
muy breves para no cansar al lector, y 
porque como dijo un gran poeta, 

«no cabe lo que siento» 

«en todo lo que no digo». 

IY 

La Masonería aparece en Filipinas en 
1873. ¿Pero cómo se manifiesta? Pobre, asus- 
tadiza, encojida y recelosa como débil niño 
en presencia de un ^monstruo de dos mil 
brazos y mil cabezas. 

Era por entonces Jefe supremo de la Or- 
den en España D. José Carvajal y Huet; 
confiere poderes á dos funcionarios públicos, 
D. Faustino Echevarría y D. Manuel Gimeno; 
la propaganda se reduce exclusivamente at 



52 MASONES Y ULTRAMONTANOS- 

elemento genuinamente peninsular y alguno 
que otro, muy pocos, hijos del país inicia- 
dos en España ó en el extranjero; aquella 
Masonería sirvió solo para estrechar más 
y más los vínculos de amistad y concor- 
dia entre un centenar de peninsulares. 

Más tarde, con la ausencia de Echevarría 
y Gimeno, cuando ya ocupaba yo un alto 
puesto en la. Orden, se otorga poder al exi- 
mio Doctor, mi ilustre amigo, Rufino Pas- 
cual Torrejón; éste, Jacobo Zobel, los coro- 
neles Pazos y Vega, Centeno y otros tan 
españoles como buenos y honrados, fueron 
los que, podemos llamar fundadores de la 
masonería filipina. Sus trabajos no pasaron 
los límites de la más exquisita prudencia; 
su propaganda tuvo que ser muy limitada; 
si evocaban la enseñanza y la difusión de 
ideas expansivas, lo hacían con recato; si 
practicaban la caridad, escogían medios in- 
directos. Amparados en amigos de los más 
tiernos años, de toda confianza, difundieron 
la luz, primero en Cavite, luego en Cebú, 
más tarde en Iloilo, en Zamboanga y Ba- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 53 

labac. Hasta 1886, en que dejé de ser Se- 
cretario General del Oriente de España, no 
se atrevieron á iniciar á un solo hijo del 
país: pedían consejo, emitían conceptos 
acerca de naturales y frailes que conside- 
rábamos, chifladuras Filipinas; realmente leía- 
mos y llegábamos á. conocer hechos, que 
parecían cosas sobrehumanas; algo de lo- 
cos, expansiones de hombres exaltados; 
porque ni nuestra razón ni nuestra concien- 
cia se amoldaba á admitir como moneda 
corriente, licencias y abusos, escándalos y 
maldades, que considerábamos lejos del sa- 
cerdote cristiano: en un caos de ideas y 
ofuscaciones, entre el amor purísimo por la 
Institución, la propaganda de sus virtudes 
y los recelos y suspicacias que pudieran des- 
pertarse entre creyentes, por estrecheces de 
sectas y errores de allende ó aquende, se 
imponía siempre la idea de la patria, Gran 
Galeoto que había invadido todos los espí- 
ritus; dejábamos en arca santa el mandil 
del obrero, la escuadra y el compás, símbo- 
los de rectitud é igualdad; tolerantes por 



54 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

inclinación ó por hábitos, posponíamos nues- 
tros más caros ideales, ante el convencimiento,, 
ante la realidad de entrar en la cárcel como 
viles facinerosos con el caballero y honrado 
masón Sr. Pantoja, ó ir á ser fusilados al 
campo de Bagumbayan como los dignísi- 
mos y desgraciados hermanos Villarroel y 
Salazar. 

|Sin lazos de unión y amor con los na- 
turales; sin medios de defensa; entregado el 
país por siempre y para siempre á las con 
gregaciones religiosas, los masones españoles 
los pocos que residieron por espacio de 
algunos años aquí, no pudieron, — no, — ha- 
cer nada en beneficio de la moral y de la 
justicia; de la verdadera religión y del pro- 
greso, de la ilustración y de la caridad, de 
los verdaderos sentimientos que informan á 
los hijos del pueblo español; no á las hor- 
das de magnates encumbrados; aventureros 
y chupóctereos, que han escarnecido aquel 
santo nombre: ignorantes ó perversos que 
en sus ofuscaciones ó en sus maldades, des- 
conocían que patria es honra, dignidad, gran- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 55 

deza de alma, elevación de espíritu, liber- 
tad, justicia, moralidad! 

Si los masones hubieran tenido la menor 
ingerencia en los asuntos públicos de Fili- 
pinas, si sus doctrinas hubieran podido solear 
las regiones en donde se axfisiaba toda 
pretensión justa y toda idea generosa, si 
hubieran desenvuelto aquí su apostolado 
como en la mayor parte de las naciones de 
Europa y América sin grabar en un céntimo 
los presupuestos generales del Estado, dando 
á los cuatro vientos su divisa el bien por 
el bien mismo, sin explotar ni subordinar las 
conciencias, produciendo en la esfera mate- 
rial en todas Tas manifestaciones de la acti- 
vidad para llenar misión humana, trabajando 
con voluntad é inteligencia en las expansio- 
nes del espíritu para servir á Dios, no se 
hubieran verificado escenas como las de 
1887 y 1888 por solicitar con sobrado de- 
recho el pueblo de Navotas de la provincia 
de Manila la clausura de cementerios para 
que fueran administrados por los munici- 
pios; ni hubiéramos visto á aquel mismo 



56 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

pueblo pedir la destitución de su cura 
párroco, por haber cobrado derechos inde- 
bidamente, propinando al mismo tiempo 
una ración de bejucazos, quizás en agra- 
decimiento; ni la instancia de Carlota Na- 
val atropellada por el mismo cura; ni se 
hubiera pedido por tribunales municipales 
la intervención en la administración de los 
fondos parroquiales por malversación, por 
cuanto en los libros solo aparecía consig- 
nado el 25 por ciento de lo recaudado, ni 
se hubieran desobedecido por el clero regu- 
lar, las órdenes del Gobierno sobre depósito 
de cadáveres en las iglesias v funerales de 
cuerpo presente: ni elevado en 29 de Fe- 
brero de 1888 instancia á la Reina Re- 
gente pidiendo la expulsión de los frailes de 
todo el Archipiélago por sus abusos de au- 
toridad, sus relajadas costumbres, su sór- 
dida avaricia y su desprecio á todas las le- 
yes divinas y humanas; ni el destierro del 
Arzobispo Fray Pedro Payo, por ultraje á 
la memoria del difunto rey Alfonso XII y 
extrañamiento por su pastoral de 30 de 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 57 

Octubre de 1S87 desobedeciendo lo decre- 
tado por autoridad competente, prohibiendo 
los funerales de cuerpo presente en las igle- 
sias; ni fray Miguel Lucio Bustamante, cura 
de Tanay, — Morong, — hubiera publicado un 
libro en tagalo aconsejando á los indios que 
no educaran á sus hijos, porque cuando hie- 
ran ilustrados desconocerían al cura y deja- 
rían de ser útiles á la sociedad; no se hu- 
biera pretendido demostrar que los padres 
que han hecho algo en beneficio del país 
y de España han sido clérigos y que los 
frailes eran anti-españoles, anti-religiosos, an- 
tt-humanos y apti-filipinos; ni se hubiera des- 
pojado la historia de España que se en- 
seña en colegios é institutos del período que 
termina con el destronamiento de D. a Isa- 
bel II para enlazarlo con el advenimiento de 
D. "Alfonso XII, arrancando todo el lapso 
de tiempo que abarca la revolución de Sep- 
tiembre, la monarquía de D. Amadeo de 
Saboya y la República; ni se hubiera, tergi- 
versando el texto verdadero de la doctrina 
cristiana enseñándola en tagalo, en bicolar.o 



58 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

ó en otro dialecto, según la región, variado el 
confíteor, en esta forma: y vos padre, ya que 
sois el sustituto de Dios en la tierra, desli- 
oadme de mis pecados y castigadme, amen, en 
vez de Á vos padre que rogueis por mi á 
dios nuestro señor, amen; (i) ni Fray José 
Hévia Campomanes, cura á la sazón de Bi- 
nondo, hubiera dado preferencia en la fiesta 
del Rosario á los mestizos de chinos en con- 
tra de los principales, españoles filipinos, hi- 
jos del país, sin más razón que porque aque- 
llos contribuían con mayor cantidad; ni hu- 
biera quedado menospreciada y por el suelo 
la autoridad del Gobernador General Sr. Te- 
rreros, ni la del Director de Administración 
Civil Sr. Quiroga Ballesteros, ni la del Gober- 
nador Sr. Centeno, ni hubieran terminado tan- 
tas desvergüenzas con la amenaza de encar- 



(i) Las cábilas berberiscas del noite de África, aquellas 
que están dando guerra constante al Emperador de Ma- 
rruecos y á España, sostienen que el Cheriff es el pariente 
más cercano de Dios en la tierra. Esto no lo cree el 
africano ilustrado, que vé en el Cheriff simplemente, al 
primer ministro de la religión de Al ahorna: pero en fin, 
así y todo, para aquellos bárbaros, no hay más que un 
sustituto ó pariente de Dios en la tierra; aquí, resulta que 
todos los frailes son sustitutos de Dios. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 59 

celamiento y el destierro de los que pedían 
justicia. 

Hasta 1888 eran muy contados los maso- 
nes que había en el Archipiélago filipino. 
Españoles procedentes de la península ó 
iniciados en el país, no pasaban de tres- 
cientos. Naturales, ni. una docena; y estos, he- 
chos en Europa, como Rizal, Tomás del Rosa- 
rio, Marcelo Hilario del Pilar, Graciano López 
Jaena y muy pocos más, que no trabajaban 
aquí por aquella época. 

La preponderancia, el auge, el explendor 
que alcanzó después la masonería en Filipinas, 
se debe á los frailes. Tan sabias son las 
manifestaciones de la naturaleza, como las 
convulsiones del espíritu; del mismo modo 
que el guano hace fructificar la tierra, de 
igual manera el fraüe con sus predicaciones en 
el pulpito, sus exhortaciones en la cátedra, sus 
libros, sus folletos y sus periódicos, han 
contribuido á crear en estos últimos años 
miles y miles de masones 

Innumerables abusos, cínicos escándalas é 
injusticias cruentas, contribuyen de modo 



60 MASONKS Y ULTRAMONTANOS 

eficacísimo á que el indio piense en todo lo 
que le espera y en todo lo que le rodea; 
los más ricos, los más acomodados, los más 
inteligentes, se ven perjudicados en sus inte- 
reses; lastimados en su dignidad y en su 
honra; hollados por la maldad; moral y ma- 
terialmente maltratados en su persona; y se 

mueven se agitan y revuelven no 

en busca de su independencia ni emancipa- 
ción, ¡no ocho millones de veces, en defensa 
natural y legítima de todos sus derechos 
vulnerados 1 No como masones, no como 
asesinos, ¡como hombres! No contra la patria, 
no contra España; no contra la religión, no 
contra el jesuíta, ni contra el Paul ni contra el 
sacerdote católico..-, ¡contra el fraile! ¿Pues 
qué, al venir á evangelizarlos, no les habéis 
concedido íntegros atributos de persona huma- 
na? ¿Pretendíais cristianizar monos? ¿Para eso 
escribió Jesús su evangelio? Y vosotros ¿po- 
déis intentar nada sobrenatural, si en ate- 
rradora mayoría empezáis por desconocer, no 
ya unos ce te ipsum del templo de Delphos, 
sino hasta los más ligeros -rudimentos de 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ Ol 

sociología, de cultura y de humanidad? 
¿Dónde se vio un acto, se manifestó un 
hecho, se marcó un ejemplo que denunciara 
tendencias en contra de España ó en contra 

del catolicismo? En cambio ¡están vivas, 

latentes, hablando, las exposiciones de in- 
* finitos espíritus amordazados, elevadas hasta 
los pies del trono, clamando por la expul- 
sión de los frailes ! 

Todo lo expuesto, y mucho más que omito, 
fué verbo y encarnación de la conjura: y 
vino: y vino, con su labor propia, con su 
labor consecuente; y se fueron replegando 
los indios, hablándose al oido, en Madrid, 
en Barcelona, en París; y convinieron ea 
volver por su dignidad ofendida, por su 

personalidad anulada; y pretenden ¡entre 

agudos dolores, entrecortados suspiros, ar- 
dientes lágrimas y varonil entereza limar 

y romper la cadena que les sujetara por 
siempre á la férrea argolla de todos los vicios 
y de todas las maldades; y conociendo al ' 
monstruo, sabiendo que astutamente se para- 
peta tras doble é invulnerable muralla, — la 



62 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

patria y la religión, — aunque el nombre de 
la fiera humana está en todos los labios y en 
todos los corazones, no se la nombra, pero 

se la detesta, se la maldice desde lo más 

hondo de todas las conciencias! 

Sin suspicacias ni prevenciones contra la 
nación, eligen como campo neutral de sus 
deseos, primero Madrid donde celebran sus 
reuniones, luego Barcelona donde empiezan 
su propaganda pacífica de ideas reformistas 
en Febrero de 1889 en las columnas de 
«La Solidaridad.» Aquel semanario, desde 
la fecha indicada hasta el mes de Octubre 
del mismo año en que desapareció, sostuvo 
conceptos humanos y progresivos; se conten- 
taba con obtener para Filipinas, — á quien 
defendía, — la concesión de tres diputados á 
Cortes; uno por la región S. de Luzón inclu- 
yendo Manila; otro por la región N. y otro 
por Visayas; clama por la difusión y por la 
enseñanza del castellano, pretende enaltecer 
la elemental y superior, arrebatándola de 
manos mercenarias; aspira á reformar los 
municipios aboliendo odiados privilegios; 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 63 

quiere que vuelva al propietario y al común, 
lo que es del desposeído contra todo dere 
cho; desea que el filipino tenga ingerencia 
propia en la administración civil y pública; 
pide la secularización de las órdenes religio- 
sas, la clausura de cementerios dentro de 
las mismas poblaciones, que su administra- 
ción se entregue á los tribunales munici- 
pales y se vé siempre, entre aquellas líneas, 
el rostro lacerado por el bejuco en manos 
del fraile, para el que alguna vez que otra 
pide la expulsión. No clama contra la re- 
ligión, solamente contra algunos, los más 
de sus ministros: no llega á pedir la asimilación. 
La persecución, el odio y la rabia de ios 
frailes contra los filipinos, llega hasta Bar- 
celona; y de las cenizas de «La Solidaridad», 
surgen los manes del pueblo oprimido, del 
pueblo ensangrentado y suprimido. Rizal, 
López Jaena, del Pilar, Ponce, Cano, el ma- 
nifiesto fechado en París de 10 de Octubre 
de. 1889, en el que se dice: Cuando á un 

PUEBLO SE LE AMENAZA; CUANDO SE PISOTEA SU 
.DIGNIDAD, CUANDO SE LE ARRANCA DEL CORAZÓN 



64 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

HASTA LA ULTIMA ESPERANZA, SU HONRA Y TODAS 

SUS LIBERTADES .... ENTONCES [ENTONCES NO 

LE QUEDA OTRO REMEDIO SINO DESCOLGAR CON 
MANO DELIRANTE DE LOS ALTARES INFERNALES 
EL PUÑAL SANGRIENTO Y SUICIDA DE LA REVO- 
LUCIÓN!!! ¡Cesar nosotros que vamos á 

MORIR, TE SALUDAMOS! 

Era la manifestación violenta que lanza- 
ban desde extraño suelo una docena de jóve- 
nes, ciento, mil si se quiere, que llevaban en 
el pecho un mundo de dolores y dos siglos de 
desdichas; era una aspiración justa y honrada 
que respondía á las quejas, á las humillaciones 
á las desgracias de un pueblo olvidado y bo- 
rrado del concierto humano; aprendieron á ser 
hombres cultos en la Universidad, en el Se- 
minario é Institutos que regían frailes y sacer- 
dotes católicos; se hicieron liberales en la es- 
cuela del sufrimiento á fuerza de desdenes y 
menosprecios; arrebatados por enseñanzas de 
enciclopedistas y girondinos, buscaban el pre- 
dominio de su albedrío sin sonrojos ni ex- 
plotaciones; no había, — no, — puñales, ni alta- 
res, ni Césares, ni armas, ni ejército, i,i 



JUAM UTOK Y FKRNANDKZ 65 

materia de combate, ni pueblo, ni elemento 

de ninguna especie; no había más que 

¡un grito desgarrador, un ¡ayl febril que partía 
del alma acongojada, y súbito asomaba á los 
labios de aquellos hombres, modestos, sufri- 
dos, dignos, liberales y honrados! Había 
muchos jóvenes en ' el país que tenían la 
misma herida en su ánima -y la misma as- 
piración escondida en la más oculta celda de 
su cerebro; muchos ancianos con el pecho 
desgarrado por el dolor y con el corazón 
podrido por agotamiento; estos, decían para 
sí con reconcentrada ira, vosotros me venga- 
reis; aquéllos, balbuceaban en delirantes en- 
sueños! ¡esperamos! 



V 



La política espansiva y de atracción que 
hacía el indio iniciara el íntegro y digní- 
simo General Despujols, devuelve al suelo 
nativo á muchos filipinos, entre ellos, al por 

muchos títulos ¡lustre D. José Rizal. Apóstol 

5 



66 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

perseverante de sus ideales y de su obra, 
crea en el mes de Mayo de 1892 La liga 
Filipina de carácter reformista y liberal, 
sostenedora por medio de la propaganda 
pacífica de las doctrinas é ideales que diera 
á conocer el periódico «La Solidaridad.» 

La labor frailuna embota los nobles sen- 
timientos del gobernante, movidos siempre 
á piedad, y se prende en 7 de Julio del 
mismo año al fundador de la liga, que desde 
la fuerza de Santiago pasa á Dapitan como 
deportado. 

¡La gota de agua había rebosado el vaso: 
aquella deportación, agitó los espíritus; exaltó 
muchas inteligencias; sublevó muchos cora- 
zones; fué una explosión! 

Anuladas las bondades de Despujols, su 
catonismo ejemplar, murieron todas las es- 
peranzas: se creía que el mismo Jesús en 
figura de hombre colocado en el puesto de 
Gobernador General, hubiera subido nueva- 
mente la cumbre del Gólgota empujado por 
los nuevos sicarios: ya no se pensó más 
que en ir arrancando cerda á cerda la abul- 




(¿atedral de. ^miens. — Sh-ft-fi^m 
¡Siglo XII 



JUAN UTOK. Y FERNANDEZ 67 

tada cola del caballo: (i) la Liga Filipina 
estableció el pacto de sangre á semejanza de 
las sociedades secretas de comuneros, anille- 
ros, carbonarios, iluminados, nihilistas que 
se manifestaron en Europa durante el pre- 
sente siglo, y que nada tienen de común con 
la masonería: ésta, es la razón; aquellas, la 
fuerza; una la persuasión; las otras la violencia. 
La masonería tiene una historia definida, 
clara, trasparente, conocida de todos los hom- 
bres ilustrados: primero el edificio, — cinco 
siglos antes del cristianismo, — ¡sí, el edificio! 
que aún está en pié como ejemplo vivo, como 
obra latente, Qbservando con reposada ma- 
gestad tantas maldades: luego el libro, ¡la 
santa biblia! la dulzura, el bien, el amor, esa 
es la masonería. El puñal, la tea, la cara- 
bina, el golpe, la quebradura, la bofetada, 
aquellas sociedades secretas engendro de 
vuestras pasiones, de vuestros vicios y de 
vuestros errores, es la tarea iniciada por 
la intolerancia de Clemente XII y sus suce- 

(l) Sertorio, General español romano. 



68 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

sores, patrocinada, amparada, desenvuelta y 
continuada por el ultramontanismo! 

¿No lo entienden así los amantes del os- 
curantismo? Los que por ofuscación ó por 
cálculo perseveran en sus detestables fana- 
tismos?. 

«Tienen ojos y no ven.» 
«Tienen oidos y no oyen,» 
ó no hay peor ciego y sordo que el que 
no quiere ver ni oir. 

La masonería no es una sociedad secreta; 
es una institución Universal cimentada en la 
ciencia y en la virtud, á la qufi pertenecen 
príncipes, reyes, emperadores, presidentes de 
República, honrados sacerdotes, sabios, ar- 
tistas, escritores, catedráticos, infinitos hijos 
del trabajo ilustrados y redimidos, que po- 
seen un secreto: un secreto, que se resuelve 
en un solo símbolo: hacer el bien. Lo co- 
nocen, todos los socorridos; participan de 
él los necesitados; gozan sus beneficios, los 
desvalidos; llega hasta los desheredados y 
oprimidos; lo guardan en severo tabernáculo 
todos los emancipados; será del dominio pú- 



JUAN UTOR Y FERNÁN DFZ 69 

blico el día en que haya una misma ley 
para tocios: secreto que llevó al Divino Maes- 
tro á lo más alto del Calvario, y que vosotros 
no llegareis á conocer mientras ! perma- 
nezcáis subordinados á la carne..... dueños 
del mundo; en las garras del demonio! 

La Liga constituye un Consejo Supremo 
en 1893 d e ' Q ue eran miembros Domingo 
Franco, como presidente; Deodato Arellano, 
Tesorero; Apolinario Mabini, secretario; Juan 
Zulueta, Andrés Bonifacio, Ambrosio Flores, 
Timoteo Paez, Estanislao Legazpi, Numeriano 
Adriano, Moisés Salvador, Ambrosio Rianza- 
res Bautista y otros. Pero, esta sociedad sujeta 
á las prácticas de discusión, mociones, acuer- 
dos, consejos y asambleas en donde impera 
de ordinario la voz de los más y las prácticas 
reglamentarias, falta de una voluntad de hie- 
rro; de una inteligencia superior como la de 
su fundador, ó de un genio sagaz y astuto, 
no llenando ya el objeto para que fué creada; 
irritados y exaltados muchos ánimos por 
continuas prisiones, quedó anulada para dar 
paso al Katipunan, 



70 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

En el mismo año, en 1893, descontentos 
Andrés Bonifacio, Teodoro Plata, Valentín 
Diaz, Ladislao Diwa, Román Baza y oíros 
de la marcha de los negocios de .la liga y 
convencidos de su poca eficacia, acuerdan 
fundar una sociedad á la que los castella- 
nos pudiéramos denominar la de las tres 
K.=K. K. K. — Kataastaasan Kagalang- 
galang Katipunan. Altísimo y muy respeta- 
ble Katipunan. — Katipunan ng mga anak ñg 
bayan. — Reunión de los hijos del pueblo. 

Y en efecto, los hijos del pueblo en sus 
más modestas esferas, en sus más humildes 
posiciones, son considerados aptos y nece- 
sarios para la formación del Katipunan. No 
se busca al hombre instruido; espíritu pro- 
gresivo de sentimientos generosos con mar- 
cados ideales y fijos derroteros; se catequiza 
al querellado, al ofendido, al deprimido y 
maltratado por el fraile ó por algún castila* 
no á las excelencias de Santo Tomás, ni á 
los hombres de Banca y de negocios con- 
servadores de sus riquezas, de su crédito 
de su posición ó bienestar; se atrae, á la 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 71 

plebe. Y como entre la plebe existen mu- 
chas espaldas ensangrentadas, muchas ca- 
ras abofeteadas, muchos huesos lastimados, 
muchas mandíbulas deshechas y muchas cos- 
tillas rotas, en la plebe se encuentra lo que 
se busca. ¡Odios, resentimientos, injusticias 
que restituir, agravios que vengar! ¡tan- 
tos, que en el mismo año se cuentan cinco 

mil afiliados! 

La sociedad celebra su aniversario: y en el 
segundo, — en i 895 , — cuando cuenta en el país 
tagalo con muy cerca de veinte mil pactados 
en sangre sometidos á los más graves jura- 
mentos, á las pruebas más severas, un joven 
que apenas cuenta diez y seis años, de fácil 
palabra y elevado espíritu, Secretario del 
Consejo Supremo, Emilio Jacinto, después 
de desmentir las versiones que circulaban res- 
pecto á que el indio fuera enemigo del cas- 
tila y hacer sentidas protestas de adhesión 
para con la madre España cuyos conceptos 
son acojidos con delirantes aplausos, pre- 
senta una moción en la que pide que los 
frailes sean expulsados á viva fuerza del te- 



72 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

rritorio y con las armas en la mano, so- 
licitar la libertad de imprenta y otras reformas 
que en conjunto pueden determinarse con una 
palabra; la asimilación. 

Con más de treinta mil afiliados contaba 
el Katipunan en 1896. La labor estaba he- 
cha; la pira estaba puesta; solo faltaba se- 
ñalar día y 1 hora para prender la mecha. 

Un accidente casual; varios errores; una ofus- 
cación de momento; infinitas denuncias; todas 
estas cosas aisladas y unidas entre sí, ade- 
lantan los sucesos que tenían día señalado. 
Las argucias del fraile con el confesonario, 
con la posesión del dialecto, con su influencia 
para con las mugeres filipinas, — bazares de 
.medallas y reliquias, — ¡todo su omnímodo 
poder, no bastó para atajar en su germen lo 
que contra él solo se fraguara y tomó jigantes 
proporciones en tres años! La imprevisión 
y confianza del gobernante en contraposi- 
ción con el clamoreo de los asustadizos y 

otras causas, determinan el chispazo de 

Caloocan, la agitación de San Juan del Mon- 
ote, la insurrección de Cavite. ¡Ni un grito, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 73 

ni un lema, ni una bandera, nada de esto 

ostentaban los conjurados! El padre Gil 

el sabio padre Gil el patriota padre Gil 

hace la opinión desde las columnas del pe- 
riódico «El Español» Ya conocemos el 

lema; ya vemos flamear la bandera; ¡contra 
España! ¡contra los castilas! y los katipuneros 
mudos paseando de pueblo en pueblo por la pro- 
vincia de Cavite contestan sacrificando á diez 
y siete frailes. ¡Los masones, los picaros 

masones tienen la culpa y se llena de 

inocentes víctimas los calabozos, las cárce- 
les, la fuerza de Santiago! ¡Y se subleva la 
opinión de todo castila, hasta la de aquellos 
que conocían al fraile de larga fecha y por 
miles hechos; y mírase con recelo al bata, 
al criado, al subalterno de toda confianza, 
al amigo, al inofensivo: en todas partes vése 
el arma homicida, y se piden penas, casti- 
gos! ¡sangre! Yo mismo vi el día 2 de 

Septiembre al General Blanco, al despedirme 
para España, y me dijo mostrándome un 
rincón en donde se amontonaban bandas, 
mandiles, soles y escuadras, «mire V. eso» 



74 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Pero V. cree mi General le dije: «Nó;» 

me contestó: pero su mirada reflejaba la 
duda. Hacia seis días que yo había hablado 
con D. Ramón Blanco. Lo encontré frió, se- 
reno, tranquilo en medio de la borrasca, 

¡había cambiado! Salí de su despacho para ar- 
reglar mi maleta mientras murmuraba entre 
dientes oyéndome sin embargo el criado 
indio que me ayudaba, saldremos todos jun- 
tos. ¡Había aceptado la invasión de los fa- 
náticos empujada por los obcecados y se 
disponía entre 'millares de maldiciones á la 

fiesta de la ley! ¡la fiesta del verdugo! 

la opinión, más cruel que él, y el monstruo 
del ultramontanismo mas sanguinario que to- 
dos, pasó por encima de sus injusticias y, 

le destituyó. No era un carácter, no era un 
Aranda, ni un Mendizábal, ni un Prim, ni 
un Romero Ortiz, ni un Zorrilla, ni un Pí 

Margall y ¡vino la hecatombe! Todos 

la conocen ¡está juzgada! ¡¡¡Basta!!! 

¡No basta I — nó, — que veo entre sueños 
millares de cazadores españoles muertos de 
hambre por las calles, cubiertos de andrajos, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 75 

con el rostro curtido y macerado, con el alma 
acongojada por la sensación al recuerdo de 

los que vencieron ¡en todo el mundo! 

y organizarse cuerpos de leales voluntarios, 
indios y mestizos, fieles hasta el último mo- 
mento, aún despíiés del decisivo, en holocausto 

de la patria. ¡No basta, nó! que observo 

que la insurrección es latente, ¡febril) 

¡pujante en aquellas provincias donde las ri- 
quezas y haciendas del fraile se manifiestan 
expléndidas, Cavite, Laguna, Manila, Nueva- 
Ecija y Cebú, y se hace imposible en Ca- 
^ayan, llocos, La Unión, Albay, Camarines, 
Visayas y Zambóanga porque no fueron tan- 
tas las codicias! ¡No basta, nó, que veo 

marchar hacia la madre patria miles de in- 
felices sin un pedazo de pan que llevarse á 
la boca después de haber perdido aquí toda 
la sangre de sus venas, los mejores años de 
su vida, todas sus esperanzas ! ¡ Quédanse, 
muchos, condenados á vivir como parias 
ante recuerdos y odios que habéis perpetuado 
y en fuerza de sagrados lazos con que se 
ataron con hijos y mujeres del país que han 



76 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

de considerar eternos! ¡No basta, — no, — que 
habéis puesto, — quiero creer que inconscien- 
temente, — tupido paño negro empapado en 
sangre sobre todas las grandezas de mi patria 
grabadas y enaltecidas en todos los ámbitos 
del mundo por cien generaciones, cuyo tú- 
mulo ha de ser testigo de un siglo de amar- 
guras y un torrente de lágrimas! ¡no 

basta, no! que necesito preguntaros ¿quié- 
nes son los trastornadores del orden social? 
¿quiénes los corruptores y perversos? ¿quié- 
nes contrarían la sana razón y la conciencia? 
¿quién empleó el fingimiento, la adulación y 
la perversidad? ¿quién se aconsejó de los 
judíos y del demonio? ¿quién lleva en las 
entrañas el veneno y el puñal? 

YI 

Hago merced de los Misterios de la franc- 
masonería escritos por Gabriel Jugand — Pa- 
gés, — Leo-Taxil, — y del *¡Yo he sido iw,- 
pío!* de José Huertas Lozano. 

Prescindo de infinidad de folletos, propa- 
gados con escarceamiento por todo el país 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 77 

con la marca de fábrica A. M. D. G. en 
donde se acumulan los calificativos más in- 
famantes, los hechos más horribles, los epí- 
tetos más perversos, al amparo de la im- 
punidad, convencidos de que había de que- 
dar en pié la injuria y la calumnia porque 
el desgraciado que hubiera pretendido de- 
fenderse con la pluma ó con la palabra, sa- 
bía que tenía los días contados. 

Hago gracia de las personas, que aún 
mortificadas por dentro, han de merecer más 
duros apostrofes que los que pudiera em- 
plear mi habitual indulgencia, á la dignidad 
ofendida de tajitos hombres honrados que 
los han conocido como entusiastas republi- 
canos, furibundos materialistas, cínicos anti- 
clericales, exaltados masones, para acabar 
en ultramontanos. ¡Ojalá hubieran hallado la 

fé que propalan! ¡ojalá! por mas que 

creo que la fé ciega es como la virginidad, 
una vez perdida, no vuelve. 

No la tienen; confiesen que no la tienen: 
confiesen que creen en Dios, que lo ven 
en todas partes, en lo más elevado del 



78 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

firmamento, en los astros, en el movimiento 
del globo terrestre entre los planetas, en las 
ubicuidades de la naturaleza, en el seno de 
la materia, en la vida, en todos los princi- 
pios y en todas las causas que conoce la 
idea, en lo más profundo de los mares; que 
en donde han tenido ocasión de admirar más 
de cerca sus obras, la mas excelsa del Crea- 
dor, es en el hombre, destello eficaz é in- 
mediato de su deífica gracia; y con el hom- 
bre, en sus más expléndidos atributos, el ce- 
rebro y la conciencia. Declaren más, decla- 
ren que dotados expléndidamente por obra 
y gracia del Todopoderoso de conciencia y 
cerebro, hallan dentro de sí algo cruel, ti- 
rano, grosero, que encarcelando las supre- 
macías de aquellas dos potencias, palpita más, 
es más exigente, más avallasador, más do- 
minante; declaren que como falsos republi- 
canos, falsos masones y conspicuos neo-ca- 
tólicos, sienten dominios más grandes que 
los de la conciencia y el cerebro, que sien- 
ten, piensan y estuvieron sometidos ¡por 

siempre!. ... al estómago. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 79 

Pero, qué decepción para Tirado y Huer- 
tas: la prensa de París viene á decirnos, que 
su compañero Leo-Taxil se había presen- 
tado en una asamblea masónica á manifestar 
que estaba arrepentido de lo hecho: que 
como antiguo Director de la Revista anti- 
clerical, quiso engañar y explotar con false- 
dades y patrañas á los ultramontanos; y una 
vez conseguido su objeto, volvía al seno de 
la Institución que tanto amaba. 

Los masones de París lo arrojaron del tem- 
plo entre silbidos y protestas: no lo asesinaron, 

LO DIERON AL DESPRECIO. 

Desde aquí . lo vemos con lástima; sí, 
con lástima. Dios es misericordioso: Dios es 
grande; Dios es la bondad infinita, y Leo-Taxil, 
en sí mismo, por labor propia, debe sufrir 
torturas amargas producidas por asfixiantes 
vapores, por detestables gases, que se elevan 
desde el estómago á su conciencia, haciendo 
imposible la digestión de sus Misterios. 

Huertas, no halló en la masonería y en el 
espiritismo lo que buscaba; y tampoco lo 
encuentra en el regazo del Arzobispo de 



80 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Granada cuando tuvo necesidad de ir á parar 
de modestísimo médico de partido á Talavera 
de la Reina. ¿Cómo había de acoger con amor 
evangélico el virtuosísimo padre Moreno Ma- 
zon; á quien dice con la mayor frescura en 
solicitud de buena prebenda? 

« Todo parecía contribuir á robustecer mi 
« indiferencia, y creció esta tanto que ( i ) siendo 
«todavía un rapazuelo, me burlaba de la re- 
*ligión con menos descaro, pero con tanta 

«realidad como lo hice después» auna mala 

«perversa inclinación y una refinada hipo- 
«cresía, con que ocultaba mis intenciones avtesas 
«y que engañaba á todos. » 

Los apetitos de la concupiscencia hacen 
decir cosas estupendas y extravían al impío 
Huertas cuando no se dá cuenta de lo que 
escribe. 

He tratado á miles de masones y á muchos 
más hombres; no he oído á nadie decir, y 
me hubiera producido..... no encuentro el ca- 
lificativo, no lo hay: estas cosas no se expre- 



(i) Páginas 26 y 27 de la obra de Huertas Lozano. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 81 

san, se sienten: se siente en el alma un 
vapor arrebatador, cuando se vé á un hom- 
bre que alardea de sabio, de médico, de 
Doctor y de travieso, que entraba en la 
iglesia á burlarse de las cosas santas: ¡ah! 
no eras impío, — no, — ¡no es que has sido 
impío! has sido y eres un desgraciado: un 
pobre mortal á quien la gula se le ha subido 
ál cerebro, y se ha vuelto loco por un plato^ 
de lentejas. ¡Qué mayor desventura! 

He conocido y tratado mucho al senador 
vitalicio por Valencia Don Vicente León y 
Frías, masón y ferviente católico. Al decano 
de la prensa española en este siglo cuando 
yo emborronaba cuartillas, al eximio y mo- 
desto escritor mi cariñoso amigo Don Andrés 
Borrego, que era católico y masón. Exce- 
lentes católicos que rechazaban las ingerencias 
del Sumo pontífice en lo que era más sagrado 
para las conciencias; que amaban la maso- 
nería como al catolicismo, porque creían una 
y otro conjunciones del puro cristianismo; 
que no creían en la eficacia de las sen- 
tencias del vicario de Roma, porque sus 

6 



82 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

imputaciones se estrellaban ante el formida- 
ble ariete de la razón; que no concedían 
potestad á ningún hombre, por alto que se 
colocara entre los demás, pretendiendo hacer 
creer desde su elevado sitial, que es malo, 
perverso y detestable que se reúnan hombres 
de distintas ideas y religiones para amarse 
y protegerse recíprocamente practicando así 
el sabio precepto de Jesús, habrá para todos 
una misma ley, y esperaban que algún papa 
desatara lo que por error atara Clemente XII 
y sus dignos sucesores, para dirigir todos 
sus desvelos, todos sus cuidados, á corregir 

y moralizar ¡lo que asusta y repele á 

la inmensa mayoría de los creyentes! 

Yo mismo; y conmigo cien mil masones, 
hemos entrado siempre en el templo cris- 
tiano con profundo respeto; y veneramos y 
adoramos con pura eficacia al Supremo Ha- 
cedor; y cumplimos en cuanto nos es dable 
como míseros mortales, con lo que llevamos 
en el alma, los santos evangelios y los man- 
damientos de la ley de Dios; y practicamos 
con fervoroso culto las obras de misericor- 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 83 

dia, llevando la ilustración, el progreso, leyes 
de moral universal, socorros, consuelos, nues- 
tros bolsillos, todos los medios de que dispo- 
nemos, nuestro entendimiento, nuestra volun- 
tad y todos los impulsos de nuestras concien- 
cias que se mueven y agitan en provecho y 
en defensa de nuestros semejantes, del pobre, 
del ignorante, del enfermo y del desvalido; 
y nos quitamos el sombrero y saludamos con 
reverencia en la calle y en la plaza pública 
al sacerdote honrado, al sacerdote misericor- 
dioso, humilde y humano; y hallamos satis- 
facción cumplida besando la mano de virtuo- 
sísimos mensageros de Dios en la tierra que, 
como el padre Paul D. Nicolás Torres, mo- 
delo y ejemplo de virtud durante treinta y seis 
años en estas islas, cuya presencia hace pal- 
pitar de gozo nuestros corazones y desea- 
ríamos verle, por su ejemplar conducta evan- 
gélica, de arzobispo de arzobispos. Pero nos 
separamos con indecible pena, y vemos con do- 
lor intenso, á los que amalgaman el óleo santo 
con el libertinage; abandonan el cíngulo para 
empuñar la carabina; hacen del pulpito cam- 



84 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

pana de arrebatos exaltando las pasiones de 
unos contra otros; convierten el confesonario 
en antro de repugnantes maldades; olvidan 
los vínculos de castidad con el mayor cinis- 
mo; hacen votos de pobreza para maltratar 
á los desvalidos y lisonjear y adular a los 
poderosos. 

Todo hombre bien nacido, entra, — no 
digo en la iglesia, — en la casa más humilde, 
con recojimiento y con respeto: y de niño, 
al vivido fuego de consejos producto de 
labios que persuaden con besos y arraigan 
con lágiimas de la que nos llevó en las 
entrañas, penetramos en la masión de Dios 
con todo el candor y con toda la pureza 
que nos aconsejara el amor materno. Pobres 
rapazuelos, faltos de pan y de enseñanza 
he vibto, con cara sonriente y ánima serena, 
satisfecha con sus limpios harapos en pre- 
sencia del Aitísimo, olvidando sus íntimas 
desdichas. Solamente el renegado Huertas 
pudo tener de hombre, — ya de niño, — tan 
impías inclinaciones. 

Las mías, se han robustecido y hecho gi- 



JUAN UTOR Y FKRNANDFZ 85 

gantes en amor y respetos á Dios y en 
consideración y bondades para con mis se* 
mej antes, en el templo masónico. Sí, tuve 
la dicha, la inmensa dicha de ser V'enerable 
Maestro por espacio de veinte años de la 
respetable Logia Porvenir; tuve la satisfacción., 

la imoonderable satisfacción de ser doce años 

i. 

Secretario general del Oriente de España 
en su período más expléndido en este siglo, 
siendo Jefe supremo de la Orden primero 
Sagasta, luego Romero Ortiz, después Be- 
cerra. Durante esos veinte años, por lo que 
llevaba dentro de mí, por lo que la Orden 
enseña, con la cooperación y por la. volun- 
tad de mis hermanos, no ha habido un solo 
día, — uno solo, —en el que no haya mitigado 
una pena, socorrido una desgracia, enjugado 
una lágrima; y durante tan largo período 
hacía el que vuelvo la cara con indecible 
pena desde hace doce años, no hubo una 
sola noche, — una sola, — en la que al recli- 
nar la cabeza sobre la almohada, no me 
sintiera orgulloso y conmovido ante el deber 
cumplido. ¡Infames! ¿Cómo pretendéis arran- 



86 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

car de mí estos recuerdos, estas satisfacciones 
íntimas, estas eternas dichas? ¡Dejadme, de- 
jadme comparecer ante el Gran Arquitecto 
del Universo con estas ejecutorias, que quizá 
puedan compensar por sí solas, mis vicios 
y defectos como humano! ¿Que no? Yo lo 
siento así, y vivo feliz. La modestia es las 
más de las veces en la vida, la máscara de 
la hipocresía. 

Y voy á terminar, — en el buen sentido de 
la palabra, — con el Sr. Huertas Lozano. Dice 
en su libro (i) que antes de 1866 el Gran 
Oriente Nacional de España estaba ge ber nado 
de la forma siguiente: entre otros, Gran 
Capitán de Guardias: Sr. Vizconde de Alo- 
ratas gr % : jj — Gran Secretario General, 
Eduardo Caballero de Puga gr.: jj. ¿Y sí 
yo le pruebo que en 1866 el Sr. hijo deí 
Marqués de Seoane, hoy Vizconde de Mo- 
rata, no era masón por que apenas contaba 
diez años en aquella época, y que el se- 
ñor Caballero de Puga tampoco lo era por- 



(1) Página 207. 



JUAN l/TOR Y FERNANDHZ 87 

que se inició en presencia mia en 187 1. ¿No 
se» convencerá, — ya se yo que está con- 
vencido, — de que su libro es un tejido de 
patrañas como las que le contaba como mé- 
dium espiritista, al Sr. D. Marcos Díaz en 
su casa de Madrid, (1) jugando ó embro- 
mando con el espíritu de su hija muerta? 
¡Desalmado! 

Dice también que yo, (2) yo mismo, soy 
miembro de la Liga de los Amigos de la Paz. 
Con decir que ni de nombre he conocido 
hasta ahora esa Sociedad, está dicho todo. 
Pero, voy á decir más. Así como Leo-Taxil 
ofrecía 50.000 -francos al que le demostrara 
que Pió IX había sido masón, cosa que 
nunca he afirmado ni negado, porque lo 
mismo podría probar lo uno que \o otro y 
porque mi -manera de ser, á Dios gracias, 
dista mucho de la de los, Sres. Leo-Taxil } 
Tirado y Huertas,, del mismo rríodo ofrezco • 
100.000, al que pruebe lo que dice este 



(1) Página 88. 
{*)': Página x%o~ 



88 MASOWIS Y ULTRAMONTANOS 

último, que Morata y Caballero de Pugaeran 
masones del gr.; 33 en 1866, y que yo era 
miembro de la Liga de los Amibos de ¿a Paz. 
Y conste, que cuento solo con mi pobre 
bolsillo, bien escueto por cierto, y que no 
tengo tras mí, el cepillo ultramontano de que 
disponía su compañero Leo- 1 axil. 

Dirá el Sr. Huertas que los datos los ha 
tomado del libro de aquel. Convénzase que 
á mas de impío, es ligero, que sus propias 
ligerezas, le conducen á la impiedad, á la 
farsa y á la patraña, y que nada pode- 
mos decir ya hoy, de su digno compañero^ 
cuando ha hecho pública y expontánea re- 
tractación de todas sus maldades contra la 
masonería. . 

Del mismo modo copiaría el Sr. Huertas, 
al cien veces embaucador y apóstata Leo- 
Taxi!, al decir que Prím y otros habían sido 
asesinados por los masones. Esto, no se con- 
testa...... ¡se desprecia! Prím*, era nuestro 

hermano, nuestro mas querido hermano^ 
nuestra arma, nuestro adalid, nuestro faro. 
Cuando el absolutismo lo trataba con des- 



JUAN UTOR Y FKRNANDRZ 89 

tlén, y lo miraba con horror, nosotros le 
veíamos en África poniendo el nombre Es 
pañol y las grandezas del león castellano 
á mayor altura que O'Donell; cuando rea- 
sumía todas las aspiraciones y todos los sen- 
timientos del partido, progresista y del de- 
mocrático de 1854 á 1868 en una sola as- 
piración y un solo credo, fué nuestro Lea- 
der* cuando hizo flamear la bandera liberal, 
símbolo de ideales democráticos con la glo- 
riosa revolución de Septiembre, y los abso- 
lutistas, neo católicos, retrógados y demago- 
gos, le llamaban traidor, pesetero^ y mal 

soldado, ¡fué nuestro ídolo! y hoy, des 

pues de veinte y ocho años, lloramos á dia- 
rio su muerte, conservamos vivo en §1 co- 
razón su recuerdo, reina en nuestro espíritu 
y vigoriza nuestras aspiraciones con la idea 
de que España puede alcanzar en no lejano 
día, un genio, un astro, un ser superior como 
nuestro hermano, que rompa las cadenas y 
estirpe los errores, que nos esclavizan y des- 
honran. El Sr. Tirado lo ha dicho, y puede 
saberlo; «desde el Conde de Aranda á don 



90 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Juan Prím, son muy contados los hombres 
públicos afiliados al gran partido liberal 
que no pertenezcan ó hayan pertenecido al 
masonismo.» ¡Es cierto! Así como, desde 
Clemente XII al cura de Sta. Cruz, son 
muy pocos los obispos, frailes, curas, sacris-^ 
tañes, renegados y apóstatas de todas las 
órdenes y congregaciones, que no formen 
en las filas del ultramontanismo. 

A la guerra carlista acudieron todos; no 
masones ni ultramontanos, sino liberales y 
absolutistas; los primeros, en defensa de los 
fueros de la Nación y de sus públicas liber- 
tades; los segundos, en pro de caducos pro- 
cedimientos y muertas instituciones; aquellos, 
con su sangre y su patriotismo; estos con 
sus codicias trastornadoras del orden social^ 
empleando en pólvora y balas contra la pa- 
tria, los haberes que percibían por las nómi* 
ñas del Estado para llevar y conducir vio-' 
lentamente á todos, por las estrecheces del 
oscurantismo y de* la intolerancia religiosa. 
¡Absolutistas!. 

Guando el impío Huertas quiera escribir. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 9t 

otro libro siguiendo su calvario espiritista, 
republicano, masónico y neo-católico, si falto 
de vivos á quienes curar, quiere dedicarse 
á desenterrar muertos en donde quizás halle 
más seguros éxitos que en la medicina, yo 
le daré datos abundantes sin ocuparme de 
hechos públicos qué están juzgados por la 
opinión inteligente y sensata, como el de Prim, 
Gambetta y García- Vao. 

Sabrá corno fueron envenenados tres pasto- 
res protestantes que llegaron á Filipinas co- 
misionados por la Sociedad Bíblica de Londres. 
Marton en 1856. Rangel en 1869. Manrique 
Alonso Lallave en 1890. Conocerá lo ocurrido 
en 1872, al Obispo electo de Cebú Sr. Alcalá 
Zamora, nombrado por el Gobierno radical 
del Sr. Ruiz Zorrilla, su amigo íntimo, durante 
el reinado de Don Amadeo de Saboya, y á 
quien en los pocos clias que vivió en Manila, 
no saludaban en la calle, por precepto de sus 
profesores, padres dominicos, los estudiantes 
de Sto. Tomás, Verá que el coronel Pazos y 
Vela Hidalgo, Gobernador de Marianas que 
no era amigo de los frailes, fué asesinado 



92 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

por la espalda, vil y cobardemente; y se ente- 
rará de como han sido fusilados y sepulta- 
dos en lóbregos y pestilentes calabozos, en 
los comienzos de la insurrección, innúmera 
bles filipinos, por el solo delito de seu 

MASONES. 

VII 

En tranquilo monasterio donde la paz re 
side, la oración se canta y se duerme con el 
pensamiento puesto en la Providencia, se ha- 
llaba un hombre solitario y frío que olvidado 
de los fastos del mundo, convencido de que 
las humanas glorias se transforman en hedion- 
dos esqueletos, en humo y polvo, abdicando 
corona y cetro, se trocó de guerrero en 
ermitaño: y en continuas luchas, apacible 
calma, perdido en las oscuras profundi- 
dades de la historia y en corrientes de dulces 
armonías, elevaba sus preces al Eterno. 
Ageno á la piedad porque viera sin espanto 
desde los más tiernos años torturas infinitas 
impuestas á una loca con rezos y plega- 



)0A» ÜTOR Y FERNANDEZ 93 

rias, se sentía arrobado al desprecio dé pa- 
sados gemidos y al contacto de armas ace- 
radas; é idilios pastoriles parecíanle, aun niño, 
el fragor del combate, la lucha en la pelea, 
el estampido del cañón, el humo de la pól- 
vora; curtido en la muralla, macerado en la 
brecha, llegó á ser él rey de los soldados. 
En ensueños seductores, veía á Semíramis 
de Asiría, fortificar por sí sola á Babilonia: 
sonriente y astuto, vislumbraba el Asia en- 
tera, sometida á Sesostris, conquistador de 
la Etiopia: y al reflejo de bellísimas concep- 
ciones, se fijaba en la Iliria, en la Tracia, en 
la Persia, el Asia Menor, Tiro, Gaza, la Judea 
y el Egipto, donde apareciera el gran impe- 
rio de Alejandro: tras denso velo, veía, un 
genio subir á las cumbres del Pirene, y aquélla 
imaginación potente se perdía en quimeras 
doradas, para volverle á encontrar venciendo 
á Lusitanos y Gallegos, domando Bretones, 
sometiendo al Teutón, enseñoreando sus águi- 
las por las márgenes del Duero, el Miño, 
el Tajo, el Nilo, el Rhin y todo el Oceano> 
posponiendo á Sila y á Mario, para colocarse 



94 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

en la silla de oro, en el puesto más augusto, 
más alto, de los Césares. Otras veces, arras- 
trado por fantástica pesadilla, contemplaba 
con soberano desdén á Cario Magno, y en 
delirios de gloria, despertaba extasiado-, viendo 
la realidad, y su ventura; su infinito poder; 
sus armas, imperando en Italia y Alemania; 
dominando en los Países Bajos; arremetiendo 
en África; victoriosas en América y Oceanía 
é hiriendo á la Francia en Pavía, aprisio- 
nando á Francisco I en la Torre de Lujanes. 
¡Con razón dijera, que el Sol sé estacionaba 
en sus dominios! 



¡Expléndidos reinados de Semíramis y Sesos- 
tris! ¡Imperios magníficos de Césares y Mag- 
nos! ¡Instituciones despóticas de Carlos V! 
¡Catástrofes morales de apetito y materia! 
¡Espectros todos del absolutismo! Vosotros 
no pudisteis, — no, — realizar la noble empresa 
de fusionar á los pueblos en una sola as- 
piración. Unidos por la violencia y no por 
la fraternidad, el odio y los vicios tuvieron 



JUAK ÜTOR Y FERNANDEZ 95 

que ser permanentes en vuestro seno, y hu- 
bieran de disipar por ley fatal vuestras 
grandezas, levantadas al empuje del hierro, 
cimentadas con pedazos de carne humana, 
amasadas con la propia sangre de los ven- 
cidos. Con el ejercicio de la Caridad, con 
el ejemplo sublime de las virtudes, á la 
clara luz del progreso y la sabiduría, con 
lazos de amor, esclavizado hubierais los pue- 
blos que sometisteis; pero; [ah! palpitaba en 
vuestros corazones, latían con vosotros los 
gérmenes de la crueldad y la lascivia, la 
crápula y la maldad; por eso caísteis al 
más tenue sopta de vuestras decadencias. 
¡Oh frailes! Si sentís en el alma el calor 
de estos bochornos y los vapores de estas 
vergüenzas; estos lamentos de todos los 
pueblos y de todos los siglos, rasgad vues- 
tras túnicas, blancas como los sepulcros de 
que hablara Jesús, oscuras y negras como las 
conciencias de los malvados; venid, venid 
conmigo al templo del Gran Arquitecto del 
Universo, y en avasalladoras corrientes de 
luz, de bellezas y armonías, veréis á todos 



96 MASONES Y ULTKAMONTAKOS 

los hombres entonar himnos de gloria ele- 
vando sus miradas á un solo Dios; oiréis 
los arpegios ideales de Homero y Virgilio, 
la lira del Petrarca, las dulces melodías 
de Rossini y Mozart, Meyerbeer y Gounod; 
los esculturales conceptos de Cervantes y 
Sákaspeare, Lord Byron y el Dante, los can- 
tos ó idilios celestiales de Camoens y Mo- 
liere, Lamartine y Victor Hugo; las proezas 
sin fin de Lincoln y Bolívar, Guillermo TeM 
y Washintong; apurareis las amarguras de 
Sócrates y Hegel, admirando las maravillas 
y sufrimientos de Galileo y Colón para 
comprender los éxitos sagrados de Copérnieo 
y Newton, Linneo y Berzelius, las bejlas 
concepciones de Murillo y Velazquez, Ra- 
fael y Miguel Ángel; las conquistas ejempla- 
res de Guttemberg y Franklin: venid, venid, 
acudid al arrullo de estos encantos del espíritu 
y de la naturaleza, y veréis que el arte y el 
sentimiento, las manifestaciones más excelsas 
del humano saber, la obra magna del Ha- 
cedor, no tiene patria, ó tiene una patria 
c^mún, el Universo; un estro y una ley, el 



JUAN UTOR Y FKRKANlíBZ 97 

evangelio; el evangelio de Jesús; un sacer- 
dote: ¡Dios! Dios que vive en todas las 
criaturas; y reina en todos los espacios, y 
es nuestra fé, la inteligente fé; nuestra es 
peranza; nuestra redención, la piedra miliar 
que reside en nuestra alma y en nuestro 
cerebro; la luz que penetra en todos los 
abismos, volcanes y montañas; que se irradía 
á todos los astros; y al crepúsculo de la 
tarde, al fulgor de la aurora, al suspiro del 
aura, al perfume de la flor, está simbolizada 
en el templo masónico por tres grandes lu- 
minares; !El amor al prójimo, la práctica 
i>£ las virtudes .y la adoración al gran 
Arquitecto del Universo! 




A] 



.DORA al Gran Arquitecto del Universo, 
que és Dios. 

Ama á tu prójimo. 

El culto verdadero á Dios consiste en las 
buenas obras. 

Haz bien, por amor al bien mismo. 

Deja hablar á'Ios hombres. La conciencia 
y el pensamiento, — emanaciones del alma, — 
han de ser libres. 

Conserva tu alma pura para que á toda 
hora pueda presentarse delante de Dios 
digna y honrada. 

Ama á los buenos; compadece á los débi- 
les; huye de los malvados; no odies á nadie. 

Habla respetuosamente á los grandes; 
prudentemente á tus iguales; sinceramente á 
tus amigos;, y con ternura á los pobres. 



100 MASÓN iS Y ULTRAMONTANOS 

No adules jamás á tu hermano porque es 
una traición; si tu hermano te adula, des 
confía de él porque pretende corromperte. 

Escucha siempre la voz de tu conciencia 

Sé el padre de los pobres: cada suspiro que 
tu dureza les arranque, será una maldición 
que caerá sobre tu cabeza. 

Respeta al extranjero y al viajero, sus 
personas deben ser sagradas para tí. 

Evita las disputas; preven los insultos po- 
niendo la razón por medio. 

Respeta á las mujeres: jamás abuses de su 
posición ó debilidad, y muere antes que des- 
honrarlas. 

Si el Gran Arquitecto del Universo te dá 
un hijo, dale las gracias; pero tiembla del 
depósito que te confía; porque tú has de ser 
para ese niño, la imagen de la Divinidad. 

Haz que hasta los diez años te tema; hasta 
los veinte te ame; y hasta la muerte te res- 
.pete. 

Hasta los diez años sé su maestro; hasta los 
veinte su padre; y hasta la muerte su amigo. 

Enséñale buenos principios antes que be- 



JUAN U10K Y FERNANDEZ 101 

Uas maneras, para que te deba una doctrina 
esclarecida, mejor que una frivola elegancia: 
procura que sea un hombre honrado, y no 
un hombre hábil. 

Lee y aprovecha. Vé é imita, Reflexiona y 
trabaja, para que todo redunde en beneficio 
de tus hermanos y de tu propia dignidad. 

Jamás juzgues ligeramente las acciones de 
los hombres, perdonándolas ó condenándolas. 

Dios es el que sondea nuestros corazones, 
y sólo El puede apreciar sus obras. 

Pórtate siempre como si tuvieras delante 
de tí testigos de tu conducta: y piensa, como 
si estuvieran leyendo en el fondo de tu alma. 

No temas las adversidades, que han he- 
cho más sabios y virtuosos, que el fausto y 
las riquezas. 

Evita la mentira; huye. del vicio; perdona 
las injurias y detesta la venganza, porque es 
contraria á las leyes de humanidad, aunque 
te parezca justicia. 

I^i ignorancia, el orgullo, la ambición, la 
superstición y el fanatismo, sean tus enemigos. 

Atesora más honradez y sabiduría que mo- 



102 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

nédas, que el más opulento, todo lo que se 
lleva al sepulcro, es una mortaja. 

Guía todos tus pasos por el sendero de 
la rectitud; de la prudencia; del valor; de la 
filantropía y -del amor á la humanidad y 
alcanzarás la gracia del Gran Arquitecto 
del Universo. 

La Orden de los Francmasones 'es in- 
destructible, porque es fuerte; fuerte porque 
es unida; y unida, porque la patria de ios 
masones es el mundo y todos los hombres 
virtuosos son sus compatriotas. 




A^Hfc^A'aHbAA^bteaidfc^Hbtejtejfc 



PBOGBAHA HASONieO 




fin ele que todo el que 
tenga interés en pertenecer 
á la Masonería se libre del 
riesgo de sufrir un desen- 
gaño, y para dar en tiempo 
oportuno una prueba eficaz 
de buena fé, he considerado justo 
dar á los aspirantes ideas bien claras 
y exactas, tanto para que se instruyan 
en el verdadero objeto de la Sociedad, 
como para que deshechen vulgaridades que 
corren de boca en boca y hacen se crea, por 
los que la desconocen, conceptos erróneos, 
ya horripilantes, ya ridículos 

La Masonería, no se propone satisfacer 
ningún interés mezquino; ninguna mira egois- 



104 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

ta. Su objeto, es altamente noble; su mi- 
sión exclusivamente humanitaria. Trabaja para 
fomentar la caridad, la filantropía y la fra- 
ternidad entre los hombres de toda clase, 
secta, raza y condición, respetando en to- 
dos sus creencias religiosas. Pretender incor- 
porarse por intereses privados ó por medros 
particulares, sería un absurdo; y efectuarlo 
sin hallar en sí propio toda la abnegación 
que la Masonería demanda, un engaño» 

La Masonería tiene secretos que no pue- 
den penetrarse, y juramentos que no deben 
quebrantarse; pero ni unos ni otros se opo- 
nen en lo más mínimo á la religión, á las 
leyes, á la moral y buenas costumbres de 
cada pueblo ó nación. 

El aspirante que intente su incorporación 
por curiosidad, no consigue su objeto, por 
que los misterios en que está envuelta la 
Masonería y que forman sus secretos, se van 
comunicando por grados que se confieren 
después de muchas pruebas de fidelidad, al 
que más lo merece y «menos lo solicita. El 
que se liga con su juramento y lo quebran- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 105 

ta, no infiere daño alguno á la sociedad: el 
nial recae solamente sobre el que no ha te- 
nido bastante constancia para cumplir el de- 
ber que voluntariamente se impuso. 

La Masonería no exige de sus miembros 
abjuración de principios religiosos; ni osa 
penetrar en los dogmas peculiares que cada 
cual sustenta: bástale saber que cree en Dios, 
en su infinita justicia y en la vida eterna. 

Las puertas de la Masonería jamás se 
abren para dar entrada al ateo que niega la 
existencia del Supremo Hacedor. 

La Masonería no busca poderosos; pero 
tampoco admite , en su seno personas que 
no tengan una ciencia, arte, oficio, ocupa- 
ción ó renta definida, con la que deban 
atender á las necesidades de su familia, á 
fin cíe que, sin menoscabo de estos primeros 
deberes, puedan disponer de un pequeño 
sobrante con el que han de contribuir á los 
gastos de la sociedad y al socorro de los 
necesitados. Estos gastos se dividen en or- 
dinarios y extraordinarios: los primeros se 
determinan en los reglamentos particulares 



106 MASOXES Y ULTRAMONTANOS 

de cada logia ó Taller; los segundos, no pue- 
den efectuarse sin previo acuerdo de los 
asociados, aunque sea para ejercer actos de 
caridad ó beneficencia 

La Masonería no llenaría su alta misión 
de confraternidad para con la especie humana, 
si admitiese discordias, pleitos y riñas entre 
sus miembros: toda diferencia debe arreglarse 
amistosamente entre ellos mismos, antes de 
apelar á personas extrañas. Si el candidato 
al sar admitido encuentra algún individuo con 
quien no esté en armonía, deberá deponer 
todo resentimiento, considerándolo como her- 
mano, dándole el abrazo fraternal. Si la causa 
de la desavenencia es un litigio, expondrá 
Sus razones y \ ruebas á la logia para que le 
presten los hermanos la justicia que demanda, 
antes de acudir á los tribunales ordinarios. 

El que aspire á la gracia de la iniciación, 
debe ejercitar la templanza; ser industrioso y 
aplicado en su profesión; fiel á su jefe ó 
maestro; practicar la virtud; partir su pan 
con el necesitado; no comer el de otro sin 
pagarlo; huir del juego, la embriaguez, la 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 107 

usura y toda clase de vicios; prestar á sus 
hermanos cuantos socorros le permita su po- 
sición ó circunstancias; asistir á las reuniones 
que determinen sus hermanos, dando cumpli- 
miento á las comisiones que se le confíen; dis- 
tinguirse constantemente entre sus semejantes 
como buen hijo, buen esposo, buen padre, 
buen amigo y buen ciudadano. 

La sociedad al proponerle un candidato, 
tiene el derecho de examinar su vida y cos- 
tumbres; y para conocer una y otras, nombra 
tres miembros del taller, sin perjuicio de las 
averiguaciones que hacen todos los hermanos: 
si los informes que recoge son desfavora- 
bles, el nombre del propuesto no vuelve á 
sonar más en la Orden. En este caso, la 
negativa no puede estimarse como ofensa 
por parte de una sociedad, que está en el 
derecho de no recibir en su seno á aquél que 
no posee lo que ella apetece y busca en sus 
nuevos hijos. Jesucristo buscó doce discípulos 
á quienes hacer depositarios y propagadores 
de sus sublimes é imperecederas doctrinas y 
•encontró tm Judas. La Masonería evita hasta 



108 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

donde ie es posible, introducir un Judas, que 
como aquél, venda á su Maestro. 

La .Masonería es una antiquísima sociedad 
basada en preceptos fundamentales: justicie- 
ra, civilizadora, progresiva y filantrópica, 
formada por hombres libres, discretos y hon- 
rados, que tienen cuando menos, un modo 
honesto de vivir; unidos todos, por los vín- 
culos mas estrechos de amor y solidaridad 
para con la especie humana. 




A. LA GLORIA 

DEL 

a mm Apfíiteet© del üaiv«re<¡ 




XTENDIDA por toda la su- 
perficie de la tierra y á través 
de los siglos, ha existido y 
existe una poderosa asocia- 
ción, cuyo fin constante y 
primordial es la práctica del 
bien bajo todas sus fases y manifes- 
taciones. El amor á la humanidad, el 
amor al progreso, el culto de la razón, 
del derecho, de la ciencia, de la jus- 
ticia y de la enseñanza moral é intelectual, 
son en reducido y brevísimo compendio, los 



110 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

ideales siempre nobles y levantados que ha 
perseguido y persigue esta sociedad. 

La ilustración y la caridad son las estrellas 
más brillantes que la guian. i 

A sus fulgores, ¡cuántas grandes obras rea- 
liza! ¡Cuántas miserias ha socorrido! ¡Cuántas 
lágrimas ha enjugado! Y esto no obstante, ¡de 
cuántas calumnias é injurias ha sido objeto!... 

Se le ha llamado irreligiosa, atea, trastor- 
nadora del mundo. 

Se han dicho de ella absurdos é inconve- 
niencias, que sólo caben en cerebros atrofia- 
dos ó ignorantes de lo que son y significan 
los símbolos y miras que la informan. 

Hasta se la ha llenado de oprobio, de in- 
famias é improperios. 

Sobre todo, en lo de atea é irreligiosa, 
es donde más se han cebado en todo tiempo 
sus detractores y adversarios. 

Y sin embargo, nada más lejos de la ver- 
dad, que semejante afirmación. 

Como que para ser admitido en la socie 
dad de que estamos tratando, preciso es ante 
todo hacer profesión de fé religiosa. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 111 

Como que en todos sus acto 5 ?, documentos y 
misivas, la primera frase invocatoria que usa 
es esta bellísima salutación: 

a la gloria del gran arquitecto del 
Universo. • 

Salutación humilde, y entusiasta, que por 
sí sola revela los grandes y delicados senti- 
mientos que puede atesorar el alma de un 
creyente, sencilla y fervorosa, desposeída de 
los negros lunares de la hipocresía, de la 
superstición y del fanatismo. 

A la gloria del Gran Arquitecto del Uni- 
verso, es, en efecto, la tierna sumisión, la 
demostración de cariñoso respeto, la adora- 
ción sin límites, el acto de ferviente y pro- 
funda veneración con que un corazón pío y 
religioso se dirige al alto Ser que es objeto 
de su culto. 

A la gloria del Gran Arquitecto del Uni- 
verso, es la invocación más breve y más bella 
que hayamos visto brotar de un espíritu 
poseído de fé, de amor y de ternura. 

A la gloria del Gran Arquitecto del Uni- 



1 12 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

verso, es, — en una palabra,— la prueba uni- 
versal de creer y amar que dá una colectividad 
de muchos millones de miembros esparcidos 
en todas las regiones del globo unidos por 
unoj mismos lazos, aspiraciones y propó- 
sitos. 

Una asociación, pues, que así invoca, y 
así cree y así ama, ¿cómo ha de ser jamás 
tildada de irreligiosa ni de impía? ¿No han de 
merecer,— por ventura- alguna fé, hombres 
que, unidos y asociados para el bien común, 
su primer acto es ponerse bajo la égida y 
protección de un Ser por ellos creído y 
adorado? 

Cierto que la hipocresía es uno de los 
defectos que más se notan en la naturaleza 
y en las manifestaciones del corazón humano. 

Pero, ¿han de ser todos igualmente, sin 
distinción, unos hipócritas, hombres entusias- 
tas y generosas que sin tregua ni descanso, 
y hasta arrostrando las iras, asechanzas y 
persecuciones de sus enemigos, tanto se 
interesan y tanto trabajan por los progresos 
y la paz del mundo? 



JUAN UTOR Y FKKNANDEZ i 13 

¡No! ¡no! Los que así piensan y así obran 
y así marchan, no pueden ser unos escépti- 
cos, no pueden ser unos ateos, no pueden 
ser, — no, hijos malditos de la irreligión y 
de la impiedad. 

Odiarán el fanatismo, como una exagera- 
ción aborrecible y execrable de la fé: 

Odiarán el tráfico indigno y escandaloso 
de ritos y creencias que tantas veces y en 
tantos lugares manchan y han manchado 
la historia de la humanidad: 

Odiarán la superstición y la mentira como 
hijas de la ignorancia, como un extravío de 
la imaginación, c.omo una reminiscencia de 
pasados y ominosos tiempos, que para honra 
y gloria del género humano van huyendo 
para jamás volver. 

Pero entre escos odios santos, y los odios 
profundos é implacables de la superstición, 
del fanatismo y de la hipocresía, existe una 
diferencia inmensa, un abismo imposible de 
franquear. 

¡Que las injurias, pues, que las calumnias 

de ciertas gtntes se vuelvan contra ellas mis- 

8 



114 MASONES Y ULTRAMON7 ANOS 

mas al arrojar sobre los miembros de una 
asociación como la que defendemos la nota 
de malvados y descreídos!. . 

¡No, no son descreídos, ni malvados; no 
carecen de religión, ni de caridad, ni de 
filantropía los que, en las catástrofes y .cala- 
midades de la naturaleza, en las plagas y 
epidemias de los pueblos, en las desgracias, 
amarguras y aflicciones de nuestros semejan- 
tes, siempre tienen recursos y esperanzas y 
consuelos que derramar!... 

¡No, no son malvados ni descreídos esos 
hijos de la luz que, comprendiendo cuánto 
mal, cuánta inmoralidad, cuántos crímenes se 
amontonan en las tinieblas de la ignorancia, 
sus vivísimos deseos, sus ansias más ardientes, 
es llevar á todas las conciencias, á las na- 
ciones todas, á todos los ámbitos del mundo 
el rayo fecundo y bienhechor de la virtud y 
la sabiduría! 

Déjense, pues, sus detractores y enemi- 
gos, los hijos de las sombras, de ocuparse 
de conceptos que desconocen, de instituciones 
que ignoran. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 115 

Déjense de injurias y calumnias que no 
son, en verdad, razones ni argumentos. 

O mejor aún: 
'Dejémosles decir mientras no nos hieran 
ni atenten coima nosotros. 

Entretanto, cada cual según sus fuerzas y 
recursos, cada cual se^ún las circunstancias 
nos permitan, llevemos nuestra pobre piedra, 
nuestro humilde óbolo al gran trabajo, al 
magno edificio de la civilización universal. 
Que canten en la lengua de los muertos, 
odios y rencores, persecuciones y venganzas. 
Nosotros con idiomas de concierto y armo- 
nía, cantemos paz y benevolencia, caridad y 
amor. 

Una filosofía más alta y consoladora, otras 
creencias más científicas y razonables, más 
conformes con la experiencia y la verdad, 
nos dicen que el triunfo del bien sobre el 
mal es indudable. 

Que nuesiros cantos de amor, pues, triun- 
fen un día sobre sus cantos de odio. 

¡Que nuestras aspiraciones de tolerancia 
y mansedumbre se realicen por fin á despe- 



116 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

cho de los que sólo predican guerra y ex- 
terminio contra nosotros! 

¡Que nuestro grito de libertad ahogue 
para siempre los siniestros rumores que pro- 
ducen las cadenas de la esclavitud ! 

¡Que las hermosas y risueñas visiones de 
mejores tiempos se levanten expléndidas y 
deslumbradoras sobre los recuerdos malditos 
del pasado! 

¡Que los divinos destellos de la luz y de 
la ilustración, hagan por fin penetrar en todos 
los corazones y en todos los espíritus las 
santas nociones del bien y. del amor, las re- 
velaciones sublimes de la ciencia y la ver- 
dad, los sagrados principios del derecho y 

la justicia! 

Juan X. 




E 



E 




L deseo de llenar el inmenso 
vacío que existe en materia 
de publicaciones masónicas en 
castellano y la necesidad que 
de ellas se siente en armonía 
conHa grandeza de la Institución y 
para finalidad de el progreso de los 
tiempos, nos ha hecho aceptar esta 
difícil tarea, superior á nuestras fuer- 
zas, en la esperanza de sacar á una 
gran parte de nuestros hermanos de 
los estrechos moldes en que hasta el 
presente han vivido, inspirándose en 
la enseñanza ó por el estudio de libros que, 
si bien pudieron llenar su objeto hace cuarenta 



118 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

años, no sólo carecen hoy del sentido analítico 
que reclaman estas obras, sino que se de- 
senvuelven dentro de una esfera de conocí 
mientos mal avenidos con el desarrollo de 
las ciencias modernas. 

Guíanos también el propósito de mostrar á 
los profanos cuan lejos se halla ésta nobilí- 
sima asociación, — extendida por todo el Uni- 
verso, — del teatro en que pretenden exhibirla, 
espíritus estrechos é inteigencias mezquinas, 
que abusando del imperio que ejercieron y 
aún ejercen entre las muchedumbres, especial- 
mente para con la débil y candorosa muger, 
por medio de la superstición y el fanatismo, 
han hecho aparecer montones de abrojos, allí 
donde verdaderamente existe, edén purísimo 
de fraternal amor. 

Colocar los principios de esta Institución 
al amparo de una ortodoxia puramente cris- 
tiana, tiene que dar forzosamente á la Orden 
cierto carácter de parcialidad religiosa que 
hacer pudiera en momentos dados del tem- 
plo augusto de la Masonería ya por falta de 
instrucción, ya por estremado celo, un templo 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 119 

pagano con todo el misticismo y con todas 
las evocaciones que en estos se realizan. La 
doctrina de Jesús por lo que tiene de fra- 
ternal y humana, es, sin duda alguna, un 
gran progreso sobre el fatalismo antiguo; pero 
como la tradición mosaica y la filosofía griega, 
la teología cristiana convida al hombre á 
permanecer en la inacción abandonando su 
cuerpo y el ejercicio de todas sus facultades 
al cuidado de un ser celestial, para entregar 
por completo, lo mismo al sacerdote que 
al creyente á la salvación eterna de las'almas. 
En el templo rhasónico denominado co- 
munmente taller y se rinde culto al desarrollo 
de las ciencias y de las artes en tales tér- 
minos, que en todo tiempo entre los sím- 
bolos que en las Logias se hallan encontra- 
remos la escuadra, el compás, la regla, 
el nivel, el mazo y otros útiles del trabajo, 
verdadera religión que entraña la más sana 
moral, enaltece la inteligencia, sublimiza los 
sentimientos y conduce á la humanidad por 
el sendero del progreso y de la perfectibi- 
lidad. 



120 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Se nos dirá que en algunas naciones donde 
la Masonería ha alcanzado su mayor apogeo, 
se manifiesta ésta Institución con ciertos to- 
nos de parcialidad que induce á creer hace 
causa común con la religión dominante en 
aquellos pueblos. Sin que neguemos en 
absoluto esta aserción, creemos que el carác- 
ter¿ deista con que constantemente se ha 
distinguido y distingue aquella Masonería, 
tiene su origen en el profundo respeto y alta 
estimación que allí se tiene en la creencia 
en el Gran Arquitecto del Universo, ya como 
Dios, ya como Moisés, ya como Jesús ya 
como Mahoma, ya en fin como lo revelan 
ia infinidad de religiones nacidas en la In- 
dia, el Egipto y la Grecia y á la existen- 
cia del alma y su inmortalidad, pero allí, 
como en todas partes, se subordina siem- 
pre aquel respeto y aquella estimación á 
la más amplia tolerancia, de modo que Gran 
Arquitecto del Universo pueda significar 
dentro del templo masónico y durante el 
desenvolvimiento de los trabajos, Braha- 
ma para los brahamanes, Budha para los 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 121 

budihistas, Moisés para los hebreos, Jesús 
para los cristianos y Mahoma para los ma- 
hometanos, dejando á todos la más amplia 
libertad para que en el santuario de su con- 
ciencia les rindan culto, conservando un jui- 
cio abstracto del Ser Supremo que se ma- 
nifiesta en nosotros indudablemente por la 
conciencia y por la idea, nunca bastante ca- 
paces una y otra, á pesar de sus fuerzas, 
para comprender ó hallar la esencia verda- 
dera de Dios sin mermar su infinita grandeza. 
La Masonería no forma escuela con nin- 
guna délas diversas religiones positivas; su 
doctrina dista mucho de la desenvuelta por 
el panteísmo y se halla aún á superior distan- 
cia del ateísmo, si bien la mayor parte de los 
hombres que ignoran lo que es esta Institución 
ia creen en armonía con este último á causa de 
habérsela visto siempre combatir la idolatría, 
reverenciada ayer al amparo de los dioses 
é imperante hoy bajo el misterio y culto 
de las vírgenes. La Masonería acepta ó admite 
en su seno á todos los hombres sin distin- 
ción de raza, ideas ú origen, para unirlos 



122 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

en la creencia del Gran Arquitecto del Uni- 
verso y en el sentimiento del amor al bien, 
al deber, al honor, al progreso y al perfec- 
cionamiento humano, si bien del mismo modo 
que algunos masones por error, en su amor 
á la religión en que han nacido, creen que 
no se puede ser buen masón sin ser cristiano, 
otros caen indebidamente, en su odio á una 
raza desdichada que no tiene en todo el 
mundo un pedazo de tierra de su propiedad 
donde posar la planta, en el error también 
de cerrar las puertas de los templos á los 
hebreos como sucede en Alemania en donde 
no son estos admitidos á la iniciación. Del 
mismo modo, y por instintos de raza que 
repudia esta nobilísima Institución, en muchas 
partes de América y entre hombres que se 
precian de haber hallado la última forma 
del progreso humano, son rechazados de 
las logias los hombres de color, permitiendo- 
seles cuando mas formar por si talleres, sepa- 
rados por completo del trato de sus demás 
hermanos; viniendo á constituir parcialidades 
que el espíritu y tendencias de la doctrina 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 123 

masónica rechaza en absoluto, si aceptamos 
que la Orden de los masones reside dentro 
del magestuoso templo, en donde un sólo 
sol vivifica con sus ardorosos rayos á todos 
los en él congregados, como un mismo senti- 
miento y una misma aspiración, los une en 
deleites inefables desarrollados por el amor 
á la justicia y satisfechos en la serenidad 
de la conciencia. 

La Masonería será siempre asilo de tran- 
quilidad y ventura para todas las convulsiones 
de la vida humana, porque á su seno todas 
las generaciones aportaron sus más preciosos 
materiales para engrandecerla y sublimarla. 
Dedicada constantemente á amparar al débil, 
socorrer al desgraciado é instruir al ignorante, 
logrará postrar ante la magestad de su gran- 
deza á todos los pueblos que, en su amor 
á la civilización y al progreso, sepan desci- 
frar en sus emblemas misteriosos y leer en 
las simbólicas granadas y en el anudado cor- 
dón que en el templo se encuentra, la gran- 
diosa obra de redención en que sus hijos 
trabajan; y ni la calumnia que empaña las 



124 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

reputaciones más acrisoladas, ni la ingratitud 
que enerva las más activas voluntades, ni 
las persecuciones que se forjan en oscura 
noche por odios nacidos al apetito de la 
concupiscencia, ni el terror que pretendan 
inspirarle los tiranos con el fin de subyugarla, 
bastará á detener su infinito poder conquistado 
en los calabozos y en los patíbulos, en el 
destierro y en las hogueras de ia inquisición 
y preparado con la sangre generosa con que 
sus hijos regaron toda la superficie de la 
tierra, cuya sangre sirvió de semilla al árbol 
rondoso de la fraternidad, de la libertad y 
de la justicia, que aromatizará con su esencia 
el claro día de la solidaridad entre todos los 
hombres sin distinción. 

La Masonería se dirige á armonizar los 
principios de la ley moral que constituyen el 
fundamento ó raiz de la diversidad de creen- 
cias religiosas, con todos los conocimientos 
que de día en día ha ido el hombre arran- 
cando á la ciencia 'á fin de combinarlos entre 
sí y unirlos estrechamente á la esencia de 
lo verdadero, de lo inmutable y de lo infi- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 125 

nito. Para la realización de esta obra, de 
extremada grandeza, lucha constantemente 
el hombre con su pequenez, con la bre- 
vedad de su tránsito por la tierra y con 
las dificultades que á cada paso tiene que 
sostener para poder triunfar de los rudos 
golpes de la ignorancia, de la superstición 
y del fanatismo. Por esta causa, prescribe 
la Masonería muy sabiamente, que los que 
pretendan la gracia de la iniciación se hallen 
en condiciones de poderse presentar en el 
umbral del templo masónico exentos de vul- 
gares preocupaciones, dispuestos á aban- 
donar en la puerta de aquel augusto recinto 
todas las miserias y flaquezas, así como todos 
los vicios que constantemente rodean al hom- 
bre, para entregarse con entera eficacia á la 
práctica del bien, por amor al bien mismo, al 
enaltecimiento del honor y de la justicia, á la 
estimación de los buenos y conmiseración de 
los débiles, al amparo de la mujer, del po- 
bre, del enfermo y del desvalido, al ejercicio 
del trabajo, de la ciencia, de la solidaridad 
humana, así como de todas las virtudes, y al 



126 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

estudio de la obra eterna é imperecedera 
del Gran Arquitecto del Universo. 

Para consagrarse al progreso de estas 
ideas y al desarrollo de estas virtudes, cree 
indispensable la Masonería que los que llamen 
á sus puertas deben traer las condiciones de 
hombres libres, esto es, poseer ilustración bas- 
tante para comprender los deberes que se im- 
ponen, si han de contribuir á la realización 
de tan altos fines; tener medios conocidos de 
vivir, porque nadie puede ser útil á sus seme- 
jantes si no sabe serlo para si mismo; prac- 
ticar la verdadera moral, siendo humano, sin- 
cero y benéfico para con todo el mundo; y 
por estos procedimientos que deben ser en 
todo caso tan rígidos, tan severos y tan ar- 
mónicos como la arquitectura, constituye cada 
Logia masónica una escuela de enseñanza su- 
perior á toda otra, porque en ella se ad- 
quiere el conocimiento y dominio de sí propio, 
para conquistar más tarde la emancipación por 
el trabajo, la libertad por el imperio de la ley 
y la solidaridad entre todos los hombres por 
el amor. 




(oat&dral de Mamiery — Alemania 
* Siglo XII 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 127 

En el templo de la Masonería, como en 
el templo de Delphos, lo primero que oye 
el que en noble inspiración dirije hacia él 
sus pasos, son estas sencillas y sublimes pa- 
labras: Nosce te tfisum, «conócete á tí mismo. » 
Allí aprende el iniciado á regularizar los ac- 
tos de su vida por la rectitud de la escua- 
dra y la precisión del compás; á distribuir 
las horas del trabajo con la exactitud que 
marca la regla; á venerar el principio de auto- 
ridad simbolizado en el mazo, que en manos 
del Maestro, y ayudado del buril, sirve para 
perfeccionar todas las obras; á emplear la 
palanca con el propósito de remover todos 
los obstáculos que el vicio y la ignorancia 
puedan acumular; á manejar la trulla, sím- 
bolo de tolerancia; á ceñirse el mandil, com- 
pañero inseparable del obrero; á usar por 
último todos los útiles ó herramientas que 
tienen aplicación en el orden arquitectónico, 
á fin de construir en el orden moral, el más 
vasto y perfecto edificio, capaz de guarecer 
á todos los hombres esparcidos por la su- 
perficie de la tierra. 



123 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Dentro de la Logia, tiene necesidad el ma- 
són, antes de llegar al desiderátum de sus 
propósitos, de subir las gradas de la rectitud, 
de la prudencia, del valor, de la filantropía 
y del amor á la humanidad, condiciones pre- 
- cisas é indispensables que requiere del hom- 
bre la Institución masónica para levantar tem- 
plos á la ciencia y erigir alcázares á la vir- 
tud. Y estas cinco cualidades que se hallan 
simbolizadas en los cinco peldaños del tem- 
plo de los compañeros masones, en los cinco 
sentidos corporales, en las cinco puntas de 
la estrella flamígera en cuyo centro se en- 
cuentra grabada la letra G, monograma del 
Gran Arquitecto del Universo, y que signi- 
fica para los amantes de la ciencia y de la 
virtud geometría, fecundidad, naturaleza, 
fuerza, poder, en una palabra, Dios, tienen 
que ser compañeras inseparables del masón 
si ha de contribuir á realizar la obra eterna 
é imperecedera en que desarrolla sus facul- 
tades y coadyuvar á la consecución de tan 
sublime trabajo. 

Seguramente que es tan difícil alcanzar la 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 129 

posesión de la rectitud, de la prudencia, del 
valor, de la filantropía y del amor á la hu- 
manidad, como levantar templos á la ciencia 
y á la virtud. Con facilidad suma pudiéramos 
demostrar este aserto presentando infinitos 
casos consignados en la historia de todos los 
pueblos, en donde el hombre ostenta los más 
claros destellos de su sabiduría, como des- 
envuelve las más negras decepciones de sus 
vicios y de sus errores. Infinitos pueblos otor- 
garon títulos á diversos hombres colocán- 
dolos sobre el nivel de los demás, admirando 
en ellos el más alto grado de saber y de 
cultura, por cuya 'causa llegaban hasta el 
extremo de reverenciarlos y adorarlos como 
á sus oráculos y profetas, y más tarde, otras 
generaciones, derribaban á impulsos de la 
verdad, con el ariete de la razón y de la 
justicia el falso pedestal en que el error se 
ostentaba. Como sabios eran respetados los 
que torturaron á Galileo, y como muy sabia 
estaba considerada la romana curia cuando 
menospreciaba por visionario y loco al in- 
mortal Cristóbal Colón. 

9 



130 MASO.VRS Y ULTRAMONTANOS 

¡Cuántos horhbres también fueron durante 
una larga vida ejemplos de virtud y de en- 
señanza, ya como ciudadanos, ya como hijos, 
ya como esposos, ya en fin como padres, 
que mas tarde, no por la ingerencia de los 
malos espíritus de Ahriman, de Dws de Ahri- 
man, de Trakek ó Satanás como pretenden 
las diversas religiones positivas, si no por el 
imperio que sobre ellos ejercieron la igno- 
rancia, la envidia y la ambición, cayeron en 
el mayor envilecimiento y en la mas gro- 
sera de las degradaciones! 

¡Ah! trabajemos con la Masonería para 
ilustrar al pueblo haciendo desaparecer la 
mala sem'lla de la ignorancia, de la envidia 
y de la ambición; hagamos todos los esfuer- 
zos imaginables para subir las gradas de la 
rectitud, de la prudencia, del valor, de la filan- 
tropía y del amor á la humanidad; procuremos 
vulgarizar las ciencias y practicar la virtud, y 
así y solo así contribuiremos á suprimir y 
hasta anular al demonio y á borrar del 
libro de las religiones el infierno, que no es 
por temor al castigo por lo que el hombre 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 131 

debe huir del mal, ni por la recompensa fu- 
tura por lo que tienda á emprender cons- 
tantemente el camino del bien, sino que debe 
apreciar y realizar el bien, por amor al bien 
mismo. 

La Masonería cree en Dios sin relevación 
ni culto y le adora bajo el nombre de Gran 
Arquitecto del Universo. Admite la existencia 
del alma y su inmortalidad, ante las leyes de 
la creación y de la transformación continua; 
en presencia de los seres animados; al con- 
templar las fuerzas que dan vida á todas 
las energías; al darse cuenta de las formas 
donde se vacían todos los pensamientos y 
las ideas se elaboran; al tocar la llama que 
enciende todos los afectos, desarrolla todas 
las pasiones y exalta los más puros así como 
los más groseros sentimientos; al observar 
en fin los infinitos fenómenos que aún no 
ha loorado escudriñar la ciencia; y conociendo 
profundamente las doctrinas de Indra, y de 
Budha, de Confucio y de Zoroastro, de Jesús 
y de Mahoma, así como las de otros muchos 
radiantes soles que han iluminado al mundo 



132 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

con la aurora clarísima de su genio; pro- 
cura, por medio de la razón y á la luz de 
la sabiduría, penetrar íntimamente los se- 
cretos de la naturaleza, á fin de indagar las 
causas que hasta hoy permanecen ocultas á 
la humana inteligencia. 

La ignorancia del hombre; el orgullo y 
ambición de dominio de los que pretenden 
ser sus preceptores, puede únicamente con- 
ducirles á monopolizar, por la fé ciega, el 
secreto que se oculta en el más allá de la 
tumba, fijando el lugar donde $ residen las 
almas, después de las descomposiciones y 
trasform aciones químicas de los humanos 
componentes que constituyen la vida. 

La Masonería nos acompaña constantemente 
en todos nuestros dolores, en todas nuestras 
soledades, en todas nuestras privaciones, en 
todas nuestras actitudes, en todos nuestros 
consuelos; y cuando llegamos al término de 
nuestra carrera por este mezquino planeta 
para sepultarnos en la zanja común cuya 
abertura nos trasporta á la realidad de la 
más oscura y eterna noche, ignorando lo 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 133 

que es la muerte, vemos que nuestras fa- 
cultades de conocer, de sentir, de pensar, 
de querer y de obrar, movidas por las fuer- 
zas de nuestro cerebro y por los impulsos 
de nuestra conciencia, se pierden con todas 
sus actividades en el misterio que guarda 
la imponderable é infinita grandeza del Su- 
premo Arquitecto del Universo. 

La fé inteligente como resultado de la fé 
que indaga, de la fé que estudia, de la fé 
que inquiere, de la fé que analiza, de la 
fé que resuelve al festinolento y constante 
de buenas y ameritadas obras, nos enseña 
á creer en la realidad de la divina justicia 
que habrá de distinguir- sin duda alguna en 
todo tiempo al justo del perverso; pero, en el 
altar de lo que constituye en la vida nues- 
tras más gratas y dulces esperanzas, por los 
destellos que nos muestra lo que hemos 
dado en llamar fé inteligente, doblamos la 
rodilla en la mansión de los muertos donde 
vemos surgir siempre figura venerable con 
un dedo en los labios, imponiendo silencio 
á todas las sabidurías, á fin de enaltecer el 



134 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

misterio é impenetrable secreto vedado á 
la humana naturaleza. 

La Masonería no divide á los hombres 
en idólatras, paganos, infieles, cismáticos y 
sectarios; no marca entre aquellos diferencias 
de castas, de colores, de orígenes y de na- 
cionalidades; no odia, no persigue, no ana- 
tematiza, no busca el cetro del poder temporal, 
no vende indulgencias, ni aún siquiera reli- 
quias, ni mucho menos gracias celestiales; 
no reconoce entre los suyos los nombres de 
Inocencio III, Carlos I, Catalina de Médicis, 
Felipe II, Luis XIV, Guido Fox, el P. Burton, 
el P. Lachaisse, el P. Letellier, Jacobo Cle- 
mente, Juan Chatel y otros miles de desgra- 
ciados instrumentos del crimen, de la supers- 
tición y el fanatismo: no ha fulminado 
sentencias con el fin de herir inteligencias 
claras y sabidurías reconocidas como las de 
el obispo de Puebla de los Angeles, Palafox, 
Luis de Granada, Fray Luis de León, La 
cordaire, Lamenneis, Passaglia y el P. Jacinto; 
no ha encendido las hogueras de la inquisi- 
ción, ni esforzado la tortura para Galileo, 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 135 

Campanella, Savonarola, Vanini y Urbano 
Grandier; no ha aprisionado el pensamiento, 
ni amordazado la palabra, ni encarcelado la 
conciencia, ni puesto trabas al desarrollo de 
las ciencias, ni marcado con sello de igno- 
minia el trabajo, ni derramado una sola gota 
de sangre de sus hijos que lo son todos los 
seres humanos sin distinción. 

La Masonería practica la moral universal; 
enseña el amor á Dios y al prójimo; tiende 
á abatir el fanatismo, la ignorancia y la su- 
perstición; desea estirpar los odios nacionales 
y el azote de las guerras, conquistando por 
medio del progreso constante y pacífico, eí 
imperio del derecho, para que el hombre 
pueda desenvolver libremente todas sus fa- 
cultades dirigiéndolas en bien y provecho de 
sus semejantes. 

Proclama la inviolabilidad de la vida hu- 
mana y todos aquellos principios que ia 
ciencia y el libre examen aceptan como in- 
mutables. 

Rechaza todo credo y todo dogma que 
pretenda tener carácter inmutable. 



136 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Tiene por divisa, la libertad; la igualdad; 
la fraternidad. 

Por consejera, la justicia; la equidad; la to- 
lerancia. 

Entiende por libertad, el ejercicio de los 
derechos del hombre, sin mermar su dignidad, 
ni perjudicar el libre albedrío de los demás. 

Por igualdad, esos mismos derechos, re- 
conocidos á todos los hombres, ante la ley. 

Por fraternidad, el desarrollo y aplicación 
constante de afectos, relaciones y sentimien- 
tos que nos impulsan á amarnos y prote- 
gernos recíprocamente. 

De la práctica de la libertad, de la igual- 
dad y de la fraternidad, surge la equidad. Esta 
se cimenta en la justicia. Una y otra han 
de ampararse forzosamente en la tolerancia. 

Sí; en la tolerancia. 

Porque la tolerancia, es emanación purí- 
sima de la más grande de las virtudes: ¡la 
CaridadI 



RBSÜMBM HÍ8TORICO 

DE LA 

\ .£4 aoíiCJ; Kli Mi, mt m m 




O hay finalidad de opinión 
entre los diversos publicistas 
que hemos consultado acerca 
del origen de la Francma- 
| sonería, porque mientras Te- 
sier, Clavel, Ragón y Casard 
ven aparecer en la cuna del linage 
humano; Anderson, Olivery Mitchell, 
sostienen que comienza con la cons- 
trucción del Templo de Salomón que 
la Biblia describe tan semejante á 
las Logias; Tomás Payne, atribuye 
su creación á los Druidas; Leonir, — 
anticuario muy erudito, —encuentra sus bases 




133 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

en los antiguos misterios de los indios y egip- 
cios, criterio que sustenta con un talento admi- 
rable en su obra La Francmasonería traída 
á su verdadero origen, ó la. antigüedad de la 
Francmasonería probada por la esplicación 
de los misterios antiguos y modernos editada 
en . París en 1814; en tanto que C. Morean, 
Rebold, Krause y Findel, hallan su existencia 
con datos elocuentísimos, en las corporaciones 
de constructores romanos creadas por Nimia 
Pompilio siete siglos antes del cristianismo. 

Si la arquitectura juega papel importante 
en la historia de todos los pueblos de la 
antigüedad al considerar sus monumentos 
como parte íntegra de su misma historia, 
como expresión material de los sentimientos 
de la humanidad, como la primera de todas 
las artes, como fuente de vivos documentos . 
manifestación elocuente de las creaciones de 
la inteligencia, al ocuparnos en escribir la 
historia de la Masonería," no podemos aislar 
la una de la otra por hallarse íntimamente 
ligadas entre sí, sobre todo, desde los pri- 
meros tiempos de la antigua Roma: y pres- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 139 

cindimos de los templos, de la India antigua 
envueltos en el polvo de desiertos casi im- 
penetrables; de los monumentos de Babilonia 
desaparecidos bajo montones de escombros; 
de los edificios sagrados de los egipcios 
convertidos en ruinas abandonadas; del so- 
berbio templo de Salomón del que tan solo 
hallamos grandiosos relatos en las páginas 
de la Biblia; de los gigantescos palacios de 
Persépolis de los que no existen más re- 
cuerdos que bellos emplazamientos de sus 
capiteles, por trozos de columnas esparcidas 
en un suelo en el que rara vez penetra el 
caminante; de los. esculturales pórticos y 
preciosas escalinatas de los templos de Gre- 
cia, esfuerzos todos, los más gigantes del 
humano saber, abandonados á la rapiña ó 
a la indiferencia del hombre, así como á la 
acción destructora de la naturaleza. 

Los monumentos de la edad media, aque- 
llas creaciones de la más sublime arquitec- 
tura, se libraron del vandalismo que presen- 
ciaron mudos los siglos que pasaron, gracias 
á la civilización cristiana; pues el deterioro 



140 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

que en ellos se observara no reconocía otras 
causas que el efecto propio de los tiempos: 
y en todas partes, trataron de reparar y 
conservar como preciosos modelos-, los hom- 
bres que abrazaron con la fé más pura, la 
religión de Jesucristo. 

Desde el año 715, antes de la Era cristiana, 
á las corporaciones de obreros romanos ex- 
tendidas por todos los países y conocidas en 
la Gran Bretaña desde los primeros siglos de 
la nuestra con el nombre áefreemasons, somos 
deudores de aquellos grandiosos monumentos 
que adornaron la Ciudad Eterna y las diversas 
provincias del Imperio. Y todos los edificios 
construidos desde el siglo XI al siglo XV, obras 
son de los sucesores de las corporaciones 
Francmasónicas de la Gran Bretaña que tan 
dignamente continuaron la tarea civilizadora 
que aquellos le legaran, como se observa en 
tantas catedrales y gigantescas basílicas que 
no ceden en magnificencia y belleza á los 
más hermosos templos elevados por los cons- 
tructores romanos. 

Numa Pompilio, segundo rey de Roma, 




■Gaí&dral de (oanU rlury. — fnglaterra, 
Siglo XII 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 141 

dividió ésta gran Ciudad en el año 715 antes 
de J. C. en treinta y una corporaciones (calle- 
gia artificum et collegia fabrorum) (1) siendo 
la más importante el Colegio de constructores 
que comprendía todas las artes y oficios de 
que se vale la arquitectura religiosa, civil, 
hidráulica y naval. Tenía jueces particulares 
y leyes especiales calcadas sobre las de los 
sacerdotes-arquitectos Dionisianos, extendidos 
en ésta época por todo el Oriente. Numa, al 
fundar estos colegios, los constituyó como 
sociedades civiles y religiosas á la vez, y les 
confirió el privilegio'exclusivo de elevar tem- 
plos y monumentos públicos. Las relaciones 
con el Estado y el sacerdocio, se hallan 
perfectamente determinadas en sus leyes: 
tenían jurisdicción y culto propios y al frente 
de cada corporación se hallaban presidentes 
ó maestros, (magistri) vigilantes^ censores^ 
tesoreros y secretarios, médicos especiales, 
hermanos 'sirvientes que todos, excepción de 
los últimos, pagaban cierta cotización men- 



tí) Historia Universal. — César Canta. 



142 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

sual. El númeio de miembros que había de 
constituir cada colegio, estaba determinado 
por la ley. Para la mayoría de los artistas 
extranjeros, rodeaban los secretos de su 
arte con ciertos misterios, que expresaban 
con símbolos, siendo uno de los rasgos más 
característicos el empleo de los útiles de 
su profesión. 

Estas corporaciones se reunían de ordina- 
rio después de los trabajos del día en sus 
cabanas (i) respectivas, levantadas cerca del 
edificio en construcción á fin de discutir sobre 
los materiales é iniciar nuevos hermanos en 
los secretos del arte. Sus reuniones eran 
siempre precedidas de ceremonias religiosas; 
y desde su fundación, fueron teatro de todas 
las iniciaciones de extranjeros y arca verda- 
dera de todas las doctrinas secretas. 

En la época de las conquistas de Roma, 
cada legión iba acompañada por una brigada 
de la confraternidad, cuya misión era trazar 
los planos de todas las construcciones milita- 



(i) (Logias.) 



JUAN UTOR Y FERNANDKZ 143 

res, tales como campos atrincherado;, fuertes, 
caminos estratégicos, puentes, acueductos, 
habitaciones, etc.; dirigía á los soldados y á 
los obreros en la ejecución material de estas 
obras, dedicándose también una sección, á la 
construcción de instrumentos de guerra. La 
bridada estaba sometida á las órdenes de los 

o 

Generales ó jefes de las legiones, en cuanto 
se relacionaba con las necesidades de la guerra, 
pero, en todos los demás casos, conservaba 
el pleno goce de sus privilegios. 

En los países donde las legiones encon- 
traban resistencia, se construían campos atrin- 
cherados que poco á poco se transformaban 
en colonias que dieron lugar á gran número 
de ciudades importantes exornadas con toda 
clase de monumentos. 

Otra de las misiones que estaban confia- 
das á las secciones de constructores, era la 
de reedificar, y siempre con ventaja, todo lo 
que los soldados habían destruido. Compues- 
tas estas confraternidades de artistas y de 
sabios, propagaban el gusto por lo bello, la 
práctica de sus costumbres, su literatura, sus 



144 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

artes; y por doquiera esta nación paseaba 
sus armas victoriosas, imponía á los vencidos 
y á los oprimidos, el elemento pacífico del 
poder romano: su arte y su ley. (i) 

Estos colegios se extendieron bien pronto 
por la Galia Cisalpina, (Véneto y Lombar- 
dia); después por la Galia Trasalpina (Francia, 
Suiza, Bélgica y Gran Bretaña); y más tarde, 
por el Oriente, Arabia y España. 

Con las legiones romanas estacionadas en 
los países bañados por el Rhin y que fueron 
enviadas por el emperador Claudio á la Gran 
Bretaña el año 43 antes de J. C. para ga- 
rantir á los romanos de las incursiones de los 
Escoceses, fueron muchas brigadas de obreros 
constructores. A su llegada, no existía en el 
país ni la más pequeña aldea. Las corpora- 
ciones masónicas, (2) recibieron el encargo de 
construir campos, para uso de las legiones^ 
que fueron rodeados por muros y torres for- 
tificadas; y poco á poco, el interior de estas 
colonias militares, se fué poblando de vastos 



(1) Rebold. 

(2) Obreros constructores. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 145 

edificios, de baños, fuertes, templos y pala- 
cios, que rivalizaban hasta cierto punto con los 
de Roma, su metrópoli. 

Estos campos, establecidos por doquier, 
fueron el germen de ciudades más ó menos 
importantes. York, — antes Eboracum — tan cé- 
lebre en la historia de la Francmasonería, fué 
una de las primeras villas de la Gran Bretaña; 
y adquirió tal importancia, que fué elevada á 
la categoría de ciudad Romana. 

Sus habitantes ayudaron á los Romanos 
en las diversas construcciones, y se hicieron 
incorporar á las brigadas para aprender su arte. 

En poco tiempo se vieron surgir por toda 
la comarca villas y aldeas. Las personas aco- 
modadas, imitando á los romanos, se hicie- 
ron construir suntuosas habitaciones. En la 
ornamentación de sus casas, palacios y tem- 
plos, desplegaban los arquitectos romanos el 
mismo gusto por lo bello, y el mismo amor 
por el arte que les había inspirado en los 
edificios de los poderosos de Roma. En con- 
tacto siempre con los caracteres más distin- 
tos, adquirieron una tolerancia notabilísima 

10 



146 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

para con los usos, costumbres y religiones 
que tanto diferían de los suyos. Aprendieron 
á conocer todo lo que había de verdadero 
en cada nación; el lazo que les unía á la gran 
familia humana; y sabían distinguir este ele- 
mento homogéneo á pesar de la oscuridad en 
que le envolviera las ideas de patria y localidad 
y de las modificaciones y caracteres peculiares 
que le habían impreso los diversos pueblos. 

Las continuas irrupciones de los montañe- 
ses de Escocia, obligaron á los romanos á 
levantar al Norte del país inmensas murallas 
en tres puntos distintos. 

La primera fué construida por las corpo- 
raciones masónicas bajo la dirección del ge- 
neral Agripa 90 años después de J. C; la 
segunda en tiempo del Emperador Adriano 
30 años después y partía de Tine hasta el 
golfo de Solway, atravesando toda la isla 
desde la costa Este á la Oeste; y la tercera 
situada más al Norte fué elevada por Septi- 
mío Severo 207 años después de J. C. (1) 



(1) Rebold. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 147 

Como las corporaciones romanas no bas- 
taban por sí solas para llevar á cabo obra 
tan gigantesca, Jos Bretones, que se habían 
dedicado á su servicio, les ayudaron en los 
trabajos, obteniendo en cambio una parte de 
las ventajas y privilegios que gozaban las 
sociedades de constructores; esta participación 
en las mismas prerogativas les unió cada vez 
más para la ejecución de les trabajos y sobre 
todo en suelo extranjero. El ejercicio de! 
mismo arte, la unidad de plan, la acción com 
binada de sus fuerzas para la perfección de 
las obras, eran otras tantas razones que les 
inspiraban en sus relaciones la mayor tele- 
rancia para los sentimientos de patria y re- 
ligión de cada uno; y pronto una fraternidad 
universal estrechó más y más los lazos que les 
unían. La reunión de todos los obreros dedi- 
cados á un trabajo, desde el maestro hasta el 
último aprendiz, se llamaba Logia. Se aloja- 
ban en habitaciones, parecidas á tiendas, que 
se conservaban mientras duraba la obra co- 
menzada cerca del emplazamiento del edificio 
en construcción. 



148 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

. Estas varias concausas habían contribuido 
á elevar la arquitectura en esta provincia 
del Imperio Romano á un tal grado de per- 
fección como no se había conocido en nin- 
guna otra; de suerte, que en el siglo tercero 
de la Era cristiana, la Gran Bretaña era ya 
famosa por el número y conocimientos de 
sus arquitectos y obreros; hé aquí la causa 
porque eran llamados por los Romanos para 
todas las grandes obras que emprendían en 
el Continente. 

El cristianismo se extendió con rapidez 
por la Gran Bretaña y dio á las logias ma- 
sónicas cierto carácter particular que las ha 
distinguido en todos los tiempos. Desde en- 
tonces, aquellos caminos militares de una ex- 
tensión prodigiosa que la conquistadora del 
mundo hacía construir para encadenar los 
pueblos más lejanos, fueron las vías por donde 
se llevó á la humanidad abatida la regene- 
radora doctrina legada por Jesús. Los hom- 
bres penetrados por la nueva fé y animados 
de una santa vocación, fueron de Oriente á 
Occidente á anunciar el Evangelio á todos 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 149 

los pueblos de la tierra. Aunque los nuevos 
convertidos estuviesen expuestos á las cruel- 
dades más sangrientas en las ciudades y al- 
deas, podían estos mensajeros de la verdad 
ir con seguridad en unión de las corpora- 
ciones masónicas, que ya solas, ya acompa- 
ñando las legiones, recorrían el imperio, en 
toda su extensión. 

La suerte, que parecía favorecer á la 
Gran Bretaña, administrada por gobernado- 
res más humanos y de costumbres más 
morales que los de las demás provincias 
romanas, influyó poderosamente sobre los 
demás pueblos. Así, mientras en otras partes 
del imperio se cumplían con el mayor rigor 
las persecuciones decretadas por los em- 
peradores contra los cristianos, los perse- 
guidos encontraban cariñoso asilo en In- 
glaterra y especialmente en el seno de sus 
logias. 

Los miembros de los colegios de cons- 
tructores de Roma que habían aceptado 
la doctrina de Cristo buscaron en las Ca- 
tacumbas un asilo, para sustraerse á los 



150 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

sangrientos edictos publicados contra ellos 
y burlar los suplicios á que eran conde- 
nados. En el fondo de estos tenebrosos 
subterráneos, era donde se reunían con sus 
correligionarios para celebrar los Ágapes 
fraternales. Durante los diez años que dura- 
ron las persecuciones contra los cristianos 
bajo el imperio de Marco-Aurelio y que 
habitaron estas Catacumbas, fueron trasfor- 
madas por ellos en iglesias adornadas de 
sarcófagos y de pinturas; la fé que inspiraba 
á estos artistas cristianos, les condujo á 
levantar capillas sobre las sepulturas de los 
mártires y la losa que cubría éstos restos 
preciosos era transformada en altar. Aumen- 
tando el número de estos mártires, fueron 
reemplazadas las capillas por ricos sarcófagos 
que indicaban el sitio donde reposaban, (i) 
Además, un gran número de los que pre 
dicaban * el Evangelio, se hicieron compañe- 
ros con objeto de asegurar su subsistencia 
en las comarcas que recorrían; y entre sus 

(i) Rebold. 



JUAN UTOR Y FKRNANDFZ 151 

asociados, era donde hallaron el mayor 
número de oyentes dispuestos á aceptar doc- 
trinas tan puras y filosóficas. 

La igualdad ewtre todos y el amor á la hu- 
manidad, que son la esencia del cristianismo, 
eran perfectamente armónicos con las creen- 
cias que predominaban entre los obreros ilus- 
trados. Sin embargo, cuando algunos gober- 
nadores creían no poder dispensarse en cum- 
plir las órdenes imperiales, los cristianos, á 
quienes las persecuciones amenazaban, huían 
á refugiarse en Escocia, en las Oreadas y 
en Irlanda, de donde no regresaban hasta que 
la tormenta tabía pasado. El país que más 
protección prestó á los perseguidos fué Es- 
cocia. En testimonio de agradecimiento in- 
trodujeron la arquitectura y el cristianismo, 
datando de esta época la construcción de 
aquellos magníficos castillos de un estilo par- 
ticular, que los masones cristianos edificaron 
para los jefes de la nación, y cuyos restos gran- 
diosos desafían aún la mano destructora del 
tiempo, atestiguando la valentía y genio 
artístico de sus constructores. 



152 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

En el año 287 se sublevó Carausius, ge- 
neral de la flota romana estacionada en las 
costas de Bélgica, refugiándose en la Gran 
Bretaña donde se declaró independiente to- 
mando el título de Emperador. En su temor 
de ser atacado por Maximiano, á quien Dio- 
cleciano había asociado al imperio dándole el 
mando de las provincias Occidentales, trató 
de atraerse el favor de las corporaciones más 
importantes é influyentes del país, las socie- 
dades masónicas. Estas, no se componían 
solamente de romanos y griegos, pues con- 
taban también con gran número de habitan- 
tes de otros pueblos entre sus miembros. 
Carausius llegó á Vérulan, (hoy San Albano), 
donde conquistó bien pronto la amistad y el 
cariño del representante de las confraternida- 
des, — el Caballero romano y arquitecto griego 
Albano, — devolviendo á la asociación todos 
sus antiguos privilegios, tal como los había 
instituido Numa Pompilio, anulando todas 
las restricciones que habían impuesto los últi- 
mos emperadores para reintegrarles en sus 
derechos de jurisdicción especial; concediendo 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 153 

plena independencia á los «albañiles libres» 
freemasons, lítulo que se les daba para dis- 
tinguirlos de otros constructores que no per- 
tenecían á la confraternidad. Libre de la 
dominación de los emperadores, empleó Ca- 
rausius sus riquezas en acrecentar el bienestar 
del país, ocupando á las corporaciones en la 
construcción de soberbios edificios públicos, 
dignos de rivalizar con los de las otras resi- 
dencias imperiales. 

Después de la muerte de Carausius, que 
fué asesinado por sus propios cortesanos el 
año 295, Constantino Cloro, vice-emperador 
elegido por Maximino, é investido con la dig- 
nidad de procónsul de las Galias y de la 
Gran Bretaña, tomó posesión de esta última 
provincia, fijando. su residencia en Eboracum 
(hoy York) donde existían las más antiguas é 
importantes logias del país. Esta ciudad llegó á 
ser el centro de todas las logias británicas. 

A la muerte de Constancio el Grande acae- 
cida en York el año 306, le sucedió su hijo 
Constantino en la dignidad de César. Este hizo 
que desaparecieran las persecuciones contra los 



154 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

cristianos de quienes se declaró protector. Des- 
pués de la victoria que alcanzó sobre su rival 
Licinio, se convirtió (más por conveniencias de 
su política que por la fe) al cristianismo, pro- 
clamándolo religión del Estado. 

Del seno de las asociaciones cristianas pro- 
pagadoras de las fraternales máximas de Jesús, 
salieron los apóstoles del Evangelio extendién- 
dose por la Gran Bretaña éntrelas corporacio- 
nes masónicas: y estos sacerdotes de la religión 
de Cristo ágenos á todo pensamiento de domi- 
nación, y á las disputas funestas de los cuatro 
principales obispos de la cristiandad, contri- 
buyeron á dar solidez á la doctrina primitiva, 
practicándose aquella bella máxima del Salva- 
dor «Que entre todos, sería el primero, el que 
fuera más humilde. » 

El espíritu culto y confiado del artista se 
mostraba impresionado ante esta moral que 
inflamaba á toda la humanidad. El sentimiento 
del arte rechazaba lejos de sí todo sofisma. 
La vida social en las logias era muy seme- 
jante á la de las primeras asociaciones del 
cristianismo á las que no hacía más que aña- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 155 

dir mayor intimidad, al par que la existencia 
contemplativa de los primeros cristianos au 
mentaba en fuerza y virilidad. La arquitectura, 
coarte tan necesario en todos los tiempos, les 
aseguraba :ptec¡osas^' libertades doquiera les 
llevase la propaganda de su obra regenera- 
dora. 

Los compañeros que marcharon á propa- 
gar tan santa doctrina no se dejaron llevar 
por ideas de medro ni ridicula ambición. El 
cristianismo, tal cual ellos lo predicaban, 
conservaba tal carácter de sencillez, que lo 
hacía comprensible á todas las inteligen- 
cias. 

Para hacerse entender y ser queridos por 
sus compañeros de logia, les bastaba des- 
envolver ante ellos los preceptos del cristia- 
nismo primitivo; del mismo modo que cuando 
se veían obligados á refugiarse en Escocia, 
Irlanda, las Oreadas y á vivir aislados, les 
era necesario interpretar sus doctrinas de la 
manera más sencilla para ponerlas al alcance 
de aquella raza de guerreros del Norte, cu- 
yas costumbres tantos puntos tenían de con- 



156 MASONES Y ULThAMONTANOS 

tacto con la vida de la naturaleza. A esto 
se debe que el cristianismo se conserve más 
puro en la. Gran Bretaña que en parte alguna. 
Mientras esta doctrina se propagaba por 
la Gran Bretaña, los escoceses y pictos con- 
tinuaban inquietando á los romanos: destruían 
sus fortificaciones y murallas, que aunque eran 
reparadas por los colegios ayudados por los 
albañiles no privilegiados del país, no ofrecían 
gran seguridad á los romanos, que atacados 
por todas partes y debilitadas sus fuerzas por 
las legiones que tenían necesidad de marchar 
al Continente juzgaron oportuno abandonar 
la defensa y posesión de la isla, el año 4,1 1 
según unos, ó el año 42 6 y según otros histo- 
riadores. Después de esta retirada, las con- 
fraternidades, compuestas ya de gran número 
de albañiles, no hallándose protegidas por 
los romanos, se refugiaron en el país de Ga- 
les y en Escocia. Como en tiempo de las 
primeras persecuciones á los cristianos, con- 
tinuaron propagando el cristianismo y la arqui- 
tectura, conservando religiosamente su antigua 
organización de logias. . 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 157 

En esta* época de guerras internacionales, 
los colegios de constructores sufrieron en las 
Galias las mismas vicisitudes que en la Gran 
Bretaña. 

En el siglo IV, las artes, y particularmente 
la arquitectura, alcanzaron un estado brillantí- 
simo en las Galias. Desde Constantino hasta 
la derrota de Liagrius continuaron los empe- 
radores defendiendo el país contra las invasio- 
nes de los germanos, sajones, burgundos, 
hérulos que se lanzaron sobre las Galias con 
encarnizamiento, pero los francos parecen ser 
los más terribles de todos los invasores. Nin- 
guna derrota parecía atemorizarles, siendo 
sin embargo sometidos por Juliano el año 
355. Después de esta victoria contra los bár- 
baros fijó su residencia en Lutecia (París) 
donde hizo construir un soberbio palacio de 
cuyas termas todavía se contemplan hoy las 
ruinas, (i) Las agresiones de los bárbaros 
continuaron siendo mas terribles durante él 
imperio de ios sucesores de Juliano, El poder 



(i) ( Boulevárd Sebastopol. 



158 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

imperial se debilitaba de día en dfti Hiiicon, 
sostuvo aún el poder de Honorio en las'Galias; 
pero después de él los suevos, los alanos 
y los himnos, saquearon y devastaron todo el 
país. Los visigodos y los burgendos también 
consiguieron establecerse en tan deseado 
suelo Ataúlfo, rey de los godos, combatió 
durante algún tiempo las hordas germánicas, 
pero á su vez fué desalojado de Narbona 
y arrojado hacia el mediodía por Constancio 
general del ejército de Honorio. En esta 
guerra fueron destruidos la mayor parte 
de los ricos monumentos elevados por los 
colegios romanos, de cuya importancia y 
riqueza aún podemos juzgar por las ruinas 
de los anfiteatros de Nime y Sajntes, por 
los acueductos del puente de Gard, los de 
Lión, Fréjus, Saintes, Luynes, Viena, Nerio 
y otros. 

Honorio reorganizó las Galias, haciendo á 
Arles su capital. Por medio de un edicto in- 
vitó al país á reconstruir veinticuatro de las 
ciudades destruidas y á restablecer los puentes 
y caminos. Con este objeto envió á todas 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 159 

las comarcas asoladas, brigadas de construc- 
tores para que les guiasen en los trabajos; 
pero todas estas mejoras y proyectos dura- 
ron breve tiempo, porque los pueblos bár- 
baros continuaron sus invasiones y los fran- 
cos concluyeron por alcanzar el triunfo. En 
vano fué que Accio batiese los visigodos, re- 
chazase los burgendos, deshiciere los ejérci- 
tos de Atila; que Mayoriano arrebatase Lión 
á Teodorico; los francos se apoderaron de 
Mayence, Treves y Colonia, destruyendo sus 
edificios, amontonaron escombros sobre es- 
combros y se establecieron en Tornay some- 
tiendo poco á poco todo el territorio del 
imperio» Por fin apareció Clovio y las Galias 
se pierden para Roma. Entonces el arte nuevo 
se elevó de las ruinas del antiguo, se cons- 
tituyó bajo nuevas bases y se desenvolvió 
tomando los elementos materiales del pasado, 
pero revistiéndolo con otros símbolos. 

Las corporaciones de constructores agrega- 
das unas á las legiones y otras á los go- 
bernadores de las provincias bajo cuyas 
órdenes ejecutaban las grandes obras del 



160 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Estado, admitieron en su seno gran número 
de galos convertidos al cristianismo. La ma- 
yor parte de estos colegios estaban ya en 
el país y permanecieron en él después de 
la retirada de los romanos en el año 486: 
pero, su organización sufrió modificaciones 
de importancia: y se comprendé perfectamente 
que la asociación general de todas las ar- 
tes necesarias y afines á la arquitectura re- 
ligiosa naval é hidráulica no pudiera soste- 
nerse en estas regiones abandonadas por, los 
romanos; habiendo perdido su centro de ax- 
eión Roma, por lo que, tuvo necesariamente 
que dividirse en tantas sociedades como artes 
y oficios se conocían.) De, aquí proceden las 
corporaciones de artes y oficios surgidas en 
la edad media. Las idemásones ó constructo- 
res como las más imiportantes-y numerosas 
conservaron su antigua organización y pri- 
vilegios porque el país en que se hallaban 
después de la partida de Jos tomónos tenía 
necesidad de sus. servicias, particularmente 
las Galias y la JGran Bretaña que les acor- 
daron nuevas concesiones^ jm : !. 



JUAN UTOK Y FERNANDEZ.. lt> 1 

A consecuencia de las continuas invasio- 
nes se encontraron las confraternidades con 
una total carencia de trabajo. Las artes y 
oficios se refugiaban en los conventos cada 
vez que se encontraban detenidos ó parali- 
zados en su marcha por causa de las gue- 
rras internacionales. Los eclesiásticos más 
distinguidos admitidos como miembros de la 
confraternidad masónica se dedicaron con 
amor al estudio, conservando los secretos ar- 
tísticos y simbólicos, y trazando los dibujos 
y. planos de los monumentos religiosos de 
esta época, que después construían las cor- 
poraciones. Las escuelas de arquitectura de 
los conventos produjeron artistas tan célebres 
como.- San Eloy obispo de Noyón (año 659); 
San Fereol, de Limoges; Dalmac, obispo de 
Rode-r; agrícola, de Chalóns (680 á 700) al 
par que arquitectos laicos no menos distin- 
guidos, 'bajo cuya dirección se elevaron nu- 
merosos monumentos en las -Galias- y en la 
Gran Bretaña. 
. Durante las seis invasiones que sufrió 

Roma; ¡y qvie devastaron todos 4 os frionas - 

11 



162 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

terios fueron completamente dispersadas las 
confraternidades italianas que se refugi-ron 
en el Oriente, Grecia y Egipto, pasando 
otras á Siria. 

Los- pueblos de Italia fueron saqueados y 
pastos de las llamas; sus templos y monu- 
mentos destruidos y todas las grandes con- 
cepciones del arte sepultadas entre escombros. 
Hasta principios del siglo VI no pudó la ar- 
quitectura dar señales de vida, con el rena- 
cimiento de las confraternidades. El ejemplo 
de Roma fué imitado en las Galias y en 
la Gran Bretaña, destruyéndose por todas 
partes los admirables templos que los roma- 
nos habían erigido á sus dioses y que habían 
sido respetados en tantas guerras interna- 
cionales para construir en su lugar iglesias 
consagradas á los santos. 

Los monjes benedictinos que el Papa 
Gregorio I envió á Inglaterra para convertir 
á los anglo-sajones y que tenían á su ca- 
beza á Austin, célebre arquitecto, consiguie- 
ron bautizar á todos los reyes de 1? Hefrtar- 
quia. A pesar de que los monjes hicieron 



JUAN UTOR Y FFRNANDKZ 163 

todos los esfuerzos imaginables para afirmar 
el poder pontificio, haciendo prevalecer les 
dogmas del catolicismo, no consiguieron bo- 
rrar por completo la influencia de los solitarios. 
A esta circunstancia se debe que en los con- 
ventos de Inglaterra é Irlanda rt inase cierto 
espíritu de independencia y originalidad de 
que carecían por completo todos los del 
Continente y que contribuyó poderosamente 
al progreso de las ciencias. 

Con el propósito de captarse cierta supre- 
macía, muchos monjes benedictinos se dedi- 
caron al estudio de la arquitectura. Elfos 
fueron, y principalmente Austin, sacerdote 
arquitecto, apóstol de Inglaterra y primer ar- 
zobispo de Cantorbery, los que reconstituyeron 
las antiguas corporaciones masónica?, si bien 
reducidas á un corto número de miembros 
insuficientes para llevar á cabo las inmensas 
construcciones que proyectaban estos nuevos 
obreros del cristianismo. En esta época, tanto 
en Inglaterra como en el Continente, se aso- 
ciaron las logias á los conventos; y las ins- 
tituciones monacales influyeron más ó. menos 



164 WASONFS Y ULTRAMONTANOS 

poderosamente en los talleres, según que los 
jefes arquitectos fuesen abades ó monjes ó 
simplemente laicos. Asi pues, desde este 
tiempo, las logias tenían sus reuniones casi 
esclusivamente en los monasterios: y si un 
abad era propuesto á la logia ó era su vi- 
gilante se le llamaba venerable maestro ó ve- 
nerable hermano: tal es el origen de este tí- 
tulo hoy usado por las logias (i). 

A fines del siglo VII los obispos y abades 
hicieron frecuentes viajes á Roma ya en busca 
de estatuas y pinturas ya para inducir á pin- 
tores y escultores á establecerse en Inglate- 
rra. Los arquitectos construían iglesias y con 
ventos así como palacios y castillos para la 
gente rica; eran tratados con las mayores 
muestras de distinción; y muchos jefes y altos 
dignatarios de la Heptarquia celebraron con 
ellos frecuentes reuniones, con objeto de 

(i) Entre los sacerdotes-arquitectos citaremos, en la 
Gran Bretaña; San Austin, arzobispo de Cantorbery en 557; 
San Swithin en 856; San Duustan, arzobispo de Cantor- 
bery en 960; Goudulph, obispo de Rochester en 1066; Pe- 
dro de Rupibus, obispo de Winchester en 1216; Ganthier 
Giffard, arzobispo de York en 1272; Ganthier Hapleton, • 
obispo de Exeter en 1307; Guillermo Wicklham, obispo 
de Winchester en 1307; bimon Langham, Abad de Win- 
chester en 1375, etc. etc.— Rebold. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 165 

acordar los medios de hallar el mejor gusto 
para las artes. 

. Así no es de extrañar que, el afecto por 
el arte del siglo de Augusto tal como Vi- 
trübio lo describe, se conservara más vivo 
entre los maestros de Escocia y el país de 
Gales que entre los del Continente. Por este 
motivo las logias británicas adquirieron un 
nuevo carácter. No se componían sino de 
compañeros arquitectos y masones; pero 
los personajes y sabios que protegían y 
amaban las artes fueron admitidos en ellas 
como miembros honorarios, distinguiéndoles 
con el nombre de masones aceptados. La 
logia de York fué durante muchos siglos 
la más importante. 

A partir del siglo VII solamente los hom- 
bres libres eran recibidos en la sociedad de 
free-masons por lo cual nadie les podía im- 
pedir el goce de los privilegios que en va- 
rias ocasiones le habían sido acordados. El 
estilo que predominaba en las construccio- 
nes británicas procedía naturalmente de la 
arquitectura escocesa que alcanzó á princi- 



166 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

píos del siglo VIII un alto grado de perfec- 
ción. 

Durante la guerra con los daneses, desde 
el año 855 al 870, fueron devastadas é 
incendiadas muchas iglesias y arrasados los 
conventos entre cuyas ruinas desaparecieron 
todos los antiguos documentos de las lo- 
gias. El rey Athlestan, queriendo reparar los 
monumentos religiosos hizo reunir en York 
el año 926 por medio de su hijo menor 
Edwin, arquitecto, á las logias que se ha- 
llaban diseminadas por fl país, con objeto 
de reconstituirlas con arreglo á sus antiguas 
prácticas. Fuéronles confirmados todos los 
privilegios que habían gozado los colegios 
Romanos en tiempo de la República. La 
constitución que el rey Athlestan presentó á 
la asamblea masónica, conocida con el nom- 
bre de Carta de York, está calcada sobre las 
prácticas de las primitivas comunidades cris- 
tianas y su adopción prueba evidentemente la 
independencia de que gozaban las corpora- 
ciones masónicas y la escasa influencia que el 
clero católico-romano ejercía sobre ellas. 



JUAN U10R Y FERNANDEZ 167 

Todos los monumentos destinados al culto 
de Dios en aquel tiempo, eran dedicados á un 
santo, entre los que cada corporación había 
escogido su patrono. Los franc-masones eli- 
gieron á San Juan Bautista, para celebrar su 
fiesta el 24 de Junio, día del solsticio de verano 
y la época celebrada por ellos desde la funda- 
ción de las confraternidades como la en que 
el sol se eleva á su más alto grado de ex- 
plendor y la naturaleza desplega todas sus 
riquezas. Como sucesores de los antiguos cole- 
gios romanos, los masones de Inglaterra obser- 
vaban estas fiestas, si bien para no concitar 
las iras del clero, las revestían con formas 
análogas á la de la religión dominante. Desde 
entonces se les conoce con el nombre de franc- 
masones y confraternidad ó logia de San Juan. 
Bajo éste título se extendieron prodigiosamente 
por todo el Continente después del año iooo. 

Al par que estas corporaciones alcanza- 
ban tan extraordinario desarrollo en la Gran 
Bretaña, se establecían con no menor éxito 
en las provincias de la Galia Trasalpina des- 
pués de abandonada ésta por los romanos, 



168 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

siendo conocidas con el nombre de corpora- 
ciones francas y sus miembros con el de 
hermanos masones. En el siglo Vil su nú- 
mero disminuyó tanto, que Carlomagno, ob- 
servando que había en Francia tan pocos, se 
vio obligado á hacerlos venir de Lombardía, 
donde los restos de los antiguos colegios de 
constructores romanos conservaban su primi- 
tiva organización. 

Los elementos antitéticos de las civiliza- 
ciones griega, romana, germánica, cristiana 
y aún asiática que hasta entonces no habían 
podido absorverse, concluyeron por formar 
en el siglo XI un nuevo estado social, que 
las corporaciones masónicas contribuyeron 
poderosamente á consolidar, especialmente 
por la construcción de templos cristianos. 

Después de los terrores del año iooo, la 
sociedad despierta de un profundo letargo y 
sufre una verdadera trasformación. Por todas 
partes se renuevan los edificios del mundo 
cristiano. Gran número fueron demolidos para 
• ser reconstruidos. Las corporaciones de Lom- 
bardía pidieron al Papa la confirmación de 




Gattdral d& M&aiivais. — Francia 
tivglv XII 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ ]6? 

todos los antiguos privilegios que gozaban 
las corporaciones romanas y el Papa les 
concede el exclusivo de elevar monu- 
mentos religiosos en todos los países de la 
cristiandad, extendiéndose por todos los pue- 
blos del Mediodía. A pesar de que algunos 
de los miembros de estas corporaciones per- 
tenecían á una comunión opuesta al Papado, 
estos privilegios, de los cuales el primero fué 
otorgado por el Papa Bonifacio IV el año 6 14, 
fueron confirmados y conservados desde Ni- 
colás III en 1277 hasta Benito XII en 1334. 
Los Papas les concedieron además diplomas 
N especiales que les eximían de todas las car- 
gas é impuestos que las disposiciones loca- 
les, edictos reales, y reglamentos municipales 
prescribían para todos los habitantes de los 
países que las corporaciones visitasen: por 
los mismos diplomas, se les concedía el de- 
recho de depender única y directamente de 
los Papas, fijar las tarifas de sus salarios y 
reglamentar en sus asambleas generales todo 
lo relativo á su administración interior. Se 
prohibió terminantemente á todo artista que 



170 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

no perteneciese á la sociedad hacerla compe- 
tencia; á todo soberano que apoyase á sus 
subditos en actos de esta especie; conside- 
rando lo contrario, como manifiesta rebelión 
contra la Iglesia. 

El estilo arquitectónico que predominaba 
en esta época del IV al XI siglo, en la 
construcción de edificios religiosos, tanto en 
Alemania como en las Galias, era el que 
las corporaciones de constructores romanos 
de la Lombardía habían adoptado en las 
obras de su país, y el que fué aceptado por 
todos; el romano-latino. El estilo escocés 
de los francmasones de Inglaterra, á pesar 
de su belleza, no llegó á imperar; pero sus 
formas se unieron á las que generalmente 
estaban en práctica, naciendo de aquel la 
unión de estos dos géneros de arquitectura, 
el romano ogival, de 1150 á 1200. Este 
estilo mixto se conoció en el siglo XIII con el 
nombre de estilo ogival ó gótico primitivo; en 
el XiV se le calificó con el de estilo ogival se- 
cundario, y en el XV y habiendo sufrido alguna 
modificación, con el de estilo ogival terciario. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 171 

Encontramos siempre las sociedades ma- 
sónicas ó confraternidades en todas las épocas: 
sobre todo en la edad media se esparcen 
por todas las regiones de Europa; en Ingla- 
terra, en Alemania, en las Galias, donde bajo 
la denominación de hermanos de San Juan, de 
hermandades masónicas ó de corporaciones 
de obreros constructores, levantaron tantos 
monumentos sublimes, tantas basílicas gigan- 
tescas, que serán siempre la admiración de 
la posteridad (i). 



(1) Edificios mas notables construidos por las socie- 
dades de fracmasones.— Empezaremos por Inglaterra donde 
alcanzaron gran perfeccionamiento las antiguas corpora- 
ciones de constructores y de cuyas logias arrancan los 
cimientos del gran edificio social que conocemos hoy con 
el nombre de Masonería moderna. 

Del año uoo á 1225 construyeron, la hermosa cate- 
dral y castillo de Rochester, las iglesias de San Barto- 
lomé en Schmithfeld, la de Barfreston y la de Castor. 

En 1 1 74 empieza la construcción de la metropolitana 
de Cantorbery, y un año mas tarde (1 175) hasta el de 1225 
la torre de Cliffor en York, el castillo de Norovik, la iglesia 
de san Albano, la gran catedral de Durhan, la bellísima 
de Lincoln de estilo Normando, las abadías de Malmes- 
bury, la de Winchester y la de Shorchan; de 1120 á 1260 
la catedral de Salisbury; en 1225 la de Sichtfield; en 1270 
el antiguo palacio de los reyes y la abadía de Westminster 
en Londres; y por último de 1280 a 1370 la catedral de 
Exeter. 

En Alemania construyeron en 983 la rotonda de Aquis- 
gran; de 996 á 1020 la basílica de Worns; en 1020 la iglesia 
de los apóstoles, y en 1097 la de San Gerson, ambas en 
Colonia; en 1025 * a cúpula de la catedral de Maguncia, 



172 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Allí donde fijaron su planta, crearon focos 
de propaganda, siendo sus protectores los 
hombres más eminentes. Así vemos que desde 
San Albano, que en el año 292 fué el primer 
Inspector ó Gran Maestre de la Institución, 
casi todos los soberanos de Escocia, Ingla- 
terra é Irlanda han aceptado su dirección ó 
protectorado. 

Observamos que en Alemania en el siglo 
XI, varias logias á semejanza de las de In- 



gloriosa patria del inmortal Guttemberg; de 1030 á 106 r 
la catedral de Spíra; en 1042 la basílica de Wureburgo; en 
1097 las catedrales de Bonsr y Andernacb; de 1000 á iwo 
las basílicas de Wezlar, Mersburgo, Meisen y Constanza; las 
iglesias de Mersfeld, San Miguel en Gulda, la de Bacharach 
y la de Siuzing; de 1100 á 1200 las iglesias de Bospard 
y Heimersheim y las basílicas de Ratezburgo y Selwiring; 
en 1 108 la iglesia de Gozlar; en íi2i la de San Miguel 
y la catedral de Bamberg; de 1 109 á 1120 la de Santiago 
en Ratisbona; de 1125 á 1159 la basílica de Augsburgo; 
en 1 130 la iglesia de San Godardo en Hildshein; en 1144 
la de Wechselburgo; en 1146 la de Moosburao; de 1125 
á 1208 la de San Gastón en Coblenza; y en 1171 la ba- 
sílica de San Basilio. En el siglo XIII las catedrales de 
Colonia y la de Mariemburg (1248); de 1208 á 1229 la 
basílica de Magdeburgo; de 1227a 1244 la de Nuestra Se- 
ñora en Treves; en 1225 la iglesia de Ntra. Sra. en Co- 
lonia de 1235 á 1283 la de Sta. Isabel en Marburgo; de 
1262 á 1317 la de Sta. Catalina en Oppenheina y por 
último, de 1200 á 1300 la catedral de Friburgo ^Brisgan) 
y la basílica de Halberstadt 

En Francia construyeron durante los años de 1000 á 1100 
la iglesia de Aquisgrán; la basílica de San Martin en 










Ni, 

i 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 173 

glaterra, habían acordado y reconocido cierta 
supremacía á algunas de ellas á las cuales 
daban el título de Gran Logia. 

Estas grandes logias eran cinco y se ha- 
-llaban situadas en Colonia, Strasburgo, Viena, 
Zurich y Magdeburgo. La primera fué la 
más importante y el maestro de las obras 
de la catedral fué reconocido jefe de todos 
los maestros de la Baja Alemania así como 
el de Strasburgo lo fué el de todos los de 



Tours; la de San Benigno en Dijon; la de Cluny; la iglesia 
de San Pedro en Savigny; la .de San Fermín en Tolosa; 
la de San Julián en Brienta; la de San Jorge en Rocher- 
ville; la catedral de Treves y la iglesia de San Etienne 
en Caen; de iioo á 1200, las abadías de Moísac, de San 
Jorge en Bocherville, de San Trofimo en Arles y de San 
Salvador en Aix; las casas ayuntamientos de Fontenay, 
Donay, Dreux y de Evreux; de 1125 á 1175 las iglesias 
de Seuma, Arles, de Ntra. Sra, en Beaumé, de San Vi- 
cente en Chalons sobre el Saona y la catedral de Lan- 
gres; de 11 75 á* 1225 las catedrales de París, Reims, 
Chartres, Ruans, Amiens, Clermont-Ferrand, Borges y 
Beauvais; la iglesia y abadía de San Dionisio, la Santa 
capilla de París, la catedral de Strasburgo, la de Perpi- 
ñang, la de Meaux, la de Auxerre, Toul, Tours y Metz; 
y últimamente las iglesias de San Ouen, en Rúan, la 
de Santiago en Dieppe, y la de San Urbano en Troyes. 

En Bélgica, antiguo Franco Condado, construyeron en 
los años de 1000 á 1110 las iglesias de San Piato y la 
Magdalena <en Tourna) ; de Iloo á 1200 las iglesias de 
Santiago en Gante y de San Nicolás enTournay;en 1226 
la de Santa Gúdula en Bruselas y la de los dominicos 
en Gante, y finalmente, de 1200 á 1300 la de Nuestra 
Señora de la Capilla en Bruselas, la de San Pablo en 
Lieja y la de Santa Walburga en Andernade.— Findel. 



174 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

la Alta Alemania. Más tarde se instituyó una 
Maestría Central, y Strasburgo, donde las 
construcciones se prolongaron mucho más 
tiempo, disputó la preeminencia á Colonia 
y llegó á ser la residencia de la Gran 
Maestría. 

Contaba bajo su jurisdicción logias de una 
parte de Francia, de la 'Hesse, de la Suavia, 
de la Turingia, de la Franconia y de Baviera. 
A la Gran Logia de Colonia estaban subor- 
dinados los talleres de Bélgica y de otra 
parte de Francia. De la Gran Logia de 
Viena dependían las de Austria, Hungría y 
Styria. Las de Suiza estuvieron sometidas á 
la Gran Logia de Berna mientras duró la 
construcción de la catedral de esta ciudad 
y luego á la de Zurich donde se trasladó 
en 1502. Las logias de Sajonia que habían 
reconocido el principio de supremacía de la 
Gran Logia de Strasburgo, dependieron pos- 
teriormente de la de Magdeburgo. 

Las cinco Grandes Logias tenían jurisdic- 
ción independiente y soberana y juzgaban 
sin apelación todas las causas según los Es- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 175 

tatutos de la Sociedad. Estos antiguos esta- 
tutos, que fueron revisados* el 25 de Abril 
de 1459 por los jefes de las logias reunidos 
en Ratisbona é impresos por vez primera en 
1464, eran conocidos con el nombre de «Es- 
tatutos y reglamentos de la confraternidad 
de canteros de Strasburgo.» 

Esta constitución, sancionada por el em- 
perador Maximiliano en 1498 fué confirmada 
por Carlos V en 1520, por Fernando en 
1558 y por sus sucesores. 

Los sacrificios inmensos que por una parte 
habían hecho los pueblos para elevar sus 
templos, y por otra los irritantes abusos del 
clero y de los papas, dieron por resultado 
en el siglo XV el mayor enfriamiento en las 
creencias religiosas y á un quebrantamiento 
de fé. que impidió la terminación de muchas 
iglesias que estaban en construcción. 

Llega la reforma de Lutero, que minó 
hasta en sus cimientos el poder papal, y 
deteniendo la construcción de templos ca- 
tólicos, hirió de muerte las corporaciones 
masónicas de todos los países. 



176 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Como quiera que sus privilegios, no te- 
niendo ya edificios religiosos que construir, 
eran letra muerta, se vieron obligadas á dis- 
persarse, sobre todo en Francia y Suiza, 
uniéndose á las corporaciones de artes y 
oficios de las ciudades. Por un decreto de 
la Dieta Helvética del año 1522 y por 
un edicto de Francisco I en 1539, fueron 
disueltas. Así pues fué extinguida la anti- 
gua Franc-masonería en Francia y Suiza. 

Las corporaciones masónicas no tuvieron 
jamás en Francia ni en ningún otro país 
aquel carácter particular que tenían en In- 
glaterra y Escocia, ni ejercieron tanta influen- 
cia sobre el progreso y la civilización como 
en estas naciones. La costumbre adoptada 
de afiliar corno patronos ó miembros hono- 
rarios á los hombres más importantes, pa- 
rece haber dado en Francia los mismos re- 
sultados; es decir, la formación por estos 
masones aceptados de logias independientes 
de las corporaciones, cuyo objeto era la 
propaganda de las doctrinas humanitarias de 
la Institución, pues mientras las corporacio- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 177 

nes masónicas eran disueltas en Francia, á 
principios del siglo XVI, parece haber exis- 
tido logias de esta clase. 

Gran parte de las corporaciones de Ale- 
mania fueron igualmente disueltas, pero sin 
que sus privilegios fueran abolidos, quedando 
por este motivo bastante restringirida la ju- 
risdicción de sus cuatro Grandes Logias. A pe- 
sar de que las grandes construcciones quedaron 
suspensas y no se practicaban sino trabajos 
de un orden secundario, no faltó ocupación 
al pequeño número de corporaciones exis- 
tentes y sus Grandes Logias tuvieron más 
de una ocasión para ejercer sus prerogativas 
jurídicas durante más de un siglo, que con- 
tinuó su existencia, hasta que la Dieta del 
imperio reunida en Ratisbona las disolvió 
por un decreto fechado el 1 6 de Marzo de 
1707 aboliendo todos sus privilegios, y or- 
denando que las querellas entre constructo- 
res fuesen sometidas á los tribunales civiles. 
Las corporaciones de Inglaterra tuvieron otia 
suerte bien distinta. 

Durante las revueltas que á mediados del 

12 



178 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

siglo XVII trastornaron á Inglaterra, después 
del suplicio de Carlos I, los masones ingleses, 
y particularmente los de Escocia, trabajaron 
en secreto para el restablecimiento del trono 
derribado por Cromwell, creando por interés 
de partido, dos grados superiores; en una 
palabra, dieron á la Masonería un carácter 
esencialmente político. Las disensiones de que 
era víctima el país habían producido la sepa- 
ración de los masones artistas y de los masones 
aceptados. Estos, como ya hemos manifestado, 
eran miembros honorarios que según cos- 
tumbre inmemorial, habían agregado á la 
Institución, personajes influyentes y de ele- 
vadas posiciones. Gracias á sus auxilios, Car- 
los II, que había sido iniciado masón en el 
destierro, fué elevado al trono de su padre 
el año 1669. Este príncipe en muestra de 
reconocimiento, dio á la Franc-masonería el 
título de Arte Real^ puesto que ella fué la 
que principalmente contribuyó á la restaura- 
ción de la monarquía. 

Desde ésta época las logias de Inglaterra 
se compusieron en su mayor parte de ma- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ ' 179 

sones aceptados no contando en su seno sino 
un pequeño número de masones artistas (ar- 
quitectos, escultores, etc.): apenas se ocupa- 
ban del objeto material de la asociación , 
y durante las guerras civiles, casi fué aban- 
donado por completo. A pesar de la res- 
tauración de los Stuardos, protectores de la 
Franc-masonería, disminuía el número de 
logias y los miembros de alguna de ellas 
no se reunían mas que el día de San Juan 
para celebrar con un banquete esta fiesta 
de la Institución y distribuir limosnas con 
arreglo á los fondos que poseían. 

En este estado, en 1703, la logia de San 
Pablo, la más antigua de las cuatro que exis- 
tían en Londres (1) tomó un acuerdo de alta 
trascendencia con objeto de aumentar el nú- 

(i) Esta logia debía tener en sus archivos los documen- 
tos más importantes de la confraternidad, especialmente la 
carta de York de 926 y gran número de planos del tem- 
plo de los anglo-sajones. Pero, cuando Jorge Payne, ele- 
gido Gran Maestro en 171 7, reunió por orden de la nueva 
Gran Logia, todos los manuscritos, las antiguas caitas, ri- 
tuales, 'registros y títulos anglo-sajones para formar un 
cuerpo de doctrina, algunos miembros de la Logia, asusta- 
dos por la publicidad que se trataba de dar é impulsados 
por exajerados escrúpulos, los entregaron al fuego. Algunas 
copias, tomadas antes de este deplorable acontecimiento, 
fueron salvadas por Payne.— Rebold. 



180 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

mero de miembros de la confraternidad y 
devolverla toda su importancia. Determinó 
que sería la continuadora de tan noble aso- 
ciación de cuyas doctrinas humanitarias y 
símbolos tradicionales era depositaría y que 
en adelante: «/os privilegios de la Masonería 
no serían exclusivos de los masones construc- 
tores; que todos los individuos pertenecientes 
á las diferentes profesiones podrían participar 
de ellos, siempre que fuesen admitidos é ini 
¿iaqlos e7i la confraternidad» . . Esta determi- 
nación cambió completamente el carácter de 
la Sociedad y la transformó en lo que hoy 
es; pero antes de que la reforma fuese puesta 
en práctica [cuantos años transcurrieron! ¡cuan- 
tos obstáculos hubo necesidad de vencer! 
siendo los más notables, la falta de unión, 
las revueltas políticas, y la creencia de que 
el soplo de la idea seria ineficaz, para con- 
quistar la preponderancia adquirida por la 
torre y la catedral; sin comprender que, 
cambiando de forma, no hacia más que cam- 
biar de expresión, que la obra de la mate- 
ria iba á transformarse en obra del espíritu. 



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Constitución leg*al de las Logias IVTasoraicas 
en Inglaterra, adoptada en el año OSC3(l) 



Artículo I. — Vuestro primer deber es 
honrar á Dios y observar sus leyes, porque 
éstos son preceptos divinos á los que todo 
el mundo debe obediencia. Esta es la ra- 
zón porque debéis evitar todas las heregías 
y no ofender á Dios escuchándolas. 

Art. II. — Seréis fiel á vuestro rey y jamás 
le haréis traición; en cualquier parte en que 
os encontréis, os sometereis legalmente á su 



(i) Fué traducida al latín y del latín al alemán en 
1808, publicándose en Dresde en 1813 por el profundo 
filósofo y reputado sabio Carlos Cristiano Federico Krause. 

Se atribuye ésta constitución al príncipe arquitecto 
Edwin, hijo del rey Athlestan, Gran Maestre de la Gran 
Logia de York en la Gran Bretaña. 



182 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

autoridad. Guardaos de cometer el crimen 
de alta traición, y si descubrís algún complot, 
denunciadle inmediatamente al rey. 

Art. III. — Os encontrareis siempre dispues- 
tos á prestar el servicio que cada uno ne- 
cesite; y en tanto sea posible, debéis perma- 
necer unidos por los lazos de una sólida y 
franca amistad; no véais inconveniente á esto 
en la diferencia de religión ó de opiniones. 

Art. IV. — Los unos con respecto á los otros 
debéis seros principalmente fieles, comunicaros 
vuestros conocimientos en materia de arte 
y ayudaros mutuamente; no calumniaros, y 
obrad con vuestros hermanos como desearíais 
que obraran con vosotros mismos. Si suce- 
diera que un hermano faltara á sus deberes 
con respecto á otro hermano ó con respecto 
á cualquiera otra persona, ó se hiciera cul- 
pable de alguna otra falta, todos deben 
ayudar á reparar el mal y á corregirse ellos 
mismos atendiendo al ejemplo. 

Art. V. — Deberéis también conformaros 
exactamente á las decisiones y disposiciones 
tomadas en las logias y no confiar á nadie 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 183 

que no sea miembro de la corporación, sus 
signos particulares. 

Art. VI. — Que todos se abstengan cuida- 
dosamente de cualquier deslealtad, pues el 
honor y la fidelidad son indispensables para 
el sostenimiento de la comunidad, y una 
buena reputación es un gran tesoro. Es pre- 
ciso también no perder de vista el interés 
del maestro bajo cuya dirección se trabaja y 
terminar perfectamente la tarea que les tu- 
vieran encomendada. 

Art. VII. — Es necesario pagar con inte- 
gridad todo lo que debáis, y sobre todo no 
contraer deudas que puedan comprometer el 
honor de la comunidad. 
- Art. VIII. — Considerad detenidamente que 
ningún maestro debe emprender un trabajo, 
si no tiene la absoluta seguridad de llevarlo 
á feliz término, pues de lo contrario, sería un 
grandísimo desprestigio para el arte y la aso 
dación.' Además, cada maestro debe estipular 
un salario conveniente que le permita vivir y 
pagar á sus obreros de una manera decorosa 

Art. IX. — Ninguno debe procurar suplan- 



184 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

tar á otro; es necesario dejar á cada uno el 
trabajo que haya podido procurarse, á menos 
que no se haya reconocido incapaz de eje- 
cutarlo y lo manifieste así claramente. 

Art. X. — Además, ningún maestro podrá 
admitir á un aprendiz sin que adquiera la se- 
guridad de que voluntariamente permanecerá 
en este estado lo menos durante siete años, y 
aún así, no lo podrá recibir sin consultar la 
opinión de los demás hermanos masones. 

Art. XI. — Para que un maestro ó un compa- 
ñero pueda presentar á una persona á fin de 
que sea recibida en la comunidad para que 
disfrute de los derechos que ha de conseguir, 
es menester que acredite el individuo que ha 
nacido libre, que su reputación no tiene mas- 
cha ninguna, que posee aptitud y capacidad, y 
que todos sus miembros están sanos. 

Art. XII. — Se recomienda eficazmente á los 
hermanos que no critiquen ni murmuren de los 
trabajos de los demás, si no saben ejecutarlos 
mejor que aquél á quien reprenden. 

Art. XIII.— Todo maestro debe someterse á 
las observaciones que le haga el maestro supe- 



JUAN utor'y frrnandkz 185 

rior, y de la misma manera los compañeros 
deben atemperarse á las que les dirijan sus 
maestros y obrar en consecuencia. 

Art. XIV. — Todos deben obedecer á sus 
superiores y estar dispuestos á hacer cuanto 
les manden estos. 

Art. XV. — Además, todos los masones de- 
ben acoger de la mejor manera á sus herma- 
nos que vengan del Continente y hagan los 
signos de reconocimiento. Después deben tener 
cuidado de ellos como les está prescrito; deben 
también proporcionar socorros á sus hermanos 
desgraciados, tan pronto como tengan conoci- 
miento de sus necesidades. 

Art. XVI. —Ni los maestros ni los com- 
pañeros pueden dar entrada en la logia á 
ninguno que no haya sido recibido masón, 
para aprender el arte de la forma, en- 
señarle á trabajar la piedra, ó indicarle 
por último,* el empleo del compás ó la es- 
cuadra. 

Estas, son las obligaciones que es bueno 
y útil tener presente y observar. Cuanto se 
reconozca en adelante que es también bueno 



186 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

y útil, debe ser anotado por los superiores, 
que darán inmediatamente conocimiento de 
ello, para que todos los hermanos puedan 
quedar instruidos de las nuevas prescrip- 
ciones. 




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riel más antiguo Keg-lamento Masónico de 
Inglaterra, publicado por el anticuario Ha- 
liiwell, «nyo importante manuscrito se su- 
pone debió ser trazado en la segunda mitad 
» del siglo XIV. (1) 

Articulo I. — El primer artículo de la 
Geometría; el maestro masón debe ser fir- 
me, constante, leal y verídico, no dando 
jamás lugar á que tenga que arrepentirse de 
io que há hecho. Que se encuentre también 
libre del reproche de favorecer á un partido 
determinado; que en todo sea justo y equi- 
tativo para que nadie deje de darle la razón. 
En cualquier parte que estés ó á cualquier 
sitio que vayas, tu valor y mérito acrecerán. 

Art. II. — El segundo artículo de la buena 
Masonería vá á ser indicado en los términos 



(«) Kloss sostiene que la redacción de este Reglamento 
del que vamos á dar un ligero extracto, está hecho en 
ios años de 1427 y quizás en los que median entre éste 
4 1441.— FlNDKL. 



188 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

que siguen: todos los maestros tienen obli- 
gación de asistir á las asambleas generales. 
El venerable designará entonces á cada uno 
el sitio en que deben tener lugar. No debe 
abstenerse de asistir bajo ningún pretesto: 
solo, cuando le asista una razón legítima. 

Art. III. — El artículo tercero indica lo que 
sigue: el maestro no recibirá ningún aprendiz 
que no esté dispuesto á serlo lo menos du- 
rante siete años, pues de esto depende el éxito. 
En menos tiempo no puede quedar instruido. 
Ser útil á su maestro y á sí mismo és lo que la 
sana razón debe hacer comprender á cada uno. 

Art. IV. — El artículo cuarto se limita á 
prescribir que el maestro se abstenga de to- 
mar por aprendiz á un hombre que no sea 
libre, así como tampoco á aquellos en quienes 
advierta un móvil interesado, pues el señor 
á cuyo servicio se encuentre puede llamarlo en 
cualquier hora al sitio en que se halle. Ade- 
más, si un siervo forma parte del oficio puede 
subvenir daño para todos. A fin de asegurar 
la justicia y la equidad es menester que el 
aprendiz sea de buenas condiciones. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 189 

Art. V. — El artículo quinto dice, que el* 
aprendiz debe ser sano y robusto, de una cons- 
titución fuerte; no debe ser admitido un apren- 
diz del cual tenga que avergonzarse el maestro» 

Art. VI. — Prescribe que el maestro no debe 
jamás abusar de la confianza en él depositada 
y atenerse rigurosamente á lo qué cada uno 
merezca. 

Art. VII. — El séptimo artículo determina 
que jamás el maestro debe, cediendo al miedo, 
tener en la corporación al que no sea digno 
de ello, como no lo és el que haya robado, 
estafado ó asesinado: éste no debe confiar en 
ninguna protección ni amparo, lo mismo que 
todo aquél que por cualquier causa, merezca 
la nota de infamia, pues esta recaerá cierta- 
mente sobre la corporación. 

Art. VIII. — El artículo octavo prescribe 
los deberes del maestro: si en la corporación 
se hallara un hombre que no sea lo que 
debe ser, debe reemplazarlo por otro más á 
propósito, porque la negligencia de uno puede 
comprometer á todos. 

Art IX.— El artículo noveno prescribe 



190 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

que el maestro debe ser sabio y capaz, que 
no pueda emprender un trabajo sin estar 
seguro de que puede acabarlo. 

Art. X. — El décimo artículo está destinado 
á hacer la separación de todos los de la comu- 
nidad, pequeños y grandes. Que ningún maes- 
tro esté en oposición con los demás; deben 
vivir entre sí como hermanos, no solicitando 
nunca la plaza que los demás ocupen, sino en 
el caso en que el trabajo que le hubieren con- 
fiado amenazara no llegar á buen fin. 

Art. X(. — El undécimo artículo prescribe, 
que ningún masón debe trabajar durante la 
noche. 

Art. XII. — El artículo duodécimo ordena 
que todo individuo, cualquiera que sea, no 
destruya el trabajo de los compañeros, sino 
por el contrario lo proteja contra toda agre- 
sión hostil. Sus órdenes deben ser comuni- 
cadas con prudencia y con las mejores ma- 
neras. Puedes mandar si tienes aptitud 
para ello, pero que entre vosotros no se ma- 
nifieste excisión ninguna. 

Art. XIII. — El artículo décimo terceropres- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 191 

cribe al maestro que tenga discípulos, les 
enseñe todo lo concerniente á su estado y 
las reglas del arte, á fin de que posean cono 
cimientos profundos en su profesión, cual- 
quiera que sea el punto á donde se dirijan. 

Art, XIV. — El décimo cuarto artículo in- 
dica como debe proceder el maestro: no debe 
aceptar ningún aprendiz, sino en el caso que 
tenga lugar para aplicarlo á trabajo conve- 
niente. 

Art. XV. — El artículo décimo quinto y úl- 
timo dá materia de reflexión a! maestro; or- 
dénale que forme al aprendiz de manera que 
sienta vergüenza de levantar un falso testi- 
monio; que no tolere que los compañeros 
tengan vicio ninguno, pues esto no puede 
sino contribuir al desprestigio de la Orden, y 
que se guarde de inducirlos á un perjurio, 
por grandes que sean las ventajas que de 
ello le puedan resultar, pues de lo contrario 
la deshonra y el deshonor recaerán sobre 
la comunidad, así como sobre él la infamia 
y el desprecio. 



BBSLAlUatlTO BI <68i 



Artículo I. — Ninguna persona, cualquiera 
que sea la posición que ocupe, puede 
ser recibida entre los franc-masones, sino 
en una logia compuesta de cinco hermanos, 
de los que uno sea maestro ó inspector 
del distrito ó circunscripción, y los otros 
formen parte del oficio. 

Art. II. —No será admitida en la corpora 
ción ninguna persona que no se halle sana de 
cuerpo, que no sea de buen nacimiento y 
reputación y que deje de estar sujeta á las 
leyes del país. # 

Art. III. — Toda persona que quiera ser re- 
cibida entre los franc-masones no podrá ser 
admitida en una logia cualquiera, antes de 

13 



194 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

habsr conseguido un certificado del maestro 
de la circunscripción ó del distrito en el que 
se hallen establecidas logias, certificado que 
el dicho maestro copiará en pergamino para 
ser puesto en un cuadro destinado á estos 
usos, debiendo darse aviso de todas estas 
admisiones en la primera asamblea general. 
A RT IV.— Toda persona admitida entre los 
franc- masón es, debe, presentar al maestro un 
escrito en el que se haga constar la fecha de 
su admisión, para que se le inscriba según 
su rango de antigüedad y para que por este 
medio todos los miembros de la corporación 
se conozcan perfectamente entre sí. 

Art. V.— Dicha sociedad ó corporación 
será dirigida por un maestro. Los inspecto- 
res serán elegidos en las asambleas generales 
que se celebran todos los años. 

Art. VI. No será recibida en la sociedad 

ninguna persona, ni le podrán ser comunica- 
dos ios secretos, «sin que antes haya prestado 
el juramento de discreción según la fórmula 
siguiente: 

Yo N.... prometo y declaro en presencia de 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 195 



Dios Todopoderoso y de mis compañeros y 
hermanos que me escuchan, que jamás, en 
ningún tiempo ni en ninguna circunstancia, 
sean las que fueren, cualquiera que sea el 
artificio que para este fin se emplee, publi- 
caré, descubriré ó denunciaré directa ni indi- 
rectamente ninguno de los secretos, privile- 
gios ó deliberaciones de la hermandad ó so- 
ciedad franc-masónica de que se me haya 
dado conocimiento ó que se me enseñe de 
hoy en adelante. Que Dios me ayude y su 
Santo Evangelio. 



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flAlSf©IM40I@¡f 

DE LA 

MASONERÍA ANTIGUA 



EN 



ÍNSTÍTÜGÍÓPÍ FiU)SÓFfCA + 



El gran poema, el gran edi- 
ficio, la gran obra de 1% hu- 
manidad, no se edificará,, se 
imprimirá. 

Víctor Hugo. 

Sí como cuando una luz vá 
á extinguirse muestra sus 
más vivos destellos, del 
mismo modo los masones 
constructores á principios 
de la edad moderna aparecen en nú- 
mero de 1 00.000 (i), trabajando día 
y noche para legar á la posteridad la 
más hermosa de sus últirpas obras, la 
catedral de Strasburgo; y este final destello de 

(i) Historia Universal.— César Cantú. 




198 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

la antigua Masonería, guarda relación exacta 
con las profundas meditaciones y maravilloso 
invento de esta época, en la que Juan Guttem 
berg, — el más famoso artista de los tiempos,- — 
adivina el procedimiento de imprimir con 
caracteres de madera, para trasmitir por este 
medio al papel todas las ideas y todas las 
concepciones, abriendo dilatados horizontes 
á todas las manifestaciones de la inteligencia 
y del espíritu humano, cuya aparición hace ex- 
clamar en el primer tercio de este siglo al in- 
mortal poeta Victor Hugo en uno de sus divinos 
cantos titulado, «Esto matará aquello.» El 

GRAN POEMA, EL GRAN EDIFICIO, LA GRANDE OBRA 
DE LA HUMANIDAD, NO SE EDIFICARÁ, SE IMPRIMIRÁ. 

Los masones aceptados, aquellos que por 
sus méritos, por sus talentos, por la pro- 
tección decidida que prestaban á las artes 
tenían plaza entre los masones constructo- 
res, fueron los primeros que dándose cuenta 
del estado de decadencia en que estas cor- 
poraciones .habían caido, pensaron en aban- 
donar el objeto material de su instituto con- 
servando no obstante los preceptos de ca- 




Gatedral d& Strasiurgo. 
Sdleman i a. — 9Ín tes tfiran ciuj Siglo XII 



JUAN UTOK Y FKHNANDKZ 199 

ridad y amor, de instrucción y progreso, de 
tolerancia y fraternidad en que las logias 
desenvolvieron sus trabajos en el orden mo- 
ral, para buscar una importancia más tras- 
cendental y humana, que habría de contri- 
buir á estirpar en el 'mundo la ignorancia 
el vicio y la superstición, enalteciendo las 
ciencias y facilitando el progreso y el modo 
de estudiar en la naturaleza la obra eterna 
é imperecedera de Dios. De aquí, que á pe- 
sar de las dificultades que surgen con la 
proposición aceptada' en la Logia de San 
Pablo para que los privilegios de la inicia- 
ción en general no sean reservados á los 
obreros constructores, sino que puedan ser 
admitidos todos los hombres de cualquiera 
profesión ó arte siempre que practiquen las 
leyes de la moral universal, conservando la 
asociación los tradicionales símbolos de sus 
humanitarias doctrinas, triunfe esta idea, ru- 
damente combatida por espacio de algunos 
años por los masones dedicados al arte de 
construir. Los masones aceptados de 17 17 
poco después de la muerte del Gran Maes- 



200 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

tre Cristophe Wreen, convocan á una asam- 
blea á las cuatro logias existentes en Lon- 
dres, así como á todos los masones de los 
alrededores á fin de separarse de la Gran 
Logia de York relegada al más triste pe- 
ríodo dé decadencia, ponen en práctica el 
acuerdo de la Logia de San Pablo y hacen 
propaganda para el desarrollo y progreso 
de la nueva sociedad, en cuya asamblea, ve- 
rificada en Febrero de 17 17, constituida por 
primera vez en Gran Logia, acuerdan que 
presidiera sus reuniones el Venerable de la 
logia más antigua, que estas asambleas se 
constituyan con los Venerables Maestros y 
un hermano del seno de cada logia como 
representante directo, que ésta agrupación 
de orden moderno, tuviera sus sesiones tri- 
mestrales, y que el Dr. Anderson, presen- 
tara un proyecto de constitución el día 24 
de Junio, en cuya fecha habría de proce- 
derse á la elección de Gran Maestre de la 
Orden. 

Efectivamente, el dia de San Juan Bautista 
de 1 71 7, considerado en Inglaterra como el 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 20 i 

de la fundación de la Masonería moderna, 
se elige Gran Maestre de la Orden, al hermano 
Antonio Sayec, que fué instalado con tal carác- 
ter por el maestro de la logia más antigua; y 
en esta asamblea se presenta por el hermano 
Anderson la Constitución de la antigua y 
respetable confraternidad de Francmasones, 

Desde entonces, y á partir de ese dia, 
queda constituida la Franc-masonería tal como 
hoy la conocemos. Allí se rinde fervoroso 
respeto á los principios, al espíritu, á los 
sentimientos, á las tradiciones de la antigua 
fraternidad congregada para estudiar de la ma- 
nera más elevada, las alegorías y símbolos que 
habrán de emplear en la construcción de sus tem- 
plos; y estas logias se consideran desde aquel 
repetido dia, representación del mundo en el 
orden moral, porque la logia significa para 
ellos, — *el Orbe concentrado en pequeño 
recinto,» — cuya longitud alcanza de Oriente 
á Occidente, su latitud de Septentrión á Me- 
diodía, y cuya altura se eleva hasta los cie- 
los, bajando su profundidad hasta el centro de 
la tierra, para vertir á ser considerado el Taller, 



202 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

como la expresión más viva del "Universo, con- 
gregado con el fin de desenvolver las ciencias 
y practicar las leyes del amor y de la caridad. 
El bien de la humanidad, así como el per- 
feccionamiento de esta en el orden moral, 
constituye desde entonces el objeto de la 
Masonería, que necesita para la construcción 
de sus templos, obreros predilectos ú hom- 
bres distinguidos que por sus condiciones de 
honradez, por sus bondades, por sus talentos 
y por el dominio que ejercieran sobre sí 
mismos, reunieran aptitudes para emprender 
obra tan gigantesca. Las eminentes cualidades 
que concurrían en el sabio académico de cien- 
cias Dr. John Theofilus Desaguliers, á quien 
consideraban como la inteligencia más clara y 
la sabiduría más reconocida entre todos los 
que constituían las cuatro Logias congregadas, 
títulos que por otra parte no le escatimaba 
la sociedad inglesa, pues era respetado como 
el más sabio naturalista de su época; las rele- 
vantes dotes de Calwert, King, Lumley, Mad- 
den y otros, así como la fé y el entusiasmo 
que sentían por la Institución, unido á'los pro- 



JUAN t'TOR Y FERNANDEZ 203 

fundos conocimientos que sobre la materia 
poesían Georges Payne, Sayec y Anderson, 
encauza á la sociedad masónica moderna por 
amplios senderos, marcando extensos horizon- 
tes para hacer de los hombres dignos ciudada- 
nos, excelentes padres de familia, distingui- 
dos esposos y perfectos hermanos, dispuestos 
en todo tiempo al sacrificio en bien y pro- 
vecho de sus semejantes. Desean estos her- 
manos, que los nuevos iniciados en la sociedad, 
«posean medios que les haga arbitros de su 
independencia moral y material, exentos Ue 
toda clase de vicios' y defectos, garantidos de 
poder vivir de su profesión, de sus rentas ó 
de S7i trabajo con algún desahogo, cuyas con- 
diciones los colocase e?i hienas aptitudes para 
poder contribuir a elevar la cultura y desa- 
rrollar el progreso. >> 

La Masonería, no es una necesidad para la 
vida del hombre, es una aspiración digna y 
honrada para todo aquél que, sin egoísmos, 
se halla en condiciones de contribuir á realizar 
sus fines: el perfeccionamiento en lo humano. 

Las leyes fundamentales dicen: «El masón 



20 i MASONES Y ULTRAMONTANOS 

está por su carácter obligado á observar la 
ley moral, y si comprende bien sus deberes, 
no podrá nunca manifestarse como un estú- 
pido ateo, ni como hombre irreligioso y liber- 
tino. Aunque en otros tiempos estaban los 
masones obligados á practicar la religión de 
su país cualquiera que fuere su forma, se ha 
estimado más conveniente en nuestros días, 
no imponer otra religión que aquella en que 
se hallen de acuerdo indistintamente todos los 
hombres, dejando á cada uno sus convicciones 
personales; es decir, que deben ser hombres 
buenos y leales, hombres de honor, y respetar 
en todos los casos la justicia, sea cual fuere 
en los demás la diferencia de sus partidos 
ó de sus opiniones religiosas. De este modo 
se hará la Masonería centro de unión y medio 
de establecer una sólida amistad entre hom- 
bres, que fuera de ella, hubieran vivido cons- 
tantemente separados.! 

En estas cuatro logias sobre las que des- 
cansa la Masonería moderna en la más sólida 
y firme base histórica, — en la tolerancia, — 
y én las que se aspira á dar á la sociedad 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 205 

en el orden moral todo lo que ha perdido en 
el material, se establecen como preceptos fun- 
damentales, que Dios es la sabiduría eterna, 
principio inmutable de la naturaleza, así como 
suprema inteligencia, á quien hay que honrar 
con la práctica de las virtudes y reverenciar 
con el culto del bien por el placer del bien 
mismo; se enseña á ser amigo de la sabiduría 
observando sus preceptos; se asienta la creen- 
cia de la inmortalidad del alma, aconsejando 
que nada debe hacerse que pueda degradar 
la conciencia á fin de poder triunfar de los ru- 
dos ataques del vicio; se acepta el precepto de 
no hagas á otro lo que no quisieras que te 
hiciesen á tí mismo; se manda honrar á los 
padres y á los ancianos; amar á la esposa y 
á los hijos, iluminar la inteligencia de la 
juventud, proteger á la infancia, conservar 
la luz de la sabiduría, resignarse con su suerte, 
sacrificarse por la patria y obedecer sus leyes; 
se induce á la sinceridad con las amistades, 
á no huir del infortunio, á evitar los excesos; 
á honrar la memoria de los hermanos, á no 
dejarse dominar por las pasiones, á ser indul- 



206 MACONES Y ULTRAMONTANOS 

gente con los errores y á huir de las falsas 
modestias; se afirma en fin, que debe hablarse 
poco, escuchar mucho, hacer siempre el bien, 
no abusar nunca de la fuerza ni de la supe- 
rioridad, aprender á conocer á los hombres 
para conocerse á sí mismo, huir de la ociosi- 
dad, olvidar ias injurias, ser justo y humano 
y buscar la verdad. 

Estos preceptos que entrañan la mas sana 
moral y colocan á la Masonería de todos los 
tiempos y de todos los pueblos al amparo de 
las calumnias vertidas por sus detractores y al 
abrigo de las persecuciones y tormentos que 
sufrieran sus adeptos por los furores del ultra- 
montanismo y de la intolerancia religiosa, nos 
los trasmite el ilustrado hermano Rebold en la 
forma siguiente; 

Declaración de los principios fundamen- 
tales DE LA MORAL Y FILOSOFÍA MASÓNIC*. 

PRECEPTOS. 

I Sé justo, porque la equidad es el sostén 
del género humano. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 207 

II. Sé bueno, porque la bondad atra^ los 

corazones 

III. Sé indulgente, porque eres débil y vives 

entre seres débiles como tú 
IV Sé dulce, porque la dulzura atrae el afecto. 

V. Sé reconocido, porque el reconocimiento 

alimenta la bondad. 

VI. Sé modesto, porque el orgullo enagena 

las voluntades y crea el exagerado 
amor de sí mismo. 

VII. Perdona las injurias, porque la venganza 

eterniza los odios. 

VIII. Haz bien á quien te ultraja, porque así 

te mostrarás mas grande y conclui- 
rás por hacer de tu adversario un 
amigo. 

IX Sé reservado, parco y casto, porque la 
voluptuosidad, la intemperancia y los 
excesos, destruirán tu ser y te harán 
despreciable. 

X. Sé buen ciudadano, porque la patria es 
necesaria á tu seguridad, á tus place- 
res y á tu bienestar. Sé fiel y trata 
con respeto á la autoridad legal 



208 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

XI. . Defiende á tu país, porqué te hace feliz 
y encierra todas tus afecciones, todos 
los seres más queridos de tu corazón; 
pero no olvides jamás á la humanidad 
y sus derechos. 
XII. No sufras que tu patria, á quien debes de 
considerar como madre tuya y de tus 
conciudadanos, se^i injustamente opri- 
mida, porque entonces no serías digno 
de tí. Si tu patria te niega la felicidad, 
si permite que te opriman, aléjate de 
ella en silencio, pero no la turbes 
jamás: sufre con resignación el des- 
tierro y la adversidad. 
La Gran Logia acuerda en su primera asam. 
blea, establecer nuevas logias en Londres y 
otras poblaciones de Inglaterra de menor im- 
portancia con patente ó carta constitutiva, 
para conferir por sí el grado de aprendiz, y 
con asentimiento y autorización de la Gran 
Logia, los de compañero y maestro, obligán- 
dolas á remitir anualmente una copia de los 
reglamentos que hubieran adoptado para su 
gobierno interior, y una relación de los tra- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 209 

bajos practicados durante el año, concedién- 
doles también el derecho de hacerse repre- 
sentar en las asambleas de la Gran Logia 
por su venerable maestro. El número de éstos, 
con la creación de nuevos talleres, sobrepu- 
jaba á todo cálculo y acordóse por unani- 
midad redactar una nueva ley que aceptada 
por todos, pudiera servir para desarrollar 
los trabajos en lo futuro. A esta constitu- 
ción se agregó el siguiente artículo adicional: 
«Toda Gran Logia que tenga un año de 
existencia, tiene el derecho de tomar nuevas 
disposiciones ó modificar las antiguas, cuando 
lo exija el bien de la fraternidad, pero 
siempre á condición de que sean respetados 
los antiguos límites; de que esos cambios ó 
nuevas disposiciones sean sometidos en la 
reunión que anualmente precede á la gran 
fiesta á la deliberación del consejo general, 
y de que éste los adopte. Por último, antes 
del banquete que reúne á los hermanos, se 
leerán á todos, hasta al más joven apren- 
diz, pues el consentimiento y aprobación de 

todos los miembros presentes, son de todo 

14 



210 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

punto indispensables para hacerlos obliga 
torios. » 

Con la elección ele Gran Maestre hecha á 
favor de Jorge Payne, en 24 de Junio de 1 7 18, 
adquiere gran vigor la Orden y suma res- 
petabilidad la importancia de la misma, pues 
al celo y actividad del hermano Payne, segundo 
Gran Maestre de la Masonería moderna de 
Inglaterra, se debe la adquisición de un con- 
siderable número de manuscritos y documentos 
antiguos en su mayor parte anglo-sajones, que 
tratan de las antiguas costumbres, así como 
de su historia, cuyos documentos los colec- 
ciona y coloca para uso de todos los maestros 
masones en el local de la Gran Logia. 

Al verificarse las nuevas elecciones en 24 
de Junio de \j 19, los miembros de la Gran 
Logia se fijan en un hermano del que ya he- 
mos tenido ocasión de ocuparnos, del doctor 
Desaguliers, francés de nacimiento y hombre 
de ciencia, el que, rodeado de casi todos los 
antiguos miembros de la fraternidad, em- 
prende una activa y eficaz propaganda enfre 
las clases elevadas de la sociedad y espe- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 21 I 

cialmente entre la nobleza, y haciendo poner 
en activos trabajos á casi todos los masones 
que se hallaban retirados, establece nuevos 
talleres y un gran prestigio para la Masonería. 
Reelegido en Junio de 1720 Jorge Payne, 
viendo la importancia, que adquiere la Insti- 
tución, y fijándose en la incoherencia de sus 
leyes, emprende con hábil mano la tarea 
de coleccionar todas las disposiciones y acuer- 
dos tomados por la Gran Logia, echando las 
bases de un cuerpo legal de doctrina, que 
al año siguiente fué publicado por su sucesor 
con el tuulo de «Antiguas Ordenanzas de la 
Masonería,» desenvueltas en treinta y nueve 
artículos, cuyos trabajos estudio y comparó (i) 
Anderson por mandato de la Gran Logia 
con las primitiva* disposiciones y antiguos 
documentos de la Institución, coordinándolas 
entre sí y amoldándolas á las practicas es- 
tablecidas en las logias de Inglaterra. En 
dicho año, en el que, el ilustre Payne rigió 



(1) "Anderson fué encargado de compararla* con los 
antiguos documentos y primitivas costumbres de la Fra- 
ternidad, de ponerlas ue acuerdo, y apropiarlas al uso de 
las logias de Londres, We^tminster y ceicanías/' — Fin DEL. 



212 MAS ONKS Y ULTRAMONTANOS 

con gran acierto los asuntos de la Masonería, 
estos prosperaron de un modo notable, si 
bien fueron entregados á las llamas «por 
algunos hermanos escrupulosos, alarmados 
(i) por la publicidad que se trataba de dar 
á estos documentos,» la mayor parte de los 
recogidos y coleccionados en años anterio- 
res por el Gran Maestre, entre cuyos docu- 
mentos se encontraba uno de Nicolás Stone, 
celador en la época del ilustre arquitecto 
Iñigo Jones, manuscrito que trataba del or- 
den arquitectónico que se dio por los maso- 
nes á la iglesia de San Pablo. El celo y 
amor al estudio que profesaba Jorge Payne, 
contribuye en alto grado á mejorar el régimen 
interior de las logias de Inglaterra y á corregir 
con sus leyes los abusos introducidos. Crea el 
cargo de Diputado Gran Maestre, denominado 
en muchos pueblos Gran Maestre adjunto. 

El eminente físico y profundo naturalista 
Dr. Desaguliers, autor de voluminosas obras 
de ciencias naturales que aun sirven de con- 

(i) Prcston. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 213 

sulta á los más estudiosos hombres de In- 
glaterra, este distinguido francés que llega á 
Londres en la edad adolescente, es educado 
por su padre, hugonote emigrado, en el prin- 
cipio de la reforma y del libre examen, y en 
el sentimiento del progreso y de la libertad. 
En la edad viril únese íntimamente á un mi- 
nistro presbiteriano de Londres, de gran re- 
putación por sus conocimientos literarios, y 
de notable nombradía por su gran probidad 
y ejemplar conducta; al escocés E>r. Ander- 
son, que ya en trabajos activos de la Masone- 
ría con el distinguido hermano Jorge Payne, 
había convenido en colocar á la Institución 
en el más alto nivel por las infinitas nego- 
ciaciones que verificaron entre la nobleza de 
sangre que confraternizaba con singular afecto 
con los hombres de ciencia y de negocios 
mercantiles é industriales que en gran número 
penetraron en los templos masónicos, con- 
certando 4a elección del duque de Montagú, 
que fué instalado como Gran Maestre en 24 
de Junio de 1721. 

Hé aquí como, describiendo la fiesta de 



214 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

San Juan en el Libro de las Constituciones, 
se expresa el distinguido Anderson: «El gran 
Maestre Jorge Payne, sus grandes inspectores, 
los antiguos dignatarios y los maestros é ins- 
pectores de doce logias se reunieron por la 
mañana con el Gran Maestre electo (King's 
Arms Tuvern), cerca del cementerio de San 
Pablo; y después de confirmar la elección 
del hermano Montagú, recibieron a algunos 
nuevos hermanos entre otros al noble lord 
Phil Stamhope, que luego fué conde de 
Chesterfield. De allí se trasladaron á pié re- 
vestidos de sus insignias y colocados según 
sus grados, al mercado de los libreros, donde 
fueron alegremente recibidos por cerca de 
1 30 hermanos que allí reunidos, estaban lle- 
vando los emblemas de su profesión. Después 
de la oración que precede al banquete, pu- 
siéronse á la mesa 3 donde según la antigua cos- 
tumbre de los masones, tomaron part,e todos 
en la fiesta. Cuando ésta se terminó y se 
dieron las gracias, el Gran Maestre saliente 
George Payne, comenzó la primera procesión 
en torno de la sala, v cuando volvió á su 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 215 

puesto, proclamó en alta voz el nombre del 
muy noble príncipe nuestro hermano, el duque 
Juan Montagú, electo para el cargo de Gran 
Maestro; y revistiendo á Su Gracia de las 
insignias de la autoridad y ornamentos de su 
cargo, le instaló en la silla de Salomón y se 
puso á su derecha. Luego la asamblea reco- 
noció la autoridad del príncipe, rindiéndole 
homenajes y felicitaciones, y aplaudió viva- 
mente su elección, que era prenda segura de 
prosperidad para el porvenir de la Masonería.» 
«Inmediatamente después el Gran Maestro 
Montagú nombró á John Beal, doctor en me- 
dicina, Diputado Gran Maestro. Payne al punto 
instaló á dicho hermano en sus funciones y 
le sentó en la silla de Hiram Abif, á la izquierda 
del Gran Maestro. Su Gracia designó luego 
á los hermanos Jos. Villeneau (director de ban- 
quetes) y Tomás Morice (picapedrero) para 
llenar las funciones de Grandes Inspectores. 
Fueron investidos é instalados por los que hasta 
entonces habían ejercido y luego los diputados 
é inspectores fueron reconocidos y felicitados 
por toda la Asamblea.» 



216 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«Cuando, después de esto, el Gran Maestro 
Montagú y los otros dignatarios hubieron 
hecho á su vez la procesión en torno de la 
sala, el hermano Desaguliers pronunció un 
discurso acerca de los masones y de la Ma- 
sonería. Enseguida se dieron recíprocas prue- 
bas de fraternal amistad y el Gran Maestro 
ofreció un voto de gracias al hermano Villeneau 
por su esmero en el arreglo de la fiesta y le 
recomendó que, en su calidad de Inspector, 
cerrara la sesión en el momento oportuno.» 

Lord Montagú fué reelegido para el ejer- 
cicio de 1722; y durante los dos años que 
ejerció el cargo de Gran Maestre de la Gran 
Logia en Inglaterra, con la cooperación efi- 
caz de hermanos tan eminentes é ilustrados 
como Anderson, Payne y Desaguliers, des- 
envolvió los trabajos por todo el país con 
pasmosa rapidez, atrayendo al seno de las 
logias inglesas á los hombres más caracte- 
rizados y prestigiosos por su linage, por su 
posición ó por su sabiduría. 

El duque de Wharton fué el sucesor de 
Montagú en 1723; á Wharton le reemplazó 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 217 

•el duque de Dalkeith en 1724; á este, el 
de Richmond en 1725, y durante el ejerci- 
cio de estos cuatro hermanos tan preclaros 
por su cuna como por sus méritos y sus 
obras, se desarrolla la Institución en tales tér- 
minos, que traspasa los límites de la nacio- 
nalidad para llevar la savia regeneradora de 
su doctrina y de su espíritu á Charleston y 
París, estableciendo allí logias que bien pronto 
propagaron sus trabajos por toda la Europa 
y América, creándose en Londres por en- 
tonces, la Comisión de Beneficencia, el Ins- 
tituto de Caridad y la Caja de Socorros 
para hermanos pobres ó desgraciados, sus 
viudas y huérfanos, cuya fundación cuenta hoy 
con una renta anual que excede á un mi- 
llón de pesos, siendo sus Estatutos acepta- 
dos- durante el presente siglo por otros es- 
tablecimientos de carácter análogo que ha- 
llamos en Francia, Alemania, Italia, Estados 
Unidos *y Repúblicas del Centro y Sur de 
América. 

Al duque de Dalkeith, siguió en 1826 
Lord Paisley; y durante el tiempo de su 



218 WASONFS Y ULTRAMONTANOS 

ejercicio, acordó la Asamblea dar amplios 
poderes á las logias, para que por sí pro- 
cedieran á conferir los grados de compa- 
ñero y de maestro, cuyo fuero ó derecho 
estuvo vinculado hasta estonces en la Gran 
Logia, puesto que ningún Taller podía ha- 
cer dichas concesiones ni proceder á las 
exaltaciones de sus miembros, sin el con- 
sentimiento de aquella alta Cámara. 

Desde entonces, puede decirse, que las 
logias masónicas, en sus tres primeros gra- 
dos, gozan de la más completa autonomía. 

Rotos los estrechos moldes de carácter me- 
cánico en que la Masonería hubo de vaciarse 
por espacio de muchos siglos, al reconsti- 
tuirse para proseguir su obra en el orden 
moral, pretende ser la sociedad por excelen- 
cia entre todas las instituciones humanas; huye 
para conseguirlo, de todos los exclusivismos 
y de todas las parcialidades que hasta enton- 
ces se manifestaran en la vida común entre 
los hombres al congregarse para fines políti- 
# eos, religiosos, sociales ó de nacionalidad; y 
desenvolviendo la más amplia tolerancia así 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 219 

como los preceptos de humanidad y fraterni- 
dad en que antes ya viviera la asociación, 
y cimentando con estas doctrinas la amistad, 
establece con espíritu civilizador la unidad é 
identidad de creencias desarrolladas en pro 
del amor y de la caridad. y dirigidas á susten- 
tar en toda ocasión los principios fundamen- 
tales del bien. 

Con tan sólida base, con principios tan hu- 
manos como civilizadores, bien pronto las 
logias extienden su benéfica y poderosa influen- 
cia por todas partes; y 'agrupadas en pequeñas 
colectividades, viven en familia en las más 
nobles y dulces expansiones del espíritu, pro- 
duciendo explosiones de sentimientos honra- 
dos, que en el trascurso de veinticinco años 
llevan su savia regeneradora por toda la 
superficie de la tierra para reconciliar en una 
misma aspiración y en un mismo deseo á 
hombres que, por diferencias de raza, de 
opinión, de color, de secta, de creencia ó de 
casta, se hallaban separados y en luchas cons- 
tantes entre sí. 

Por entonces, el Pontífice Clemente XII, 



220 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

digno predecesor de Inocencio III, Jefe su- 
premo de la Iglesia Romana, lanza contra la 
Institución masónica con fecha 24 de Abril 
de 1738 el siguiente anatema: 

«Nos hemos sabido por la voz pública la 
extensión, contagio y progresos, cada día 
más crecientes, de ciertas sociedades, asam- 
bleas ó conventículos llamados Liberi Mn- 
ratori) Masones, ó con otros nombres, según 
la variedad de los idiomas.» 

«En éstas asociaciones, hombres de cual- 
quiera religión y secta, guardando una apa- 
riencia de natural honradez, ligados entre sí 
con un pacto tan estrecho como impenetrable, 
según las leyes y estatutos que ellos mismos 
se han dado, oblíganse con juramento rigu- 
roso pronunciado sobre la Biblia, y bajo las 
más terribles penas, á guardar por medio 
de un inviolable silencio las prácticas secre- 
tas de la sociedad.» 

«Empero, tal es la naturaleza del crimen 
que él mismo se hace traición y prorrumpe 
en gritos que revelan su existencia: por esa 
las sociedades ó conventículos, de los cua~ 



JUAN DTOR Y FERNANDEZ 221 

les Nos hablamos, han excitado en las almas 
de los fieles tan graves sospechas, que la 
afiliación á tales sociedades es considerada 
por los hombres prudentes y honrados como 
signo de depravación y de perversión. Con 
efecto, si no hiciesen el mal, no aborrecerían 
tanto la luz. Y la desconfianza que esas 
gentes inspiran ha crecido de tal suerte, que 
en todos los países el poder secular há pru- 
dentemente proscrito á estas sociedades como 
enemigas de la seguridad de los Estados. » 

«Hé ahí por qué, repasando en nuestra me- 
moria los grandes males que ordinariamente 
resultan de esa suerte de sociedades ó con- 
ventículos, no solamente para la tranquilidad 
de los Estados, sino que también para la 
salvación de las almas, considerando cuánto 
se hallan estas sociedades en desacuerdo con 
las leyes canónicas, é instruido por la divina 
palabra, que nos manda velar noche y día 
como fiej y prudente servidor de la familia 
del Señor, con el fin de impedir que esos 
hombres asalten la casa á la manera de los 
facinerosos, y destruyan la viña como las 



222 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

raposas, es decir, que perviertan á los cora- 
zones sencillos; y favorecidos por las tinie- 
blas, hieran con sus dardos á las almas puras, 
y para cerrar el ancho camino á las iniqui- 
dades que impunemente se cometiesen, y por 
otras causas justas y razonables de Nos cono- 
cidas, según el parecer de varios de nuestros 
Venerables Hermanos, los Cardenales de la 
Santa Iglesia Romana y con nuestro pleno 
poder apostólico. Nos hemos resuelto conde- 
nar y prohibir dichas sociedades, asambleas, 
reuniones, asociaciones, agregaciones ó con- 
ventículos llamados de Liberi Muratori ó 
de Masones, ó con cualquier otro nombre, 
como Nos las condenamos y prohibimos en 
nuestra presente Constitución, la cual per- 
manecerá valedera á perpetuidad.» 

El espíritu civilizador condensado en las 
doctrinas Masónicas, después de haber roto 
las trabas que le comprimían en los es- 
trechos límites de una asociación mecánica, 
se dilató con to # do su poder expansivo y 
penetró hasta en las entrañas del cuerpo 
social que animó con su savia regenera- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 223 

dora. La Masonería, con su nuevo verbo, 
se extendió con pasmosa rapidez por todo 
el mundo. 

De Inglaterra pasó á Francia, á Bélgica, 
Holanda, Alemania, América; después á 
Portugal, España, Italia, Suiza, Suecia y 
Polonia, y en 1740 encontramos yá logias 
en Dinamarca, Bohemia, Rusia, en las Antillas, 
África y en la India y hoy las contemplamos 
en todos los paises civilizados. 

En Europa se ostenta floreciente prote- 
gida y respetada en Inglaterra, Escocia, 
Irlanda, Francia, Italia, Alemania, Suecia, 
Dinamarca, Holanda, Sajonia, Suiza y una 
parte de la Baviera protestante, y cuenta en 
estos paises con más de 6.000 logias diri- 
gidas por 40 Grandes Logias. 1 

Está tolerada en Portugal, Bélgica y Es- 
paña, donde ha sido perseguida de la ma- 
ñera más cruel é inhumana: en éste último 
país, viene tolerada por intervalos desde la 
revolución de Septiembre de 1868. Está pro- 
hibida en Rusia y Austria. 

En España toma carta de naturaleza la 



224 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

moderna Masonería en 1728, bajo los aus- 
picios de la Gran Logia de Inglaterra, siendo 
su fundador el Duque de Wharton: éste 
hombre ilustre á quien ya hemos visto ocu- 
par el más alto sitial que la Orden confiere 
entre sus hermanos de la Gran Bretaña, 
atrajo al seno de la Institución á la juven- 
tud más ilustrada, á los hombres más cons- 
picuos, á las clases más elevadas que exis- 
tían en el país; y en la segunda mitad del 
siglo XVIII, vemos figurar en la Masonería 
española á los más distinguidos patricios de 
aquellos tiempos, á el Conde de Aranda, el 
Duque de Alba, el Marqués de Valdelirios, 
D. Luis Valle Salazar, D. Pedro Rodríguez 
Conde de Campomanes, el Conde de Mon- 
tijo, D. Gaspar Melchor de Jovellanos, Don 
Pedro del Rio, D. Miguel María Nava, Don 
Felipe de Castro, reputado académico y escul- 
tor de Carlos III, D. Ventura Rodríguez el más 
sabio arquitecto de aquella época, el Excmo. 
Sr. D. Esteban Lorenzo Tristan, obispo de 
Nicaragua y capellán de Carlos III, Olavide 
y otros muchos varones eminentes de aque- 



/ 




9emplo de los francmasones de (ohicago 
Sstados (Unidos, 1893. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 225 

líos tiempos que fueron la base ó fundamento 
de lo que conocemos allí hoy con el nom- 
bre de Masonería simbólica. 

En África hallamos logias en Argelia, Tú- 
nez, Alejandría, en el Senegal, en Senegam- 
bia, en Guinea, en el cabo de Buena Espe- 
ranza, en la costa de Mozambique, en las. 
Canarias, Santa Elena, Borbón, y Mauricio. 
En Marruecos existen en Tánger, Tetúan y 
Mogador. En América prosperan por doquier. 

En la grande Unión Americana hay pocos 
Estados que no tengan su Gran Logia. La 
Franc-masonería moderna ha penetrado hasta 
en los confines de este vasto continente. Se 
le han erigido suntuosos templos en Nueva- 
Escocia, Nueva-Brunswick, Nueva- York, Wans- 
hington, Boston, Chicago, New Hampshire, 
Verníont, Maine, Massachusetts, Rhode Island,, 
Connecticut, New Jersey, Pennsylvania, Michi- 
gan, Ohio, Indiana, Illinois, Wiscousin, Bal- 
timore y ' en la isla de Terranova. En Tejas, 
California y Méjico donde se cuentan más de 
86o logias. En las Grandes Antillas, Cuba, 
Puerto Rico y Jamaica, existen logias; en Haiti 

15 



226 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

hay una Gran Logia de la que dependen más 
de cuarenta Talleres. En la América del Sur, 
aunque ha penetrado más tarde la Masonería, 
no se ha propagado con menos intensidad, 
porque no sólo existen logias en las colonias 
, francesas, inglesas y holandesas de la Guayana, 
sino en las repúblicas de Venezuela, Nueva 
Granada, Ecuador, Bolivia, Chile, Perú, Pa- 
raguay, Uruguay y las provincias de la Plata. 
Rio Janeiro, capital de la República del Brasil, 
tiene una Gran Logia que ha constituido más 
de doscientos Talleres. - 

En Asia, ha penetrado la Masonería des- 
pués de un siglo en el Indostan. Se encuen- 
tran logias en Calcuta, en Madras, en Pondi- 
chery, en Allahabad, en Delhi, en Luckuow, 
en Caruate, en Darjecting, etc. 

En Adra, se ha constituido la Gran Logia 
de Bengala. También las hallamos en la isla 
de Ceüán y del Príncipe de Gales, en Turquía, 
en Persia, en Singapore, en China, en Cantón, 
en Hong-kong, en Shanghai, y en el Imperio 
del Japón. 

En Oceanía, fué introducida la Masonería 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 227 

el año 1730 en la isla de Java. Después ei> 
las islas Sumatra, las Marquesas, la Nueva 
Holanda y Nueva Gales del Sur, la Nueva 
Zelanda y la tierra de Van Diemen. La ciudad 
de Sidney, Melbourne, Adelaida y Hobart 
Town y en Filipinas donde penetró en 1873 
á pesar del predominio que ejercieron du- 
rante más de tres siglos las órdenes religiosas. 

El número de logias existentes en nuestro 
planeta puede evaluarse en 20.000, de las- 
cuales pertenecería Europa 7.000, á América 
1 1. 000 y 2.000 á África, Asia y Oceanía. 

Así pues, en el transcurso de menos de 
dos siglos, se ha propagado vertiginosamente 
por todo el mundo extendiendo por todas 
partes semillas de civilización y de progreso 
á pesar de las calumnias de que ha sido 
objeto. Todas las mejoras y adelantos pro- 
ducidos en la tranquila región de las ideas, 
han sido traducidas en hechos prácticos, y 
han tenido su origen en las predicaciones 
misteriosas de la Masonería, y las costum- 
bres adquiridas en el seno de sus Talleres,, 
llevadas * á todas partes por los masones. 



228 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Causa admiración contemplar á esos partida- 
rios del pasado, oponerse con todo su poder, 
al desenvolvimiento lento pero tranquilo y 
seguro del progreso indefinido que la Masone- 
ría ostenta en su bandera como lema sagrado. 

Si la Franc-masonería ha cesado de le- 
vantar templos, si no persevera con el 
auxilio de aquellas construcciones arquitec- 
tónicas haciendo elevar los corazones hacia 
la divinidad, y todos los ojos y esperanzas 
hacia el cielo, continúa en cambio su obra 
de educación moral é intelectual y el éxito 
que obtiene justifica su punto de partida 
y la nobleza de la misión que se ha pro- 
puesto cumplir en este mundo. 

En Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, 
Francia, en una palabra, en toda la parte 
de Europa y América donde la Institución 
ha adquirido su mayor apogeo y en vez de 
ser molestada es protejida y considerada por 
los Gobiernos, se conoce y estima su eficacia 
moral y material por la creación de modernas 
y hermosas Casas-Salud; expléndidos Hospita- 
les; infinitos Asilos para el indigente é innu- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 229 

merables establecimientos docentes, así como 
por las grandes cantidades que á diario y 
sin cesar reparte del propio peculio de los 
masones, para consuelo y alivio del meneste- 
roso ó del desgraciado. 

De este modo tan noble como humano, 
responde esta gran Institución á las calum- 
nias, á las asechanzas, á los desprestigios, 
á las maldades en que constantemente pre- 
tenden envolverla sus detractores. 

La Masonería es una Saciedad basada en 
preceptos fundamentales; (i) liberal, civiliza- 
dora, progresiva y filantrópica; formada por 
hombres libres, discretos y honrados, que 
tienen un modo honesto de vivir, y se hallan 
unidos por los vínculos más estrechos de 
confraternidad. 

No excluye á nadie por sus creencias po- 
líticas ó religiosas; el derecho y la verdad 
constituyen su fuerza; sus leyes, basadas en 
la más extricta justicia, son ¡guales para to- 
dos los hermanos, cualesquiera que sean su 
grado, títulos y posición social. 

(i) "Antiguos Límites." 



230 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Tributa el más profundo respeto al tra- 
bajo, porque no solamente lo considera como 
el más noble galardón que puede distinguir 
al hombre virtuoso, sino porque la dedica- 
ción y el apego á las tareas y faenas que 
reclaman la existencia y bienestar de los 
pueblos, son las condiciones esenciales para 
la paz, la armonía y prosperidad de los inte- 
reses legítimos, que hapen grandes y mo- 
ralizadas á las naciones, haciendo felices y 
virtuosos á los qudadanos. 

Al reconocer toda opinión, política y re- 
ligiosa, respetando la de cada uno de sus 
miembros, exígeles sólo la creencia en un Ser- 
Supremo, principio y fin de todas las causas. 

Cúmplenos manifestar que á pesar de la 
analogía que la Masonería de hoy tiene con 
las iniciaciones de los antiguos misterios, debe 
considerarse como una imitación y no como 
una continuación. La iniciación de los anti- 
guos misterios era una escuela donde se ense- 
ñaban las artes, la moral, la legislación, la 
filosofía, la filantropía, el culto y los fenó- 
menos de la naturaleza, mientras que la Maso- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 231 

nería es el resumen de la sabiduría divina y 
humana, es decir, la conjunción de todas las 
perfecciones que puedan aproximar á las cria- 
turas á su Creador. Es la antorcha que ha de 
guiar al mundo. 

La humanidad verifica lenta y trabajosa- 
mente su gran evolución al rededor del eje 
de la verdad, durante la cual los pueblos y 
las civilizaciones tienen como el sol su orto 
y su ocaso; pero cuando la idea se muestre 
á la inteligencia con su explendente sencillez 
y magestad, cuando la Masonería sea la re- 
ligión de todos los pueblos, entonces será reali 
zado ese ideal sublime encerrado misteriosa- 
mente en sus símbolos. 

Lejano, muy lejano está aún ese día; pero 
llegará,, porque está marcado por el destino 
en la sucesión de los siglos. 

Ya en su balanza sagrada la Eterna justi 
cía vé disminuir de día en día el peso de 
los errores populares y aumentar el de los 
conocimientos, principios y verdades que pre- 
paran su triunfo y deba un día asegurar su 
reinado. 



ic^ AA&A &&&&icJdbfcAAdbfe 



DE LA 

MI .1 



coleccionadas, revisadas y publicadas por el 
Venerable Gran Maestre de la Gran Lo- 
gia de Inglaterra, Ilustre hermano Jorge 
Payue, en el año 17 ^ O; y aprobadas por la 
Gran Logia de Londres, el dia de San Juan 
Bautista de 17S1. 



i .° El Gran Maestre ó su delegado, tit- 
ilen derecho á presidir ¿oda logia regular. 
En este caso, el maestro de la logia debe 
colocarse á su derecha. Tiene autoridad 
sobre los t grandes inspectores que deben 
acompañarle, los que no podrán abandonar 
la logia en su presencia sin consentimiento 
previo de él. Efectivamente, en aquel sitio 
el Gran Maestre puede ordenar á los ins- 
pectores de aquella logia y á todos los demás 



234 MASÓN KS Y ULTRAMONTANOS 

hermanos á quien le convenga designar, 
que se consideren momentáneamente como 
sus propios inspectores y que obren en 
consecuencia. 

2. Todo maestro de una logia particu- 
lar tiene derecho y autoridad para congregar 
en capítulo, cuando un acontecimiento ó cir- 
cunstancia lo exija, á los miembros de la 
logia: y para determinar, según convenga, la 
época y el lugar de las reuniones habitua- 
les. Si el maestro cayera enfermo, muriera, 
ó por otra circunstancia cualquiera se viese 
lejos de la logia, el maestro mas antiguo 
ocupará el puesto del titular, si ninguno de 
los hermanos ha sido venerable de la misma 
logia. En este caso, las prerogativas del 
maestro actual vQ^verán al antiguo, convir 
tiéndose momentáneamente en maestro. 

3.° El maestro de cada logia particular, 
ó uno de los inspectores, ó cualquier otro 
hermano designado por el maestro, debe 
llevar un libro que contenga los regla- 
mentos particulares de la logia, los nom- 
bres de los individuos que la componen, 



JUAN ÜTOK Y FERNANDEZ 235 

una lista de todas las logias que existen en 
la localidad, la indicación de la época y el 
lugar ordinario de las asambleas y un acta 
de aquellas operaciones que tengan gran im- 
portancia. 

4.° Queda prohibido á una logia admi- 
tir á la vez más de cinco nuevos hermanos. 
Los recipiendarios deberán indispensable- 
mente ser hombres libres y tener por lo 
menos veinticinco años de edad. 

5 o Ninguna persona podrá ser admitida 
en calidad de miembro en una logia, si un 
mes antes no ha sido ésta informada de 
las condiciones, capacidad y reputación del 
solicitante. El maestro tiene atribuciones para 
dispensar esta formalidad. 

6.° Nadie puede ser inscrito en calidad 
de hermano, ó ser recibido en una logia, 
sin el consentimiento unánime de todos los 
miembros presentes en el momento en que 
se haga la , demanda de admisión, la cual 
será aprobada ó desechada de viva voz ó 
por cualquier otro medio, pero siempre por 
unanimidad. 



236 MASONKS Y ULTRAMONTANOS 

Nadie quedará dispensado de someterse á 
esta forma de presentación, que es un de- 
recho indiscutible, común á todos los masones, 
que son los mejores jueces de sus futuros 
compañeros. Porque si se les impone uno 
cuyas condiciones pudieran alterar la buena 
armonía que debe reinar entre ellos, sería 
quebrantar su libertad, cohibirla, dándose tal 
vez lugar á la disolución y dispersión de la 
logia y á funestos resultados que deben de- 
dicarse á evitar todos los buenos y leales 
masones. 

y.° Todo hermano recientemente admi- 
tido, deberá, después de su recepción, vestir 
la logia; es decir, depositar una ofrenda 
para ios pobres y (os hermanos necesitados. 
Podrá exceder tanto, como él mismo juzgfle 
conveniente, á la suma que para este fin 
hayan determinado los reglamentos particu- 
lares de la logia. Esta ofrenda será entre- 
gada al maestro, á los vigilantes, ó al 
tesorero. El postulante debe jurar solemne- 
mente someterse a las constituciones > pres- 
cripciones, ordenanzas y usos establecidos, 



JUAN ÜTOK Y FKRNANDKZ 237 

de los que se le dará cuenta en la forma y 
lugar conveniente. 

8.° Los hermanos no podrán abandonar 
la logia en que se hayan hecho masones ó 
recibido más tarde en calidad de miembros, 
á menos que la logia no se haga demasiado 
numerosa; y aún en este caso, tai aleja- 
miento ó separación, no podrá tener lugar 
sin el consentimiento del Gran Maestre ó su 
delegado. Inmediatamente después que se 
haya verificado esta separación, deberán 
reunirse sin demora á otra logia ya estable- 
cida ó formada por ellos con asentimiento 
unánime, debiendo obtener del Gran Maestre 
plenos poderes para fundarla. 

Si cierto número de masones pretendieran 
haber fundado una logia sin recibir antes ple- 
nos poderes del Gran Maestre, las logias 
regulares no podrán sostener relaciones con 
ellos, ni reconocerlos como buert&s y leales 
hermanos, ni aprobar sus acuerdos ni ninguna 
de sus operaciones, sino que deberán ser 
tratados como rebeldes, hasta que hayan 
verificado un acto de sumisión en la forma 



238 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

que el Gran Maestre .prescriba y hasta que 
hayan obtenido la competente autorización 
para la formación legal de su logia; en este 
caso se dará cuenta á las demás logias, para 
que pueda llenarse la formalidad establecida 
de inscribir en una lista, destinada á este 
objeto, toda logia recientemente creada. 

9. Si un hermano se condujera de modo 
que diera lugar al descontento de los demás, 
la logia, el maestro ó los vigilantes le re- 
prenderán dos veces en tenida pública; si á 
pesar de esto no mejorara su conducta, ni 
se sometiera en manera alguna á las amo- 
nestaciones de sus hermanos y no renunciara 
á lo que causa el disgusto de ellos, se le 
aplicarán las medidas que para este caso se- 
ñalen los reglamentos particulares de la logia 
ó las que sean acordadas en las asambleas 
trimestrales; posteriormente, y con respecto 
á este fin, podrá hacerse una ordenanza más 
severa. 

io.° La mayoría de cada logia particuiar, 
tiene el privilegio, siempre que es convocada, 
de comunicar sus instrucciones á sus maestros 



JUAN UTOR Y FFRNANDKZ 239 

y vigilantes, antes de que el gran capítulo 
se reúna para las tres asambleas trimestrales, 
de que se hablará más adelante y lo mismo 
para la Gran Logia anual, pues los maestros 
y los vigilantes son los representantes de la 
logia y están considerados como los ór- 
ganos de su voluntad. 

ti. Todas las logias aisladas se hallan 
obligadas en cuanto sea posible á practicar 
los mismos usos. Por esta razón y con el 
fin de mantener la buena inteligencia entre 
todos los hermanos, se designará por cada 
logia algunos miembros de ella para que 
asistan á las demás logias con la frecuencia 
que se juzgue conveniente. 

i 2° La Gran Lógiadeberá estar compuesta 
de maestros y vigilantes de todas las logias 
particulares, regularmente constituidas, que es- 
tén inscritos en las listas de las logias. Ha de 
ser presidida por el Gran Maestre, un delegado 
que ocupará la derecha y los grandes inspec- 
tores que llenarán sus puestos habituales. 
Debe celebrar una asamblea trimestral hacia 
la fiesta de San Miguel; por Noche buena; 



240 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

y- el día de la Anunciación de María, en el 
lugar que el Gran Maestre designe. Sin una 
autorización especial, ningún hermano podrá 
asistir á estas asambleas si no forma parte de 
la Gran Logia. Aun con esto no disfrutará de 
voz deliberativa sino del derecho de manifes- 
tar su opinión, si no ha sido invitado por la 
Gran Ló^ia ó si no ha recibido orden expresa, 
para hacerlo así, de la logia de que forma 
parte. 

En la Gran Logia todas las decisiones se 
tomarán por mayoría de votos á menos que 
por acelerar la resolución de un asunto, los 
miembros no se sujeten á lo que el Gran Maes- 
tre decida. Cada miembro dispone de un sólo 
voto; el del Gran Maestre se cuenta por dos. 

13 o fcín estas asambleas trimestrales todos 
los negocios concernientes á la comunidad 
en general ó á alguna logia en particular ó 
á un hermano individualmente, serán tratados 
de manera tranquila y decididos con equidad 
y justicia. Sólo allí pueden ser elevados los 
aprendices á compañeros y maestros, á menos 
que no haya autorización especial para otra 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 24! 

cosa. Allí también deben ser juzgadas todas 
las diferencias que no hayan podido' arre- 
glarse amistosamente entre los hermanos ó 
por la intervención de la logia donde se hubie- 
ren producido; si un hermano creyera que la 
decisión de esta autoridad le perjudicaba, 
puede apelar á la próxima Gran Logia anual y 
dirigir su demanda escrita al Gran Maestre ó 
á sus delegados ó á los grandes vigilantes. 

El maestro y los vigilantes de cada logia 
particular deberán formar una lista de los 
miembros admitidos ó recibidos en sus logias 
después de la última asamblea de la Gran 
Logia Será necesario también que el Gran 
Maestre, su delegado ó mejor aún, cualquier 
hermano al que la Gran Logia haya encargado 
de las funciones de secretario, lleve un re- 
gistro en el que estarán indicados además de 
los nombres de las logias todas, el lugar y 
la época de sus asambleas, los nombres de 
los miembros de cada una de ellas y las 
operaciones más importantes de la Gran 
Logia. 

Allí también es donde debe decidirse del 

16 



242 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

empleb que hay que dar á los fondos re 
caudados por la Gran Logia para socorrer á 
los hermanos indigentes, pero sólo á estos, 
porque dichos fondos no han sido recogidos 
más que con este fin y no pueden ser emplea- 
dos en otra cosa. Sin embargo, cada logia 
particular conservará el derecho de distri- 
buir por sí misma y conforme á sus regla- 
mentos sus propias limosnas á los herma- 
nos indigentes hasta que, por una nueva 
ordenanza, las logias sean invitadas á de- 
positar en la Gran Logia, después de sus 
asambleas trimestrales y anuales, todas las 
donaciones que les sean hechas, para esta- 
blecer un fondo común de pobres y poder 
socorrer más generosamente á los necesita- 
dos. 

Por esta razón se encargará de las fun- 
ciones de tesorero un hermano que posea 
una fortuna segura y considerable, el cual, 
por virtud de su cargo, asistirá siempre á 
la Gran Logia con el mismo título que los 
demás miembros de ésta y tendrá derecho 
para hacer las proposiciones que juzgue 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ * 243 

convenientes, pero mis principalmente las 
que tengan relación con su cargo. . A él le 
serán entregados todos los fondos destina- 
dos á buenas obras ó á cualquier otro uso 
que se depositen en la Gran Logia; llevará 
un libro en el que se indique el destino 
dado á cada uno y el empleo que de ellos 
se ha hecho. El será quien haga los gas- 
tos y distribuciones, conformándose á los 
acuerdos de la Gran Logia. A pesar de 
todo y aunque tenga voz deliberativa en 
cualquier otra circunstancia, el tesorero no po- 
drá tomar parte en la votación para elegir 
un Gran Maestre ó vigilante. Lo mismo su- 
cede al secretario; que desde este punto de 
vista se encuentra exactamente en las mis- 
mas condiciones. 

Se nombrará como adjunto al tesorero y 
a! secretario, un hermano compañero que no 
forme parte de la Gran Logia y que no pueda 
hacer uso de la palabra sino cuando sea 
invitado ó se le mande que hable. 

El Gran Maestre ó su delegado tienen de- 
recho para revisar los libros del tesorero, del 



244 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

secretario y de sus adjuntos, para que siempre 
estén al corriente de la marcha de los asuntos 
y se encuentren en disposición de decidir por 
sí mismos lo que sería útil hacer en tal ó 
cual circunstancia. Otro hermano que debe 
ser miembro de una logia, pero no de la 
Gran Logia, deberá ser colocado de centinela 
en la puerta del templo. 

Por lo demás, las atribuciones de estos 
distintos cargos podrán ser determinadas de 
una manera más detallada cuando la utilidad 
de ello sea más generalmente reconocida por 
toda la asociación. 

1 4.° Si al celebrarse una reunión ordina- 
ria, extraordinaria, trimestral ó anual de la 
Gran Logia, el Gran Maestre y su delegado se 
encuentran los dos ausentes, el maestro 
que haga más tiempo forme parte de la 
Masonería ocupará su puesto, presidirá la 
tenida en calidad de Gran Maestre acciden- 
tal y gozará de todos los honores y derechos 
anexos á esta dignidad, pero esto en el caso 
de que no esté presente ninguno de los herma- 
nos que precedentemente hayan sido grandes 



JUAN UrOR Y FKKNANDEZ 245 

maestres ó delegados, pues es un derecho del 
Gran Maestre anterior, ó del anterior dele- 
gado, el ocupar el puesto del titular, cuando 
éste se encuentre ausente. 

15.° Nadie puede llenar en la Gran Logia 
las funciones de inspector cuando los mis- 
mos propietarios están presentes; si están 
ausentes, el Gran Maestre ó el que ocupe 
su lugar, debe designar hermanos especiales 
que llenarán temporalmente dichos cargos. 
En las logias particulares serán reemplaza- 
dos por dos compañeros que designará 
el maestro. En el caso en que esto se hu- 
biere descuidado, el Gran Maestre reque- 
rirá la presencia de estos miembros para 
que la logia no deje nunca de estar com- 
pleta. 

1 6.° Los grandes inspectores ó aquellos 
que lds reemplacen deben deliberar de an- 
temano de acuerdo con el delegado del Gran 
Maestre acerca de los negocios de ta logia 
ó de los hermanos y no se dirigirán al Gran 
Maestre por conducto de su delegado á menos 
que éste, en una circunstancia importante, haya 



246 MASÓN KS Y ULTRAMONTANOS 

negado su concurso. En semejante caso, lo 
mismo que cuando se produzca una diver- 
gencia de opiniones entre el delegado, los 
grandes inspectores ú otros hermanos, las 
dos partes, de común acuerdo, deben someter 
el objeto de su diferencia á la decisión del 
Gran Maestre, que por razón de la grande 
autoridad de que goza decidirá bien pronto 
las dificultades y terminará las cuestiones. 

El Gran Maestre no debe admitir ninguna 
demanda sobre asuntos concernientes á la 
Masonería que no le sea presentada por 
algún delegado, excepto en aquellos casos 
que su Honor podrá apreciar mejor que nadie; 
no obstante, si la demanda presentada al 
Gran Maestre no fuera en las formas pres- 
critas, ordenará que vuelva á un delegado, 
á los grandes inspectores, a los demás her- 
manos que se hayan dirigido á él; el delegado 
deberá entonces ocuparse del asunto con la 
mayor diligencia á fin de poder someterlo á 
su Honor en la forma prescrita por los re- 
glamentos. 

17. Ningún Gran Maestre, Gran Maestre 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 247 

delegado, gran inspector, tesorero, secretario 
y lo mismo aquellos que obren en su lugar 
ó sitio ó que se encuentren temporalmente 
encargados de sus funciones, pueden ser al 
mismo tiempo maestros ó inspectores de una 
logia particular; pero, tan pronto como uno 
de ellos haya cesado en la Gran Logia, podrá 
desempeñar en su logia el cargo que tenía 
antes. 

1 8° Si el Gran Maestre delegado estu- 
viera impedido para llenar los deberes de 
su cargo, sea por causa de enfermedad ó por 
cualquier otro motivo digno de ser tenido 
en cuenta, el Gran Maestre podrá escoger, 
según le convenga, á un hermano cualquiera 
de una logia particular para que reemplace 
temporalmente á su delegado. De cualquier 
manera, el delegado, lo mismo que los 
grandes inspectores, no pueden ser rele- 
vados en sus funciones si los motivos porque 
se llegue á tomar esta medida no son admi- 
tidos por la mayoría de los miembros que 
componen la Gran Logia: por esta razón, si 
los referidos dignatarios dieran motivo de 



248 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

descontento al Gran Maestre, este tiene fa- 
cultad para convocar á la Gran Logia á fin 
de poderle exponer sus quejas y consultarla 
con respecto á este punto. En el caso de que 
la mayoría de la Gran Logia no llegue á con- 
seguir una avenencia entre el Gran Maestre 
y sus delegados ó sus inspectores, deberá 
tomar el partido del Gran Maestre y auto- 
rizarlo para relevar de sus funciones al de- 
legado actual y confiar á otro su cometido; 
por sí mismo escogerá en idéntico caso 
nuevos inspectores, para que la paz y la 
armonía no sean alteradas en mucho tiempo. 
19. Si ocurriera que por cualquier 
circunstancia el Gran Maestre abusara de su 
autoridad ó se hiciera indigno de la obe- 
diencia y de la sumisión de las logias, se 
procederá con respecto á él en la forma 
que será ulteriormente indicada; pues hasta 
ahora esta antigua corporación no ha tenido 
motivo para, aplicar medida represiva, dado 
que todos los grandes maestres se han ma- 
nifestado dignos de las funciones que se les 
han confiado. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 249 

20. ° El Gran Maestre deberá inspeccionar 
por lo menos una vez durante el tiempo de 
sus funciones todas las logias de la ciudad, 
acompañado de sus vigilantes. 

21. Si el Gran Maestre muriera ó estu- 
viese enfermo, ó emprendiera un largo viaje 
ó por cualquier otro motivo se hallara inca- 
pacitado de cumplir los deberes de su cargo, 
el delegado ó en su ausencia el más antiguo 
gran inspector y en defecto de éste tres 
venerables reunidos con este fin, deberán 
convocar la Gran Logia inmediatamente para 
deliberar acerca de las medidas que hay que 
tomar en dichas circunstancias y delegar 
á dos de entre ellos para que se avisten con el 
anterior Gran Maestre y le nieguen vuelva 
al desempeño de sus funciones, de que se le 
había relevado y que según la Orden le co- 
rresponde de derecho. Si este se opusiera 
á acceder por razones dignas de ser tenidas 
en cuenta, se dirigirán al que le ha precedido 
y así sucesivamente hasta encontrar quien 
ocupe el puesto. Si á pesar de esto, ninguno 
de los anteriores grandes maestres no pu- 



250 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

dieran volver al ejercicio de su antiguo cargo, 
el delegado ó en su defecto el maestro más 
antiguo, obrará según aconsejen las circuns- 
tancias, lugar y tiempo. 

22. Los hermanos de todas las logias 
de Londres, Westminster y sus alrededo- 
res, celebrarán anualmente una asamblea 
seguida de un banquete el día de San Juan 
Bautista ó de San Juan Evangelista; el que 
la Gran Logia determine por una ordenanza 
ulterior. En estos últimos años ha tenido lugar 
por la fiesta de San Juan Bautista. Sin em- 
bargo, es necesario que en la asamblea tri- 
mestral que se celebra tres meses antes, el 
Gran Maestre, su delegado y sus inspec- 
tores, la mayoría de los maestros y vigi- 
lantes, resuelvan por unanimidad que cebe 
celebrarse una asamblea general y un ban- 
quete, pues si el Gran Maestre ó la mayo- 
ría de los maestros particulares se opusieran 
á este proyecto, debería omitirse por aquella 
vez. Por lo demás, lo mismo que se ce- 
lebre ó deje de celebrarse, es necesario en 
todo caso que la Gran Logia se reúna todos 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 251 

los años en un lugar conveniente, por la 
fiesta de San Juan, y si este aniversario ca- 
yera en domingo, al día siguiente se verificará 
la reunión, pues en día semejante, es en el que 
debe nombrarse, Gran Maestre, delegado, y 
vigilantes. 

23. Si quedara acordado por el Gran 
Maestre y por la mayoría de los maestros 
é inspectores que, según la antigua y loable 
costumbre masónica se celebre la gran fiesta, 
corresponde á los grandes vigilantes distri- 
buir las papeletas de entrada y recibir el 
precio que por ellas se haya convenido, vi- 
gilar la compra de cuanto sea necesario para 
la mesa, escoger un lugar cómodo y con- 
veniente para el banquete y ocuparse de 
todo lo que se pueda referir á los prepa- 
rativos. 

No obstante, para que los grandes 
vigilantes no se vean muy recargados de 
trabajo, f para que todo sea bien y 
prontamente organizado, el Gran Maestre ó 
su delegado le nombrarán como adjuntos 
cierto número de hermanos, destinados á 



252 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

ayudarles en el cumplimiento de aquellos de- 
beres. Todas las medidas que haya que tomar 
acerca de la fiesta se decidirán entre ellos por 
mayoría de votos, excepto en los casos en 
que el Gran Maestre ó su delegado juzgue 
oportuno prescribir algunos particulares. 

24. ° Los vigilantes y sus adjuntos ten- 
drán cuidado de presentarse á la hora de- 
signada en casa del Gran Maestre ó de su 
delegado, para tomar sus órdenes y recibir 
sus advertencias con respecto á dichos pre- 
parativos. Si su Honor ó el delegado que 
tuviera nombrado se encontraran enfermos 
ó ausentes por causa mayor, deberán reu- 
nir á los maestros y vigilantes de las logias 
á fin de recibir las instrucciones ó avisos ne- 
cesarios, ó en su defecto, asumir con ellos 
la responsabilidad de todo el asunto y salir 
de él lo mejor posible. 

Los grandes vigilantes y sus adjuntos de- 
berán dar cuenta á la Gran Logia, después 
del banquete ó en cualquier otra época que 
ésta designe, de todos los gastos hechos en 
aquella ocasión. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 253 

El Gran Maestre podrá convocar en tiempo 
oportuno, según mejor le parezca, á todos 
los maestros y vigilantes de las logias para 
deliberar con ellos sobre todo lo que se re- 
fiera á la fiesta ó decidir por sí propio. 

25. Cada venerable designará un her- 
mano de capacidad y experimentado de su 
logia para constituir un comité al que cada 
una de las logias enviará un miembro. Este 
comité se reunirá en un lugar conveniente- 
mente situado para recibir á todos aquellos 
que vayan provistos de papeleta é introdu- 
cirlos en la sala del banquete; tendrá facultad 
para rehusar la entrada á los que hubieran 
dado lugar para la aplicación de esta medida 
rigurosa; debe entenderse bien que ninguna 
persona podrá ser despedida sin que todos 
los miembros presentes se hayan informado 
de ' los motivos de aquella exclusión; para 
evitar toda mala inteligencia é impedir que 
sea despedido un verdadero hermano y se 
deje entrar á un extraño bajo falsas aparien- 
cias, el día de la fiesta debe instalarse este 
comité muy temprano y antes que se pre- 



254 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

senté ningún individuo con papeleta de en- 
trada. 

26. ° El Gran Maestre designará á dos ó 
más hermanos que inspiren bastante confianza 
bajo todos los puntos de vista, para guardar la 
puerta de la sala en que estén reunidos, los 
cuales estarán obligados al mismo tiempo á 
permanecer en sus puestos; el comité tendrá 
autoridad sobre ellos. 

27. Los grandes inspectores ó sus adjun- 
tos, deberán designar con anticipación tantos 
hermanos como juzguen convenientes para el 
servicio de las mesas. Con respecto á esto 
podrán entenderse con los maestros é inspec- 
tores de las logias ó recibir las personas 
que aquellos recomienden como capaces de 
cumplir este cometido, pues en aquel día 
todos los servicios deben ser desempeñados 
por masones, para que la presencia de los 
extraños no cohiba la libertad de las conver- 
saciones. 

28. ° Todos los miembros déla Gran Lo- 
gia, teniendo á su cabeza al Gran Maestre ó 
su delegado, se reunirán bastante antes de 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 255 

la hora del banquete en una sala particular 
y abrirán la Gran Logia. Esto tiene lugar; 

I. Para que las causas á que, según la 
ordenanza precitada, esté llamada á decidir 
en última instancia, le puedan ser expuestas; 
que el demandante pueda ser escuchado y 
que los negocios se terminen amistosamente, 
en cuanto sea posible, antes de la hora del 
banquete: si no ocurriera así, se suspen- 
derán hasta tanto se haya elegido un nuevo 
Gran Maestre. Pero si una nueva revisión pre- 
sentara algún ó algunos inconvenientes, no 
se pronunciará fallo sobre las distintas causas 
después de la hora del banquete y se encar- 
gará para su resolución á una comisión especial 
que las discutirá y tratará con detenimiento, 
haciéndolas objeto de una información que 
se someterá á la deliberación de la próxima 
asamblea trimestral para que la caridad fra- 
ternal se mantenga entre todos. 

II. Para prevenir toda cuestión ó descon- 
tento que en aquel día pudiera tener lugar y 
para que, por nada ni por nadie, se interrumpa 
la armonía y los placeres de la fiesta. 



256 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

III. Para que todo lo que concierna al 
éxito y á la conveniencia de la gran asamblea 
se arregle antes, y para que, siendo necesa- 
riamente aquella muy agitada, no pase nada 
inconveniente ni ofensivo para nadie. 

IV. Para que todas las proposiciones útiles 
y todos los negocios importantes que las logias 
particulares encarguen á sus representantes, 
á los distintos maestros y á los inspectores 
de exponer á la Gran Logia, puedan ser dis- 
cutidos y recaiga sobre ellas la conveniente 
deliberación. 

29 o Inmediatamente después de la discu- 
sión de los asuntos y de su arreglo, el Gran 
Maestre y su delegado, los grandes inspectores, 
sus adjuntos, el secretario, el tesorero, los escri- 
bientes y todas las demás personas se retirarán, 
para que los maestros é inspectores de las 
logias particulares, una vez solos, procedan 
á la elección de un nuevo Gran Maestre ó á 
renovar los poderes del Gran Maestre actual, 
siempre que esto no se haya celebrado la vís- 
pera. Si es unánime la opinión de que el Gran 
Maestre actual debe continuar en el ejercicio 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 257 

de sus funciones, su Honor será invitado á 
entrar en la sala de las deliberaciones y se 
solicitará de él respetuosamente que acceda á 
honrar á la corporación desempeñando durante 
el año siguiente las funciones que le estaban 
encomendadas. Después del banquete el Gran 
Maestre dará á conocer si consiente ó no, 
procurando que esta elección no cohiba en 
nada su voluntad. 

30. Inmediatamente después los maes- 
tros inspectores pueden, según les convenga, 
reunir á los demás hermanos y conversar 
con ellos hasta que se sirva la comida y 
cada uno ocupe su sitio en la mesa. 

31. Algún tiempo después de la termi- 
nación del banquete, se abrirá la Gran Lo- 
gia, no en una sala separada, sino en pre- 
sencia de todos los hermanos, aunque haya 
algunos de ellos que no pertenezcan á la 
Gran Logia. Estos últimos, sin embargo, no 
pueden hacer uso de la palabra mientras no 
sean invitados ó tengan autorización para ello. 

3 2° Si antes de la celebración del ban- 
quete, el Gran Maestre elegido para el año 

17 



258 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

anterior hubiese declarado á los maestros y 
vigilantes que consentía en desempeñar sus 
funciones un año más, un hermano de la. 
Gran Logia, en representación de toda ella, 
será encargado de manifestar á todos los 
hermanos las buenas disposiciones en que 
Su Honor se encuentra, así como también 
del modo que haya desempeñado sus fun- 
ciones anteriormente: después, dirigiéndose á 
él mismo, le rogará en nombre de la Gran 
Logia de hacerle, si pertenece á la nobleza, 
el insigne honor, y sino de concederle esta 
prueba de grande afección, de continuar du- 
rante el próximo año siendo su Gran Maestre. 
Cuando éste haya dado su consentimiento, 
sea por un acto cualquiera, sea por medio 
de una contestación verbal, á su elección, el 
mismo individuo, autorizado por la Gran Lo- 
gia, lo proclamará Gran Maestre y todos los 
demás miembros lo saludarán como á tal en la 
forma prescrita. Durante algunos minutos los 
hermanos tendrán permiso para expresar su 
satisfacción y ofrecerle sus saludos. 

33. Si á pesar de todo en aquel día 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 259 

los maestros ó vigilantes no hubieren invi- 
tado al Gran Maestre antes del banquete 
para que continúe desempeñando su puesto, 
ó este no hubiera accedido á sus deseos, 
el Gran Maestre saliente designará á su 
sucesor para el año siguiente, el cual, cuando 
haya la Gran Logia reconocido unánime- 
mente su elección, si está presente, será 
proclamado acto continuo Gran Maestre de 
la manera indicada más arriba, saludándolo, 
felicitándolo, é instalándolo, según costum- 
bre, en las funciones de su antecesor. 

34. No obstante, si aquella elección no 
fuera aprobada por unanimidad, se echarán 
suertes. Cada maestro y vigilante, así como 
también el Gran Maestre, inscribirán e! nom- 
bre que tengan voluntad en un papel, y el 
nombre que primero saque el anterior Gran 
Maestre, será proclamado para desempeñar 
sus funciones al año siguiente; y si se halla 
en el local será saludado y felicitado, según 
costumbre, dándole su antecesor posesión acto 
continuo. 

35. Inmediatamente después el Gran 



f 

260 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Maestre que haya sido reelegido para con- 
tinuar desempeñando sus funciones por un 
nuevo término ó recientemente elegido, de- 
berá confirmar á su vez á su Delegado en 
sus funciones, ó designar uno nuevo, cuyo 
nombre será entonces proclamado igualmente 
y saludado y felicitado de la manera que 
queda indicada más arriba 

ÉL Gran Maestre debe nombrar en se- 
guida á los nuevos grandes vigilantes, los 
cuales, si la elección hecha fuera inmediata- 
mente aprobada por la Gran Logia serán 
reconocidos como tales, felicitados y salu- 
dados; en el caso contrario, se procederá á su 
elección, por suerte, en la forma que dejamos 
indicada para el Gran Maestre; los vigilantes 
de las logias particulares serán elegidos del 
mismo modo si los nombramientos hechos 
por los maestros no son aprobados unáni- 
memente por todos los miembros de la 
logia . 

36. ° Si el hermano que hubiere sido de- 
signado por el Gran Maestre para sucederle 
en su cargo ó el que la mayoría de los su- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 261 

fragios de la Gran Logia hubiere llamado 
para llenar aquellas funciones estuviere im- 
pedido, por causa de enfermedad ó por 
cualquier otro motivo grave, de asistir á la 
gran fiesta, no podrá ser proclamado Gran 
Maestre, á menos que el anterior ó uno de 
los maestros ó vigilantes no diere por él su 
palabra de hermano y prometiera que acep- 
taba el cargo que se le confería'. En este 
caso el Gran Maestre anterior obrará en 
calidad de representante del recien elegido, 
escogerá en su nombre el Delegado y los vigi- 
lantes y recibirá del mismo modo los hono- 
res, saludos y felicitaciones de costumbre. 

37. ° En seguida el Gran Maestre conce- 
derá la palabra á un hermano, compañero ó 
aprendiz, el cual tiene derecho para dirigir 
su discurso á Su Honor ó para hacer cual- 
quier proposición en beneficio de la Asocia- 
ción, con respecto á la que se entrará en 
discusión inmediatamente, remitiéndose su 
deliberación á la próxima asamblea ordinaria 
ó extraordinaria de la Gran Logia, cuando 
esto haya tenido lugar. 



262 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

38. ° El Gran Maestre, su adjunto ó cual- 
quier otro hermano encargado de esta tarea, 
dirigirá á todos los hermanos un discurso 
dándoles buenos consejos. Por último, después 
de algunas operaciones de las que no es 
posible dar cuenta en ningún idioma, que- 
darán autorizados los hermanos para retirarse 
ó continuar reunidos. 

39. ° Cada Gran Logia anual tiene plenos 
poderes para modificar las antiguas ordenan- 
zas ó hacer unas nuevas en interés verdadero 
de la Asociación, á reserva de que sean man- 
tenidos siempre, en todo su vigor, los pri- 
mitivos principios: que estas modificaciones 
ó las nuevas ordenanzas sean propuestas en 
la tercera asamblea trimestral, que precede 
á la gran fiesta anual y aprobadas por ella: 
enseguida serán puestas por escrito, para que 
todos los hermanos, hasta los más modernos, 
puedan adquirir conocimiento antes del ban- 
quete, porque la aprobación y el consenti- 
miento de todos los hermanos presentes es 
absolutamente necesario para que aquellas 
sean obligatorias. Por esta razón, luego que 



JUAN UTO* Y FERNANDEZ 263 

se haya terminado el banquete y esté el Gran 
Maestre en el desempeño de sus funciones, 
se hará constar solemnemente que las pre- 
sentes ordenanzas, propuestas por la Gran 
Logia, han sido sometidas próximamente á 
más de cincuenta representantes de Logias, los 
cuales les han dado su completa aprobación 
el día de San Juan Bautista del año 1721. 




Antiguas leyes todameatales 

ó 
Heg-las para los franc-masones, sacadas de 
los antiguos documentos de las logias de 
Inglaterra, de Escocia, de Irlanda, y Alema- 
nia para uso de las logias de Londres, las 
cuales deben leerse siempre que un nuevo 
masón sea recibido y el Maestro lo ordene. 
1733. 



I 
DE LO QUE CONCIERNE Á DIOS Y Á LA RELIGIÓN. 

El masón está obligado á practicar la reli- 
gión de la moral; y si en realidad comprende 
todo el alcance de sus deberes, no podrá con- 
vertirse nunca en un estúpido ateo, ni en un 
hombre inmoral. Por más que en los antiguos 
tiempos todo masón estuviera obligado á 
practicar la religión del país en que se en- 



266 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

contrára, cualquiera que ésta fuese, se ha 
creido más conveniente no imponerle otra 
religión que aquella acerca de la que están 
conformes todos lot hombres, dejándole la 
más absoluta libertad en cuanto á sus opi- 
niones personales. Esta religión consiste 
en ser hombres buenos y leales, es decir, 
hombres de honor y probidad, que sobre 
todas las •denominaciones aceptan el prin^ 
cipio inalterable de Dios. De este modo se 
logrará convertir á la Masonería en un cen- 
tro de unidad y en medio de establecer 
relaciones amistosas entre gentes que, fuera 
de ella, hubieran permanecido constantemente 
separadas unas de otras. 

II 

DE LA AUTORIDAD CIVIL SUPERIOR É INFERIOR. 

Un masón debe ser un hombre apacible 
sometido al poder en cualquier lugar que ha- 
bite ó en el que trabaje y no debe dejarse 
arrastrar jamás por las alteraciones ó conspi- 
raciones contra la paz y la prosperidad del 



JUAN UTOR Y FSRNANDRZ 267 

pueblo, ni mostrarse rebelde con la autoridad 
inferior; pues las guerras, la efusión de san- 
gre y las revoluciones, han sido siempre fu- 
nestas para la Masonería. Por esta razón, 
desde la más remota antigüedad, los reyes y 
los príncipes se manifestaron muy favorable 
mente dispuestos en pro de esta Institución 
á causa de la sumisión y fidelidad de. que los 
masones hicieron constantemente alarde en 
el cumplimiento de sus deberes como ciuda- 
danos, y porque opusieron la autoridad del 
hecho á las calumniosas imputaciones de sus 
adversarios, en proteger á los miembros de 
la corporación y en defender el honor de ésta 
que prosperó siempre en tiempos de paz. Por 
esta causa, si aconteciera que un hermano se 
convirtiera en perturbador del orden público, 
nadie deberá ayudarle en la realización de sus 
malos designios, sino que por el contrario, 
deberá tenérsele como á un desgraciado. Si 
no fuera reconocido culpable de ningún otro 
crimen, por más que la fiel Corporación con- 
dene su actitud á fin de no dar motivo al- 
guno de suspicacia ó de descontento al ge- 



268 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

bierno, no podrá sin embargo ser excluido de 
la logia y sus relaciones con ésta tendrán 
que permanecer inviolables. 

ni 

DE L£S LOGIAS. 

La logia es el lugar en que los masones 
se reúnen para trabajar: por esto, semejante 
reunión ó asamblea de masones regularmente 
constituida, ha recibido el nombre de logia: 
cada hermano debe permanecer en una de 
ellas y someterse no sólo á sus reglamentos 
particulares, sino que también á las ordenan- 
zas generales. Una logia puede ser general 
ó particular, y el medio más fácil de adquirir 
conocimiento acerca de ella es visitarla y 
estudiar los actuales reglamentos de las 
particulares y generales ó grandes logias. En 
otro tiempo, ni los maestros ni los miembros 
de estas logias podían ausentarse ni dejar de 
asistir, sobre todo cuando su presencia era 
requerida, sin incurrir en un severo castigo, á 
menos que no pudiera probar á los maestros 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 2b9 

y á los inspectores que les había impedido 
un motivo justificado. 

La persona que quiera ser admitida en 
una logia en Galidad de miembro de ella, 
debe ser hombre bueno, leal, libre de na- 
cimiento, de edad madura y razonable; esta 
absolutamente prohibido recibir como maso- 
nes á los siervos, y á los hombres inmorales 
ó escandalosos, solamente á los que disfrutan 
de buena reputación. 

IY 

DE LOS MAESTROS, INSPECTORES, COMPAÑEROS 
Y APRENDICES. 

Toda preferencia entre masones debe fun- 
darse en el verdadero mérito personal, de 
modo que los señores sean bien servidos, 
los hermanos no sufran en su honra, el 
Arte Real no sea menospreciado, ni pierda 
la reputación de que goza. Por esta razón 
ningún inspector será elegido teniendo en 
cuenta su edad sino únicamente sus méri- 
tos personales. Es imposible detallar estas 



270 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

cosas por escrito y cada hermano debe apren- 
derlas desde su puesto y del modo pecu- 
liar que se aprende en las logias. Los pos- 
tulantes deberán tener presante que ningún 
maestro puede admitir á un aprendiz si no 
tiene trabajo que darle y si este aprendiz 
no es un joven perfecto sin deformidad al- 
guna física y libre de mutilaciones que pue- 
dan impedirle instruirse suficientemente en 
el arte, de servir al Señor de su Maestro 
y el ser hecho hermano, y compañero ma- 
són á su tiempo ó sea después de haber 
servido de aprendiz el número de años que 
ordene la costumbre del país. Deberá des- 
cender de padres honrados á fin de que si 
posee otros méritos, pueda llegar á conse- 
guir el honor de ser inspector y luego maes- 
tro de la logia y Gran Inspector de la Gran 
Logia y más tarde por último, Gran Maes- 
tre de todas las logias según su mérito y 
capacidad. Ningún hermano puede ser nom- 
brado inspector, si antes no ha sido miembro 
de la Corporación; ni maestro, si no ha ejer- 
cido el cargo de inspector; sino ha sido 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 271 

maestro de una logia, ni en fin, Gran Maestre 
sino ha formado antes parte de la Corpora- 
ción en calidad de miembro. El Gran Maestre 
debe ser noble por su nacimiento ó bien ser 
un hombre que ocupe una posición excep- 
cional, de una educación perfecta ó mejor un 
sabio distinguido, ün hábil arquitecto, un 
artista nacido de padres honrados, y que 
además estén las logias de acuerdo para 
reconocerle un mérito real. Es menester, en 
fin, para que pueda llenar los deberes de su 
cargo con más exactitud, más fácilmente y 
de manera más útil, que escoja un Delegado, 
el cual tiene que haber sido Maestro de una 
logia particular; este Gran Maestre Delegado 
tiene el privilegio de poder realizar todo acto 
que sea de la incumbencia directa del Gran 
Maestre, su superior, cuando éste se halle 
ausente y no haya hecho conocer su voluntad 
en contrario por escrito. 

Todos los hermanos están obligados á 
prestar la más absoluta y sincera obediencia 
á estos gobernantes y dignatarios superiores 
y subalternos de la antigua logia, en sus 



272 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

diversos empleos, conforme á las antiguas 
leyes y reglamentos, y á ejecutar sus órdenes 
con respeto, afección y prontitud. 

Y 

REGLAMENTO DE LA CORPORACIÓN DURANTE EL 
TRABAJO. 

Durante los dias laborables, los masones 
deben trabajar convenientemente para que 
puedan descansar los días festivos. El tiempo 
prescrito por las leyes actuales del país ó por 
aquellas que más adelante se dicten, debe em- 
plearse íntegramente en el trabajo. El más 
experimentado entre los hermanos de la 
Corporación, deberá ser escogido en calidad 
de maestro ó de vigilante de los trabajos de 
construcción que un propietario ordene y los 
que trabajen bajo sus órdenes deben conside- 
rarlo como maestro, (i) Los compañeros deben 
evitar toda conversación deshonesta; no pro- 
nunciar palabras descorteses; llamarse entre sí 



(i) Guarda relación con las logias de obreros cons- 
tructores, que aún no se habían dísuelto en 1723. 



JUAN UTOR Y FKRNANDKZ 273 

hermanos ó compañeros, y lo mismo en la 
logia que fuera de ella comportarse de la ma- 
nera que acredite la más perfecta educación. 
El maestro debe emprender los trabajos 
que el propietario ordene en las condicio- 
nes más equitativas posibles y servirse de 
lo que á él pertenece como si fueran sus 
bienes propios: tampoco debe dar á un com- 
pañero ó aprendiz más salario que el que 
en realidad merezca. Todos los maestros com- 
pañeros y aprendices masones que reciban 
exactamente su salario, deben ser fieles con 
los propietarios que les dan trabajo, y ejecutar 
concienzudamente el que tengan encomendado, 
sea que el contrato se haya celebrado á des- 
tajo ó á jornal, sin que deban tratar de 
otra manera los ajustes sino de aquella que 
haya costumbre de hacerlo de la primera. Nadie 
debe manifestarse celoso de la prosperidad 
de otro hermano ni mortificarlo, ni procu- 
rar que abandone un trabajo cuando es ca- 
paz de llevarlo á feliz término, pues no está 
permitido á ninguno acabar la obra que 
otro comenzara en condiciones tan ventajo- 

18 



274 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

sas para el propietario, sino tiene un cono- 
cimiento profundo de los planes y dibujos 
de la construcción. 

Si entre los compañeros fuera elegido uno 
para vigilante de los trabajos, debe ser fiel 
al maestro y á los compañeros: en ausencia 
del maestro tendrán especial cuidado de los 
intereses del propietario, de la buena direc- 
ción de los trabajos, debiéndole obedien- 
cia todos los hermanos. 

Todos los masones recibirán su trabajo 
con reconocimiento, sin murmurar y sin ha- 
cer observaciones y no abandonarán al maes- 
tro sin que la tarea esté terminada. El tra- 
bajo no debe enseñarse á los hermanos más 
modernos por temor de que hagan mal em- 
pleo de los materiales y para que, gracias 
á esta enseñanza, se consolide y crezca en- 
tre ellos la verdadera amistad. Todos los 
útiles empleados para el trabajo, deben ser 
aprobados por la Gran Logia. 

Ningún jornalero podrá ser empleado en 
el trabajo propiamente llamado de la Ma- 
sonería: los masones no podrán tampoco, á 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 275 

menos que una invencible necesidad les obli- 
gue á ello, trabajar con hombres que no 
pertenezcan á la comunidad, así como tam- 
poco enseñarán á los jornaleros ni á nin- 
guno que no forme parte de la Masonería, 
lo que están en el deber de enseñarse los 
unos á los otros, (i) 

VI 

DE LA CONDUCTA. 

/.° En la logia cuando está constituida. 

No debéis instituir comités particulares, 
ni entablar negociaciones con nadie, si 
antes no habéis obtenido la correspondiente 
autorización del maestro. No debéis tampoco 
tratar ninguna cuestión inconveniente, ino- 
portuna, ni interrumpir al maestro cuando 
esté hablando, así como tampoco á ningún 
hermano que hable con él. Evitareis todo 



(i) Después de la reforma de 1717, las Corporaciones 
de Constructores se vieron obligadas á emplear muchos 
brazos en dos de sus obras más jigantes, la Catedral de 
Colonia y la de Strasburgo; y para estos trabajos admitían 
cuadrillas de jornaleros que no eran masones, ni tenían 
nada de común con la Institución, regida y constituida 
en su mayor número, por masones aceptados. 



276 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

lo posible perder el tiempo en cuesi iones 
fútiles y que carezcan de importancia míen 
tras la logia se esté ocupando de asuntos 
que encierren un verdadero interés; de la 
misma manera en ningún caso empleareis 
un lenguaje soez ó deshonesto, cualquiera 
que sea el motivo que pueda provocarlo: 
es preciso, por el contrario, que distingáis 
al maestro y á los vigilantes con las pruebas 
de respeto y cariño que merecen y á que 
son acreedores. 

Si se presentara alguna queja contra un 
hermano, el acusado se someterá al juicio y 
decisión de la logia, que es el tribunal propio, 
llamado á conocer de un modo regular en 
estas cuestiones, — á menos que no se quiera 
apelar á la Gran Logia, — ante la cual deben 
ser llevadas tedas las que no hayan tenido so- 
lución. Sin embargo, se pondrá siempre espe- 
cial cuidado en que los trabajos del propietario 
no se interrumpan por estas causas, tomando 
en toda ocasión las medidas que las circuns- 
tancias aconsejen. Por otro lado, para nada que 
se relacione con la Masonería, acudiréis á los 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 277 

tribunales ordinarios de justicia, á menos 3e 
que la Gran Logia no haya reconocido una 
indispensable necesidad de hacerlo así. 

2 o Conduda que es necesario observar cuando 
la logia está ya cerrada pero aún perma- 
necen en ella los hermanos 

Os está permitido que disfrutéis de place- 
res inocentes y que según vuestros medios, 
podáis obsequiaros unos á otros, pero evitad 
con gran cuidado todo exceso y procurad no 
inducir á ningún hermano á que beba y coma 
más de lo que desee, ni impedirle el que 
se retire cuando tenga que hacerlo por cual- 
quier causa. Os está también prohibido hacer 
ó decir nada que pueda dar lugar á que 
se rompa la buena amistad que debe reinar 
siempre entre los hermanos, porque entonces 
la armonía quedará destruida y malogrado 
nuestro fin. Por esta razón á nuestras reu- 
niones, no debe llevarse nunca motivo al- 
guno de resentimiento ó de discordia y 
principalmente deben precaverse las disen- 
siones sobre asuntos de religión ó de po- 



278 MASONES T ULTRAMONTANOS 

lítica lo mismo que las cuestiones de na- 
cionalidad, atendiendo á que, como masones, 
nuestra religión es la natural; que somos de 
todas las naciones, de todos los pueblos; 
que hablamos todas las lenguas, todos los 
idiomas y que siempre nos opondremos á 
las empresas que conspiren contra el go- 
bierno porque en toda ocasión son fatales 
para el explendor y progreso de la Masonería. 
Este artículo ha sido siempre observado 
con extricto rigor, especialmente desde que 
la Reforma hizo cambiar las creencias re- 
ligiosas en Inglaterra, separándola de la igle- 
sia Romana. 

3 o Regla de conducta que deben observar 

los hermanos al encontrarse fuera de la logia 

sin que ningún extraño esté presente. 

Tenéis el deber de saludaros fraternal- 
mente, y según la observación que oportu- 
namente se os hizo, os daréis el título de 
hermano, comunicándoos todos aquellos co- 
nocimientos que encierren alguna utilidad, 
siempre que no seáis vigilados por persona 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 279 

alguna y que os puedan entender: guardaos 
bien de pretender elevaros por encima de los 
demás ó de negar á cualquiera de vuestros 
hermanos las consideraciones y el respeto 
que le debierais, porque aunque todos los 
masones, en calidad .de hermanos, se en- 
cuentran á la misma altura y disfrutan de las 
mismas distinciones y honores, la Masonería no 
quita á nadie ninguna de las preeminencias ó 
rango social que tenga antes de pertenecer 
á ella; por el contrario, se las aumenta cuando 
han merecido bien de la Asociación que tiene 
el deber de honrar á los que ostentan verda- 
deros méritos. 

4 o Conducta que hay que observar cuando 
¿os presentes no sean masones. 

Seréis circunspectos en vuestras palabras 
y también en la conducta que observéis, para 
que los extraños, ni aún los más perspicaces, 
puedan entrever ni adivinar lo que no es 
oportuno que conozcan; convendría de vez 
en cuando cambiar de conversación hacién- 
dola girar sobre asuntos que, sin despertar 



280 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

la más ligera sospecha, permitan el elogio 
de nuestra Asociación. 

5. Conducta que convendrá observar en 
vuestra casa y en la vecindad. 

Os conduciréis como corresponde á un 
hombre prudente y que conoce las leyes 
de la moral; no comunicareis á vuestra 
familia, vecinos ó amigos, los asuntos de la 
logia, ni en ninguna ocasión dejareis de tener 
presente el cuidado que merece vuestro ho- 
nor y el de la Asociación á que pertenecéis, 
viéndonos en la necesidad de prescribir esto 
por razones que de ningún modo creemos 
oportunas de este lugar. Cuidareis de vuestros 
intereses no permaneciendo mucho* tiempo 
lejos de vuestras casas, que debe seros el 
lugar más agradable, así que hayan pasado 
las horas en que vuestra presencia era indis- 
pensable en la logia; evitad el vicio de la em- 
briaguez y cualquier otro: no deis escándalos 
con objeto de que vuestras familias no queden 
descuidadas y carezcan de lo que naturalmente 
tienen derecho á exigir de vosotros y para 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 281 

que vosotros mismos no quedéis inhabilitados 
para el trabajo. 

6.° Conducía que se observará con los her- 
manos extranjeros. 

Les preguntareis con cuidado y del modo 
mejor que la prudencia os indique, á fin de 
evitar que, bajo falsas apariencias, seáis en- 
gañados por cualquier farsante. Si llegáis á 
comprender que es así, despedidlo de vues- 
tro lado con burla y desprecio, procurando 
cuidadosamente de no hacerle ningún signo 
de reconocimiento. Más si llegáis á tener 
el convencimiento de que se trata de un 
verdadero hermano, os conduciréis con él 
cual corresponde, socorriéndole si está en 
la necesidad y podéis hacerlo, indicándole á 
la vez los medios más prontos y seguros para 
que encuentre alivio á su precaria situación. 
Será menester buscarle trabajo por algunos 
días mientras se instala, teniendo presente 
que no debéis abandonarlo, y que no estáis 
obligados á hacer por él má s de lo que vues- 
tras fuerzas os permitan, dando la preferencia 



282 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

siempre á un hermano pobre que es hombre' 
de bien y honrado, sobre otra persona cual- 
quiera que se encuentre en las mismas cpn" 
diciones. 

Finalmente, debéis ceñiros á estas pres- 
cripciones así como á todas las demás que 
puedan llegar á vuestro conocimiento por 
cualquier otro conducto; practicareis siempre 
la caridad fraternal que es la piedra fun- 
damental, la llave, la base y la gloria de 
nuestra Institución; alejad todo motivo de 
querella; toda calumnia, maledicencia, ó mur- 
muración; no permitiréis jamás que en pre- 
sencia vuestra se ataque la reputación de un 
hermano honrado, sin defender su carác- 
ter, para rendirle un servicio siempre que 
lo permitan vuestros intereses y vuestro ho- 
nor. Si cualquiera os hiciese daño, sea en 
lo que sea, elevareis la queja en vuestra 
logia ó en la suya; de estss podéis ape- 
lar á la Gran Logia al tiempo en que se 
reúna en asamblea trimestral, y finalmente 
á la asamblea anual, siguiendo la buena cos- 
tumbre que desde tiempo inmemorial se 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 283 

viene observando en todos los paises por 
todos nuestros antepasados. Nunca debéis . 
entablar un proceso, á menos que el caso 
no pueda juzgarse de otra manera, acogiendo 
siempre con gusto y amistosamente los consejos 
prudentes del maestro y de vuestros compa- 
ñeros, si tratan de disuadiros para que no 
comparezcáis ante los tribunales ordinarios 
con los extraños; de cualquier modo, es preciso 
que por todos los medios conocidos, procuréis 
evitar las vias litigiosas, para que podáis 
ocuparos con amplia libertad de espíritu de 
los asuntos de la Sociedad. Por lo que se 
refiere á los hermanos que tengan cuestiones 
entre sí, los maestros y los hermanos se aseso 
rarán de aquellos otros que se hayan dedicado 
á la ciencia del derecho, proponiendo des- 
pués un arreglo amistoso que deben aceptar 
reconocidas las partes litigantes; si á pesar 
de todo se viera que era inútil en absoluto 
la aplicación de este medio, no se desistirá 
de ningún modo de incoar el procedimiento, 
pero, procurando evitar toda animosidad, todo 
odio, toda cólera, absteniéndose de decir ó 



284 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

hacer nada que pueda herir la caridad fra- 
ternal ó romper la reciprocidad de buenas 
relaciones, para que cada cual pueda apreciar 
el valor de la influencia bienhechora de la 
Asociación masónica; desde el principio del 
mundo se han conducido así todos los buenos 
masones y así deben obrar todos los que 
sigan hasta la consumación de los siglos. 




ILAMBMA1EK 



Estatutos, principios ó leyes tradicionales y 
esenciales de la Masonería Simbólica, conoci- 
das con el nombre de Landmarks ó Antiguos 
Límites (i) desde que la Gran Logia de York 
en 1 8 1 3 se fusionó con la de Londres bajo 
el título distintivo de «Gran Logia Unida de 
Inglaterra,» adoptándolos como sus leyes 
fundamentales é inmutables. 



(i) La palabra UmiteSj landmarks está tomada de la 
Biblia y significa manera de determinar, marcar 6 señalar 
los linderos ó límites que separan las propiedades de di- 
ferentes dueños. La Masonería dio nombre de límites á 
sus reglas tradicionales é inmutables.— Findel. 



286 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

I. La Masonería es la institución orgánica 

de la Moralidad. 

II. Sus principios son: la Moral universal y 

la Ley natural dictadas por la razón 
y definidas por la ciencia. Reconoce 
al Ser Supremo: no admite más dife- 
rencia entre los hombres que el mérito 
y demérito: á nadie rechaza por sus 
creencias ú opiniones, y no dá cabida 
á debates acerca de religión ó política. 

III. La Institución es una é indivisible en 

todo el mundo y sus enseñanzas se 
comunican en tres grados: Aprendiz, 
Compañero y Maestro. 

IV. Su espíritu, sus medios de reconoci- 

miento y la fábula ó leyenda del tercer 
grado, son inalterables. 

V. La Masonería acata y respeta la organi- 

zación civil y-política del país en que 
vive. 

VI. Aprecia en los hombres el mérito per- 

sonal, no el rango ó la antigüedad. 
En su seno todos ios hermanos son 
iguales, sin que la Institución despoje 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 287 

de sus méritos civiles al que los 
posee. 

VII. Sólo pueden recibirse masones, hombres 

libres, de buenas costumbres y edad 
adulta. 

VIII. Los masones tienen el deber de condu- 

cirse moral- y decorosamente dentro 
y fuera de la logia; se dan el título 
de hermanos; deben amarse, prote- 
gerse y vivir en armonía. 

IX. El gobierno de la Institución está ba- 

sado en el sufragio universal. 

X. Un Gran Maestro es el Jefe Supremo 

de la Fraternidad. 

XI. Esta emplea señales, toques y pala- 

bras secretas para reconocerse los 
hermanos, y juramentos que dan la 
cualidad de masón. 

XII. Todo masón debe pertenecer á una 

logia, asistir á sus trabajos y com- 
partir los cargos generales. 

XIII. Nadie puede ser hecho masón por la 

autoridad de un hermano aislado, 
sino por una logia. 



288 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

XIV. La logia tiene todos los derechos ge- 

nerales de la Sociedad; admite ó re- 
chaza candidatos; legisla sobre los 
asuntos de su competencia; admi- 
nistra sus negocios y fondos; enjuicia 
y castiga á sus miembros. 

XV. La logia congregada debe estar á 

cubierto de la curiosidad de los 
extraños. 

XVI. Un maestro y dos vigilantes que le 

sustituyen en su ausencia, gobier- 
nan la logia. 

XVII. Los masones tienen el derecho de 

asistir á todas las logias particu- 
lares y generales ó Grandes Lo- 
gias, de separarse ó ingresar como 
miembros, de ser socorridos en la 
desgracia, de acusar, quejarse, 
apelar, defender y representar. 

XVIII. El desconocido debe ser examinado 

antes de tratársele como hermano. 

XIX. La Gran Logia gobierna soberana 

y exclusivamente la asociación de 
la Masonería en su jurisdicción,. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 289 

y está formada por la confedera* 
ción de las logias. 

XX. El oran Maestro es el presidente 

nato de la Gran Logia y logias 
particulares, ejerce el Poder Eje- 
cutivo, y es responsable de sus 
actos ante la Gran Logia. 

XXI. Las logias son iguales entre sí y sobe- 

ranas; no pueden intervenir unas en 
los asuntos de las otras, ni dar 
ascensos á sus miembros sin sus 
beneplácitos. 

XXII. Tienen derecho á fijar el tiempo de sus 

sesiones y el lugar de su domicilio; 
elegir é instalar sus funcionarios; 
imponer contribuciones á sus miem- 
bros; apelar del Maestro á la Gran 
Logia, ser representados en ésta, y 
dar instrucciones á sus represen- 
tantes. 

XXIII. Deben congregarse periódicamente, y 

conservar incólume el espíritu y la 
forma de la Fraternidad en sus tra- 
bajos. 

19 



290 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

XXIV. La logia no puede desobedecer ni 
enjuiciar á su Maestro. 

XXV 7 . Las elecciones de funcionarios son 
anuales. 

XXVI. El número de miembros de una lócna 

es ilimitado. 

XXVII. Todo hermano está sometido á las 

leyes de la jurisdicción Masónica 
en que resida, aunque no sea 
miembro de ninguna logia, ó sea 
de otra lejana. 

XXVIII. La iniciación reviste el carácter de 

masón; pero para poseer la ple- 
nitud de los derechos de tal, es 
menester recibir los tres grados 
de la Masonería. 

XXIX. Sólo se aceptan nuevos miembros 

en las logias por unanimidad de 
votos de los hermanos. 

XXX. El candidato debe tener capacidad 

para comprender y practicar las 
enseñanzas de la Institución, y no 
tener defecto físico ó mutilación 
tal, que le imposibilite para tomar 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 291 

parte en las ceremonias masónicas; 
ha de hacer su petición libre y 
expontáneamente bajo su firma, no 
puede ser admitido sino después 
de la suficiente averiguación so- 
bre su conducta y antecedentes y 
cuando haya pasado por el acto- 
de la iniciación. 




Execrar á los verdugos, es consolar á 
lnf» víctimas: maldecir á los tiranos, es 
bendecir á las naciones. 

Victo» Hüoo. 



USÍA, donde impera la autocra- 
cia y el Czar conserva con aquel 
gobierno despótico la represen- 
tación de Dios sobre la tierra, 
adelantándose al Papa Clemente 
XII, fué la primera nación de Europa 
que empleó la fuerza y la violencia 
contra la Masonería en el año de i 7 3 1 . 
Posteriormente, en 30 de Noviem- 
bre de 1735, los Estados Generales 
de Holanda sancionan un edicto con- 
tra las reuniones masónicas en las pro- 
vincias unidas. En 14* de Septiembre 
de 1737, la Cámara de Policía de Chátelec 




294 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

de París, prohibe las asambleas de franc-ma- 
sones, y dicta al efecto varias sentencias; con- 
dena entre otros á un masón al pago de la 
multa de mil libras por el hecho de haber 
permitido en su casa una reunión: ordena 
además á la autoridad local que la puerta 
del edificio permanezca cerrada por término 
de seis meses. Federico I de Suecia por de- 
creto de 1738, establece la pena de muerte 
para todo el que se descubra que pertenece 
á la Masonería. De igual modo proceden 
los Gobiernos de Hamburgo, Genova, París, 
Roma y Florencia, que en sus ofuscaciones, 
no habían visto que el absolutismo estaba 
herido de muerte en Europa en la primera 
mitad del siglo XVIII, y que bien pronto ha- 
bría de ser reemplazado por una política 
más expansiva, más amplia, más sagrada, 
de mayor interés para la vida de los pueblos, 
ia de su independencia, y la de su libertad. 
El ultramontanismo se mostraba entonces 
extremadamente intolerante, y los sacerdotes 
belgas se distinguían entre todos los demás; 
por esta causa, sin duda alguna, tenía que ser 



JUAN UTOK Y FERNANDEZ 295 

la Masonería de aquel país la víctima propi- 
ciatoria en todas partes donde se extendiese 
su preponderancia. En Bélgica, desde 1737 
a r 739, son los masones encarcelados y 
perseguidos por sus enemigos irreconciliables 
hasta en el seno de sus mismas familias, en sus 
intereses y en su posición social; llegando la 
persecución á tal punto, que en más de una 
ocasión fueron desalojados los templos masó- 
nicos á bayonetazos. El día 14 de Junio 
de 1739, á nombre de su Santidad publica 
un edicto el cardenal Farro, condenando en 
ios Estados Romanos á la Masonería y á los 
masones, bajo pena de muerte y confiscación 
de bienes. 

El furor ultramontano llega hasta el extremo 
de solicitar y obtener dispensa del Papa para 
que pueda ser iniciado burlando los secretos 
de la Masonería el P. Torrubia, quien, cum- 
pliendo el noble cometido que se le confiara, 
delata á infinidad de hermanos masones 
españoles, entregando relación de todos los 
miembros de las logias establecidas en el país 
al Tribunal del Santo Oficio, que recaba del 



296 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

nieto de Luis XIV, del taciturno é histérico 
Felipe V en i 740, un decreto contra los llama- 
dos masones, prohibiendo sus reuniones bajo 
penas severísimas. 

En Malta, en el mismo año, destierran á 
perpetuidad á cierto número de hombres dis- 
tinguidos por su saber y su cultura que habían 
asistido á una reunión masónica. En Portugal 
un lapidario inglés es condenado en 1742 a 
cuatro años de galeras, siendo reclamado 
en 1744 por Lord Compton, embajador del 
rey de Inglaterra en Lisboa. En Viena en 7 de 
Marzo de 1743, treinta masones congregados 
son sorprendidos por la autoridad y conde 
nados á prisión. En el Cantón de Berna y 
en Marsella, se aprisionan por la misma época 
á cuantos se atreven á reunirse, siendo te- 
nazmente perseguidos, y en 1744 y 1745, I a 
Santa Inquisición los lleva á sus prisiones en 
gran número, para sujetarlos á las más ho- 
rribles torturas, haciendo quemar por mano 
del verdugo, todos los libros en que se ha- 
llaban doctrinas masónicas. 

El papa Benedicto XIV renueva y confirma 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 297 

en todas sus partes en 18 de Mayo de 1751 
la bula de excomunión fulminada por Cle- 
mente XII en 24 de Abril de 1738, dando 
lugar á que Fernando VI en aquel mismo 
año á instancias de su confesor el P. Rábago, 
expidiera un decreto, contra la Masonería es- 
pañola prohibiendo la afiliación, conminando 
con penas severísimas, especialmente á los 
militares, apesar de estar aquel magnánimo 
príncipe asesorado siempre por tan sabios 
consejeros como Carvajal y el Marqués de 
la Ensenada. 

Pero todas estas violencias no son bas- 
tantes á detener la savia vivificadora del pro- 
greso y de la Masonería que se propaga por 
toda la superficie del globo con vertiginosa 
rapidez, marcando tendencias á perpetuarse; 
el soplo de la idea consigue por esta vez 
apagar las llamas inquisitoriales que Bene- 
dicto XIV pretende avivar en nombre de la 
fé; la España de Carlos III y el Conde de 
Aranda, sacudiendo el yugo de Roma, es- 
pulsa en 1767 á los jesuítas; Alemania 
rechaza con severidad las bulas pontificias, 



298 GASONES Y ULTRAMONTANOS 

poniendo en boca de Federico II de Prusia, 
de aquel gran monarca que sanciona en 
r.° de Mayo de 1786 las constituciones de 
la Masonería escocesa; «;V¿> hay sentimiento 
más inseparable de nuestro ser q?ie el senti- 
miento de la libertad, ■» < El medio más seguro 
de verse libre de las tempestades qiie el espíritu 
dogmático de los teólogos suscita con tanta le 
nacidad entre los hombres, es mantener la 
preponderancia, del gobierno civil en su mayor 
vigor dejando á cada cual la libertad de su 
conciencia. El Principe debe siempre ser Rey 
y nunca monge ; Inglaterra en Junio de 
1788 desenvuelve los preceptos de cultura y 
progreso, de ilustración y caridad con el 
mayor reposo, creando el dia 4 de dicho mes 
el Real Instituto Masónico para niñas pobres, 
penetrada de que la educación moral é in- 
telectual de la mujer, es la más firme y sólida 
garantía para el bienestar de los pueblos; y la 
Francia de 1793, la Francia de Montesquieú 
y de Voltaire, graba con caracteres indestruc- 
tibles en la conciencia de todos los hombres 
sus derechos, tan sagrados como inalienables 




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JUAN UfOR V FKRNANDKZ 299 

é imprescriptibles, colocando por encima de 
todos los privilegios y de todos los males 
de la concupiscencia, del fanatismo y de la 
superstición, el glorioso estandarte que os- 
tenta por divisa, Libertad, Igualdad, Fra- 
ternidad. 

Torciendo textos, interpretando leyes, ter- 
giversando sentencias, y tejiendo amaños, se 
recrudecen las persecuciones después de la 
restauración francesa, en Ñapóles, en el Pia- 
monte y en España, haciendo perecer en 
el cadalso á multitud de francmasones, (i) 
Pío Vil expide otra bula contra la Sociedad, 
en 1 5 de Agosto de (814 dando lugar á 
que los masones sean castigados con penas 
corporales é infamantes, confiscación de bie- 
nes y aun con la muerte. Estos rigores fue- 
ron imitados por la regencia de Milán; por 
el príncipe Enrique IV de Renss, goberna- 
dor de Venecia; por Maximiliano José, rey 
de Baviera; por el rey de Cerdefía; por el 
Emperador de Austria; por el rey de Es- 



(1) Cuando las ideas han sido una vez bautizadas con 
sangre jamás mueren,- ESQUÍ ROS, 



300 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

paña; por el Gran Duque de Badén y por el 
Duque de Parma, quienes lanzando decretos 
sobre decretos, repetían á su vez las acusa- 
ciones hechas contra los francmasones en el 
edicto de Pío VII y prohibían en sus Esta- 
dos respectivos y bajo las más terribles pe- 
nas toda reunión masónica. 

El rey de Portugal también las prohibe 
en 30 de Marzo de 1818 bajo pena de muer- 
te, castigo que llevó á cabo con la mayor 
crueldad; y en fin, para digno coronamiento 
de esta obra de persecución emprendida por 
un espíritu de reacción y oscurantismo con- 
tra tan sublime Institución, Carlos, rey de 
Ñapóles, la prescribe en sus Estados; Fer- 
nando VII, rey de España, tan estúpido como 
el lusitano, expide un decreto prohibiéndolas 
bajo pena de muerte, sin más formación de 
proceso. 

A tanto anatema y persecución, á tantos 
golpes contra la conciencia y el pensamiento 
honrado, los masones presentan la Universi- 
dad libre frente á la Universidad Católica, 
á la intolerancia, la predicación de las verda- 



JUAN UTOK Y FKRNANDEZ 301 

des eternas de su doctrina; pero, sus pode- 
rosos adversarios obtienen del obispo de Ma- 
linas una sentencia de excomunión contra 
todos los masones de Bélgica. Estos hechos 
monstruosos, insensatos é inauditos en nuestro 
siglo, prueban hasta la evidencia que en donde 
existe un hombre amigo de la verdad y ene- 
migo de la superstición y el fanatismo, allí 
está el ultramontanismo hermano consanguí- 
neo de la Santa Inquisición, dispuesto á per- 
seguirle y exterminarle. 

Como consecuencia de aquellas oleadas 
de odios, de aquellos rugidos de fieras, apa- 
rece otro decreto de Fernando VII en 1825, 
y son condenados en Granada siete herma- 
nos francmasones sufriendo como era de 
esperar el bárbaro suplicio. En Noviembre 
de 1829 -fué ahorcado en Barcelona el Te- 
niente Coronel Galvez, y dos de sus com- 
pañeros enviados á cadena perpetua; en otras 
poblaciones de la España del rey más falso 
y versátil que ha conocido la historia con- 
temporánea, se* llevaron á cabo torturas y 
suplicios brutales; y el dia 26 de Mayo de 



302 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

183 1, presenció Granada arrasada en llanto, 
el espectáculo más criminal que puede ofre- 
cérsele á un pueblo culto, el suplicio de la 
Gran Heroína D. a Mariana Pineda, á la que 
se acusaba de estar bordando un estandarte 
para sus hermanos los liberales españoles 
emigrados en Gibraltar. (1) 

Presta á nuestra ánima gratos consuelos é 
inunda nuestro corazón de alegres esperanzas, 
saber que en los dias 30 y 3 1 de Mayo de 
1856, la ciudad del Darro y el Genil, la 
sin par Granada, aquel oasis de flores y per- 
fumes para la que tantos suspiros tienen aún 
los sarracenos y tantas canciones los poe- 
tas, surja unánime y afanosa, ataviada con 
sus mejores galas, á cubrir con guirnaldas 
de rosas y siemprevivas, con acacias y cía- 

(1) Entre ellos I). José i\1. a García Utor, natural de 
Algeciras, — Cádiz, — que ha muerto en Los Barrios á los 
86 años de edad, á una legua de la ciudad que le vio na 
cer, y tuvo la dicha de asistir á la batalla de Bailen cuando 
aun no contaba 16 años, á las órdenes del Conde de Tilly, 
Jefe reconocido por aquel entonces de la Masonería An- 
daluza. El Sr. García Utor, no fué fusilado con Torrijos en 
las playas de Málaga, porque pudo, favorecido por un her- 
mano masón, 1). Antonio Fernandez de Córdoba, escapar de 
la cárcel de Marbella, y coger un bote para arribar después 
de muchos dias á Oran donde vivió hasta la muerte de Fer- 
nando VII, que regresó á España, comprendido en una am- 
nistía general. 



JUAN UTO R Y FERNANDEZ 303 

veles, con corona de laurel, el mármol mor- 
tuorio de ia mujer querida que en eterna y 
oscura noche de 25 años, había sido el ídolo 
de jóvenes y ancianos en cuyos labios con- 
fundíanse con el recuerdo de !a heroína, ora 
dones y plegarias. 

Hasta aquel día; habiásele negado á Ma- 
riana sagrada sepultura; y unidos en un solo 
sentimiento y en un mismo duelo cabildo, 
ayuntamiento, milicia, ejército, autoridades y 
pueblo, al lúgubre doblar de las campanas, 
entre dulces melodías celestiales, destemplados 
sonidos de tambores, atronadores estampidos 
del cañón, sentidas preces y melancólicos 
votos de amor ferviente de todo un conjunto 
cristiano, acuerdan depositar sus restos en la 
catedral, emblema ¡de una paz inaltera- 
ble ¡ inmensa, profunda, envidiable, santa, sa- 
grada, dichosa ! 

Y en aquel día, Granada le canta, entre 
miles, estos sentidos versos: 

¿Traidora una muger que audaz, valiente, 
hacia el cadalso vá con firme aliento, 
mientras que eleva su serena frente 
contemplando tranquila el firmamento?* 



304 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

¿Traidora una muger sublime, santa, 
que al escuchar la bárbara sentencia, 
hacia el Supremo la oración levanta 
escudada en su amor y en su inocencia? 

¿Quién, gloriosa mujer, te igualaría 
en grandeza, en amor, en fé, y en alma? 
¿Quién como tú secretos guardaría 
ciñendo asi la enaltecida palma? * 

«Si tú llegas á hablar, mujer hermosa, 
los arroyos de sangre noble y pura 
hubieran ¡ay! corrido en mar undosa 
por mano de esa grey atroz é impura. > 



Pero tú eras mujer, bella española, 
de grande corazón y firme aliento, 
y supiste3 vencer, audaz y sola, 
el enemigo fiero y el tormento. 



Y le venciste, sí, con noble brio, 
y al quererse cebar en rudo encono, 
tan solo halló un cadáver mudo y frió, 
mientras que tú en la gloria hallaste un trono. 

Salvaste con denuedo mil valientes 
prefiriendo á tus hijos, fu. bandera, 
y bendiciendo con amor sus frentes 
serena viste tu mansión postrera. 



No quisistes manchar tu claro nombre 
dando mil vidas por tu joven vida: 
hazaña indigna que propuso un hombre 
de esa ominosa raza corrompida.- 

Y finalmente, en tan fausto día, un sacer- 
dote católico, el modestísimo capellán D. Ginés 
Policarpo Ruiz, pronuncia desde el pulpito de 
la catedral de Granada una oración. .... ¡mo- 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 305 

délo de elocuencia!.... ¡sola en su génerol 

para la que nos parecen pocas todas las ala- 
banzas; y no hallando modo ni manera de co- 
mentarla como merece, la trascribimos íntegra 
al lector. 

ORACIÓN FÚNEBRE 

pronunciada en la catedral de Granada por el 
Muy Ilustre Sacerdote D. Ginés Policarpo 
Ruiz y el dia jí de Mayo de 1856 en las 
solemnes exequias de la heroína D. a María 
Pineda y demás víctimas sacrificadas en 
dicha Ciudad por el despotismo, el dia 26 
de Mayo de i8ji. 



'¿Piensan que revivirán estos huesos.?" 
"Exequiel, cap. 37, v. 3." 



« (famas, t Jjlmüs. jwñüwff: 



«Jj 



Ieconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, subió 
«al trono de su padre á los diez y ocho años 
«de edad, en tiempo que el ejército de Na- 
«bucodonosor ocupaba hostilmente el país y 
«ponía cerco á Jerusalen, de donde el joven 

20 



306 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«monarca se vio obligado á salir con la fami- 
« lia real, entregándose á merced del sitiador, 
«quien le hizo prisionero y le envió á Ba- 
bilonia con todos los grandes de la corte 
«y con todo lo más escogido del pueblo. En su 
«compañía marchó también cautivo el profeta 
«Ezequiel, que á nombre de Dios consolaba 
«á sus compatricios con la promesa de con- 
«seguir su dulce libertad, y de recuperar su 
«amada patria; y con este designio refiéreles 
«una visión misteriosa que tuvo.» 

«Un dia, dice, la mano del Señor me sacó 
«afuera en espíritu, y me soltó en medio de 
<un campo que estaba todo lleno de huesos; 
«condújome en derredor de ellos, que eran 
«muchos sobre manera, secos extremadamente, 
«y yacían dispersos por la superficie del cam- 
«po. Entonces el Señor me dijo: Hijo del 
«hombre, ¿piensas que estos huesos han de 
«revivir? — Tú lo sabes, Dios y Señor mío, 
«respondíleyo; y me contesta: Profetiza acerca 
«de esos huesos, y diles; huesos secos, oíd 
«lo que el Señor os anuncia, estas son las 
«palabras que os dirige; yo os enlazaré con 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 307 

«nervios y músculos, os cubriré de carne, y 
«por encima extenderé la piel, y en fin, os 
«daré espíritu y aliento y tendréis vida. Yo 
«me puse á profetizarles, según el divino man- 
dato, y al punto se oyó un ruido y una 
«grande conmoción; acercáronse huesos á hue- 
«sos, y cada cual se colocó en su coyuntura, 
«y vi que se formaron nervios y creció so- 
«bre ellos carne, y sobre ella se extendió la 
«piel; pero todavía no tenían espíritu vital. 
« Hablóme Dios entonces: Profetiza al espí- 
ritu, hijo del hombre, profetiza y dile: hé 
«aquí lo que manda el Señor; espíritu, ven, 
«y de las cuatro regiones del viento sopla 
«sobre esos muertos para que revivan. Vaticiné 
«en efecto según se me mandaba, y al mo- 
« mentó el espíritu se introdujo en los 
«huesos y quedaron vivos y animados, y 
«pusiéronse en pié formando un ejército ex- 
«cesivamente grande. En seguida me añadió 
«el Señor: Hijo del hombre, ese conjunto 
«de huesos es la casa de Israel: secáronse, 
«dicen ellos, nuestros huesos: pereció nues- 
«tra esperanza; somos como un tronco cor- 



308 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«tado de raiz. Por tanto, díles: Esto os habla 
«el Señor vuestro Dios; mirad, yo abriré 
«vuestros sepulcros y os sacaré del túmulo, 
<os comunicaré mi espíritu y volveréis á 
*Ia vida, y os haré descansar en paz en 
«vuestra propia tierra, y entonces conoceréis 
«que yo soy el Señor que os he hablado y 
«he cumplido mi palabra.» 

«Esta bella y enérgica pintura del pueblo 
«de Dios, que sobrevive á su cautividad y 
«á las ruinas de la Ciudad Santa, es una 
«imagen viva del Pueblo Español cautivo y 
«aherrojado bajo la férrea coyunda de la ti- 
«ranía, y más singularmente de esta hermosa 
«Ciudad, á la cual contemplarnos hoy como 
«un sepulcro general, como un campo lleno 
«de huesos de sus esclarecidos hijos, que 
«ansiosos de alcanzar la libertad de su patria, 
«se sacrificaron gustosos, entregaron sus 
«cuellos para ser cortados por la cruel se- 
«gur de los desapiadados verdugos del des- 
«potismo. Entre tan ilustres héroes se nos 
«presenta, cual cedro majestuoso del Líbano, 
«la joven é inocente D. a Mariana Pineda, 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 309 

* víctima ofrecida y sacrificada en aras de la 
«patria para saciar la sed de sangre liberal 
«de los detestables ministros de la más 
«feroz y monstruosa tiranía. Y qué, ¿pensáis 

que estos huesos han de revivir? La res- 
puesta á esta importante pregunta, la so- 
lución de este singular problema será todo 
<el asunto de mi discurso; la vida postuma 
de las víctimas sacrificadas en aras de 
la patria llenará este elogio fúnebre, en el 
que veréis la terrible lucha del despotismo 

* contra la libertad, y en ella el heroísmo 
arribar á la inmortalidad, recibiendo su ga- 
lardón y sirviendo de estímulo y de modelo. 
Quisiera, señores, hallarme dotado de las 
cualidades necesarias para expresar debida- 
mente el asunto propuesto, y que no de- 
scayese de su grandeza por la debilidad de 
«mi ingenio, sobrecogido con tan imponente 
«aparato y tan numeroso é ilustrado con- 
«curso. Pero cuento con vuestra indulgencia. 
«Oid.» 

«Libertad, despotismo: hed ahí dos pala- 
«< bras que representan dos principios contra- 



310 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«rios, los cuales han producido siempre una 
«lucha cruel, en la que la humanidad ha 
«ofrecido innumerables víctimas para ser sa- 
crificadas en el torrente de pasiones tumul- 
tuosas, nacidas de la más ominosa tiranía, 
«por el desprecio con que se han mirado 
«las obligaciones que todo individuo asociado 
«tiene impuestas > tanto por este carácter 
«como por el de cristiano. Reflexionemos. 
«El cristianismo advierte al hombre los de- 
beres que ha de llenar en la sociedad, y la 
«historia de nuestra patria muestra claramente 
«la falta de cumplimiento de estos mismos 
«deberes en la mayor parte de los hombres. 
•«En efecto, Jesucristo cambió la faz del uni- 
verso social, predicó la buena nueva á los 
«hombres, dio libertad á los que yacían en- 
«tre cadenas, y proclamó la igualdad de 
«todos ante Dios. Concedió al esclavo lo que 
«nunca había osado ni aún desear. Iguales 
«ante Dios: la súplica del hombre fuerte y 
«poderoso no subirá más ligera á los pies 
«del trono del Eterno que la del desgraciado 
«esclavo que demanda al cielo socorro y asis- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 311 

«tencia en su aflicción. Para todos se abre el 
«templo del cristianismo, y el sacerdote de 
«Jesús no dirá nunca como el pontífice ro- 
«mano de Júpiter al comenzar los sacrificios: 
«¡Fuera de aquí el extranjero, el esclavo! Al 
«pié de la Cruz to.das las distinciones quedan 
«confundidas. Los más adelantados legislado- 
res que pueda tener el mundo no podrán 
«nunca escribir en sus códigos nada más li- 
«beral y favorable á los pueblos que lo que 
«el cristianismo estableció hace diez y nueve 
«siglos: Habrá para iodos una misma /ey.» 
«Jesucristo, al anunciar un Dios creador que 
«vigilaba el mundo como Padre, no imita la 
«inconsecuencia de aquellos sacerdotes antí- 
«guos, que separando á los hombres en 
«categorías, los hacían diferentes en su condi- 
«ción, sino que por el contrario proclamó 
«el bello principio de la fraternidad; y esta 
«idea tan generosa no la aplica á un pueblo 
«solo, sino a todas las naciones. Para Jesu- 
« cristo todos los hombres y todas las familias 
«de la tierra no son más que una sola y 
«úniéa familia. Jamás el mundo había oido 



312 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«proclamar una doctrina más consoladora; 
«el alma era igual al alma, el hombre era 
«igual /al hombre, y los ecos de la Palestina 
«extendieron al universo entero ese grito 
«santo de emancipación. A la voz de Jesu- 
cristo todos los hombres son iguales, todos 
«son hermanos. La idea del poder ó de la 
«autoridad se; transforma: apoyada hasta en- 
tonces en la fuerza bruta, gracias al Sal- 
ivador no fué en lo sucesivo su fundamento 
«sino el espíritu de paz, de benevolencia ó de 
«amor. Haced á los demás hombres todo lo 
«que queráis que os hagan; porque esa es 
«la ley de los Profetas.» 

«Jesucristo fundó la sociedad sobre la mu- 
«tualidad de los servicios. Las masas parecían 
«haber nacido solo para obedecer á ciertas y 
«determinadas aristocracias: la sociedad no 
«era más que un inmenso parque, en donde 
«no había más que dueños y esclavos, ver- 
dugos y víctimas: Jesucristo, empero, pro- 
« nuncio algunas palabras, y de repente ya no 
«hay esclavos. Permitió á las naciones elegirse 
«jefes y regirse cada una por sus leyes y 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 313 

«magistrados; y así como, según la expresión 
«de la Escritura, Dios trató al hombre con 
«respeto dándole la libertad moral, así tam- 
«bién trató á las naciones con respeto dán- 
«dolas, por su Hijo, la libertad política. Hed 
«aquí un beneficio inmenso que Jesucristo 
«concedió á la humanidad; y no fué menor 
«por cierto el que la dispensó modificando 
«la naturaleza del poder, ó mas bien, redu- 
«ciendo este poder á su primitiva constitu- 
ción, cuando hablando un día á sus discí- 
« pulos les dijo estas bellas y amables pala- 
bras: «Vosotros sabéis que los príncipes de 
«las naciones dominan sobre ellas, y que 
«los más grandes son aquellos que ejercen 
«el poder á su respeto; no sucederá así en- 
«tre vosotros. Que aquel de entre vosotros 
«que quiera ser más grande sea vuestro mi- 
«nistro, y que aquel que quiera ser el pri- 
«mero sea vuestro servidor á semejanza del 
«hijo del Hombre, que no ha venido para ser 
«servido sino para servir.» ¡Oh expresiones 
«las más sublimes! Desde aquel momento 
«el poder perdió el carácter de dominación 



314 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«para elevarse al estado de servicio público, 
«y el depositario del más excelso cetro que 
«hay en el mundo, el cetro espiritual, viene 
«llamándose voluntariamente el siervo de los 
«siervos de Dios » 

«Jesucristo regló así la autoridad de los 
«gobiernos, y al mismo tiempo regló también 
«las relaciones de los ciudadanos entre sí, 
«y de las naciones con las naciones, diciendo 
«que ya no había gentil ni judío, circunciso 
«ni incircunciso, bárbaro ni escita, esclavo ni 
«hombre libre. Así, en vez de sobreponerse 
«á la humanidad los jefes de los gobiernos, 
«quedaron responsables de sus acciones para 
«con los pueblos, y estos lo quedaron para 
«con aquellos. Jesucristo, imparcíal entre los 
«príncipes y los pueblos, impone á todos los 
«mismos deberes: no quería la tiranía délos 
«reyes, no quería ía tiranía de los pueblos.» 

«Hed aquí la constitución, señores, la gran 
♦ constitución, la eterna constitución, que Jq- 
«sucristo dio á las naciones, impresa con su 
«sangre sacrosanta, al establecer su religión 
«augusta sobre la cima del Calvario: cons- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 315 

«titueión basada sobre los bellos principios 

«de la libertad, de la'igtialdad¡ de la frater- 

«7tidad. Jamás s*e irá más lejos. ¿Y cuál ha 

«sido la correspondencia de las naciones? 

«¿cuál la de nuestra España para agradecer 

«un bien tan inmenso? La ceremonia cívica 

«y religiosa que hoy nos reúne en torno de 

«ese lúgubre túmulo, en donde se conservan 

«los restos mortales de la infortunada D. a Ma- 

«riana Pineda, es la prueba mas concluyente 

«de la monstruosa ingratitud de aquellos hom- 

«bres, que resistiendo á la luz explendorosa de 

«las verdades evangélicas, vienen haciendo los 

«mayores esfuerzos para destruir la libertad 

«de los pueblos, y sumirlos en la esclavitud, 

«en la degradación y en la miseria. No hay 

«medio ,de que no se valgan, olvidados de 

«la doctrina de Jesucristo, para uncir á los 

«hombres, cual si fuesen brutos, al carro 

«del mas feroz y bárbaro despotismo. La 

«historia con sus páginas enrojecidas con 

«sangre humana es un monumento el mas 

«luminoso de esta triste verdad. Recorrámosla 

«siquiera sea brevemente, y advertiremos la 



316 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«sangrienta lucha que los déspotas han soe- 
« tenido siempre contra los principios de li- 
bertad proclamados por el Legislador Su- 
«premo sobre la cumbre del monte santo del 
«Gólgota. Veremos que así como la religión 
«del Crucificado tuvo que sufrir la contra- 
« dicción de los tiranos, que en su rabiosa 
«desesperación hicieron brotar á torrentes la 
«sangre de los mártires cristianos; así tam- 
«bién los fueros populares han sido siem- 
«pre la fatal pesadilla de los déspotas, que 
«no pudiendo permitir el menor obstáculo á 
«su abusiva autoridad, para destruirlos, nada 
«han omitido, llegando á tal extremo su im- 
«pudente osadía, que han arrastrado al ca- 
«dalso millares de ciudadanos honrados, los 
«cuales han plantado con su muerte y re- 
«gado con su sangre el hermoso árbol de 
«la libertad.» 

«La historia, en efecto, nos recuerda que 
«si España poseyó un día legisladores como 
«Alarico, Leovigildo, Chindasvinto, Recesvin* 
«to, Ervigio, Egica y otros, que perfecciona- 
«ron la ley civil hasta el punto de establecer 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 317 

«en el Fuero Juzgo estas brillantes palabras: 
«Doñeas facienda derecho el rey, deve haver 
«el nomne de rey, et faciendo torto, pierde 
«nomne de rey. Onde los antiguos dicen tal 
«proverbio: Rey serás si fecieres derecho, et 
«si non fecieres derecho non serás rey.» Tam- 
«bién tuvo otros que, débiles en demasía, se 
«dejaron dominar de la ilegal influencia teo- 
«crática, y arrancaron al pueblo todos los de- 
trechos que se le dieran en el código de los 
«Visigodos. En ella observamos igualmente, 
«que si esta nación magnánima y religiosa sos- 
« tiene contra los Árabes una lucha cruel por 
«muchos siglos, y en este tiempo hace pre- 
«ciosas adquisiciones políticas, y gana inapre- 
« dables derechos civiles, como los que se ha- 
«llan consignados en los fueros de León y de 
«Castilla, en los usajes de Cataluña, y en las 
«cartas municipales, y el elemento popular 
«entra á formar parte de los poderes del 
«Estado, apareciendo las Cortes españolas 
«cuando la Europa gemía aún bajo el poder 
«absoluto de los reyes; también vemos que 
«el despotismo, personificado en el trono y 



318 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«en la nobleza, lucha con furor para destruir 
«toda la influencia del pueblo, y que al fin 
«consigue su objeto, cuando después de al- 
«gunos siglos ocupa el solio de la primera 
«Isabel el emperador Carlos V. Vemos que 
«en vano se inflaman los pechos castellanos 
«con el fuego santo del amor patrio, y se 
«entusiasman en defensa de su libertad, y 
«toman las armas para pelear contra sus ene- 
«migos; porque esta perece en los campos 
«de Vilialar, y Padilla con los principales cau- 
«dillos de las comunidades de Castilla expían 
«su ardor patriótico en un cadalso, quedando 
«triunfante la opresión, y los españoles con 
«unas Cortes de mera fórmula, que después 
«Felipe V redujo á la nulidad, ahogando con 
«las revoluciones de Valencia, Aragón y Ca- 
«taluña hasta el más pequeño germen de 
«libertad política.» 

«Las páginas, empero, más interesantes 
«al asunto de que nos venimos ocupando 
«son las del presente siglo. En ellas vemos 
«que si un guerrero afortunado intenta ha- 
berse el omnipotente en la tierra, y rodeado 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 319 

«de la auréola fascinadora de sus victorias, 
«concibe la idea de atar al león español al 
«carro de sus triunfos, los leales iberos se al- 
uzan imponentes; y aunque abandonados de 
«sus reyes, se rigen por juntas populares, y 
«organizan ejércitos, y derraman su sangre 
«á torrentes, y no desfallecen en la gloriosa 
«empresa de conservar su independencia. Dí- 
«ganlo si no las víctimas de Madrid, díganlo 
«las de Zaragoza, díganlo las de la nación 
«entera. Esta, en medio de tan cruel lucha, 
«presenta otro espectáculo más grandioso, s¡ 
«bien de índole distinta. Los hombres ilus- 
«trados aprovechan el movimiento popular 
«para regenerar la política de la patria, y 
«convocan unas Cortes que reunidas en Cádiz 
«bajo el estruendo del cañón y al fulgor de 
«las bombas francesas, proclaman la libertad 
«y elaboran el código político que había de 
«regir en la Monarquía. Esta nación generosa 
«se gobierna por él con placer y el poder de 
«la Central, de la Regencia, y de las Cortes 
«á su vez, se ejerce siempre en nombre del 
«Rey cautivo en Francia. Empero apenas este 



320 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«sienta su planta sobre el territorio ibérico, 
«cuando no pudiendo sufrir la limitación de su 
«autoridad absoluta, manda ejecutar numerosas 
«prisiones; y los miembros de la Regen- 
«cia, y los ministros constitucionales, y los 
«diputados de las Cortes, y la flor y la gloria 
«de España, van á poblar los más hediondos 
«y fétidos calabozos. El Monarca, después de 
«haber dicho que aborrecía el despotismo; y 
«de haber empeñado su palabra de gobernar 
«con las Cortes, enarbola de nuevo el negro 
«pendón inquisitorial abatido en Cádiz, y lanza 
«á los más ilustrados españoles á los presidios 
«y á las áridas rocas de África. Tal fué el 
«fruto que recogió España de su gigantesco 
«esfuerzo.» 

«Triunfante el despotismo, pero difundidas 
«las ideas de libertad; perseguidos, pero no 
«desalentados los constitucionales, pásanse seis 
«años del reinado de Fernando en sofocar 
«conspiraciones de los adictos á la libertad, 
«los cuales al invocar su venerando código 
«de 1812, hallaban en los calabozos y en los 
♦ cadalsos el fin de sus dias. Una indignación 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 321 

«santa se difunde en el ejército, y proclámase 

«aquella misma Constitución, y los pueblos 

«responden á su eco, y Fernando jura la ley 

«que seis años antes habia anatematizado. Pero 

«¡cuan breve fué este período constitucionall 

«El despotismo, con el apoyo de cien mil 

«bayonetas francesas, es plantado de nuevo 

«sobre las ruinas de la libertad, y el Monarca, 

«se proclama rey absoluto, y anula de una 

«plumada todos los actos del Gobierno que 

«espiraba, y todas sus promesas reales. La 

«reacción entonces se ostentó implacable y es- 

«pantosa. Atestáronse los calabozos de presos 

«ilustres, y se dio abundante tarea á los ver- 

« dugos. Se declaró una guerra de exterminio 

«contra la gran familia liberal, cual si fuese 

«una raza maldita. La expiación alcanzaba á 

«todo lo más encumbrado déla sociedad. El 

«más feliz era el que lograba ganar una fronte- 

«ra, ó se entregaba á la aventura de los mares. 

«Parecía que la humanidad habia retrocedido 

« veinte siglos. Lánzanse los emigrados libera- 

«les á las vías de hecho para reconquistar 

«su libertad y dejan manchadas con su sangre 

21 



322 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«preciosa las playas y fronteras del reino; 
«díganlo si no las de Málaga y las crestas 
«del Pirineo, enrojecidas con la de Torrijos 
«y sus compañeros, impíamente engañados y 
«asesinados. No hay ciudad, ni aldea, ni rin- 
«cón alguno de la España, donde no se per- 
«siga á los liberales y se ejecuten en ellos 
«sentencias de muerte. Granada es, sobre to- 
«das las poblaciones, la destinada á presen- 
«ciar los más bárbaros asesinatos, y á ver sus 
«hermosos jardines convertidos en lagos de 
«sangre. Un monstruo con forma humana es 
«el encargado, cual comisionado regio, de es- 
«terminar á todo el que abrigue hasta la 
«menor idea de libertad; multitud de vícti- 
« timas son sacrificadas, y entre estas lo es 
«también la hija predilecta del Dauro, la her- 
«mosa heroína D. a Mariana Pineda. Esta mu- 
«jer fuerte, espiada siempre por la policía 
«más vil, es arrastrada al odioso tribunal del 
«tirano, y se la acusa de un crimen que no 
«merecía otra pena, cuando mas, sino una 
«ligera reclusión; empero se desea derra- 
«mar más sangre liberal, y la de esta he- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 323 

«roina singular es preciso que corra para 
«dar un bárbaro placer al déspota, ofendido 
«de no poder arrancar de sus labios un se- 
«creto del que pendían mil vidas que él an- 
«siaba quitar. Sí: D. a Mariana Pineda pre- 
«fiere entregar su hermoso cuello al verdugo 
«antes que pronunciar una sola palabra en 
«perjuicio de sus hermanos; y este silencio 
«heroico es la causa de su muerte. Arrójanse 
«sobre ella aquellos hombres sin corazón, 
«y la conducen al cadalso y consuman con 
«fiereza inaudita el sacrificio de aquella ino- 
«cente víctima de la libertad, cortando el hilo 
«de su vida en lo más bello y florido de 
«su edad. Un sello de ignominia, un baldón 
«eterno cubrirá siempre las frentes de los dés- 
« potas por tan horrenda ejecución.» 

«Desgarrador y triste en demasía es el cua- 
*dro que ofrece Granada y la España toda 
«en aquellos diez años de infausta memoria. 
«A do quiera que el hombre tiende su vista, 
«no advierte sino objetos de horror; no ve 
«sino lágrimas, luto, orfandad. La España en- 
«tera se mira convertida en un vasto cernen- 



324 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«terio en un depósito inmenso de cadáveres, 
«cuyos huesos yacen esparcidos en toda ella, 
«y ofrecen el espectáculo del campo lleno 
«de huesos que vio el Profeta EzequieU En- 
tonces Israel decía en su cautiverio: Pereció 
«nuestra esperanza: secóse como un tronco cor- 
«tado de raiz: empero el Profeta sostiene su 
«desmayado espíritu, y les promete el recobro 
«de su libertad y de su patria bajo la idea 
«de una nueva vida que recobran sus huesos 
«áridos. Y qué, ¿podría prometerse otro tanto 
«al Pueblo Español? ¿puede dársele esperanza 
»de su libertad, de su vida política, de que 
«respire libre del feroz despotismo? Sí: déla 
«sangre de las víctimas sacrificadas por este, 
«renace la libertad. La Divina Providencia ha 
«herido de muerte la estatua del feroz Na- 
«bucodonosor, reduciendo á polvo el hierro, el 
«bronce, la plata y el oro de que estaba for- 
«mada. La historia del antiguo pueblo es 
«puntualmente la nuestra. Ya el Rey de los 
«Persas y el de los Medos sitian la gran Ba- 
«bilonia, y una mano incógnita escribe: Mané y 
«Dios ha contado todos los días de tu reino, y 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 325 

«ha señalado su fin; Pueblo de Dios, próxima 
«está tu libertad. El gran Ciro publica el fa- 
rinoso edicto del retorno de los Judíos: cua- 
renta y dos mil Israelitas regresan del 
«cautiverio. Otros tantos Españoles, rotos 
«los hierros de su prisión y abiertos sus 
«calabozos con la muerte del Rey Fernando, 
«ven cumplirse en sus personas las simbóli- 
«cas expresiones, «Yo abriré vuestros sepul- 
«crosy os sacaré del túmulo, introduciré en 
«vosotros el espíritu y viviréis. Viviréis en 
«libertad, que es la preciosa vida civil pro- 
«ducto de vuestras acciones magnánimas.» 

«Gocen en buena hora esta dicha los que 
«sobrevivieron á la desolación producida por 
«la lucha del despotismo contra la libertad; 
«empero respecto de sus víctimas aun esta- 
tuios en el caso de repetir la pregunta del 
«Profeta: ¿Os parece que esos huesos áridos 
«pueden revivir? ¿pensáis que viven ya? ¿se 
«acaba la vida del hombre cuando le falta el 
«aliento? No, no se debe llamar vida la cor- 
«poral que se sostiene con la respiración; 
«aquella, aquella es la verdadera vida que 



326 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«prevalece en la memoria de todos los 
«siglos, la que la posteridad alimenta, en la 
«que la eternidad misma se está mirando 
«siempre. Breve es la presente vida; pero 
«sempiterna la memoria de haberla termi- 
«nado bien: la cual si no fuese mas larga que 
«esta vida material, ¿quién sería tan falto de 
«juicio que aspirase á la alabanza y gloria á 
«costa de los mayores trabajos y peligros? 
«¿quién arrostraría los horrores de la perse- 
«cución y la muerte misma en el cadalso, 
vsi su gloria hubiese de tener el mismo tér- 
«mino que esta vida? La grande obra, pues, 
«es extender su existencia más allá del sepul- 
«cro por las obras virtuosas: el que muere 
«por la virtud no perece: la muerte que mata 
«á otros, á vosotras, virtuosas víctimas, os 
«inmortaliza. Acábase la vida de aquel que 
«oscuramente muere, pero en eterna memo- 
«ría viven los beneméritos de la humanidad 
«y de la patria: escápanse del sepulcro en 
«alas de la fama y de la gloria: de la gloria, 
«que es en lo humano el mayor premio de la 
«virtud: pero, ¿qué viene á ser esta gloria? 



JUAN UTOR T FERNANDEZ 327 

fEs la pública admiración y el aprecio de 
«una virtud sobresaliente: la alabanza con- 
starme de los buenos, el aplauso universal, 
tel testimonio público en honor de la virtud 
«eminente; esa es la gloría analizada; esta 
«es la vida de Tos héroes.» 

«Invicta Mariana y demás héroes de Gra- 
«nada, víctimas ilustres de la libertad, ¿dis- 
« frutáis vosotros de esta gloriosa vida? ¿os 
«ha dado la patria este público testimonio 
«de su admiración y aprecio? Sí: escritos 
«están sus nombres en el santuario de las 
«leyes; declarado está que han merecido 
«bien de la patria para eternizar su virtud, 
«su valor y lealtad por la santa causa de la 
«humanidad: monumentos preciosos se han 
«levantado en honor de su heroísmo. Y entre 
«tanto que el mundo entero admira su valor, 
«Granada les tributa estas fúnebres honras, y 
«les. erige en ese túmulo el mas grande mo- 
«numento de su amor patrio. Con razón un 
«sabio legislador ordenó que no se grabasen 
«sobre los sepulcros sino los nombres de los 
«que hubiesen muerto en servicio de su pa- 



328 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«tria; porque ellos solos le parecían dignos 
«de la memoria de los hombres. Bórrense esos 
«epitafios consagrados al orgullo y ambición, 
«pasiones bajas que contrahacen el amor de la 
«gloria, pero cuyo carácter es la personalidad 
«reconcentrada en sí propia, en vez que la 
«verdadera gloria se funda sobre el interés 
«general. El cenotáfio de las víctimas de 
«Granada debe adornarse con estas inscrip- 
«ciones que son los elementos de su herois- 
«mo: Pundonor, patriotismo, por la libertad, 
«por las leyes, por la religión. La religión, 
«madre de la verdadera heroicidad, y en la 
«que se halla apoyada la libertad de los pue- 
«blos, debe representarse en el fondo del tú- 
«mulo, teniendo en su mano izquierda este 
«mundo, y en su derecha el mundo venidero; 
«porque un mundo no basta para tan gran- 
«des héroes; su gloria debe trasmitirse al otro. 
«Al fin la gloria de esta vida, aunque muy 
«apreciable cuando se funda en la virtud, no 
«es sino un bosquejo de la que está reservada 
«al verdadero mérito en la tierra de los vi- 
«vientes. Los patriotas no pueden hallar com- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 329 

t pétente galardón sino en su verdadera patria: 
«la patria por cuyo amor han muerto les con- 
«sagra sus premios; la religión, empero, acude 
«á realzarlos. Cuando la fortaleza y las vir- 
tudes sociales se cultivan por agradar á Dios, 
«en Dios hallan su soberana recompensa. Se 
«infiere, pues, que aquellos que con piedad, 
«por amor de las santas leyes y de la reli- 
«gión, durmieron el sueño de la muerte, tenían 
«reservada una excelente gracia y acogida en 
«el seno de la Divinidad; y si alguna expia- 
«ción necesitasen, la hallarían en las santas y 
«saludables oraciones y sacrificios que por 
«ellos ofrecemos á imitación del piadoso Judas 
«Macabeo. Y en verdad, dice el texto sagrado, 
«si aquel caudillo no hubiera tenido esperanza 
«de que los patriotas muertos habian de resu- 
« citar, parecía superfino y vano orar por ellos.» 
»E1 dogma consolador de la resurrección es 
«el apoyo de las esperanzas de los mortales; 
«porque Dios no es Dios de los muertos, sino 
«de los vivos. En la idea de Dios se com- 
•« prende esencialmente la de remunerador de 
«los justos sus amigos y servidores. Y qué, 



330 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«¿un sepulcro, un palmo de tierra será la re 
«muneración del Todopoderoso? |Ah! no, pre- 
tenso es que sus almas gocen en mejor vida 
c un galardón digno de Dios, y que sus cuerpos, 
«compañeros de sus trabajos é instrumentos de 
«su virtud, salgan algún día de sus sepulcros 
«y revivan en gloria inmortal. Acercaos á go- 
«zarla, víctimas ilustres, Dios os llama para 
«sí; porque no quisisteis ser esclavos en vues- 
«tra ciudad terrena, os convida á ser libres 
«en la Jerusalen celestial. Sí, yo preveo cum- 
«plirse en perfecto sentido el vaticinio de Eze- 
«quiel sobre esos huesos áridos, introducirse 
«en ellos el espíritu, y ponerse en pié un 
«ejército sobre manera grande. El eterno vá 
«á revestirlos de dotes dignos de la mansión 
«celeste; esos cuerpos, cuya corrupción ape- 
«nas pudo cubrir una somera ó tal vez du- 
«plicada sepultura, resucitan incorruptibles; 
«esos cadáveres feos y lívidos por el hierro y 
«los dogales reviven gloriosos en radiante her- 
«mosura; esos cuerpos que yacían sin movi- 
« miento, se presentan dotados de espirituali- 
«dad. A la vista de esta trasformacióa gloriosa, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 331 

«que absorbe toda la mortalidad, no nos resta 
«sino preguntar con el Apóstol: |Oh muerte! 
«¿Dónde está tu victoria, y tu triunfo, y tu 
«aguijón y guadaña formidable? Tú no has he- 
«cho sino eternizar ia vida de los mártires de 
«la patria; sus víctimas han rescatado la liber- 
«tad política, que es nuestra vida preciosa: 
«ellas sobreviven en gloria, en admiración y 
«gratitud de sus contemporáneos y de los 
«siglos por venir: ellas optan la vida sem- 
piterna.» 

«He concluido, respetables Autoridades, 
«dignas Corporaciones populares, valientes 
«individuos del ejército, heroicos milicianos 
«nacionales, ciudadanos todos; he concluido, 
«y no me resta sino suplicaros me permitáis 
«una ligera observación. Oid: Los restos mor- 
díales de la heroína de Granada, que tene- 
«mos presentes, sirvan para precavernos de 
«los rudos ataques del despotismo, que no 
«cede de su propósito de arrancar de raiz 
«el hermoso árbol de la libertad, que para 
«ventura nuestra ha brotado de nuevo en 
«nuestra cara patria: que no falten jamás de 



332 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

muestra memoria las lecciones sublimes que 
«nos ha legado la historia, especialmente en 
«el presente siglo. Poco ó nada debemos te- 
t mer contra la libertad de sus enemigos des- 
t cubiertos, porque sus esfuerzos para destruirla 
tson ya de todo punto impotentes; pero mu- 
echo debemos temer de sus enemigos encu- 
«biertos, de esos hombres sin fé política, que 
eso protesto de defensores de los fueros po- 
«pulares, á cuya sombra, de paso sea dicho, 
«viven y medran por la tolerancia excesiva 
«del Gobierno libre que los mantiene en los 
t mejores puestos, toda vez que por la fal- 
€sía y el engaño se han apoderado de las 
t riendas del Estado, no han hecho otra cosa 
csino hollar y conculcar todas las leyes, y 
t prender, y deportar, y llevar al cadalso á 
*los verdaderos liberales. No demos oídos á 
«los que de continuo intentan seducirnos con 
«teorías muy bellas, es verdad, pero que por 
«de pronto, si se proclamasen, darían el 
«triunfo al absolutismo enmascarado, y des- 
«pués al descubierto. Convenzámosnos de que 
«sus malignas intenciones son dividir d los 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 333 

^libres para fundar así su dominación tirá- 
«nica. Seamos cautos, vivamos unidos, y así 
«podremos imponernos á toda clase de enemi- 
«gos; y de este modo, no lo dudéis, llegará 
«el día de nuestra mas amplia libertad, y nues- 
«tros ardientes votos serán cumplidos. Entre 
«tanto, venid, adoremos al Rey ante quien 
«todo vive, ante quien viven singularmente los 
^mártires de la libertad: venid, adoremos al 
«Dios que no es Dios de los muertos, sino 
«de los vivos, que obra la resurrección de 
«los justos, y les da la vida perdurable y e) 
«descanso eterno.» «Así sea » 

El Gobierno español, dominado siempre 
por el ultramontanismo, continuaba su obra 
de persecución; y aunque en la mayor parte 
de los pueblos de Europa y América la 
Masonería habia tomado carta de naturaleza, 
en España, al menor indicio de que pudiera 
establecerse una logia en cualquier punto de 
la península, á pesar de la pléyade inmensa 
de hombres importantes con que contaba en 
todas las manifestaciones del saber y de la 
actividad y que formaban parte de la Ins- 



334 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

titución, sus miembros eran encarcelados y 
deportados durante los años 1831 á 1850. 
Tal era la presión que ejercía el partido 
ultramontano en pleno siglo XIX sobre Go- 
biernos, que, tan ineptos como astutos, se 
ataban incondicionalmente al carro de las 
excomuniones pontificias, especie de estertor 
final de aquella institución fundada en el siglo 
XII por el papa Inocencio III, que ejercía 
el santo oficio de matar, (í) encendiendo 
hogueras para quemar vivos á millones de 
hombres y mujeres. 

Retrocedamos. 

Los Albigenses, después de ser sometidos 
á los más terribles suplicios, perecieron entre 
Jas llamas. En una sola ciudad, Bézieres, que- 
maron á setenta mil personas en presencia 
de Simón Montfort, general de la cruzada 
católica, asistido del legado del papa, Pedro 
de Castelnau, del abad de Ceteau y Santo 
Domingo. 

Dice un historiador de aquella época, al 



(1) Así practicaban el quinto mandamiento de la Ley 
de Dios. 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 335 

hablar de estas matanzas, que habiendo lle- 
gado al campo de los cruzados el obispo de 
Bézieres para implorar el perdón, — al menos 
de los católicos, que eran numerosos, — el le- 
gado del papa contestó jno! nada de gracia ni 

PIEDAD, QUE PEREZCAN IODOS, HOMBRES, MUJERES 
Y NIÑOS ¡DlOS RECONOCERÁ Á LOSSUYOSl 

Juzgúese á esta abominable hermandad, — 
la Inquisición, — por el siguiente artículo to- 
mado del decreto dado en Pádua en 1224 
por Honorio III: 

c Siendo el crimen, de lesa magestad di- 
vina mucho más grande que el de lesa 
magestad humana, y queriendo Dios castigar 
los crímenes de los padres en los hijos, para 
que no aprendan á imitarlos, los hijos de los 
heréticos hasta la segunda generación, que- 
darán incapaces de llenar ningún empleo 
público, ni de gozar honor ó distinción al- 
guna, ESCEPTO AQUELLOS QUE HAYAN DENUN- 
CIADO Á SU PADRE.» 

Nos hemos separado del objeto primordial 
de este capítulo, pero el lector se hará cargo 
con nosotros de que las brisas asfixiantes que 



336 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

contribuyeron, por decirlo así, á levantar ef 
cadalso en este siglo por el solo delito de 
pensar, tienen su origen en las pestilentes 
emanaciones de aquellas hogueras, cuyos féti- 
dos y negros miasmas no han podido alterar 
la serenidad de nuestra conciencia ni em- 
pañar la transparencia de nuestra alma que 
en la serena región en que se halla pide ál 
Gran Arquitecto del Universo perdón y olvido 
para los obsesionados. 

La Inquisición estaba establecida en Italia 
como en Francia, y funcionaba en Roma bajo 
la presidencia del Papa, 

Concilios reunidos en Tolosa, Mélun, Bé- 
zieres, lo mismo que en Pádua, Roma y otras 
ciudades de Italia, reglamentaban la acción 
de los tribunales inquisitoriales y decretaban 
medidas de rigor, que los obispos se encar- 
gaban de hacer cumplir. 

Hé aquí algunos artículos sacados de los 
mandatos episcopales: 

c Todos los habitantes, —desde la edad de 
catorce años para los individuos del sexo 
masculino y desde la de doce para el femé- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 337 

niño, — deben prometer bajo juramento, per- 
seguir á los herejes y denunciarlos á los tri- 
bunales eclesiásticos, siendo tratados ellos 
mismos como herejes en caso de negarse.» 

«Los que no se presentasen en el confeso- 
nario por lo menos tres veces al año, serán 
tratados como sospechosos de herejía.» 

cLas casas que hubiesen servido de asilo 
á los herejes serán arrasadas.» 

c Todas las propiedades de los heréticos 
y de sus adherentes ó cómplices, serán con- 
fiscadas, y sus hijos no podrán reclamar la 
menor parte.» 

«Los que se hayan convertido voluntaria- 
mente, no podrán seguir viviendo en el mismo 
país. Estarán obligados á llevar en sus ropas 
dos cruces amarillas, una en el pecho y otra 
en la espalda, á fin de que siempre se les 
pueda distinguir de los demás católicos. » 

La Orden de los dominicos era la que es- 
taba particularmente encargada de dar asun - 
tos para las formidables funciones de los 
jueces del Santo Oficio, y para las de los 

familiares de la Inquisición; es decir, espías^ 

22 



338 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

agentes provocadores y proveedores de víc- 
timas para las hogueras. 

En 1232, bajo el pontificado de Gre- 
gorio IX, sufrió España el establecimiento 
de los tribunales de la Inquisición. En Lé- 
rida, — Cataluña, — fué donde se organizó el 
primer tribunal de este género. Inmediata- 
mente el Santo Oficio tomó posesión de la 
diócesis de Urgel y muy pronto se extendió 
á las demás provincias españolas. 

En 1301 se contaban en la península ibé- 
rica dos jurisdicciones principales; la primera 
comprendiendo Castilla y Portugal, y la se- 
gunda abarcando Aragón, el reino de Va- 
lencia, Cataluña, el Rosellón, la Cerdeña y 
las islas Baleares. A la cabeza de estas di- 
visiones se encontraban colocados dos jefes 
que enviaban inquisidores particulares á todos 
aquellos puntos donde los juzgaban conve- 
nientes para la defensa de !a fé. Por todas 
partes se encendieron hogueras donde fue- 
ron sacrificadas numerosas víctimas. 

Estas ejecuciones no eran hasta aquí más 
que el preludio de espantosas atrocidades: al 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 339 

heredar Isabel la Católica, esposa de Fer~ 
nando V de Aragón, el reino de Castilla, pudo 
proceder á una organización más perfecta 
de la Inquisición, suprimiendo dos jurisdic- 
ciones y concentrando todos los poderes en 
las manos de un sólo gran Inquisidor ó Inqui- 
sidor General, que era nombrado por el 
Papa. Esta fué la Inquisición llamada moder- 
na, perfeccionada, que empezó á funcionar 
el año 1 48 1, y que se extendió por toda la 
Península, del otro lado de los mares, por 
las islas, las flotas y los ejércitos. 

El primer Gran Inquisidor fué un monge 
dominico, confesor de Isabel dfe Castilla, 
Tomás de Torquemada, cuya memoria ha 
merecido ser execrada por las innumerables 
condenaciones y ejecuciones, que bajo su 
ministerio se llevaron á cabo. El asiento de 
la Inquisición estaba en Sevilla. 

La ignorancia tomó altos vuelos bajo los 
auspicios de Torquemada; el fanatismo y la 
ferocidad se desenvolvieron con la impulsión 
vigorosa que dio á la Inquisición. La muerte, 
las torturas, los calabozos, las prescripciones 



340 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

y las confiscaciones tenían razón de ser para 
todos aquellos que estaban dotados de alguna 
actividad intelectual, ciencia, valor ó grandeza 
de alma. 

Las leyes que se relacionaban con los 
crímenes de herejía fueron revisadas, hacién- 
dolas más duras. Un artículo determinaba 
que los que emigrasen de una provincia, 
por el sólo hecho de haber emigrado, se- 
rían tenidos por herejes. Los señores, en 
cuyas tierras hubiesen encontrado asilo, que- 
darían obligados — bajo pena de excomunión, 
confiscación de bienes, y pérdida de sus 
empleos,— á apoderarse de los fugitivos, en- 
viarlos escoltados á Sevilla y embargarles 
todo cuanto poseyeran. 

En otro artículo que decía relación con los 
nuevos convertidos ó sea con los judíos y 
los moros que habian consentido en hacerse 
bautizar para escapar á las penas que tenía 
señaladas la Inquisición, se disponía que todo 
nuevo cristiano sería considerado como após- 
tata, si habia observado el sábado, lo que 
estaría suficientemente probado, si éste día ha- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 341 

bía llevado la camisa ó los vestidos más 
limpios que de ordinario, si habia cubierto 
la mesa con un mantel blanco, ó si se habia 
abstenido de encender fuego desde la tarde 
de) dia anterior. Todo esto no era más que 
la preparación del decreto expedido en 30 de 
Mayo de 1492, ordenando la expulsión de los 
judíos de todo el reino de España, cuyo nú- 
mero mínimum según unos historiadores as- 
cendía á cien mil varones y á ochocientos 
mil como máximun de todas edades y sexos 
según otros, cuyos elementos de inteligencia, 
de actividad y de riqueza fueron á engran- 
decer la mayor parte de las poblaciones de 
Europa y aun algunas de la parte norte de 
Marruecos; como Tánger, Tetuan y Mogador. 
Los rezagados fueron quemados vivos des- 
pués de ser martirizados inicuamente. 

El altivo, feroz, egoísta y testarudo ara- 
gonés Fernando V, mostró empeño decidido 
en establecer en la heroica y liberal Zaragoza 
el tribunal de la Santa Inguisicibn, llevando 
así el luto más espantoso á aquella hermosa 
ciudad, en la que amotinado el pueblo, dio 



342 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

muerte en la misma catedral al primer in- 
quisidor allí enviado, pereciendo en la lucha 
centenares de almas. Por sí mismo, fué aquel 
monarca á castigar el hecho, que trajo como 
consecuencia natural prisiones, destierros, con- 
fiscación de bienes y lágrimas, que no se en- 
jugaron en mucho tiempo. 

No está en nuestro propósito escribir ahora 
la historia del Santo Oficio; y para seguir tra- 
tando la materia de que es objeto principal 
esta parte del libro, pasaremos como sobre 
ascuas por el reinado de Felipe III que com- 
prende un lapso de tiempo de 23 años, de 
1598 á 162 1. Este estúpido monarca, expul- 
sando á los moriscos del territorio español 
en número de 700.000, arrancó al país sus 
mejores agricultores; autorizó también que los 
ahorros y sudores de aquellos infelices, que 
constituían cuantiosa fortuna, fueran reparti- 
dos entre sus nobles cortesanos, sin ningún 
escrúpulo de conciencia. 

Carlos II el Hechizado, el más imbécil y 
fanático rey que conoce la historia de estos 
últimos siglos, nos ofrecería sobrada materia 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 343 

si entráramos á describirlo en cuanto se re- 
laciona con los hermanos de la fé¡ á los que 
estuvo sometido..,., ¡como dolor á aguijón! 

Volvamos pues á reseñar, siquiera sea en 
breve compendio y de modo desaliñado la 
historia de las persecuciones de la Masonería, 
que continúan en España, — si bien no de ma- 
nera tan inhumana, — como lo fué hasta la 
muerte de Fernando VII. 

Durante el reinado de Isabel II, en el 
segundo tercio del siglo XIX, la Institución 
vive en Europa, — escepción hecha de Austria 
y Rusia, — al amparo de todos los gobiernos 
que reconocen su eficacia en la civilización 
y su influencia en el progreso de aquellos 
pueblos; mientras que en España no adquiere 
carácter legal, á pesar de contar entre sus afi- 
liados á los hombres más eminentes, á los más 
sabios varones, á los más ilustres patricios; Ar- 
guelles, Calatrava, Martínez de la Rosa, 
Mendizábal, Alcalá Gáliano, Pérez de Tudela, 
Seoane, el Infante don Francisco de Borbón, 
Quintana, Olózaga, Romero Alpuente, Calvo, 
Rozas y Olavarría; los generales Portoca- 



344 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

rrero de Palafox, San Miguel, Rodil, Mina, Istú- 
riz, Espartero; el Infante don Enrique de Bor- 
bón, Sixto Cámara, Madóz, Andrés Borrego, 
Infante, Montero Telinge, Reus, Ferrer y Gar- 
cés; Pérez Mozo, Aguirre, Calvo Asensio, Be- 
cerra, Rivero, Alvarez de Lorenzana y otros. 

Todas estas actividades de las letras, de las 
armas y de la política, sus esperanzas más legí- 
timas, sus mayores anhelos, sus más caros idea- 
les, sus aspiraciones y propósitos más sentidos, 
no fueron bastantes á contener en sus justos 
límites al poder moderador, dominado siem- 
pre, y por siempre entregado al neo-catoli- 
cismo, que á manera de monstruo j ¡gante de 
millones de cabezas, persevera un día y otro 
día en su obra demoledora y de persecución. 

Los masones españoles, — durante el reinado 
de D. a Isabel, — como los Esenios con Jesús 
en los comienzos del cristianismo, envuelven 
sus reuniones en el mayor secreto; y al menor 
indicio, de que pueda establecerse una logia 
en cualquier punto de la Península, se pro- 
cede con todo rigor contra el que se descubre 
que ostenta el honroso dictado de fracmason, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 345 

llenando las cárceles y los calabozos de éstos 
porta-estandartes del progreso y de la libertad. 
La revolución de Septiembre de 1868, 
cuyas brisas expansivas regeneran bastante 
el carácter de la Nación . española, coloca 
á la Institución en aquel país á la altura 
de la de sus hermanos de Europa y Amé- 
rica: revive el espíritu público; saca de su 
indiferencia la porción más numerosa, más 
útil, más inteligente de la juventud; lucha 
con entusiasmos por la libertad de conciencia, 
del pensamiento, de la cátedra, del libro y 
del periódico, expresión genuina de la libertad 
de la palabra } considera deber ineludible de 
todo hombre honrado trabajar sin tregua por 
la realización de la justicia; echa los cimientos 
de una nueva generación social y política; 
los ciudadanos acuden presurosos á los tem- 
plos masónicos con afán vivísimo de consolidar 
el nuevo verbo; vénse las columnas de las lo- 
gias decoradas por hombres eminentes: Prim, 
Ruiz Zorrilla, Sagasta, Romero Ortiz, Martos, 
Morct, Carvajal, Montejo Robledo, Llano y 
Persi, Martínez del Boch, Diaz Quintero, Fer- 



346 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

nando Garrido, Roque Barcia, León y Castillo, 
Carlos Rubio, Herreros de Tejada, Muro, Le- 
tamendi, Téllez-Vicen, Prieto y Prieto, Bañares, 
González de los Rios, Soler y Pía, Balaguer, 
Maisonave, Rute y Giner, Gris Benitez, Mo- 
reno Benitez, Abáscal, Rojo Arias, Machado, 
Pérez Costales, Fiol, León y Frias, Fernandez 
de Córdoba, Nouvilas, Beranger, Oreiro, Pie- 
rrad, Alaminos, Moriones, Carmona, Villa- 
martin y mil y mil mas; forman parte de 
Institución tan santa, catedráticos de las 
Universidades de Madrid, Santiago, Valencia, 
Granada y Sevilla; profesores de todos los 
Institutos y Escuelas especiales; los más 
inteligentes elementos de la sociedad es- 
pañola en sus manifestaciones de actividad 
y de sabiduría; y cuando en el palacio de 
la representación nacional aparecen los re- 
generadores de la patria como expresión de 
un pueblo que desea emanciparse de todo 
fanatismo religioso rompiendo de una vez 
y para siempre los moldes del poder 
teocrático y del ultramontanismo, cuando 
se ha escrito el código fundamental de una 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 347 

nación culta y colocado la última piedra del 
gran edificio con la elección para el trono de 
España de un príncipe ilustre que se vana- 
gloriaba con el humilde título de obrero libre, 
al atardecer del día 27 de Diciembre de 1870, 
mano traidora y cobarde, mano ennegrecida 
ó cubierta de guante blanco, la mano de la 
reacción que halla su ariete mas firme entre 
los rojos, asesina en una de las calles más 
céntricas de Madrid al caudillo del progreso 
y de la Masonería, á D. Juan Prim y Prat, 
al Conde de Reus, al Marqués de los Casti- 
llejos, al héroe de África, al soldado valeroso 
expuesto en cien combates por la Patria y por 
la Libertad, al diplomático de México que nos 
devolvió la estimación y el cariño de aquellos 
compatriotas, á la primera figura del siglo XIX 
en un pueblo tan grande como oprimido y des- 
graciado por torpes reyes é ineptos gobiernos 
sometidos perpetuamente á instituciones ultra- 
montanas. 

Necesitaríamos dar más amplios vuelos á 
este trabajo, si hubiéramos de traer á él to- 
das las concepciones, todas las ideas y todos 



348 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

los esfuerzos hechos por los legisladores de 
las Cortes constituyentes de 1869, á fin de 
llevar al Código fundamental de la nación 
española la libertad de conciencia, esto es, 
la libertad religiosa. Como la índole de la 
publicación no lo permite, nos limitaremos 
á consignar algunos párrafos de los discur- 
sos del sabio matemático y dramaturgo 
eminente D. José Echegaray; del insigne 
patricio é incomparable carácter D. Antonio 
Romero Ortiz; la rectificación del más elocuente 
de todos los tribunos, D. Emilio Castelar, 
quienes, con sus oraciones parlamentarias, con 
sus trabajos, con sus talentos, con sus obras, 
edificáronse eternos pedestales de perpetuas 
grandezas y escribieron brillantes páginas en el 
áureo libro de la Historia. 

SR. ECHEGARAY: 

«Y no quiere esto decir, no significa esto 
en manera alguna que la ciencia, que el pen- 
samiento científico sea hostil á la religión y 
á los sentimientos religiosos. No; hay perfecta 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 349 

armonía entre la ciencia y la religión, como 
manifestaciones de un todo, de una unidad: 
de algo más grande que las envuelve á las dos, 
lo que hay es que cada una de esas manifesta- 
ciones tienen su manera propia de expresarse, 
su manera propia de desarrollarse. La ciencia 
necesita aire, necesita espacio, necesita errar 
algunas veces; no puede aceptar una verdad 
hecha, impuesta, inalterable; pero en el fondo 
de toda verdad científica, cuando el pensa- 
miento es profundo, cuando no es perjudicial, 
cuando no es de antemano hostil á ciertas 
ideas, hay un gran sentimento religioso, por- 
que allí aparece y se pone en contacto con lo 
transcendental, con lo eterno, con lo invaria- 
ble, con lo infinito. La ciencia ama la reli- 
gión, sólo que la ama á su manera: no se en- 
cierra en ella, no se ahoga en ella; es como el 
águila, que ama las montañas, que pasa de 
unas á otras, que se posa un momento en la 
más elevada, pero que después tiende su vue- 
lo, sube á las nubes, se pierde en el espacio, 
y las montañas ahí se quedan, inmóviles, gi- 
gantescas, sobre sus cimientos colosales.» 



350 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«Ahora bien: en la sociedad sucede una 
cosa parecida. También el hombre tiene su 
primitiva nebulosa, hacia la cual quieren 
arrastrarnos los partidarios de la escuela 
reaccionaria: también la humanidad tiene en 
el Oriente su inmensa nebulosa. Allí el hom- 
bre estaba bajo la presión de una doble 
fatalidad, la fatalidad material y la fatalidad 
social; es decir, la fatalidad del error, y las 
grandes tiranías, y los grandes intereses, 
y los grandes despotismos; y al romperse 
aquella nebulosa, brotan las nacionalidades 
modernas, las modernas razas y los modernos 
pueblos: y en esta trabajosa elaboración el 
hombre vá conquistando cada vez más su 
libertad, vá siendo cada vez más dueño de sí 
mismo y de su destino, vá adquiriendo mayo- 
res derechos, vá emancipándose de toda fuerza 
exterior, sin que por eso se rompan las 
grandes atracciones morales, sin que por eso 
rompa la fuerza de la amistad, la fuerza del 
amor, la fuerza del deber; sin que por eso se 
quebranten las grandes fuerzas del espíritu, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 351 

que son en el orden social lo que la atracción 
newtoniana en los espacios infinitos del cielo.» 

«Prescindamos de la palabra Iglesia; susti- 
tuyámosla por otra palabra. ¿Puede sostener 
S. S. que el poder teocrático nunca ha perse- 
guido á las personas? Pues si sostiene que el 
poder teocrático no ha perseguido nunca á 
las personas, marche por la calle Ancha de 
San Bernardo, salga al campo, tome á la de- 
recha, y allí, cerca de la estatua de Daoiz y 
Velarde verá el Quemadero de la Cruz. 

«¿Sabéis lo que es el Quemadero de la Cruz? 
Yo os lo explicaré; yo deseo que vayáis allí á 
verlo; yo quisiera que estas discusiones tuvie- 
ran lugar sobre aquel horrible monumento, á 
ver si había quien se atreviese á defender la 
unidad religiosa. 

«El Quemadero de la Cruz es un gran corte 
del terreno; es, pudiera decirse, un corte geo- 
lógico. ¿Sabéis lo que es un corte geológico? 
La Naturaleza abre su gran libro, extiende sus 
grandes páginas, es decir, dá un tajo al te- 
rreno, y allí se ven, en ordenadas capas, arcillas, 



352 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

pizarras, areniscas y pedernales: son las líneas 
del gran libro en que el geólogo va á estudiar 
cómo se ha formado este planeta en el cual 
vivimos. 

«Pues bien: el Quemadero déla Cruz es tam- 
bién un gran libro, es también una gran página, 
una sombría página, que* encierra provechosa 
aunque triste enseñanza: con sus capas alter- 
nantes, es el Quemadero de la Cruz un corte, 
que yo no me atrevería á llamar geológico, 
pero que pudiera llamar, con verdad, teológico. 

«En esos bancos alternantes del Quema- 
dero de la Cruz, veréis capas de carbón im- 
pregnado en grasa humana, y después restos 
de huesos calcinados, y después una capa de 
,arena que se echaba para cubrir todo aquello; 
y luego otra capa de carbón, y luego otra de 
huesos y otra de arena, y así continúa la ho- 
rrible masa. No há muchos días, y yo res- 
pondo del hecho, revolviendo unos chicos con 
un bastón, sacaron de esas capas de cenizas 
tres objetos que tienen grande elocuencia, que 
son tres grandes discursos en defensa de la 
libertad religiosa. Sacaron un pedazo de hierro 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 353 

oxidado, una costilla humana calcinada casi 
toda ella, y una trenza de pelo quemada por 
una de sus extremidades. 

«Estos tres argumentos son muy elocuentes. 
Yo desearía que los señores que defienden la 
unidad religiosa los sometieran á severo inte- 
rrogatorio; yo desearía que preguntasen á 
aquella trenza cuál fué el frío sudor que em- 
papó su raiz al brotar la llama de la hoguera 
y cómo se erizó sobre la cabeza de la víctima. 
Yo desearía que preguntasen á la pobre cos- 
tilla cómo palpitaba contra ella el corazón del 
infeliz judío. Yo desearía que preguntasen á 
aquél pedazo de hierro, que fué quizá una 
mordaza, cuántos ayes dolorosos, cuántos gri- 
tos de angustia ahogó, y cómo se fué oxidando 
al recibir el ensangrentado aliento de la víc- 
tima, con la cual el duro hierro tuvo más 
entrañas, tuvo más compasión, fué más 
humano, se ablandó más que los infames 
verdugos de aquella infame teocracia.» 

«Yo limpio á toda religión de toda mancha; 
toda religión para mí en sus aspiraciones no- 

23 



354 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

bles y levantadas, es pura y blanca como la 
nieve. ¡Qué culpa tiene la nieve de que la 
pise la planta humana y la convierta en barro! » 

«Permitidme que con una imagen os exprese 
mi pensamiento, y condense lo que hubiere d^ 
-decir en un discurso más extenso. » 

«¿Habéis visto flotar en el cielo esas blancas 
neblinas, esos transparentes tules, esas gasas 
de sutilísimas mallas, que ya caen en profusos 
pliegues en el fondo de los valles, ya se 
rompen en las crestas de las montañas, ya 
cubren pudorosamente el azul del cielo? ¿Qué 
son? Vapor de agua, agua diluida, agua en 
un estado tenuísimo de densidad, y en ese 
estado parece que nada son. En ese estado 
las neblinas del cielo son impotentes para 
todo; no son una fuerza: el soplo del viento 
las disuelve, un rayo de sol las evapora; son 
la idea flotante en la región del pensamiento; 
son la idea científica vagando en la región 
de las abstracciones. Es bella, es hermosa, 
está llena de promesas, pero como está llena 
de promesas toda ilusión.» 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 355 

«Mas encerrad ese vapor en las entrañas 
de una locomotora, dadle temperatura, dadle 
un organismo, dadle, por decirlo así, carne 
de metal, dadle palancas de acero, dadle 
grandes ruedas, colocadlo todo sobre dos ca- 
rriles, y aquello que parecía impotente, qué 
parecía una ilusión, se convierte en una in- 
mensa fuerza industrial, que pasa por encima 
de los abismos, que rompe las entrañas de 
la montaña que de él se burlaba antes, y 
que hace estremecer el espacio con sus pode- 
rosos silbidos.» 

«¡Cuántas veces, á la caida de la tarde, 
cuando ese lienzo de muralla desploma sobre 
nosotros su extensa sombra, y en su sombra 
nos envuelve, mientras que nosotros discuti- 
mos, y discutimos siempre con gran elocuencia 
pero no siempre con toda oportunidad; cuántas 
veces, repito, mientras aquí luchamos intes- 
tinamente y la luz pálida del crepúsculo que 
pasa por aquellos cristales ilumina tan sólo 
esa triple hilera de escudos de armas que 
representan á mis ojos la España rota y de- 



356 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

secha, é ilumina aún la platina de ese reloj, 
que representa á mis ojos el tiempo que pasa; 
cuántas veces, señores, me parece oir fuera 
de este recinto la voz de España que nos 
dice: «¡En guardia, señores Diputados, ade- 
lante; es preciso que la Revolución triunfe, 
y la Revolución peligra; la anarquía se apro- 
xima; se aproxima la reacción!» Sí, señores 
Diputados, la reacción nos espía, y caerá 
sobre nosotros y convertirá la gran obra revo- 
lucionaria, como decía con severa elocuencia 
el Presidente de esta Cámara, en una gran 
vergüenza ante la historia. > 

SR. ROMERO ORTIZ: 
«El señor Cardenal Cuesta nos recordaba 
h°y> Y y° recuerdo también, los primeros si- 
glos del cristianismo. En ellos lo que yo veo 
es la razón, una de las más poderosas ra- 
zones con que hoy se defiende la libertad de 
conciencia: en cada uno de aquellos mártires 
del cristianismo, sacrificados en los primeros 
tiempos á la barbarie, es donde veo yo una 
gran defensa de la necesidad de la tolerancia. 



JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 357 

El mundo antiguo creyó que podía exterminar 
por el terror á aquellos cristianos austeros 
que predicaban la fraternidad universal y la 
igualdad de todos los hombres ante Dios, y 
lo que consiguió fué presentar de relieve la 
impotencia de la fuerza bruta delante del espí- 
ritu libre y soberano como emanación que es 
de Dios». 

«Señores, verdad es que, es un bien inex- 
plicable para los pueblos la unidad de creen- 
cias; pero no conozco nada más lúgubre, no 
conozco nada más pavoroso que la historia 
de la intolerancia en España y en todos los 
países del mundo; á mí me bastaría recordar 
los hechos que ha enunciado hoy y que ha 
procurado disculpar con gran talento, con 
más talento que fortuna, el señor Cardenal: 
me bastaría recordar esos hechos que parecen 
como columnas miliarias en medio de la his- 
toria. La Saint Barthelemy, primer hecho que 
ha procurado disculpar S. S., atribuyendo ese 
horrible suceso á los que ha llamado agre- 
sores; la Francia toda de los siglos XVI y 
XVII; la Inglaterra de María y de Isabel, y 



358 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

aquí, en nuestro país, señores, la historia de 
la intolerancia, ¿qué es más que la historia 
de nuestra decadencia, de nuestra esclavitud, 
de nuestra degradación y de nuestro envile- 
cimiento? ¿Qué nos ha traído aquí la intole- 
rancia? No he de hablar de las hogueras del 
Santo Oficio, á las que también, sin duda, 
en la gran piedad de su alma ha querido 
disculpar el señor Cardenal. ¿Que necesidad 
tengo de apelar á esto?» 

«Me basta recordar nuestra industria ani- 
quilada, los talleres de Toledo desiertos, la 
agricultura muerta y todo lo que en este país 
había de noble, de grande y de generoso des- 
apareciendo, mientras que las muchedumbres 
embrutecidas acudían á llenar esos alcázares 
que entonces se eregían á la holganza, al res 
plandor de las hogueras del Santo Oficio.» 

«Dicho esto, yo, que, como ven los señores 
Diputados, no puedo continuar porque el es- 
tado de mi salud no me lo permite, concluyo 
como ha concluido el señor Cardenal. S. S. os 
rogaba, señores Diputados, que no votaseis 
la libertad religiosa. Yo, por el contrario, me 



JUA\ UTOR Y PRRNANDKZ 359 

dirijo á la Cámara y le ruego que cuando 
llegue la oportunidad, vote los artículos que 
ha formulado la comisión, es decir, la liber- 
tad religiosa, como único medio de hacer que 
la España pueda entrar digna, solemne y ma- 
jestuosamente en el gran concierto de las 
naciones europeas, de donde hasta ahora ha 
estado excluida; que voten la libertad reli- 
giosa, en la seguridad de que, haciéndolo así, 
los Diputados españoles prestarán el más 
grande, el más importante, el más transcen- 
dental de todos los servicios que pueden pres- 
tar á la Iglesia católica.» 

SR. CASTELAR: 
«Señores Diputados: Inmensa desgracia para 
mí, pero mayor desgracia todavía para las 
Cortes, verme forzado, por deberes de mi car- 
go, por deberes de cortesía, á ocupar casi 
todas las tardes, contra mi voluntad, contra 
mi deseo, la atención de esta Cámara. Yo es- 
pero que las Cortes me perdonarán si lo hago 
en fuerza de las razones que á ello me obli- 
gan, y que no atribuirán de ninguna suerte 



360 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

tanto y tan largo y tan continuado discurso á 
intemperancia mía en usar de la palabra. 
Prometo solemnemente no volver á usarla en 
el debate de la totalidad. » 

c Decía mi ilustre amigo el Sr. Ríos Rosas 
en la última sesión, con la autoridad que le 
dá su palabra, su talento, su alta elocuencia, 
su íntegro carácter, decíame que dudaba si 
tenía derecho á darme consejos. Yo creo que 
S. S. lo tiene siempre: como orador lo tiene 
para dárselos á un principiante; como hom- 
bre de Estado lo tiene para dárselos al que 
no aspira á serlo ni tiene estos títulos; como 
hombre de experiencia lo tiene para dárselos 
al que entra por vez primera en este sitio. 
Yo los recibo, y puedo decir que el dia en 
que el Sr. Ríos Rosas me aconsejó que no 
tratara á la Iglesia católica con cierta as- 
pereza, yo dudaba si había . obrado bien, yo 
dudaba si había procedido bien, yo dudaba si 
había sido justo ó injusto, si había sido cruel, 
y sobre todo, si había sido prudente.» 

«¿Qué dije yo, señores, qué dije yo enton- 
ces? Yo no ataqué ninguna creencia, yo no 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 361 

ataqué el culto, yo no ataqué el dogma. Yo 
dije que la Iglesia católica, organizada como 
vosotros la organizáis, organizada como un 
poder del Estado no puede menos de traer- 
nos grandes perturbaciones y grandes con- 
flictos, porque la Iglesia católica con su ideal 
de autoridad, con su ideal de infalibilidad, 
con la ambición que tiene de extender estas 
ideas sobre todos los pueblos, no puede me- 
nos de ser en el organismo de los estados 
libres causa de una gran perturbación, causa 
de una grande y constante amenaza para to- 
dos los derechos.» 

«Señores, si alguna duda pudierais tener, 
si algún remordimiento pudiera asaltarnos, 
¿no se ha levantado el Sr. Manterola con 
la autoridad que le dá su ciencia, con la 
autoridad que le dan sus virtudes, con la 
autoridad que le dá su alta representación 
en la Iglesia, con la autoridad que le dá 
la altísima representación que tiene en este 
sitio, no se ha levantado á decirnos en bre- 
ves, en sencillas, en elocuentísimas palabras, 
cuál es el criterio en la Iglesia sobre el de- 



/ 



362 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

recho de la soberanía nacional, sobre la 
tolerancia ó intolerancia religiosa, sobre el 
porvenir de las naciones? Si en todo su dis- 
curso no habéis encontrado lo que yo decía, 
si no habéis hallado que reprueba el dere- 
cho, que reprueba la conciencia y que re- 
prueba la filosofía moderna, yo digo que 
no he dicho nada, yo digo que todos vos- 
otros tenéis razón; pero su discurso, absolu- 
tamente todo su discurso, no ha sido más que 
una completa confirmación de mis palabras; 
cuanto yo decía, lo ha demostrado el señor 
Manterola. Pues qué, ¿no nos ha dicho que el 
dogma déla soberanía nacional, expresado en 
términos tan modestos por la Comisión, no 
es admisible, puesto que él no reconoce más 
dogma que la soberanía de la Iglesia? Y ¿no 
habéis visto ya que después de tantos y tan 
grandes cataclismos, que después de las gue- 
rras de las investiduras, que después de las 
guerras religiosas, que después del adveni- 
miento de tantos Estados laicos, que después 
de tantos Concordatos en que la Iglesia ha 
tenido que aceptar la existencia civil de mu- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 363 

chas religiones, aún se acuerda, aún no ha 
podido desprenderse de su antiguo criterio, 
del criterio de Gregorio VII y de Inocencio 
III, y aún cree que todos los poderes civiles 
son una usurpación de su poder soberano?» 
«Señores, nadie como yo ha aplaudido la 
presencia en este sitio del Sr. Manterola, la 
presencia en este sitio del ilustre Obispo de 
Jaén, la presencia en este sitio del ilustre 
Cardenal de Santiago. Yo creía, yo creo, que 
esta Cámara no sería la expresión del país 
si á esta Cámara no hubieran venido los que 
guardan todavía el sagrado depósito de nues- 
tras antiguas creencias, y los que aún dirigen 
la moral de nuestras familias. Yo los trato 
con mucho respeto, yo los miro con gran 
veneración por sus talentos, por su edad, 
por el alto ministerio que representan. Consa- 
grado desde edad temprana al cultivo de 
las ideas abstractas ó de las ideas puras, en 
medio de una sociedad entregada, en verdad, 
muchas veces al culto de la materia, en me- 
dio de una sociedad muy aficionada á la letra 
de cambio, en esta especie de indiferentismo 



364 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

en que ha caído un poco el espíritu, la idea, 
admito, sí, admito algo de infinito, algo de 
divino, si es que ha de vivir el mundo in- 
corruptible en medio del gran progreso de la 
historia, en medio de nuestro siglo.» , 

«Pero, señores, digo más: hago una conce- 
sión mayor todavía á los señores que se sien- 
tan en aquel banco (señalando al de los pre- 
lados): les hago una concesión que no me 
duele hacerles, que debo hacerles, porque es 
verdad. A medida que viene la libertad, se 
aflojan los lazos materiales; á medida que 
los lazos materiales se aflojan, se aprietan 
los lazos morales. Así es necesario, para que * 
una sociedad libre pueda vivir, es absoluta- 
mente indispensable que tenga grandes lazos 
morales, que tenga grandes lazos de ideas, 
que tenga derechos, que tenga deberes, 
deberes impuestos, no por la autoridad civil, 
no por los ejércitos, sino por su propia razón, 
por su propia conciencia. Por eso, señores, 
yo no he visto, cuando he ido á los pueblos 
esclavos, no he visto nunca practicar la fiesta 
del domingo; yo no la he visto practicada 



JUAN OTOR Y FERNANDEZ 365 

en España, yo no la he visto practicada 
jamás en París.» 

«El domingo en los pueblos esclavos es una 
saturnal. En cambio, yo he visto el domingo 
celebrado con una severidad extraordinaria, 
con una severidad de costumbres que asom- 
bra, en los dos únicos pueblos libres que he 
visitado en mi larga peregrinación por Euro- 
pa: en Suiza y en Inglaterra. ¿Y de qué 
depende esto? Yo sé de lo que depende: 
depende de que allí hay lazos de costum- 
bres, lazos de inteligencia, lazos de costumbres 
y de inteligencia que no existen donde la 
religión se impone por la fuerza á la volun- 
tad, á la conciencia por medio de leyes arti- 
ficiales y mecánicas. Así me decía un Príncipe 
ruso en Ginebra, que había más libertad en 
San Petersburgo que en Nueva York; y pre- 
guntándole yo el por qué, me contestaba: 
«por una razón muy sencilla: porque yo soy 
muy aficionado á la música, y en San Pe- 
tersburgo puedo tocar el violin en domingo, 
mientras que no puedo tocarlo en Nueva 
York.» Hé aquí como la separación de la 



366 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

Iglesia y el Estado, como la libertad de cul- 
tos, cómo la libertad religiosa, engendra este 
gran principio, la aceptación voluntaria de 
la religión ó de la metafísica, ó de la moral 
que cada individuo tenga en su conciencia. 
Ya sabe el Sr. Manterola lo que San Pablo 
dijo; Nihil tan voluntar ium quam re ligio.* 

«Nada hay tan voluntario como la religión. 
El gran Tertuliano, en su carta á Escápalo, 
decía también: Non est religionis cogeré reli- 
gión em.» 

«No es propio de la religión obligar por 
fuerza, cohibir, para que se ejerza la religión. 
;Y qué ha estado pidiendo durante toda esta 
tarde el Sr. Manterola? ¿Qué ha estado exi- 
giendo durante todo su largo discurso á los 
señores de la Comisión? Ha estado pidiendo, 
ha estado exigiendo, que no se pueda ser 
español, que no se pueda tener el título de 
español, que no se puedan ejercer derechos 
civiles, que no se pueda aspirar á las altas 
magistraturas políticas del país, sino llevando 
impresa por fuerza sobre la carne la marca 
de una religión forzosamente impuesta, no de 






JUAN ÜTOR Y FERNANDEZ 367 

una religión aceptada por la razón y por la 
conciencia. » 

«Por consiguiente, el Sr. Manterola en todo 
su discurso no ha hecho más que pedir lo que 
pedían los antiguos paganos, que no compren- 
dieron jamás esta gran idea, la de separación 
de la Iglesia y del Estado: lo que pedían los 
antiguos paganos, que consistía en que el Rey 
fuera al mismo tiempo Papa, ó lo que es igual, 
que el Pontífice sea al mismo tiempo en alguna 
parte y en alguna medida Rey de España.» 

«Se ha concluido para siempre el dogma 
de la protección de las Iglesias por el Estado. 
El Estado no tiene religión, no la puede tener, 
no la debe tener. El Estado no confiesa, el 
Estado no comulga, el Estado no se muere. 
Yo quisiera que el Sr. Manterola tuviese la 
bondad de decirme en qué sitio del valle de 
Josafat vá á estar el dia del juicio el alma 
del Estado que se llama España.» 

«Andaba un dia un gran poeta alemán allá 
por el polo, y era una de esas inmensas no- 
ches polares en que las auroras de color de 
rosa se reflejan sobre el hielo. El espectá- 



368 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

culo era magnífico, era inmenso. Hallábase 
á su lado un misionero, y como una ballena 
se moviese, le decía el misionero: «mirad, 
ante este grande y extraordinario espectá- 
culo, hasta la ballena se conmueve y alaba 
á Dios.» Un poco más lejos hallábase un 
naturalista, y el alemán le dijo: «vosotros, los 
naturalistas soléis suprimir la acción divina 
en vuestra ciencia; pues hé aquí que este 
misionero me ha dicho que cuando ese gran 
espectáculo se ofreció á nuestra vista por la 
Naturaleza, hasta la ballena se movía y ala- 
baba á Dios. » El naturalista contestó al poeta 
alemán: «no es eso; es que hay ciertas ratas 
azules que se meten en el cuerpo de la 
ballena, y al fijarse en ciertos puntos del 
sistema nervioso, la molestan y la obligan á 
que se conmueva, porque ese animal tan 
grande y que tiene tantas arrobas de aceite, 
no tiene, sin embargo, ni un átomo de sen- 
timiento religioso.» Pues bien; exactamente 
lo mismo puede decirse del Estado. Ese 
animal tan grande, no tiene ni siquiera un 
átomo de sentimiento religioso »■ 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 369 

«Y si no, ¿en nombre de qué condenaba 
el señor Manterola, al finalizar su discurso, 
los grandes errores, los grandes excesos, causa 
tal vez de su perdición, que en materia re- 
ligiosa cometieron los revolucionarios fran- 
ceses?» 

«No crea el • Sr. Manterola que nosotros 
estamos aquí para defender los errores de 
nuestros mismos amigos: como no nos creemos 
infalibles, no nos creemos impecables, ni 
depositarios de la verdad; como no creemos 
tener las reglas eternas de la moral y del de- 
recho, cuando nuestros amigos se equivocan, 
condenamos sus equivocaciones; cuando ye- 
rran los que nos han precedido en la defensa 
de la idea republicana, decimos que han erra- 
do; porque nosotros no tenemos desde hace 
diecinueve siglos el espíritu humano amor- 
tizado en nuestras manos.» 

«Pues bien, señores Diputados; Barnave, que 
comprendía mejor que otros de los suyos la 
Revolución francesa, decía: «Pido en nombre 
de la libertad, pido en nombre de la concien- 
cia, que se revoque el edicto de los Reyes 

24 



370 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

que arrojaba á los jesuítas.» La Cámara no 
quiso acceder, y aquella hubiera sido, si no 
medida mucho más prudente, más sabia, más 
progresiva, que la medida de exigir al clero 
el juramento civil, que trajo tantas compli- 
caciones y tantas desgracias sobre la Revo- 
lución francesa. En nombre del principio que 
el Sr. Manterola ha sostenido esta tarde de 
que el Estado puede y debe imponer una re- 
ligión, Enrique VIII pudo en un día cambiar 
la religión católica por la protestante; como 
Teodosio, por una especie de golpe de Es- 
tado semejante al de 18 de Brumario, pudo 
cambiar en el Senado romano la religión pa- 
gana por la religión católica; como más tarde 
la Convención francesa tuvo la debilidad de 
aceptar por un momento el culto de la diosa 
Razón; como más tarde Robespierre proclamó 
el dogma del Ser Supremo, diciendo que to- 
dos debían creer en Dios para ser ciudada- 
nos franceses, lo cual era una reacción in- 
mensa, reacción tan grande como la que más 
tarde realizó Napoleón I, cuando después de 
haber dudado si restauraría el protestantismo 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 371 

ó restauraría el catolicismo, se decidió por 
restaurar el catolicismo solamente porque era 
una religión autoritaria, solamente porque ha- 
cía esclavos á los hombres, solamente porque 
hacía del Papa y de Carlo-Magno una espe- 
cie de dioses.». 

c Por consecuencia el Sr. Manterola no te* 
nía razón, absolutamente ninguna razón, al 
exigir, en nombre del catolicismo, en nom- 
bre del cristianismo, en nombre de una idea 
moral, en nombre de una idea religiosa, 
fuerza coercitiva, apoyo coercitivo al Estado. 
Esto sería un gran retroceso, porque, seño- 
res, ó creemos en la religión porque así nos 
lo dicta nuestra conciencia, ó no creemos en 
la religión porque también la conciencia nos 
lo dicta así. Si creemos en la religión por- 
que nos lo dicta nuestra conciencia, es inú- 
til, completamente inútil la protección del 
Estado. Si no creemos en la religión por- 
que nuestra conciencia nos lo dicta, en vano 
es que el Estado nos imponga la creencia; 
no llegará hasta el fondo de nuestro ser, no 
llegará al fondo de nuestro espíritu; y como 



372 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

la religión, después de todo, no es tanto una 
relación social como una relación del hombre 
con Dios, podréis engañar con la religión 
impuesta por el Estado á los demás hombres; 
pero no engañaréis jamás á Dios, á Dios, 
que escudriña con su mirada el abismo de 
la conciencia.» 

«Pero, señores, hay en la historia dos ¡deas 
que no se han realizado nunca: hay en la 
sociedad dos ideas que nunca se han realizado; 
la idea de una nación y la idea de una re- 
ligión para todos. Yo he tomado este apunte, 
porque me ha admirado mucho la seguridad 
con que el Sr. Manterola decía que el cato- 
licismo progresaba en Inglaterra, que el 
catolicismo progresaba en los Estados Unidos, 
que el catolicismo progresaba en Oriente.» 

«Señores, el catolicismo no progresa en 
Inglaterra. Lo que allí sucede es que los 
liberales, esos liberales tenidos siempre por 
reprobos y hereges en la escuela de S. S., 
reconocen el derecho que tiene el campesino 
católico, que tiene el pobre irlandés á no 
pagar de su bolsillo una religión en que no 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 373 

cree su conciencia. Esto ha sucedido y sucede 
en Inglaterra.» 

«En cuanto á los Estados Unidos, diré que 
allí hay 34 ó 35 millones de habitantes; de 
estos 34 ó 35 millones de habitantes hay 31 
millones de protestantes y cuatro millones de 
católicos, si es que llega; y estos cuatro 
millones se cuentan naturalmente, porque allí 
hay muchos europeos, y porque aquella na- 
ción ha anexionado la Luisiana, Nueva-Tejas, 
la California y, en fin, una porción de territo- 
rios cuyos habitantes son de origen católico.» 

cPero, señores, lo que más me maravilla 
es que, después de estas reflexiones, el señor 
Manterola dijera que el catolicismo se ex- 
tiende también por el Oriente. ¡Ah, señores! 
Haced esta ligera reflexión conmigo: no ha 
sido posible, lo ha intentado César, lo ha 
intentado Alejandro, lo ha intentado Carlo- 
Magno, lo ha intentado Carlos V, lo ha 
intentado Napoleón; no ha sido posible cons- 
tituir una sola nación; la idea de variedad y 
de autonomía de los pueblos ha vencido á 
todos los conquistadores; y tampoco ha sido 



374 MASONBS Y ULTRAMONTANOS 

posible crear una sola religión; la idea de 
la libertad de conciencia ha vencido á los 
Pontífices. » 

«Cuatro razas fundamentales hay en Europa; 
la raza latina, la raza germánica, la raza 
griega y la raza slava. » 

«Pues bien; en la raza latina, su amor á la 
unidad, su amor á la disciplina y á la orga- 
nización, se vé por el catolicismo: en la raza 
germánica, su amor á la conciencia y al 
derecho personal, su amor á la libertad del 
individuo, se vé por el protestantismo; en 
la raza griega, se nota todavía lo que se 
notaba en los antiguos tiempos; el predo- 
minio de la idea metafísica sobre la idea 
moral; y en la raza slava, que está prepa- 
rando una gran invasión en Europa, según 
sus sueños, se vé lo que ha sucedido en 
los imperios autoritarios, lo que sucedió en 
Asia y en la Roma imperial; una religión 
autocrática. Por consiguiente, no ha sido 
posible, de ninguna suerte, encajar á todos 
los pueblos modernos en la idea de la unidad 
religiosa.» 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 375 

«¿Y en Oriente? Señores, yo traeré ma- 
ñana al señor Manterola, á quien después 
de haber combatido como enemigo abrazaré 
como hermano, en prueba de que practicamos 
aquí los principios evangélicos; yo le traeré 
mañana un libro de la Sociedad Oriental de 
Francia, en que hay un estado del progreso 
del catolicismo en Oriente, y allí se con- 
vencerá S. S. de lo que afirmo. Eu la 
historia antigua, en el antiguo Oriente hay 
dos razas fundamentales la raza indo-europea 
y la raza semítica. » 

«La raza europea ha sido la raza pagana 
que ha creado los ídolos, la raza civil que 
ha creado la filosofía y el derecho semí- 
tico; la raza semítica es la que crea todas 
fas grandes religiones, que todavía son la 
base de la conciencia^ moral del género 
humano: Mahoma, Moisés, Cristo, puede de- 
cirse que abrazan completamente toda la 
esfera religiosa moderna en sus diversas 
manifestaciones . » 

«Pues bien: ¿cuál es el carácter de la raza 
indo-europea que ha creado á Grecia, Roma 



376 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

y Germanía? El predominio de la idea de 
particularidad y de individualidad sobre la 
idea de unidad. ¿Cuál es el carácter de la 
raza semítica que ha creado las tres grandes 
religiones, el mahometismo, el judaismo y 
el cristianismo? El predominio de la idea de 
unidad sobre la idea de variedad. Pues to- 
davía existe eso; así es que los cristianos 
de la raza semítica adoran á Dios, y apenas 
se acuerdan de la segunda y tercera persona 
de la Santísima Trinidad, mientras que los 
cristianos de la raza indo-europea adoran á 
la Virgen y á los santos, y apenas se 
acuerdan de Dios. ¿Por qué? Porque la 
metafísica no puede destruir lo que está, en 
el organismo y en las leyes fatales de la 
Naturaleza. » 

«Señores, entrenas ahora en algunas de 
las particularidades del discurso del señor 
Manterola.» 

cEl Sr. Manterola decía: «¿Cuándo han tra- 
tado mal, en qué tiempo han tratado mal 
los católicos y la Iglesia católica á los ju- 
díos?» Y al decir esto se dirigía á mí, como 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 377 

reconviniéndome, y añadía: «esto lo dice el 
Sr. Castelar, que es catedrático de Historia.» 
«Es verdad que lo soy, y lo tengo á mu- 
cha honra; y por consiguiente, cuando se 
trata de historia, -es una cosa bastante difícil 
el tratar con un catedrático que tiene ciertas 
nociones muy frescas, como para mí sería 
muy difícil el tratar de teología con persona 
tan altamente caracterizada como el señor 
Manterola. Pues bien; cabalmente en los 
apuntes de hoy para la explicación de mi 
cátedra tenía el siguiente: «En la escritura 
de fundación del monasterio de San Cosme 
y San Damián, que lleva la fecha de 978, 
hay un inventario que los frailes hicieron 
de la manera siguiente: primero ponían cva- 
rio's objetos,» y luego ponen «50 yeguas,» 
y después 30 moros y 20 moras:» es decir, 
que ponían sus 50 yeguas antes que sus 
30 moros y sus 20 moras esclavas. De suerte, 
que para aquellos sacerdotes de la libertad, 
de la igualdad y de la fraternidad, eran 
antes sus bestias de carga que sus criados, 
que sus esclavos; lo mismo, exactamente 



378 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

lo mismo que para los antiguos griegos y 
para los antiguos romanos. > 

«Señores: sobre esto de la unidad religiosa, 
hay en España una preocupación de la cual 
me quejo, como me quejaba el otro día de 
la preocupación monárquica. Nada más fácil 
que á ojo de buen cubero decir las cosas. 
España es una nación eminentemente mo- 
nárquica; y se recoge esa idea y cunde y 
se repite por todas partes hasta el fin de 
los siglos; España es una nación intolerante 
en materias religiosas, y se sigue esto re 
pitiendo, y ya hemos convenido todos en 
ello.» 

«Pues bien: yo le digo á S. S. que hay 
épocas, muchas épocas en nuestra historia 
de la Edad Media, en que España no ha 
sido nunca, absolutamente nunca, una nación 
tan intolerante como el Sr. Manterola supone. 
Pues qué, ¿hay por ventura, en el mundo 
nada más ilustre, nada más grande, nada 
más digno de la corona material y moral 
que lleva, nada que en el país esté tan ve- 
nerado, como el nombre ilustre del inmor- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 379 

tal Fernando III, de Fernando III el Santo? 
¿Hay algo? ¿Conoce el Sr. Manterola algún 
Rey que pueda ponerse á su lado? Pues 
mientras su hijo conquistaba á Murcia, él 
conquistaba Sevilla y Córdoba. ¿Y qué hacía, 
Sr. Manterola, con los moros vencidos? Les 
daba el fuero de' los Jueces, les permitía 
tener sus mezquitas, les dejaba sus jueces 
propios, les dejaba su legislación propia. 
Hacía más: cuando era robado un cristiano, 
al cristiano se devolvía lo mismo que se le 
robaba; pero cuando era robado un moro, 
al moro se le devolvía doble. Esto tiene 
que estudiarlo el Sr. Manterola en las gran- 
des leyes, en los grandes fueros, en esa 
gran tradición de la legislación mudejar, tra- 
dición que nosotros podríamos aplicar ahora 
mismo á las religiones de los diversos cultos 
el día que estableciésemos la libertad reli- 
giosa, y diéramos la prueba de que, como 
dijo Madame Stael, en España lo antiguo 
es la libertad, lo moderno' el despotismo. 
Hay, señores, una gran tendencia en la es- 
cuela neo-católica á convertir la religión en 



380 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

lo que decían los antiguos: los antiguos de 
cían que la religión sólo servía para ame- 
drentar á los pueblos; por eso decía el patricio 
romano: Religio est metus: la religión quiere 
decir miedo. » 

«Yo podría decir á los que hablan así de la 
religión aquello que dice la Biblia: « Congnovit 
dos posesor em suurn, et asinus prcesepe, domini 
suz y et Israel non congnovit, et populus meus 
non intelexit^ que quiere decir: que el buey 
conoce su amo, el asno su pesebre y los 
neo-católicos no conocen á.su Dios.» 

«La intolerancia religiosa comenzó en el 
siglo XIV, continuo en el siglo XV por el 
predominio que quisieron tomar los Reyes 
sobre la Iglesia; se empezó, digo, una gran 
persecución contra los judíos; y cuando esta 
persecución se empezó, fué cuando San Vi- 
cente Ferrer predicó contra los judíos, atribu- 
yéndoles una fábula que nos ha citado hoy 
el Sr. Manterola, y que ya el P. Feijóo refutó 
hace mucho tiempo; la dichosa fábula del 
ñipo, que se atribuye á todas las religiones 
perseguidas, según lo atestigua Tácito y los 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 381 

antiguos historiadores paganos. Se dijo que 
un niño había sido asesinado y que habían 
bebido su sangre, atribuyéndose este hecho 
á los judíos, y entonces fué cuando, después 
de haber oido á San Vicente Ferrer, dego- 
llaron á muchos judíos de Toledo, que habían 
hecho de la judería de la gran ciudad* el bazar 
más hermoso de toda la Europa occidental. 
Y para esto no ha tenido una sola palabra 
de condenación, sino antes bien de excusa, 
el Sr. Manterola, en nombre de Aquél que 
hahía dicho; «Perdónalos, porque no saben 
lo que se hacen.» 

«Lo detestaba, ha dicho el Sr. Manterola, y 
lo detesta: pues entonces puede S. S. detestar 
toda la historia de la intolerancia religiosa en 
que, siquier sea duro decirlo., tanta parte, tan 
principal parte le cabe á la Iglesia. Porque 
sabe muy bien el Sr. Manterola, y esta tarde 
lo ha indicado, que la Iglesia se defendía de 
esta gran mancha de sangre, que debía olerle 
tan mal como le olía aquella célebre sangre 
á lady Macbeth, diciendo: t nosotros no ma- 
tábamos al reo; lo entregábamos al brazo 



382 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

civil. » Pues esto es lo mismo que si el ase- 
sino dijera: «yo no he matado, quien ha ma- 
tado es este puñal.» ¡La Inquisición, señores, 
la Inquisición era el puñal de la Iglesia.» 

«Pues que, señores Diputados, ¿no está com- 
pletamente averiguado que la Iglesia perseguía 
por perseguir? ¿Quiere el Sr. Manterola que 
yo le cite la encíclica de Inocencio III, y ma- 
ñana se la traeré, porque no pensaba yo que 
hoy se tratase de librar á la Iglesia del dictado 
de intolerante, en cuya encíclica se conde- 
naba á eterna esclavitud á los judíos? ¿Quiere 
que le traiga la carta de San Pío V, Papa 
Santo, el cual, escribiendo á Felipe II, le de- 
cía: «que era necesario buscar á toda costa 
un asesino para matar á Isabel de Inglaterra, 
con lo cual se prestaría un gran servicio a 
Dios y al Estado?» 

«Me preguntaba el Sr. Manterola si yo ha- 
bía estado en Roma. Sí, he estado en Roma; 
he visto sus ruinas, he contemplado sus 300 
cúpulas, he asistido á las ceremonias de la 
Semana Santa, he mirado las grandes Sibilas 
de Miguel Ángel, que parecen repetir, no ya 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 383 

bendiciones sino eternas maldiciones sobre 
aquella ciudad; he visto la puesta del sol 
tras la Basílica de San Pedro; me he arro- 
bado en el éxtasis que inspiran las artes con 
su eterna irradiación; he querido encontrar en 
sus cenizas un átomo de fé religiosa, y sólo 
he encontrado* el desengaño y la c|uda.» 

«Sí, he estado en Roma y he visto lo si- 
guiente, señores Diputados, y aquí podría 
invocar la autoridad del Sr. Posada Herrera, 
Embajador revolucionario de la nación espa- 
ñola, que tantas y tan extraordinarias distin- 
ciones ha merecido al Papa, hasta el punto 
de haberle formado su pintoresca Guardia 
noble. » 

«Hay, señores, en Roma un sitio que es 
lo que se llama Sala Regia, en cuyo punto 
está la gran Capilla Sixtina, inmortalizada 
por Miguel Ángel, y la Capilla Paulina, donde 
se celebran los misterios de Jueves Santo, 
donde se pone el monumento, y en el fondo 
está el sitio por donde se entra á las ha- 
bitaciones particulares de Su Santidad. Pues 
esa sala se halla pintada, si no me engaño, 



384 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

aunque tengo muy buena memoria, por el 
célebre historiador de la pintura en Italia, 
por Vasari, que era un gran historiador, 
pero un mediano artista. » 

«Pues bien; este gran historiador había pin- 
tado aquello á gusto de los Papas, y había 
pintado, entre otras cosas, la falsa donación 
de Constantino, porque en la historia ecle- 
siástica hay muchas falsedades, las falsas 
decretales, el falso voto de Santiago, por el 
cual hemos estado pagando tantos siglos un 
tributo que no debíamos, y que si lo pidié- 
ramos ahora á la Iglesia con todos sus intereses, 
no habría en toda la nación española bastante 
para pagarnos aquello que indebidamente 
le hemos dado.» 

« Pues bien, Sres. Diputados: en aquel salón 
se encuentran varias cosas, entre otras, don 
Fernando el Católico, y esto con mucha 
justicia; pero hay un fresco en el cual está 
un emisario del Rey de Francia presentán- 
dole al Papa la cabeza de Coligny; hay un 
fresco donde están, en medio de apoteosis, 
en medio de ángeles, los verdugos, los ase- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 385 

sinos de la noche de San Bartolomé; de 
suerte que la Iglesia, no solamente acepta 
aquello, no solamente en la Capilla Sixtina 
ha llamado admirable á la noche de San 
Bartolomé, sino que después Ip. ha inmorta- 
lizado junto á los frescos de Miguel Ángel, 
arrojando esta eterna heregía á la razón, 
á la justicia y á la historia.» 

«Nos decía el Sr. Manterola; «Pues qué, 
¿qué tenéis que decir de la Iglesia, qué te- 
néis que decir de esa grande institución, 
cuando ella os ha amamantado á sus pechos, 
cuando ella ha creado las Universidades?» Es 
verdad; yo no trato nunca, absolutamente 
nunca, de ser injusto con mis enemigos.» 

«Cuando la Europa entera se descomponía, 
cuando el feudalismo reinaba, cuando el 
mundo era un caos, entonces (pues qué, 
¿vive tanto tiempo una institución sin ser- 
vir para algo al progreso?) ciertamente, in- 
dudablemente, las teorías de la Iglesia refre- 
naron á los poderosos, combatieron á los 
fuertes, levantaron el espíritu de los débiles 

y extendieron rayos de luz, rayos benéficos f 

25 



386 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

sobre todas las tierras de Europa, porque 
era el único elemento intelectual y espiritual 
que había en el caos de la barbarie. Por 
eso se fundaron las Universidades.» 

«Pero ¡ah, Sr. Manterola! ¡Ah, Sres. Dipu- 
tados! Me dirijo á la Cámara; comparad las 
Universidades que permanecieron fieles, muy 
fieles, á la idea tradicional después del 
siglo XVI, con las Universidades que se 
separaron de esta idea en los siglos XVI, 
XVII y XVIII. , 

«Pues qué, ¿puede comparar el Sr. Manterola 
nuestra magnífica Universidad de Salamanca, 
puede compararla hoy con la Universidad de 
Oxford, con la de Cambridge ó con la de 
Heidelberg? No. ¿Por qué aquellas Univer- 
sidades, como el Sr. Manterola me dice y 
afirma, son más ilustres, son más grandes, 
han seguido los progresos del espíritu hu- 
mano y han engendrado las unas á los grandes 
filósofos, las otras á los grandes naturalistas? 
No es porque hayan tenido más razón, más 
inteligencia que nosotros; sino porque no 
lian tenido sobre su cuello la infame coyunda 



JUAN UTOK Y FERNANDEZ 387 

de la Inquisición, que quemó hasta el tuétano 
de nuestros huesos y hasta la médula de 
nuestra inteligencia.» 

«El Sr. Manterola se levanta y dice; «¿Qué 
tenéis que decir de Descartes, de Mallbran- 
che, de Orígenes y de Tertuliano?» 

«Descartes no pudo escribir en Francia, 
tuvo que escribir en Holanda. ¿Por qué en 
Francia no pudo escribir? Porque allí había 
catolicismo y Monarquía, en tanto que en 
Holanda había libertad de conciencia y Re- 
pública. Mallbranche fué casi tachado de pan- 
teista por su idea platónica de los cuerpos y las 
ideas en Dios. ¿Y por qué me cita el señor 
Manterola á Tertuliano? ¿No sabe que Ter- 
tuliano murió en el monilismo? ¿A qué me 
cita S. S. también á Orígenes? ¿No sabe que 
Orígenes ha sido rechazado por la Iglesia 
¿Y por que? ¿Por negar á Dios? No, por negar 
el dogma del infierno y el dogma del diablo. 

«Decía el Sr. Manterola; «La filosofía de 
Hegel ha muerto en Alemania. » Este es el 
error, no de la Iglesia católica, sino de la 
Iglesia en sus relaciones con la ciencia y la 



388 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

política. Yo hablo de la Iglesia en su as- 
pecto civil, en su aspecto social » 

«De lo relativo al dogma hablo con todo 
respeto, con el gran respeto que todas las 
instituciones históricas me merecen; hablo de 
la Iglesia en su conducta política, en sus re- 
laciones con la ciencia moderna. Pues bien; 
yo digo una cosa: si la filosofía de Hegel 
ha muerto en Alemania, señores Diputados, 
¿sabéis dónde ha ¡do á refugiarse? Pues ha 
ido á refugiarse en Italia, donde tiene sus 
grandes maestros; en Florencia, donde está 
Ferrari; en Ñapóles, donde está Vera. ¿Y 
sabe S. S. por qué sucede eso? Porque Italia, 
opresa durante mucho tiempo; la Italia, que 
ha visto á su Papa oponerse completamente 
á su unidad é independencia; la Italia, que 
ha visto arrebatar niños como Mortara, le- 
vantar patíbulos como los que se levantaron 
para Monti y Togneti, cada día se va sepa- 
rando de la Iglesia y se va echando en 
brazos de la ciencia y de la razón humana. 
Y aquí viene la teoría que el Sr. Manterola 
no comprende de los derechos ilegislables, 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 389 

por lo cual atacaba con toda cortesía á mi 
amigo el señor Figueras; y como quiera que 
mi amigo el Sr. Figueras no puede contestar 
por estar un poco enfermo de la garganta, 
debo decir en su nombre al señor Manterola 
que casualmente, si á alguna cosa se puede 
llamar derechos divinos, es á los derechos 
fundamentales humanos, ilegislables.» 

« jY sabe S. S. por qué? Porque después 
de todo, si en nombre de la religión decís, 
lo que yo creo, que la música de los mun- 
dos, que la mecánica celeste es una de las 
demostraciones de la existencia de Dios, 
de que el Universo está organizado por una 
inteligencia superior, suprema; los derechos 
individuales, las leyes de nuestra naturaleza, 
las leyes de nuestra organización, las leyes 
de nuestra voluntad, las leyes de nuestra 
conciencia, las leyes de nuestro espíritu, 
son otra mecánica celeste no menos grande 
y muestran que la mano de Dios ha tocado 
á la frente de este pobre ser humano y 
lo ha hecho á Dios semejante.» 

c Después de todo, como hay algo que no 



390 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

se puede olvidar, como hay algo en el 
aire que se respira, en la tierra en que 
se nace, en el sol que se recibe en la 
frente, algo de aquellas instituciones en que 
hemos vivido, el Sr. Monterola, al hablar 
de las Provincias Vascongadas, al hablar de 
aquella República con esa emoción extra- 
ordinaria que yo he compartido con S. S., 
porque yo celebro que allí se conserve esa 
gran democracia histórica para desmentir á 
los que creen que nuestra patria no puede 
llegar á ser una gran República y una gran 
República federativa; al hablar de aquel 
árbol cuyas hojas los soldados de la Revo- 
lución francesa trocaban en escarapelas (buena 
prueba de que si puede haber disidencias 
entre los reyes no puede haberlas entre los 
pueblos), dé aquel árbol que desde Ginebra 
saludaba Rousseau como el más antiguo 
testimonio de la libertad en el mundo. Al 
hablarnos de todo esto el Sr. Manterola, 
se ha conmovido, me ha conmovido á mí, 
ha conmovido elocuentemente á toda la Cá- 
mara, ¿y por qué, señores Diputados? Por- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 391 

que esta era la única centella de libertad 
que había en su elocuentísimo discurso. Así 
decía el Sr. Manterola que era aquella una 
República modelo, porque se respetaba el 
domicilio: pues yo le pido al señor Mante- 
rola que nos ayude á formar la República 
modelo, la República divina, aquella en que 
se respete el asilo de Dios, el asilo de la 
conciencia humana.» 

«Ahora bien, señores; nos decía el Sr. Man- 
terola que los judíos no áe llevaron nada de 
España, absolutamente nada; que los judíos 
lo más que sabían hacer eran babuchas, que 
los judíos no brillaban en ciencias, no bri- 
llaban en artes; que los judíos no nos han 
quitado nada. Yo, al vuelo, voy á citar 
. unos cuantos nombres europeos de hombres 
que brillan en el mundo y que hubieran brilla- 
do en España sin la expulsión de los judíos. » 

«Spinoza: podréis participar ó no de sus 
ideas, pero no podréis negar que Spinoza 
es quizás el filósofo más alto de toda la 
filosofía moderna, pues Spinoza, si no fué 
engendrado en España, fué engendrado por 



392 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

progenitores españoles, y á causa de la ex- 
pulsión de los judíos fué parido lejos de Es- 
paña, y la intolerancia nos arrebató esa gloria. » 

«Y sin remontarnos á tiempos remotos, 
;no se gloría hoy la Inglaterra con el ilustre 
nombre de Disraely, enemigo nuestro en po- 
lítica, enemigo del gran movimiento moder- 
no, hoy, conservador reaccionario, aunque 
ya quisiera yo que muchos progresistas de 
aquí fueran como los conservadores ingleses? 
Pues Disraely es un judío, pero de origen 
español; Disraely es tin gran novelista, un 
grande orador; un grande hombre de Es- 
tado, una gloria que debía revindicar hoy 
la nación española.» 

«Pues qué, señores Diputados, ¿no os acor- 
dáis del nombre más ilustre de Italia, del 
nombre de Manín? Dije el otro día que Ga- 
ribaldi era muy grande, pero que al fin 
era un soldado: Manín es un hombre civil? 
el tipo de los hombres civiles que nosotros 
hoy tanto necesitamos, y que tendremos, si 
no estamos destinados á perder la libertad; 
Manín, solo, aislado, fundó una República 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 393 

bajo las bombas del Austria, proclamó la 
libertad, sostuvo la independencia de la pa- 
tria, del arte y de tantas ideas sublimes, 
y la sostuvo interponiendo su pecho entre 
el poder del Austria y la indefensa Italia. 
.¿Y quién era ese hombre, cuyas cenizas ha 
conservado París, y cuyas exequias tomaron 
las proporciones de una perturbación del 
orden público en París, porque había nece- 
sidad de impedir que fueran sus admiradores, 
los liberales de todos los países, á suspirar 
en aquellos restos sagrados (porque no hay ya 
fronteras en eí mundo; todos los amantes de 
la libertad se confunden en el derecho), quién 
era, digo, aquel hombre que hoy descansa, 
no donde descansan los antiguos Dux, sino 
en el pórtico de la más ilustre, de la más 
sublime Basílica oriental de la Basílica de San 
Marcos? Allí descansa Manín. ¿Y que era 
Manín? Descendiente de judíos. ¿Y qué eran 
esos judíos? judíos españoles.» 

«De suerte, que, al quitarnos á k>s judíos 
nos habéis quitado infinidad de nombres que, 
hubieran sido una gloria para la patria.» 



394 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«Señores Diputados; yo no sólo fui á 
Roma, sino que también fui á Liorna: me 
encontré con que Liorna era una de las más 
ilustres ciudades de Italia: no es una ciudad 
artística ciertamente, no es una ciudad cientí- 
fica; pero es una ciudad mercantil é industrial 
de primer orden. Inmediatamente me dijeron 
que lo único que había que ver allí era la 
sinagoga; fui allá, y me encontré con una 
magnífica sinagoga de mármol blanco, en 
cuyas paredes se leen nombres como García, 
Rodríguez, Ruiz, etc. Al ver esto, acerquéme 
al guía, y le dije: «nombres de mi país, 
nombres de mi patria;» á lo cual me con- 
testó: «nosotros todavía enseñamos el hebreo 
en la hermosa lengua española, todavía 
tenemos escuelas de español, todavía ense- 
ñamos á traducir las primeras páginas de la 
Biblia en lengua española, porque no hemos 
podido olvidar, no hemos olvidado nunca } 
después de más de tres siglos de injusticia, 
que allí están, que en aquella tierra están 
los huesos de nuestros padres.» Y había una 
inscripción, y esta inscripción decía que la 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 395 

habían visitado reyes españoles, creo que 
eran Carlos IV y María Luisa, y habían ido 
allí y no se habían conmovido y no habían 
visto la causa de nuestra desgracia, y no 
habían visto los nombres españoles allí es- 
culpidos. Los Médicis, más tolerantes; los 
Médicis, más filósofos; los Médicis, más pre- 
visores y más ilustrados, recogieron lo que 
el . absolutismo de España arrojaba de su 
seno, y los restos, los residuos de la nación 
española los aprovecharon para alimentar su 
gran ciudad, su gran puerto, y el faro que 
le alumbra arde todavía vivificado por el 
espíritu de la libertad religiosa.» 

«Señores Diputados; me decía el señor 
Manterola (y ahora me siento), que renun- 
ciaba á todas sus ideas si los judíos volvían 
á juntarse y volvían á levantar el templo de 
Jerusalem. Pues que, ¿cree el Sr. Manterola 
en el dogma terrible de que los hijos son 
responsables de las culpas de sus padres? 
¿Cree el Sr. Manterola que los judíos de hoy 
son los que mataron á Cristo? Pues yo no lo 
creo; yo soy más cristiano que todo eso. » 



396 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

«Grande es Dios en el Sinaí; el trueno le 
precede, el rayo le acompaña, la luz le en- 
vuelve, la tierra tiembla, los montes se des- 
gajan; pero hay un Dios más grande, más 
grande todavía, que no es el majestuoso 
Dios de Sinaí, sino el humilde Dios del Cal- 
vario, clavado en una cruz, herido, yerto, 
coronado de espinas, con la hiél en los labios, 
y sin 'embargo, diciendo: «¡Padre mío, per- 
dónalos, perdona á mis verdugos, perdona 
á mis perseguidores, porque no saben lo que 
se hacen!» Grande es la religión del poder, 
pero es más grande la religión del amor; 
grande es la religión de la justicia impla- 
cable, pero es más grande la religión del 
perdón misericordioso; y yo, en nombre de 
esta religión, yo en nombre del Evangelio, 
vengo aquí á pediros que escribáis al frente 
de vuestro Código fundamental la libertad 
religiosa, es decir, libertad, fraternidad, igual- 
dad entre todos los hombres.» 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 397 

Herida la patria, la libertad y la Masone- 
ría en su árbol secular, en su raíz más hon- 
da con !a muerte del invicto caudillo que 
con sus creados prestigios y amentados he- 
chos simbolizaba todos los ideales de la re- 
volución de Septiembre y todas las esperan- 
zas de un pueblo que trabajaba para resolver 
el problema de su redención, al duro gol- 
pear de rudas pasiones ábrense las puertas 
de la restauración borbónica, resucitando así 
lo que debemos llamar obstáculos tradicionales. 
Y la Orden de los masones vive en España en 
la conciencia y en el retiro de infinitos hombres 
libres y honrados luchando con el monstruo 
gigante, que aún se enseñorea ataviado, — si 
se quiere, — con mejores galas que en los 
tiempos de Isabel II, puesto que se mani- 
fiesta ya indiferente ó fanático, ya tornadizo 
ó astuto, ya crédulo ó hipócrita, presidiendo 
el infernal concierto de generales que acu- 
den sumisos á conducir andas y estandartes 
en procesiones en son de rogativas para 
que llueva; obsesiona á obispos que ponen 
en olvido el báculo y la estola para entre- 



398 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

garse con verdadera eficacia á organizar bata- 
llones para la guerra; prostituye artistas que 
desdeñan la escuela de Calderón y Bretón 
de los Herreros, Tamayo y García Gutiérrez, 

Ayala y Narciso Serra y abandonando á 

sus sabios maestros Romea y Valero, Ma- 
tilde y Teodora, rinden culto á las grotescas 
creaciones del género bufo-apayasado; y como 
cúpula de tantas desdichas, hallamos final- 
mente gran perturbación en todos los espíritus, 
que se refleja en la religión, en las armas, 
en las artes, en las ciencias, en la política, 
en la administración, en las costumbres, que 
repercute hasta en el seno de las más secu- 
lares sociedades, y es causa y origen de gue- 
rras intestinas, públicas algaradas de inmo- 
ralidad, detestables codicias que tienen por 

epilogóla pérdida de nuestras colonias ! y 

la ruina y desolación de nuestra noble Españal 
Efecto de tantos reveses y desgracias tan- 
tas, la Institución recorre su calvario atada, 
muda, envuelta en el tétrico sudario con que 
lograron envolverla sus detractores y enemi- 
gos, cargándola con todo el peso de las ma- 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 399 

y ores injurias y calumnias; apareciendo en 
Filipinas con los últimos destellos del siglo 
XIX, anatematizada, perseguida y aherrojada 
por la autoridad de obispos y frailes que os- 
tentan fueros superiores á todo Gobierno, 
cuando con su eficacia llegan al extremo de 
ser arbitros de centenares de masones, ¡víc- 
timas inocentes! á quienes se martiriza y per- 
sigue como á fieras indómitas, asfixia ó fusila 
en lóbregos y hediondos calabozos; llevando 
las corrientes de la opinión por falsos derro- 
teros para marcar aquellas frentes con sello 
de ignominia, resucitando así las tristísimas 
tradiciones de Inocencio III, para legar á la 
historia los funestos recuerdos de una ge- 
neración católico sangrienta, causa y raíz de 
la pérdida para España de esta hermosa 
perla del Oriente. 

Los Gobiernos que permiten que la Maso- 
nería se establezca en sus Estados, deben ser 
considerados como fuertes y prudentes: ó por 
lo menos, guiados por principios más ó me- 
nos avanzados; al par que, los que no la 
toleran, dan inequívocas pruebas de su debí- 



400 MASONES Y ULTRAMONTANOS 

lidad y se manifiestan enemigos del progreso; 
porque no ocupándose la Masonería de 
política ni de religión, predicando al mismo 
tiempo que, la libertad de conciencia más 
ilimitada, la sumisión más absoluta á las 
leyes del país, no ha tomado jamás una ac- 
titud Jibstil para con el Estado que le ha 
concedido su hospitalidad. Así pues, la per- 
secución é intolerancia contra una sociedad 
que no se dedica allá donde se establece más 
que á derramar las semillas de la civilización, 
de la moralidad y de la justicia, á conseguir de 
un modo insensible y pacífico la transfor- 
mación de las instituciones que no tienen 
otras bases que el egoísmo, á considerar la 
libertad del pensamiento y de la palabra como 
un derecho imprescriptible del hombre y la 
difusión omnímoda de la enseñanza como la 
primera necesidad de un pueblo culto, no 
puede ser perseguida sino por Gobiernos 
antitéticos á todo adelanto, á todo progreso, 
á todas las leyes de humanidad. 

El absolutismo vá replegando en los Mu- 
seos sus espadas sucias y mugrientas; la 



JUAN UTOR Y FERNANDEZ 401 

civilización, el libre examen, las verdades 
que se derivan de las doctrinas sintéticas 
del evangelio ó sea la moderna Masonería, 
escribirá, pese á los déspotas, fanáticos y 
ultramontanos, las más brillantes páginas de 
gloria en la historia del porvenir. 




-*f^ 



26 



ÍNDICE. 

«mi" 

Páginas. 

Fiat lux, — 1 7 

II 25 

III 37 

IV 51 

V 65 

VI 76 

VIÍ 92 

Código masónico • 99 

Programa masónico 103 

A la Gloria del Gran Arquitecto del 

Universo • 109 

Concepto de la Masonería 117 

Resumen Histórico de la Antigua Ma- 
sonería • 137 

Antigua carta de York. — Año 926. . 181 

$ 



& 



Páginas. 

Resumen del mas antiguo Reglamento 

masónico de Inglaterra. — Siglo XIV. , 187 
Reglamento de 1663. — Testo de Har- 

ley 193 

Transformación de la Franc-masone- 

ría antigua en Institución filosófica. . 197 
Antiguas ordenanzas de la Masonería. — 

Año 1721 233 

Antiguas leyes fundamentales. — Año 

1723. 

I. De lo que concierne á Dios y 

á la religión 265 

II. De la Autoridad civil superior 

é inferior 266 

III. De las Logias 268 

IV. De los maestros, inspectores, 

compañeros y aprendices. . . , 269 

V. Reglamento de la Corporación 

durante e;l trabajo 272 

VI. De la Conducta. 

i.° En la logia cuando está cons- 
tituida 275 

2. Conducta que es necesario ob- 



% 



Páginas. 

servar cuando la logia está ya 
cerrada pero aun permane- 
cen en ella los hermanos. . 277 
3. Regla de conducta que deben 
observar los hermanos al en- 
contrarse fuera de la logia 
sin que ningún extraño esté 

presente , 278 

4. Conducta que hay que obser- 
var cuando los presentes no 

sean masones 279 

5. Conducta que convendrá ob- 
servar en vuestra casa y en 

la vecindad 280 

6.° Conducta que se observará con 

los hermanos extranjeros, . 281 

Antiguos límites. — Landmarks 285 

Persecuciones 293 

Oración fúnebre pronunciada en la ca- 
tedral de Granada por el Muy Ilustre 
capellán D. Ginés Policarpo Ruiz. 305 
Varios conceptos del Sr. Echegaray 
en las Cortes de 1869 en pro de 
la libertad religiosa 348 



Páginas 

Extracto del discurso del Sr. Romero 
Ortiz, discutiendo con el cardenal 
Sr. Cuesta, en las Constituyentes de 
de 1869 defendiendo la libertad re- 
ligiosa.. 356 

Rectificación del Sr. Castelar, contes- 
tando al Sr. Manterola en la se- 
sión del Congreso de los Diputa- 
dos el día 12 de Abril de 1869, en 
defensa de la libertad religiosa. . 359 

Conclusión 397 



COLOCACIÓN \W LAS LAMINAS. 






Alegoría masónica. — Simbolismo. ... 7 

Catedral de Amiens. — Francia 67 

Catedral de Bamberg. — Alemania..,. 126 

Catedral de Canterbury. —Inglaterra.. 140 

Catedral de Beauvais. — Francia..... 168 

Catedral de Colonia. — Alemania... 172 
Antiguo palacio de los reyes en West- 
minster, hoy palacio del Parlamento 

en Londres 186 

Catedral de Strasburgo. — Alemania, 

antes Francia 1 98 

Templo de los Franc-masones en Chi- 
cago. — Estados-Unidos de América. 

Construido en 1893. 22 5 

Un banquete masónico 298 



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